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27/11/2014

Uno de los cinco estrellados Cántabros

La última visita a El Serbal fue hace ya bastantes años, unos diez o así. Yo era una enana a la que le encantaba comer (y a la que sus padres extra-mimaban llevándola a sitios chulos) y todavía recuerdo un arroz de cachón de escándalo del que hoy también me ha hablado mi madre cuando la he llamado para decirle que había comido aquí. Resulta que su frase ha sido: "Si es que siempre se comió muy bien allí, lo que pasa es que líos internos hicieron que se desestructurara un poco y la gente de Santander, que ya sabes como es, empezara a hablar mal...".

Yo la gente de Santander, de la que me siento medio-parte, prefiero no saber cómo es según mi madre, no vaya a ser que me meta en un charco embarrado, que a esta tierra le tengo mucho cariño, pero lo que sí sé es que me he alegrado al volver a este restaurante en el que se puede disfrutar de una sala preciosa, híper amplia y de un servicio de sala absolutamente brillante. Un diez al respecto.

De los estrellados cántabros siempre he destacado Solana y el Cenador de Amós, porque en ambos siempre he disfrutado de grandes comidas y sin ningún fallo, de esos sitios que sabes que si vas, vas a comer bien. Además, sus álmas mater son gente híper humilde y encantadora, y eso también hace (ah, ambas salas, maravillosas también). Lo bueno de estos gastronómicos de provincia es que los precios ni se acercan a los de la capital, vamos que en Al Trapo pagamos hace una semana 70€ sin vino y en El Cenador por ese dinero me como el menú intermedio y en Solana el único que hay; y me sobra. En fin, que lo mismo pasa con El Serbal, en el que el menú más largo está en 58€.

Al caso, que además de esto, en comparación con el resto de los cántabros, es el único que está en Santander city, punto a favor porque el resto casi necesitan carretera y manta.
Otro punto muy a favor de este lugar es, sin duda alguna, los pequeños detalles que tienen como el carro de panes, entre los que figuran 3 variedades (tomate, aceitunas, piñones y orejones) caseras, que hacen todos los días y que están BUE-NÍ-SI-MAS, y el carro de tés y cafés, que muelen en el momento, con tres variedades diferentes y un camarero bien conocedor de cada una, excelente cata al respecto hicimos.

De los platos se encarga desde abril Andrés Ruiz, dentro del grupo El Serbal desde hace diez años y bien conocedor de su cocina mientras que en la sala está el jefe de todo ello, Rafael Prieto, encargado también de la bodega y que nos presentó un vino que él mismo está produciendo, un blanco facilísimo de beber, ligeramente dulzón pero al que luego le llega el frescor y termina con un tono amargo en el fondo del paladar. Vamos, de esos que empiezas y te metes cinco botellas sin darte cuenta. Una pena que casi no se encuentre en ningún otro sitio ni se comercialice.

Empezamos con un PAN DE LENTEJA a modo de snack CON UNA CREMA ácida DE AGUACATE y con una fantástica y cremosísima SOPA DE AJO, para beberse cinco chupitos seguidos.
Como primer plato un CARPACCIO DE PRESA IBÉRICA, macerada en soja y miel, CON CUSCUS, MIEL Y MOSTAZA que le aportaban un tono bastante dulzón.
Seguimos con unas SETAS SALTEADAS (níscalo, rebozuelo y lengua de vaca) CON una finísima y aireada CREMA DE HUEVO TRUFADA, CASTAÑA Y CALABAZA con un pilpil de capuchina.
Sensacional la versión del COCIDO MONTAÑÉS con BUÑUELO DE MORCILLA, CHURRO suave DE CHORIZO y extraordinaria PANCETA; una crema verde con intensos aromas y sabor al clásico cocido que se acompaña de ese glorioso buñuelo de morcilla, que estalla y que conjuga de maravilla. Una revisión de la tradición que bien entraría en tamaño diez veces más grande.
Un plato de los de toda la vida de la casa es el HUEVO CON FOIE y HOJALDRE DE TORRELAVEGA con una reducción de Oporto que Andrés vuelve a recuperar consciente de que solamente por la composición de ingredientes es un triunfo absoluto.
Punto perfecto de cocción de una sabrosa LUBINA CON TUBÉRCULOS, que no eclipsaban el sabor del pez pero tampoco lo potenciaban.
Éxito de carne con un RABO de VACA en una finísima y crujiente COSTRA DE PAN sobre ESPUMA DE PATATA, OKRA Y PLATANO MACHO.
Buenísimo también el postre de MILHOJAS DE TURRÓN CON HELADO DE CANELA AL ORUJO, nada pesado, con almendra garrapiñada en su interior y obulato a modo de hojas, cremosísimo y fantásticamente acompañado por ese helado.

Como ya dije antes, gran selección de tés y cafés, muy bien explicados, y unos petits entre los que se incluía una quesada de escándalo.

Menú a 58€/persona y 85€/persona con maridaje.

Grata visita.

Avelio

Hay que ver como nos cuidamos Miss! Excelente comentario.

28 de noviembre de 2014

spider72

Es alucinante la diferencia de precios de las estrellas dentro y fuera de Madrid...wow.

Buen comment, pretty.

28 de noviembre de 2014

13/01/2015

Mas sombras que luces

Hay muchos restaurantes que aún no han comprendido que el cliente Michelin ha cambiado inexorablemente y que su nicho potencial es ya esa legión de jóvenes que se acercan a este tipo de sitios en busca de nuevos sabores y experiencias por encima del precio. Gente como David Muñoz en su Diverxo han comprendido esto magníficamente, eliminando tonterías y distancia, en definitiva democratizando la alta cocina. En otros, como el Serbal, te sirve un camarero de manera autómata y trasmitiéndote con sus maneras y actitud que aquel no es tu sitio y que nada vas a comprender.
Debo decir, para ser justa, que en sala había dos camareros, uno amable y correcto y el otro, bueno, el otro fue el que nos tocó, mientras el jefe de sala permanecía prácticamente desaparecido.

Pese a las buenas críticas que he leído sobre el local a mí me pareció poco acogedor y con falta de calidez (lo que ganaría ese suelo con madera). Nos situamos junto a la ventana y no sé si por la proximidad a esta o a la torre de refrigeración del aire acondicionado pase bastante frio hasta el punto de tener que pedir en el abrigo al camarero, que ni pregunto ni se interesó. Me lo trajo, me lo puse y todos contentos.

Pero vamos ya con la comida, dos menús uno gastronómico (el corto) y otro de degustación, éramos dos, yo el gastronómico por no tener mucha hambre. Empezamos con un pequeño aperitivo de anchoa con queso, este último maravilloso, lamento no haberme quedado con el nombre del queso. Le acompañaba una sopa de ajo para mi gusto con demasiado pimentón.

A continuación milhojas de perdiz con foie, una combinación estupenda con buen equilibrio de sabores. Seguimos con un marrajo pasado de punto y casi frio. El rabo de toro con crujiente de pan, estupendo y meloso. De postre unas de las peores quesadas que he probado, esto en Santander supongo que no tiene perdón. Me abstengo de comentar el menú degustación por no haber disfrutado de él enteramente, pero al igual que el menú gastronómico los postres necesitan una importante revisión, el pastel de turrón que acompañaba al menú degustación resultaba casi incomible por las capas prácticamente irrompibles que ni con cuchillo ni en boca fuimos capaces de romper. Debo decir que he visto el mismo postre en una foto y nada tenía que ver con lo que se nos sirvió aquel día, o ha bajado la calidad o han cambiado de pastelero.

El precio una de las mejores relación calidad precio del mundo Michelin. La experiencia no fue mala pero no para repetir.

10/09/2015

Se come bien, claro está, pero ningún plato me llegó a sorprender del todo y tanto el ambiente como el servicio eran bastante fríos. Tampoco ayuda que el local estuviera más que desangelado. Tenía más expectativas.

30/12/2013

sencillamente, genial. una estrella michelín sólo?

ACTUALIZACIÓN DICIEMBRE 2013

Hay lugares que se viven con la ilusión de un niño. Sobre todo cuando es un regalo.

Cenamos genial. Da igual los platos que te diga, da igual lo que pidas. Con un servicio magnifico.

195€

Simplemente genial.
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Francamente magnífica, esa es mi impresión después del homenaje que nos dieron en el serbal.
para empezar, la ubicación de las mesas, separadas, y tranquilas.
una carta con 3 secciones: menú degustación don perignon, menú degustación de la casa (58€) y la carta.
una vez hecha la comanda, a la hora de pedir el vino, te invitan a pasar a la bodega (acompañado por el sumiller) y elegir juntos el vino. se agradece además que sus recomendaciones nunca sean caras, siempre razonadas por lo que vamos a comer.
una vez sentados, cata de aceites de toda españa, con su correspondiente explicación. os recomiendo hacer picoteo de varios platos en los primeros, lo sacan de forma individual. quedaros con el bonito escabechado y el gazpacho con antxoas.de segundo, probad la sobrecostilla wagyu (esa carne japonesa que masajean y cuidan como si fueran reyes) con tallarines de arroz y mango. exquisito. y el rape asado con ragout de espinacas, muy bueno. como siempre estos nombres confunden algo, pero en el serbal respetan la esencia de cada sabor y cada prota del plato va sin nada, lo demás acompaña.
una carta de vinos amplia, algo en falta de duero, pero muy completa:6.
tampoco debemos olvidar la carta de vinos dulces, exquisiteces que se agradecen a la hora de tomar el "postres de chocolate", una verdadera exhibición de que se puede hacer con el amo afrodisíaco.
en cuanto a los cafés te presentan 6 tipos con su explicación, y te lo muelen ahí mismo. carta de puros también completa y muy ajustada en precios.
quiero destacar la excelente atención de sus camareros y jefe de sala, verdaderamente fantástica.
señoras y señores, no os perdais el espectáculo del serbal, a ese precio y a esa calidad dudo que haya otro sitio en españa. un placer.es importante deciros que el precio nos sorprendió a todos, no es nada caro.

y vio dios que era bueno...;-)

03/02/2010

Disfrutar de una estrella michelín a buen precio

Salimos encantados, no nos esperabamos tanto y fue una gran sorpresa. La carta espectacular, carta de vinos, carta de aguas, elección de diferentes panes, diferentes aceites...El sitio no destaca en cuanto a decoración etc. pero el servicio es bueno, te miman al detalle. Por poner una pega diría que quitando a los jefes de sala, el resto de camarer@s eran bastante inexpertos, cosa que queda bastante mal en un restaurante de ese nivel.
Si comparamos precio y calidad, no es para nada caro. Vamos a ver, no es barato pero está bien para todo lo que dan...

15/04/2010

Para celebrar acontecimientos

Situado en la zona de Puertochico. Comida excelente y sin demasiada sofisticación. Local amplio y acogedor. Trato muy bueno. Recomendable.

09/08/2009

François Derbaix lo descubrió en agosto de 2007

Dicen que es lo mejor en Santander

Excellente restaurante, gran lujo, a buen precio. De primero compartimos un riquísimo tartar de vieiras, y de segundo una buenísima pequeña paletilla de cordero (44€ por persona, primer plato compartido, segundo, bebida y café).

03/06/2008

serbal

el segundo mejor restaurante de cantabria. gran calidad de todos sus productos. cocina elaborada sin escatimar en cantidades. gran bodega y muy buen servicio. La unica pena es el local.