En un antiguo vagón de tren ubicado en Hoyo de Manzanares, Benito y MªCarmen han creado un restaurante con un marco incomparable en el que todos quedarán encantados. Su carta se basa en el producto bien tratado con toques de creatividad con platos como las Vieiras salteadas con boletus y trufa.

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16/01/2017

Perfecto para una cena romántica

Un lugar precioso y romántico, perfecto para una cena en pareja.

Una recreación de una estación de tren antigua con dos vagones de época. El interior, bien decorado, con mesas agradables.

La comida bastante buena y bien de precio. Todo lo que probamos nos gustó bastante, a destacar una crema de boletus, foie con crema de calabaza, vieiras salteadas con salsa de trufa. Todo muy bueno.

21/02/2015

Muy recomendable

Sin duda uno de los mejores restaurantes donde he comido últimamente.
Los platos están muy elaborados, cantidad y calidad excelente.
Servicio y el lugar acorde con la comida, de 10.

21/05/2015

celebrando los buenos cambios!!!

Recomendadisimo . Ambiente muy muy especial y único para ocasiones en las que hay algo bueno que celebrar!! Por ustedes!!!

spider72

Anda! el vagón...qué ganas de ir aquí.

22 de mayo de 2015

10/01/2011

desilusion

Llevaba mucho tiempo queriendo ir a este precioso sitio, un restaurante con dos vagones de tren como salon y una bonita terraza. Todo el mundo me habia hablado maravillas tanto del sitio como de su cocina en innumerables ocasiones. Despues de tomar unas tapitas en los dignos bares del pueblo hacemos acto de presencia y cual mi sorpresa al encontrarnos muy pocos comensales ( me imaginaba un lleno hasta la bandera ). Me hizo sospechar.
La carta es de las que te hace pensar que los platos son la 8ª maravilla, pero nada mas lejos de la realidad: unas croquetas de carabineros que brillaban por su ausencia, vieiras con setas insipidas, mil hojas de foie y piña diferentes a la par que dignas y la traca final un arroz con bogavante pasado e insulso. El precio a unos 55 € por comensal con vino de la casa (rioja).
Posiblemente mi desengaño no hubiese sido tal si mis expectativas no hubiesen sido tan grandes.
En cualquier caso es un restaurante digno de ver y el trato es bueno y amable.
A lo mejor lo intento otro dia...

18/11/2010

Comer en un vagón de tren

Se trata de un vagón de tren que hacía el servicio de correo a principios del siglo XX, todo de madera, restaurado y habilitado para dar servicio como restaurante. El entorno simula el apeadero de una estación y cuando el tiempo lo permite montan una terraza para comer al aire libre, aunque para mi el encanto reside en cenar en el vagón, lógicamente. Es caro, pero muy original y romántico, para quedar bien.

Increíbles las vieiras salteadas, su hígado de pato asado y las cocochas de bacalao (si las tiene, son de fuera de carta). Los postres prescindibles.

16/08/2009

Excelente

Invitación de una amiga. El marco es la leche, muy evocador; y la cocina no se queda atrás. Todo muy rico con un excelente trato. A destacar: buenas cantidades para Madrid y la carta de vinos, de las que no hay, vinos de los que no se encuentran habitualmente (comimos con un PV de Griñón) y a precios razonables, en contra de la moda con el sableado vínico. La RCP es muy buena, de los mejores sitios donde se puede comer en la comunidad de Madrid. Y si le añadimos el marco, pues nada.

20/12/2010

Lo conocí cuando sólo tenían un vagón. Para una cena especial con tu chic@ o con un par de amigos en la sierra.
A mi me encantó el solomillo con tuétano.
A ver si repito en breve

27/05/2014

Excelente sitio para soprender en un lugar diferente, comida rica, original...fuimos para celebrar un cumpleaños de un amante de los trenes y salimos encantadisimos todos.

Recomiendo especialmente el solomillo de atun rojo....INCREIBLE

04/10/2009

Para San Valentín

Hace falta reservar con, por lo menos 6 meses si queires cenar en San Valentín, pero merece la pena, un único menú desgustación y todo buenísmo!

27/05/2010

Sitio precioso para cena especial

Restaurante en un antiguo vagon de tren, precioso y excelente comida.Carillo

25/01/2009

Evocador como pocos

Éste es un restaurante evocador como pocos: cuando llegas al umbral, en el que te recibe el meitre, pareces haber viajado en el tiempo hasta la lejana Rusia de principios del siglo XX a embarcar en el legendario Orient Express, así, el restaurador ha reproducido una vieja estación de tren en la que no falta detalle: incluso el reloj de agujas, que preside el centro del cenador, acuna en sus manecillas el trascurso de una velada de ensueño. Si tienes la suerte de poder comer en los vagones, que son originales de la época, podrás experimentar la sensación de degustar un menú como hacían antaño en míticas travesías ferroviarias los más pudientes.

Y de la carta...destacar el gusto por lo mediterráneo adornado en exquisita presentación: juego con novedosas texturas y formatos de los sabores más tradicionales, como el pulpo acompañado de patata emulsionada.

No te vayas sin probar el helado de violetas: pura poesía al paladar.

24/10/2008

Viaje al buen comer

TXEMITO 19-08-2008 valoración 9
Corría el año 1989 cuando el cocinero Benito Celestino quedó prendado de un viejo tren de correos y decidió convertirlo en una romántica propuesta hostelera situada en plena sierra madrileña.
Aunque todo comenzó con un solo vagón restaurante decorado como en los años 30, alrededor de él ha ido creciendo una auténtica estación de época. Bajo un reloj redondo de agujas que únicamente puede ya encontrarse en algunas remotas estaciones de tren donde no han llegado las pantallas de televisión y la megafonía, podrán disfrutar en estas noches de verano de una fresca terraza, situada en el apeadero.
Para los que deseen un ambiente más íntimo, en el 2006 han adquirido un nuevo vagón en el que se dice viajó Alfonso XII. De dimensiones más reducidas, está habilitado como un comedor privado al que se accede previa reserva.
Aunque merece la pena acudir allí sólo para ver esta completa recreación, la cocina es digna del marco. Con una limitada carta de 22 platos que se renueva cada temporada, combina tradición e innovación en cantidades que dejarán satisfecho al más exigente gourmet.
Los vinos que ofrecen están perfectamente seleccionados de entre las bodegas nacionales e internacionales. Les recomendamos que se dejen aconsejar por el sumiller, aunque el propio dueño está siempre encantado de explicar la elaboración de los platos y las mejores combinaciones de sabores.
Para que el 'viaje' por esta comida sea completo, está convenientemente condimentada con una banda sonora inequívocamente ferroviaria, con ligero traqueteo de fondo incluido.
El servicio, muy correcto y profesional.
Precio equilibrado con la calidad.

Valoraciones
Comida: 9
Calidad de servicio: 8
Ambiente: 10
Calidad/Precio: 9
Lo que más me gustó
Ademas de precioso, se come muy bien.

Lo que menos me gustó
Tener que ir hasta Hoyo.