Si nunca habéis probado el Bocadillo de Cocochas de este lugar es urgente que vayáis a hacerlo hoy mismo. Sí, no es ninguna locura nuestra, ese entrepán es lo mejor que os pasará esta semana. El sitio respeta los bares antiguos, con camareros de vieja escuela y una oferta renovada de comida.

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02/01/2017

Bocatines, solera y más

Diciembre 2016, como @1Falces: 3++

Buscando un sitio desenfadado y divertido, sin muchas pretensiones pero con comida rica y que funcionase para llevar a un chico en nuestra primera cena - y no, no lo he sacado de Tinder lo juro - terminé en este diminuto local de ambiente kirsch, camareros de vieja escuela, decoración de hace 30 años, alma, carácter y una carta de bocadillos muy apetecibles y varias raciones un poco más puestas al día.

Habiendo fútbol y con el Barça en una pantalla grande desplegable al fondo el lugar tenía llenas todas sus mini mesitas redondas de mármol pero había un hueco en la barra con dos taburetes bien pegados el uno al otro. Al principio pensé: vaya, esto es estar definitivamente muy cerca pero ahora con perspectiva me doy cuenta de que fue lo más juntos que estuvimos durante toda la noche, ¡yo que pensé que iba a terminar bien el año! Pues no, señores, nada de eso, nos salió rana. Pero no hay de qué preocuparse porque menos mal que bocadillo de kokotxas que pedimos después de ese tira y afloja de estar delante de una carta con alguien que no conoces prácticamente de nada estaba brutalmente bueno; igual que el chico, todo hay que decirlo.

Añadimos a eso unas croquetas de queso correctas, unos tacos de salmón a la parrilla muy normales, ligeramente secos y lo acompañamos con unos buenos zumos de tomate preparados ad hoc; no creo que pagásemos más de 30€ a los que obviamente hay que sumar la manicura, la pedicura y el conjunto de lencería que me compre - para nada - para la ocasión. Pero eso ya es otra historia.

1Falces

Pegadito a la antigua sede de mi despacho. Te soluciona la papeleta a mediodía y el trato vieja escuela contemporánea da gusto.

3 de enero de 2017

19/03/2017

Del mismo dueño del Bar Mut, situado justo enfrente está este minúsculo (pero nada incómodo) restaurante, especializado en bocadillos gourmet con ingredientes de calidad.

Fuimos un grupo de 8 personas, previa reserva (imprescindible por lo pequeño que es) decoración "retro", camareros vestidos de etiqueta y de más de 50 años. De entrada, uno de los puntales del local es el servicio. Un 10 para ellos.

No tienen una carta muy extensa, tapas y bocadillos. Obligado probarlos. Te encuentras con cosas como "bocadillo de mejillones" . Y la idea es, al menos probar un par de ellos y algo de picoteo. (en nuestro caso, patatas bravas las cuales estaban correctas)

Yo me pedí un bocata de calamares, con mayonesa y la tinta de los mismos. y el Antxon chistorra con huevo poche y patatas . Brutal Ya tengo ganas de volver para repetir.

Para beber, tiramos de copas de Montsant y Ribera del Duero. Hubiera sido más económico pedir la botella o acompañarlos de cerveza pero no caímos.
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Nos salió alrededor de 30€ por cabeza.

Si, los bocatas no son baratos. Pero en pocos sitios los encontrarás tan buenos.