Producto elevado a la enésima potencia con la firma de Pescaderías Coruñesas. En esta enorme casa ideal para ir con toda la familia se tratan los pescados como en ningún sitio, aquí dicen que el rey es el Rodaballo pero la merluza, los mariscos o el besugo cuando lo hay le van a la zaga.

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25/09/2017

A lo grande: sala, pescados... y cuenta

Menduo chiringuito tienen montado los de Pescaderías Coruñesas en este Filandón.

Enorme local, con multitud de salas y terrazas. Normal que tengan una entrada que parece la recepción de un Hilton. Lo cierto es que han coseguido un ambiente muy agradable, con mucha separación de mesas, todo muy bien vestido, sonoridad muy aceptable... vamos, que se está muy a gusto.

El servicio tiene más millas que el Talgo Pendular. Funcionan perfectamente, y mira que tienen mesas (viernes para comer, todo petao). Si es cierto que tuvimos algún tiempo de espera de más, pero lo achaco a la cocina, que bastante sacaba para todo el jaleo que había. No fue nada excesivo ni enturbió la comida.

El producto es inapelable. Nos comimos unos Evaristos (lenguados para 2 personas) que estaban de cine. Productazo a la parrilla (que se ve en la entrada). Las patatas de guarnición (que se piden aparte) son tipo "chips" y están de vicio.

El prólogo fueron una media ración de patitas de pulpo a la brasa (muy ricas y buena cantidad para una media ración), unas verduras a la parrilla muy bien hechas, y unos tremendos berberechos a la brasa fuera de carta.

Bebimos agua y cervezas, y sólo pedimos un postre (buena tarta casera de limón) y un cafés.

La cosa se fue a 48 lereles por cabeza, pero sin vino, ni prácticamente postres. Si te metes en caldos y postres por cabeza, la cosa se puede desbocar y mucho. Ojito con el estacazo que te puedes llevar.

En cualquier caso, me parece un sitio estupendo para una buena comida grupal por lo agradable del entorno, lo bien que está atendido y - por supuesto - lo bien que se come, siempre asumiendo que no va a ser barato.

02/05/2017

Para ocasiones especiales

Filandón es uno de esos grandes restaurantes de las afueras de Madrid pensado para celebraciones familiares, comidas de empresa u ocasiones especiales. Muy de moda entre la "gente guapa madrileña", y con cochazos a la puerta que impresionan un poco, la verdad, el ticket medio por persona oscila en torno a los 40-50 euros (sin cometer excesos), lo que no lo es asequible para cualquier momento. Tiene lo bueno de los asadores de toda la vida y lo bueno de los restaurantes de nueva hornada, por lo que la puesta en escena es una de sus grandes bazas, con dos estupendos jardines muy cuidados que hacen las delicias de quienes acuden allí con niños. Otro de los puntos fuertes es la eficacia del servicio, ya que pese a la gran cantidad de comensales que tienen especialmente en fin de semana, los camareros son bastante eficaces y el ritmo es rápido. Me gustó mucho también la cantidad de los platos principales (los arroces tienen todos una ración extra para poder repetir o para que otras personas puedan probarlos, cosa que me parece un punto muy a favor). Los postres (filloas, chocolate, arroz con leche, etc. son deliciosos), y las carnes también están bien, pero creo que la especialidad está más en los pescados a la brasa, por lo que recomiendo decantarse por esa opción si os animáis a visitar Filandón.

11/09/2016

Me ha gustado:
Jamón, piparras ( algo aceitosas al igual que las patatas de guarnición ).
Lenguado Evaristo para 2, muy bueno.
Pixin, muy bueno, ración enorme.
Rodaballo , muy bueno.
Tartar de carne, bueno.
Tartar de atún, muy bueno.
Filias ricas.
El local, impresiona, el trato me ha parecido profesional y amable.
Me ha gustado menos:
Sillas incómodas
Que te cobren aparte la guarnición
lo recomendaría, merece la pene.

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26/10/2017

29/01/2016

Restaurante campestre de alto nivel

En el Filandón es complicado encontrar sitio los fines de semana a la hora del almuerzo ya que es sitio perfecto para que los niños puedan esparcirse (sin dar el coñazo a los demás).
El sitio es bonito (no idílico -está junto a la M40-) y aunque uno tiene la impresión de estar en un merendero, su buen estilo y el trato eficaz hacen perdonar la masificación. Su fuerte es la materia prima, sobre todo el pescado. Recomendables el rape (pixin) y el rodaballo (no las kokotxas). Postres sobresalientes. En definitiva, un sitio agradable para una comida familiar.

07/06/2015

Bien, pero debería ser mejor.

Hacia años que quería ir. Hasta hoy toda las ocasiones que he tenido de ir por H o por B se me han fastidiado en el último momento. Hoy tocaba

Cuando entras en Filandón lo primero que piensas es "menudo negocio", es increíble pero no hay dios que aparque, y mira que tienen places. Al final tienes que dejar el coche o fuera en la carretera del Pardo o en una finca colindante con el restaurante. El sitio es inmenso.

La carta es amplia, aunque siendo el "negoci" de los dueños de Pescaderias Coruñesas, esperas que tengan una carta bastante más amplia en lo relativo a pescados.

El servicio excelente, el local es inmenso (me recuerda a la antigua Leyenda, pero a lo bestia), aun así Filandón tiene muchísima gente trabajando en él, con la consiguiente atención al cliente. En este sentido, los segundos tardaron muchísimo, yo diría que unos 15 o 20 minutos (eso es culpa de la cocina y no de los camareros).

De primero pedimos una piparras de guernica. Solo las había tomado en San Sebastian y aunque no tienen mucha ciencia, estaban buenas y el puntazo es tenerlas en la carta, pedimos una de jamón y unas excelentes y carísimas gambas rojas.

De segundos pedimos un sapito (rape de ración), patas de pulpo (generosisima ración) y por último (era el mío) rodaballo. La verdad es que el camarero con el que hablé de pescado antes y después de que nos llegasen los platos me reconoció que mi Rodaballo (un rodaballo de ración) era de piscifactoria. Estaba bueno, muy bien preparado, pero siendo los dueños de Coruñesas, sin indicar que no es pescado salvaje y sobre todo cobrando un precio desorbitado (aclaró los sapitos / rapes de ración son de los muy pocos pescados de ración que se pueden encontrar que no sean de pisci. Si le ponen una lubina de ración, una dorada, un rodaballo, una corvina, trucha, besugo, etc. Tenga la casi seguridad que le están colocando un producto no salvaje). Sinceramente me gustó mucho que el camarero lo reconociese.

Dos puntazos. Por un lado toda la carta esta marcada con que pueden y que no pueden pedir lo alérgicos y los celiacos. Y algo que me saca que quicio y estos señores gestionan perfectamente; aquí no ofrecen chuletón de buey (que no existe, prácticamente), sino que ofrecen vaca vieja.

De beber un hablame del silencio, que en esta su casa gusta mucho.

Precio caro. Como digo, un gran negocio.

Miss Migas

Pero, ¡¿cómo?! va a ser que es verdad que no hemos catado en nuestra vida el buey, el kobe, el wagyu, las zamburiñas, la trufa que va dentro del aceite....

¡Que vivan los recursos lingüísticos dentro de las cartas!

[Modo ironía/OFF]

7 de junio de 2015

nindiola

Aclaro, y tienes razón, me refiero al buey gallego. El año pasado en Galicia se mataron 11 bueyes, los cuales ya estaban vendidos antes de pasar por el cuchillo del matarife. El Buey gallego murió con el tractor. Se puede encontrar buey de centro Europa y otras procedencias pero el gallego...

Respecto al Kobe, he llegado a leer que estaba prohibida su exportación, lo cual no es cierto, lo que ocurre es que la producción de Kobe real, ósea de Japón, es tan limitada y a un precio tan alto que es muy muy muy dificil encontrarla en Europa.

Es más, según el antiguo dueño de Rubiato (la segunda mayor distribuidoras de carne de Madrid) ni siquiera lo que nos hacen pasar como buey en la mayoría de las ocasiones es vaca vieja, simplemente es una buena carne.

Ya que estamos, es bastante, pero bastante complicado catar zamburiñas, lo que se suele vender como zamburiña es en realidad Volanteira, molusco primo de la zamburiña y muchisimo más común. Basicamente tienes que conocer a alguien que te las consiga y no te mienta, cosa no muy sencilla: elmundo.es/elmundo/2011/08/03/galicia/1312377141.html

7 de junio de 2015

spider72

A mi el Filandón me gustaba mucho pero la última vez tuve la sensación de que me "echaban de comer"...todo rápido, todo venga-vamos-termina...salones inmensos y un personal sudando (literalmente) por las carreras que se daban.

8 de junio de 2015

20/08/2015

Producto y entorno

Hace un par de meses, por fin, encontramos el momento de probar el Filandón, del que tanto habíamos oido hablar.

Hacía un día espectacular y nos dieron mesa en una terracita muy agradable, no la que tiene una zona de columpios para niños junto al parking, sino la que está en el lado opuesto.

La terraza, como digo, es fantástica. Con varios arbolitos para sombrearla, rodeada de verdor, corría además una brisilla que aliviaba la sofocante canícula estival e invitaba a instalarse allí hasta octubre, por lo menos. Tiene pinta de ser un gran sitio para cenar cualquier noche de verano.

Y llegó la hora de pedir. La carta es, por así decirlo, muy "sencilla", en el sentido de que no encontrarás largos nombres con exóticos, evocadores y, muchas veces, inverosímiles ingredientes, ni una minuciosa descripción de las técnicas de elaboración de cada plato. La carta va al grano: cecina de buey, salpicón de marisco, menestra de verduras de estación, pixin, rodaballo, lenguado.....producto puro y duro.

Yo soy partidario de la sencillez, pero admito que, al leerla, me costó elegir por la descarnada normalidad de la propuesta. ¿Qué había del yuzu?¿Y del tuétano? ¿Todos los pescados están cocinados? Una vez superado el desconcierto inicial, nos decidimos por un entrante a compartir -pulpo- un pixin a la brasa y una chuleta de vaca vieja.

El pulpo bien, sin más, nada destacable. El pixin -según quien se lo pidió- espectacular, y la chuleta de vaca vieja -que fue mi elección- también muy rica, con mucho sabor, tierna y con ese característico aroma a brasa que siempre despierta mis más bajos instintos -gastronómicos, entiéndase-.

De postre, unas filloas también muy buenas y ligeras.

Todo ello, con un par de cervezas, por unos 45 €/pax, precio correcto para la calidad de la materia prima, el buen trato de la misma y lo agradable del lugar.

Volveremos.

12/04/2015

Pescaderias CoruñeS.A

15/3/15 Comida familiar de domingo.

Ubicado en el campo de la zona del Pardo, Filandón es un sitio perfecto para comidas en familia, el local es inmenso, dividido en diferentes espacios que evitan que sea catalogado únicamente como BBC (Bodas Bautizos y Comuniones). La decoración me gusto mucho, y el ambiente es agradable.

A la altura de la firma madre, Pescadería Coruñesas, O'Pazo, El Pescador... muy buen producto (no todo lo que ofrecen es pesado, aún así todo roza el notable alto) y mucha trayectoria en el mundo de la hostelería.

Empezamos con media ración de jamón (yo nunca pido jamón, fue cosa de mi hermana), otra de croquetas (punto de liquidez que tanto me gusta) y pulpo a la brasa.

Para probar entre los cuatro nos pedimos RODABALLO, BESUGO, COCOCHAS A LA BRASA y PITXIN, y decir que los pescados son excelentes, del mar a la brasa y de la brasa a la mesa, lo que me dejó con ganas de más fueron las cocochas, les faltaba potencia para mí.

Los postres también son sublimes, las mejores FILLOAS que recuerde y unas TORRIJAS buenísimas.

Con dos botellas de vino salimos por 220€, una RCP más que aceptable.

03/06/2015

Filandón, pescado a la brasa de primera a las afueras de Madrid.

Desde que abrió, Filandón, ha sido todo un éxito.. A la afueras de Madrid, muy cerca de Montecarmelo es donde se sitúa esta sucursal de Pescadería Coruñesas. Su gran zona de terraza y espacio abierto, lo hace perfecto para comidas familiares de domingo; aunque la realidad es que cualquier día de la semana está lleno con gente de todo tipo.

La carta de Filandón es amplia pero, sin duda, su fuerte son los pescados y la brasa.

En nuestro caso empezamos con unas ostras fresquísimas y unas anchoas increíbles. Las primeras como deben de ser, las segundas perfectas en suavidad y sabor.

Para continuar nos lanzamos a por 2 platos más diferentes. En primer lugar, y aprovechando el comienzo de la temporada, unos boletus con huevo pochado, que siendo un plato muy sencillo es un acierto total dado que las setas, hechas a la perfección, combinan con la yema muy bien; después un riquísimo cebiche de gamba roja que estaba suave y con un aliño logradísimo, uno de los mejores platos del día..

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