La última aventura de Nino Redruello (La ancha, Las tortillas de Gabino, La Gabinoteca) es este Fismuler, quizás su proyecto más auténtico y personal donde la gastronomía española se mezcla con orientaciones nórdicas. Todo en un ambiente grunge en el que por las noches hay música en directo.

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05/06/2017

Diversión y cocina que cumple

Cena junio 2017

Cena en FISMULER, restaurante que llevaba tiempo en la lista de pendientes, porque siempre que llamábamos para ir estaba lleno. Local grande de inspiración industrial, paredes desnudas y mesas de madera sin tratar. Disponen de mesas comunales a la entrada donde se puede comer sin reservar.

Carta corta y cambiante de platos de cocina tradicional con un punto moderno. Sabado noche y ambientazo, el Madrid jugando la final de la Champions, pero el local petado y doblando mesas.

Tras un aperitivo de una excelente mantequilla salada y un carpaccio de carne macerada, pedimos:

Tortilla de ortiguillas. Poco cuajada, espolvoreada con espirulina, un super alimento rico en hierro, a base de algas secas. Sabor a mar. Una tortilla muy rara y muy rica.

Garbanzos salteados con ternera y cigalas. Legumbre tierna, con la melosidad que aporta el estofado de ternera y el sabor a marisco de la cigala que se presenta pelada. Un mar y montaña muy logrado

Ventresca de atún con piparras fritas. Excelente producto, buen punto del pescado, sellado y ricas las piparras.

No quedaron ganas de postrear pues las raciones son grandes y no escatiman con el pan, muy rico por cierto.

Carta de vinos original, con muchas referencias fuera del "circuito". Tomamos un vino gaditano de tintilla de Rota, Vara y Pulgar. Muy bueno.

Terminamos con un rico gin tonic, con ginebra en la que ellos mismos infusionan enebro como hacen en Macera, acompañados por la música de un duo tocando en directo que se arrancó por M-Clan, Secretos, etc... muy divertido.

Salimos a 45 euros por barba con la botella de vino y una copa a compartir. Nos ha gustado. Íbamos con algo de miedito por las malas opiniones que tiene el sitio pero nos ha convencido. Diversión y cocina decente, a precios razonables. Un sitiio carismático. Volveremos y lo recomendaremos.

Javier B.

Completamente de acuerdo en tu opinión, yo también llevaba bajas las expectativas antes de empezar a comer, por el aspecto del local y la disposición, mas tirando a un bar de copas que a un restaurante del nivel que ofrece.

6 de junio de 2017

03/02/2017

Flojeando que es gerundio

28/1/2017

Cena de parejas. No fue idea mía, pero apoyo las iniciativas de terceros sin rechistar, además quería sacar mi propia opinión de este Fismuler

Llegue con ganas de poder decir "pues a mí me ha gustado", la decoración va un paso más allá del minimalismo industrial, paredes desnudas, baños con tuberías de cobre sin grifería , y antiguas ventanas a modo de puertas correderas. Mesas de madera desnudas e iluminación adecuada.

El servicio joven y dinámico, pero sin embargo a veces tomándose demasiadas confianzas.

Al poco de sentarnos nos pusieron su excelente Mantequilla y una chacina que no acertaría a decir.

Para compartir probamos su TORTILLA DE ORTIGUILLAS, una omellete con el interior poco cuajado, trazas de pimientos de padrón pero no tuve la suerte de encontrar las ortiguillas (ni su sabor).
Un PATÉ que pasó sin pena ni gloria y una DORADA a modo de tiradito evolucionado con toques ahumados que me gusto mucho.

A compartir entre dos y por recomendación del sheriff de sala.

CORDERO, composición ilógica, 4 albóndigas de una especie de tartar templado, chips de remolacha y dos trozos de cordero viejo, (posiblemente, con la misma edad que la ovejita de Carmen Sevilla). Ninguno de los elementos del plato casaba, ni resultaba acertado por separado.
LUBINA, ya al ojo me daba "mala espina", una tajada demasiado grande para ser lubina, textura que no corresponde a la lubina y sabores totalmente planos, para el menú del Gregorio Marañon tendría un pase, aquí no.

Terminamos con algo dulce, y solo por su sobresaliente TARTA DE QUESO (templada, con algo de queso azul y bastante líquida) habría que volver, a cenar no, pero a tomar una copa con buen ambiente y música en directo, muy posiblemente.

Bebiendo moderadamente la cuenta ascendió a 45€ por comensal, un buen rejón para lo poco que nos gusto.

Las copas de después con destilados artesanales al estilo MACERA a 9€ each.

27/11/2016

Platazos en ambiente industrial

Cena Noviembre 2016

Local de ambientación industrial llevado a la máxima potencia, como si cenases en una fábrica arrasada tras un conflicto bélico. Mesas desiguales, te pueden asignar cualquier cosa, desde taburetes altos a la entrada, mesas corridas sin respaldo, pequeñas mesas con sillas que no se ven muy confortables o como en nuestro caso, debajo de un arco con dos tablas como asiento que no resultó incómodo.
Servicio ágil y amable, aunque algo robotizado, un camarero te trae la carta, otro te abre el vino, otro te trae el aperitivo junto con platos, pan, tenedores en un cubilete, y con tanto ajetreo, no explican que es el aperitivo.
La carta es corta, al estilo Tasquería (que ya he visto replicado en otros sitios, como recreo creo recordar) obviando la preposiciones “garbanzo, ternera y cigalitas” y con ingredientes que me resultan novedosos como “celery”, “bimi” o “salicornia”, lo cual , si aporta o combinan bien, me parece estupendo. Pan bueno y agua del canal (lo cual para mí, es igual a subir una estrella automáticamente). Pedimos:
Niscalo escabechado con lengua y encurtidos (13,5€), a pesar de que el níscalo al escabecharse pierde parte de su sabor, si consigue tener una textura muy agradable que liga muy bien con los trozos generosos de lengua rebozada.
Ventresca de atún, fresas avinagrada y salicornia (21,5€), Frescas y sabrosas porciones de atún, algo grasas que combinaron muy bien con el frescor del acompañamiento de las fresas y la salicornia.
Pato a la Barberie, crema de maíz y cebolleta (19,5€), Perfecto punto del pato con una deliciosa crema de un increíble sabor a brasa.
Lo mojamos con un “Sentada sobre la bestia”, otro vino valenciano que nos seduce.
Estabamos bastante llenos y satisfechos y no pensábamos pedir postre, hasta que se presentó el “repostero”. No pudimos obviar este hecho singular así que nos pedimos una fabulosa tarta de queso (7€)“ cañadío style” que puede perfectamente entrar en top 3.
Llegadas las 12h, bajan la luz del salón principal dejándolo casi a oscuras, y comienza a tocar un dúo vocal/guitarra. Si no entiendes que quiero que te tomes aquí una copa, como te lo tengo que decir?.

Total 86€

Me gusta este fismuler, comimos inmejorablemente platos clásicos con ese punto novedoso. El ambiente y la decoración es sugerente, pero no llega a las 5 estrellas por esa falta de uniformidad en las mesas y tendencia a la incomidad.

26/03/2017

Mucho más que postureo, muy buena comida en un local espectacular

Fismuler está de moda, eso es una verdad y probablemente eso sea lo que menos me gusta de este lugar.

Reconozco que no hay ni un solo local de Redruello en el que haya comido mal, nunca. Es más, en ellos se come francamente bien. Después podemos discutir sobre si este loca es más bonito, aquel demasiado de postureo o lo que sea. Pero es que este hombre da muy bien de comer.

Muy buenos los erizos del Cantábrico (4,85 unidad), con un buen sabor a mar (solo faltaba) y toques crujientes. Espectacular la tortilla de ortiguillas (14 euros), pero el hecho de que a esta casa se le den bien las tortilla no es ninguna sorpresa. Lleno de sabor y untuosidad el plato de alcachofas naturales con chantarellas y berberechos a la parrilla (15,50), para mí lo mejor, para rebañar y no parar. También espectaculares los garbanzos salteados con ternera y cigalitas (13) buenísima combinación que además viene servida en una amplia ración, pero amplia de verdad. Por último probamos un muy buen lomo de vaca de 60 días (21) con lechuga y un puré de patatas verdaderamente adictivo, con mucha mantequilla claro está jeje. Buena carne aunque no me pareció ni de lejos el mejor plato de la cena, claro está que no da para muchas sorpresas.

Local espectacular en mi opinión, sencillo y bonito, sobre todo si tenemos en cuenta que es un bajo. Muy a la moda…para bien y para mal. Servicio muy atento y correcto. Bodega completa y opciones de sangrías bastante divertidas para ir en grupo. Lástima no haber probado la famosa tarta de queso, pero no dábamos para más esa noche.

Personalmente esperaba menos comida y más parafernalia y postureo, me fui verdaderamente sorprendida.

Si puedo volveré, no hay buena crítica que acabe sin esta frase.

Servicio: 7

Local: 8

Bodega: 7

Comida: 7

RCP: 6

Precio medio: 35-45 euros pp

Síganme, no se corten y vean todas las críticas, valoraciones y documentos gráficos en lamandarinavaliente.wordpress.com o a través de Twitter en @lamandarinaval

06/11/2016

Vuelta al sabor

Fismuler es el nuevo proyecto de Nino Redruello, uno de los chefs y empresarios más todoterreno de Madrid. Y es que a Nino la pasión le corre por las venas, literalmente (su abuelo, Santiago Redruello, fundó en 1930, La Ancha). En Madrid él y su colega el cocinero Patxi Zumárraga ya nos han sorprendido con el tapeo con chispa de La Gabinoteca, Las Tortillas de Gabino o el sofisticado Tatel -uno de los hits del año pasado-. Ahora, este dúo dinámico de la cocina madrileña da un paso más y nos trae Fismuler, un espectacular local de aires nórdicos e industriales, a un paso de Alonso Martínez, de esos que llaman la atención (en plan “GUAU”) nada más pasar a su lado por su original decoración, con grandes mesas de madera comunales, paredes de ladrillo visto y una iluminación íntima y acogedora.

Aquí, lejos de ofrecer platos de moda repetidos hasta la saciedad, Nino y Patxi dan rienda suelta a su creatividad partiendo de un producto excepcional (en muchas ocasiones ecológico y de kilómetro 0) y apostando por acertadas (y sanas) combinaciones de verduras variadas y proteína muy propias de las nuevas tendencias de la cocina escandinava. Que no te engañe la sencilla puesta en escena de sus platos: aquí hay técnica por un tubo y, lo más importante, sabor, sabor y más sabor para deleitar a tus papilas gustativas.

La carta, bastante breve, cambia constantemente (de hecho, viene siempre con fecha, un detalle que nos ha parecido muy bueno), para adaptarse al producto de temporada. Se basa en platos para compartir y, aunque hay muchos que funcionan como segundos, se pueden pedir medias raciones para poder picotear más opciones. Entre sus platos, algún que otro must de esos que no se apean de la carta, como sus garbanzos con ternera y cigalitas o el paté de campaña y, muchos, muchos platos con buenas carnes y pescados del día y verdurita de la buena. En el apartado del bebercio, cuentan con una lista de 20 vinos, carta de jarras (de sangría, rebujito, limonada…) y macerados propios (9 € copa) que merecen mucho la pena para acabar la noche con un brindis por todo lo alto.

Si te animas a pasar, hazlo por la noche. El ambiente es mágico y, los fines de semana, suelen tener música en directo.

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:

eatandlovemadrid.es/fismuler-madrid

Buen provecho e Eat & Love!

10/04/2017

sobrevalorado

difficilmente ritornerò. ristorante di moda a madrid ma ancora non capisco il perché.
i piatti sufficienti, corretti , qualcuno con eccesso di "pimienton" ma assolutamente niente di speciale.

40/45€ a persona per una cucina che non brilla in nessun piatto.
ottimo il marketing che sta dietro ma nulla più.

non lo consiglio specialmente.

11/02/2018

no merece la pena tanto cuento

He estado cenando una noche y bien, simplemente bien. La decoración que no sabes si es una taller de los años 70 y si es que los albañiles no han terminado la reforma. El servicio parece dispuesto pero en realidad muy justo. No hay mantel, los cubiertos en una taza para todos los de la mesa... vamos, que como muy guay pero luego el precio de lo mas clásico, 45eur. Tomamos varias cosas y recuerdo la tortilla de ortiguillas, que sabía demasiado al polvo verde que tenía por encima (espirulina). Llenaba demasiado, así que deberían replantearse el tamaño de la ración.

He intentado volver para confirmar la opinión o cambiarla y, oh sorpresa!!! A parte de que no hay mesa hasta dentro de varios fines de semana, me quedé perplejo cuando al finalizar la reserva me piden una tarjeta de crédito en la que cargaran 10 europeas por comensal si no acudes y no cancelas la reserva con al menos 4 horas de antelación. La verdad es que me parece mucha historia para ir a cenar a un sitio sin mantel que parece que sigue en obras y que te cobran 45-50eur por persona.

rosarosa

Yo pase por delante hace unas dos semanas y parecia cerrado¿?¿?

12 de febrero de 2018

amarin

A mi lo de la tarjeta no me parece mal, debería de generalizarse; al igual qué se hace en los hoteles y nadie pone el grito en el cielo.

13 de febrero de 2018

17/12/2017

Gratamente sorprendida

A punto estuve de no ir porque aquí no lo ponían muy bien, pero una amiga me insistió y me alegro de haberle hecho caso... Me parece un sitio muy chulo para una cena de amigos... La decoración, el ambiente, la música en directo, y también la comida...

Pedimos:
-Tatin de chalotas y salsa de foeigrass. Muy bueno, un 7.
-Arroz con almejas y alcachofas. Nos la recomendaron y fue un acierto. Un 8.
-Merluza frita enbadurnada con aliño de tomate. También rica, aunque soy menos de pescados fritos... Un 7.

Y de postre su famosa tarta de queso. Completamente diferente a las clásicas... Contundente y sorprendente. Un 9.

De beber una jarra de sidra y gengibre... ¡riquísima! Entraba sola, le pondría un 10.

En total pagamos 80 euros por dos personas, que para un sitio de moderneo me parece lo razonable...

Hasta volvería, vaya.

06/03/2017

Decepcionante

He visitado todos los restaurantes que tienen los dueños de Fismuler en Madrid y pensé que me gustaría tanto como los otros aunque el concepto fuera diferente............pero me equivoqué.
He leído en algunas páginas que el restaurante tenía cierto aire nórdico. ¿Cuándo se refieren a nórdico se refieren al norte de España?. Debe ser, porque la decoración me recuerda mas a un caserío de la zona cantábrica que a un restaurante del norte de Europa (y he estado en algunos).
Pero la decoración es lo de menos. Lo que importa es como te tratan en un lugar y lo que comes ¿no?. Pues ni me han tratado bien, ni he comido bien.
Nada mas sentarnos, pregunté si había pan sin gluten y me contestaron que no.... Si había pan sin gluten. Lo escuchó una camarera y me lo trajeron al poco rato.
Nos pusieron de aperitivo mantequilla y unas láminas de carne.......... A mi acompañante se le cayó el vaso de vino en el aperitivo, nos limpiaron la mesa y no tuvieron el detalle de reponernos el aperitivo. No daba crédito!!!!!!!!
Pedimos para compartir una tortilla con ortiguillas y la ración estaba bien y el sabor, aunque fuerte, me gustó.
Mi acompañante pidió de segundo plato gallo. No era una ración excesivamente grande pero era correcto de presentación y de sabor.
Yo me dejé aconsejar por el maitre y pedí la lubina.......cuando me llegó el plano tuve que preguntar si se habían equivocado. Me pusieron en un plato hondo, un filetito de lubina nadando en una salsa. La camarera fue a la cocina a preguntar si la ración era la que correspondía al plato y le dijeron que si............LA LUBINA COSTÓ 22 EUROS ¿y me ponen un filetito pequeño?. No me lo podía creer!!!!!!!!!!. El sabor de la salsa no me gustó, aunque ese es un riesgo que corres cuando pides un plato, pero la ración que me pusieron me pareció una vergüenza.
Finalmente, pedimos un postre de chocolate para compartir que estaba bueno y no era tan rácano como la lubina. El café que nos sirvieron era de puchero (eso nos lo advirtieron) y costó casi 3 euros cada uno. No merece la pena.
En fin.............no pienso volver y recomiendo a los que tengan intención de visitar el local, que se lo piensen.
La comida nos costó 50 euros por persona..............DECEPCIONANTE

14/09/2016

Uno más

Los platos no me resultaron demasiado sugerentes (esto es algo subjetivo). No obstante, algo había que pedir. Elegí la tortilla de boquerones y el steak tartar. La tortilla, al estilo Betanzos, buena y el tartar, normalito.

Luego, pido café. Y veo, intrigada, como traen una jarrita de cristal con un colador. "Será para el té de mi acompañante" pienso, pero NO. Es para el café. ¿Para mí? que, en Inglaterra y los USA, siempre pido expresso porque no soporto el aguachirri que te ponen en esos sitios. ¡No me lo podía creer!

Servicio despistado. Me pareció que había camareros suficientes pero considero que falla la organización.

El local, precioso pero incómodo. Hay algunas mesas que se las traen. Eso sí, no creo que tengan problemas para llenarlo. Se ve que está o estará pronto de moda.

Sin embargo, motu propio, no creo que vuelva.

monica iglesias

No dices si te gustó finalmente el café

17 de noviembre de 2016

Gloria in the sky

Creía que lo había dejado claro, ja, ja. Soy más de expreso y también me gusta el café turco

17 de noviembre de 2016

monica iglesias

Lo preguntaba por si te habían explicado algo mas, igual era una cafetera chemex para que disfrutaras mas un café especial al que le pudiera sentar mejor ese tratamiento, pero sin explicártelo no lo puedes saber, es importante "el contar"

17 de noviembre de 2016

Gloria in the sky

No conocía la Chemex y es posible que fuera de este tipo. La verdad es que el resultado no me gustó. Como ya he dicho antes, soy más de cafe "hard"

18 de noviembre de 2016

super

He estado cenando una noche y bien, simplemente bien. La decoración que no sabes si es una taller de los años 70 y si es que los albañiles no han terminado la reforma. El servicio parece dispuesto pero en realidad muy justo. No hay mantel, los cubiertos en una taza para todos los de la mesa... vamos, que como muy guay pero luego el precio de lo mas clásico, 45eur. Tomamos varias cosas y recuerdo la tortilla de ortiguillas, que sabía demasiado al polvo verde que tenía por encima (espirulina). Llenaba demasiado, así que deberían replantearse el tamaño de la ración.

He intentado volver para confirmar la opinión o cambiarla y, oh sorpresa!!! A parte de que no hay mesa hasta dentro de varios fines de semana, me quedé perplejo cuando al finalizar la reserva me piden una tarjeta de crédito en la que cargaran 10 europeas por comensal si no acudes y no cancelas la reserva con al menos 4 horas de antelación. La verdad es que me parece mucha historia para ir a cenar a un sitio sin mantel que parece que sigue en obras y que te cobran 45-50eur por persona.

11 de febrero de 2018

03/06/2016

Fismalo

Ya me tocaba. Después de haber tenido la suerte de probar propuestas más que interesantes en este Madrid que me da de comer, la estadística es cruel y tocaba, sí o sí, truño.

Pues éste es de los grandes. Hay que ser muy pero que muy bloguero para que te guste comer aquí.

No sé por dónde empezar.

Sicilia 1929, que diría la Golden Girl: Fismuler es la nueva propuesta de Nino Redruello, responsable de locales con solera como La Gabinoteca o las Tortillas de Gabino.

Este chef fue toda una revolución en su día con su propuesta de picoteo informal y pionero de los locales estilo hipstercillo. Aún recuerdo como se quedaba la gente cuando le servían sus famosos "potitos". Por eso y por muchas otras razones me pregunto cómo es capaz de defender platos como los que salen de la cocina de Fismuler.

En este caso decoración industrial (hormigón pulido, mesas en madera rústica) para un local enorme en un semisótano en la calle Sagasta. Mesas "normales" y dos grandes mesas corridas en las que no se reserva. Acústica de locos. Las mesas de 2 personas son muy pequeñas, pegadas a la pared y en la que simplemente, no se cabe.

Carta presentada en 2 folios. Al menos pónganme la maderita, oiga, que lo de tener dos hojas (una para comida y otra para el vino) no es de receipt. En fin.

NUESTRA OPCIÓN (una historia narrada con pasión):

CARTA DE VINOS Y JARRAS. Pues sí, la novedad es que hay "carta de jarras" dónde uno puede pedir media jarra o una (2 liters nada menos) de Sangría, Limonada, Michelada o hasta Rebujito. Si bien uno puede pensar que una jarra de 2 litros de Rebujito es un exceso, una vez cenado aquí creo que es más que necesario para anestesiar los sentidos. Háganse un Nati y un "os quiero a todos". Lo van a necesitar.

La Carta de vinos propiamente dicha es corta y cara. Original sí, se ha intentando poner vinos lo más raros posibles para dar "enjundia". Que de 9 vinos tintos, 6 no bajen de 25 euros en un local de este tipo ya da la idea de lo que hablo.

Spider: -¿Qué tal este vino Cerrogallinas (25 euros)?
Fismuler: - "Mu rico" (literal) es suavecito, de Ribera.
Spider: - Pone Utiel-Requena.
Fismuler: Ehhhh, sí, digo que es lo más parecido que tenemos, así, como a Ribera.
(Hay un vino de Ribera en la carta que digo yo que será lo más parecido a Ribera, porque es de Ribera. Al igual que Angela Merkel es lo más parecido a una señora Alemana, porque lo es.)

El camarero va a por el vino y mis pensamientos me asaltan. Asumo que me he equivocado, pero ya es tarde. En fin, siempre queda el 11870. Permitid que explique gráficamente la situación:

Estoy en una mesa pequeña, pegado a una pared. En mi mesa hay: una vela, un plato con mantequilla salada (muy buena por cierto), un plato con pan (también de calidad), una taza grande de metal con un montón de cubiertos, a pesar de que en esta mesa es imposible que coman más que 2 y teniendo más organización que en la estación espacial y una botella de agua que traen junto con el aperitivo, un platito con carpaccio que me hizo pensar que la comida no sería tan mala como fue. Me siento como un japonés en el metro de Tokyo. El móvil no cabe ni de canto.

La Carta, de nuevo un folio, cortita. Precios comedidos si la cocina funcionara, que luego no lo son a tenor de la cantidad, calidad y presentación de los platos.

CALAMAR PARRILLA CON ENDIVIAS BRASEADAS. No me lo comí. Un calamar de buen tamaño pero lamentablemente con más baba que un saco de caracoles. La endivia, amarga como es ella, no funciona ni para taparle y que no pase frío. Requetemal. León come gamba es un plato de Angel (León también) comparado con esta castaña. 14 euros.

LUBINA CONFITADA-SU EMULSIÓN-HINOJO-ENCURTIDO. Buen plato y perfecto el punto del pescado. Por sí sólo no levanta el resto de la cena, pero muy bueno, sí señor. 19 euros (ojito al precio).

ENTRECOSTILLA PARRILLA PIMIENTOS ASADOS. Una vergüenza que debí devolver y que no hice. Ni rastro del pimiento, viene acompañado de lechuguitas pasadas por ¿la plancha?. A alguien se le puede haber ocurrido poner una lechuga en una plancha o similar...no lo digo yo, ahí está la foto. Mother of God. La carne tiesa, seca...en fin, de nuevo un plato que no se serviría ni en una residencia de ancianos griega (que me perdonen el chiste cruel).

83 euros con 3 platos y una botella de vino de 25 euros.

PERO NO SE VAYAN TODAVÍA AUN HAY MÁS:

A alguien se le ha debido ocurrir que quedaría muy "chic" el tener café infusionado en vez de café express. El primer problema es que la bandeja del café no cabe en la mesa (recuerden que había una vela, una taza de metal, dos platos, una botella de vino...). El segundo es que uno tiene que ir poco a poco echando el agua caliente para que se filtre en un jarrito y luego del jarrito lo echas en una taza...muchas jarritas y muchas tazas para algo que al final se toma frío. Imagino que al purista del café se le fue al final el purismo cuando te ponen un cuenco de nata por si lo quieres "con leche". Un descacharre. Si Juan Valdés levantara la cabeza.

SEGUIMOS PARA BINGO: el local es ruidoso, ya comentado, pero veo con horror como a mitad de cena un cantante tipo country-hipster-granjero clavado al tío féliz del anuncio de Media Markt (¿han visto ustedes la película "One"?) se pone a cantar con su guitarra al lado de la mesa compartida de la entrada.

Recuerdo ahora lo de la Jarra de Rebujito. Ahora todo tiene sentido. Fis-sentido.

CONCLUSIÓN:

Será el rodaje, qué-será-será o échale la culpa al Boogie, pero Fismuler se lleva el Fispremio a la Fiscastaña del año. Marieta a su lado es Atrio.

Fis-avisados Fis-quedáis.

Pamplinero

¿Otro restorantito de bloguera-canapera-fashionista en que se come fatal pero las fotos al Insta quedan preciosas?

3 de junio de 2016

spider72

Creo que ni eso. Es que no tengo palabras.

3 de junio de 2016

Pamplinero

No tengo PAROLE

3 de junio de 2016

nindiola

miedo de sitio

6 de junio de 2016

Gio

Pues el Capel lo ha puesto de lujo

25 de julio de 2016

Juan Doe

´Cuando reconocen a un crítico gastronómico las cosas ya no son como con un cliente anónimo.

8 de septiembre de 2016

04/06/2016

En rodaje, espero...

Antes de nada, la declaración pertinente: nosotros somos auténticos fans de La Ancha, uno de mis hermanos va tanto que creo le hubiera gustado poner de padrino de su primer hijo a Santiago, uno de los hermanos Redruello..., al final se cortó, pero con el imperio que están montando hubiera sido sin duda lo mejor.

Bueno, que allá fuimos a inaugurar el famoso Fismuler. No voy a poder decir muchas novedades después del maestro Spider, porque lo suscribo todo, todo, que le vamos a hacer, la realidad (y ser independientes, oye) es lo que tiene.

Muy moderno foodie hipster guay el local, grande y con mala acústica, pero chuli vaya. En la sala veréis que tienen unos hornos para calentar el pan que te ponen, de pueblo, con una mantequilla salada magnífica y también preparan a la vista los postres (tienen 4, no es mucho lío, no os vayáis a pensar....). Tuvimos mas suerte y nos tocó mesa para cuatro, aunque éramos dos, en vez de las minimesas de dos, huid de ellas todos los que pretendáis tener una comida cómoda, no hay muchas, si lo advertís en la reserva caerán otros pobres incautos. No hay manteles ni mantelillos.

La jefa de sala es encantadora y profesional, los camareros son tema a parte. Había un montón y entre ellos varios que hacían de jefes, con cara de lo tengo todo controlado, con el pinganillo en la oreja y moviéndose en plan el Guardaespaldas-la-primera-dama-está-a-salvo, inflándose de mantequilla seguro, pero lo que viene siendo haciendo su trabajo de camareros pues no mucho, oiga. Eso sí, todos son muy modernos, no llegarán a los 30 años, con barbita y demás aderezo hispter y muy muy sonrientes y amables, aunque vayan tarde a todo y no se enteren de cuando quieres pedir, ni te sepan servir (a un comensal se le cayó la servilleta y se la devolvieron del suelo tal cual...). Lo del vino es de traca, misma experiencia que Spider, la carta corta y extraña, nos mandan al experto en vinos (no llega a los 25 años...) y nos dice que él a esto del vino le está cogiendo la gracia últimamente, que a él no le gustaba antes..., y claro, con esta base científica, su elección recomendada fue lo contrario de lo que queríamos, pero con sonrisa, ¿eh?

El plato de colmenillas con trufa y huevo y otra cosa, pues eso, demasiada mezcla que tapaba el sabor de las colmenillas, recomendación, aligerarlo un poquito, no hace falta ponerle de todo. El steak tartar muy bueno, buena calidad, aunque lo de probarlo antes por el sabor, pues ya si eso otro día..., pero acertaron en el punto (a pesar del camarero que no sabía que el steak tartar tiene diferentes puntos de sabor...). El calamar estaba bien en esta ocasión. Lo mejor la tarta de queso, sin chorradas de siropes ni helados ni confituras, por dios, en eso y en la mantequilla se nota que está La Ancha presente en el fondo de esta propuesta culinaria (qué momento expresivo).

Pues eso, que espero que estén de rodaje, que arreglen el personal con un cursito o dos, o simplemente que los camareros de la La Ancha les expliquen los básicos, que arreglen los vinos (que es lo que más me duele, la verdad) y un poquito la carta, porque pienso volver, sobre todo a probar la torrija que tienen de postre, que tenía una pinta.... Que me parece bien que no quieran hacer la Ancha otra vez, pero que ellos son mejores que lo que han montado en este localazo. Ah, la cuenta estupenda, eso sí, 75 euros.

spider72

Jajajjaa. Gracias por las referencias y un crack el momento vino

4 de junio de 2016

08/11/2016

muy recomendable

del grupo La Ancha

gran calidad de comida y un concepto diferente. Me ha gustado la decoración
Steak Tartar de los mejores que he probado
calidad precio alta

muy bien, estaba lleno

17/04/2017

Fan de Redruello

Encabezados por la Ancha, todo lo que hacen es garantía de calidad. Y este no lo es menos. Sitio más informal, pero en plan más tope gama (no es un lamucca). Fantásticos los garbanzos salteados.