Fundación PROA

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relevancia fecha

13/11/2009

Beta lo descubrió en junio de 2009

Paramos un taxi en la "manzana de las luces" y le decimos que nos lleve a la Fundación PROA. Nos la ha recomendado un amigo gay del que nos fiamos mucho. El taxista es un señor cercano a los noventa años. Cunduce, como todos los señores de noventa años a diez por hora. La Fundación no le suena así que le decimos la dirección y que "está junto a Caminito", en pleno barrio de La Boca. El viejecillo se pierde y acabamos frente a unas chabolas. Agradecemos que se perdiera porque nos permite ver (desde dentro del taxi claro, porque ahí no nos bajamos ni locas) un pedazo del tercer mundo en pleno centro de Buenos Aires. Los perros campan en jaurías y algunos te miran recelosos sentados sobre una caja a la puerta de su chabola. Una aventura, vamos. Finalmente llegamos a la Fundación. Está, como le habíamos dicho, junto a Caminito y el viejecito se excusa diciendo que nunca había venido por ese camino. El edificio es precioso y vemos una exposición de fotógrafos alemanes con fotos de Andreas Gursky o Candida Höffer que es como para que se te caigan las bragas al suelo de gusto. Uno de los mejores descubrimientos de Buenos Aires.