En el 2004, Carlos, su mujer Fina Navarro y todo su equipo cierran las puertas de su mítico restaurante de Horta y se trasladan al corazón de Barcelona, al barrio de “L’Eixample” al Hotel Cram con el nuevo nombre de Gaig, en el que se sigue su interés por fusionar la cocina de vanguardia y la de mercado.

Ordenar por:

relevancia fecha

24/10/2010

como antaño

La verdad es que comer en la FONDA gaig, me recuerda aquellas comidas de invierno en casa con larga sobremesa, que tando odiabamos y que ahora tanto disfrutamos, servicio impecable, insonorización del local excelente, ambiente entrañable, si tubiera que puntuar, sobre diez, le daria un nueve, mas que nada por que entiendo que el precio es algo elevado, tres personas una nota de 234,36euros, setenta y ocho euros por persona, aunque en verdad disfrutas mucho de la comida, la verdad que bien gastados ya que, repito, el conjunto de todo lo que supone en hecho de comer un domingo fuera de casa es casi insuperable, en cuanto a calidad, en mayúsculas, confortabilidad y atención, sin duda es un sitio entrañable para volver, siempre en compañia de gente querida. Los pies de cerdo sencillamente exquisitos. Un sitio entrañable donde siempre que he estado he sido saludado por el propietario, de forma cortés y sonriente.

09/03/2010

A pesar de tener una estrella Michelin, el Gaig me ha dejado algo frío. Es el restaurante del Hotel Cram (11870.com/pro/cram) lo que confirma mi sospecha que es difícil encontrar un buen restaurante en un hotel.

La sala está subiendo en un primer piso accediendo desde la calle. Es agradable, con una luz bien elegida para combinar con los tonos rojos de la decoración. Las mesas son amplias y cómodas en un ambiente tranquilo dónde no se oye ruido aún cuando hay gente. El servicio en sala impecable, una gente agradable y atenta que te atienden con cordialidad.

La comida sin embargo se me hace algo efectista sin llegar realmente a ser rica. Los platos además pecan de escasos con lo que a pesar de gastarnos unos 70 euros por cabeza salí con sensación de hambre. Lo mejor son los aperitivos que te ponen. El carrito de quesos lo encontré demasiado común, los quesos que podría uno encontrar en el súper sin esforzarse. Tiene una amplia carta de vinos pero resultó que el riesling que habíamos pedido justo no lo tenían.

Servilletas y manteles de tela.

30/10/2013

Ya lo ha reivindicado más de una vez el deslenguado cocinero vasco David de Jorge desde su programa de televisión diario que hace en ETB, Robin Food, que difícil es encontrar ciertos platos clásicos internacionales como una Ensalada Cesar, un Coctel de Gambas o un Buey Strogonoff en un buen restaurante. Igual de difícil era hace un par de años encontrar los clásicos platos de la gastronomía catalana, que parecía haberse diluido en la modernidad donde todo eran vinagres de Módena, reducciones de Pedro Ximenez o Foie Gras. Peró por suerte desde hace un par de años los grandes Chefs de la capital como son Carles Gaig, Fermi Puig o Ramon Freixa abrieron locales dispuestos a recuperar el antiguo recetario catalán, actualmente ya no es tan difícil encontrar un fricando o un Cap i Pota en la carta de algunos restaurantes.
La fonda Gaig así recupera todo el recetario que sus antepasados servían en su centenario restaurante que tenían en Paseo Maragall, muy lejos de lo que se ofrece en su restaurante gastronómico ubicado en los bajos del Hotel Cram.

Leer el articulo completo en gastrofiliav20.wordpress.com/2010/08/02/fonda-gaig

18/12/2011

Coincido con el resto de opiniones. eramos 3 y pedimos medias raciones (6 platos a compartir). Lo mejor los garbanzos con tripa, las croquetas, los canelones y los macarrones. Nos salió sobre unos 55 euros por persona. Salimos más que satisfechos. Para repetir. Servicio muy atento.

08/09/2013

ruben

Ayer celebramos nuestro aniversario en este maravilloso restaurante; nos decantamos por el menú gastronómico en formato "sorpresa" que se sirve a toda la mesa por 53 €/ persona. Consistió en un perfecto de pichón (como si fuera un bombón) cortesía del chef, cuatro platos principales (1.- Vieira con alcachofas...."Excelente"; 2.- Canelón con salsa de trufa, también "excelente"; 3.- Gambas de Palamós, "muy rico" pero no para marcar un precio en carta de 45 € la ración, y 4º cochinillo confitado, que estaba muy bueno si bien ni yo ni mi esposa somos muy aficionados al cochinillo) y 1 postre, que consistió en innovación de crema catalana, a mí me encantó.

Con media botella de Emilio Moro, agua, 1 café y el habitual aperitivo + pan con aceite con sal maldom (4 € persona) hizo un total de 141 € que pagamos gustosamente, por un comida que, aunque a la vista pudiera parecer menos abundante por aquello de las medias raciones, nos dejo mas que satisfechos en calidad y cantidad, con agradable, elegante y jovial servicio en un local excelentemente ubicado y cuidadosamente decorado.

Por ultimo llamaron nuestra atención 2 cosas; en la decoración la amplísima decoración entre mesas y en segundo lugar que todo el resto de comensales eran extranjeros en un servicio de cena de Sábado....

8 de septiembre de 2013

31/12/2011

Apuesta segura

Es una apuesta segura y puedo decir que estoy de acuerdo con casi todas las opiniones anteriores. Buen local, aunque un poco frío, excelente servicio pese a estar lleno hasta la bandera.

Un pero, la nueva interpretación de la crema catalana no necesitaba el experimento.

06/12/2008

a probar

he leido.
"La cocina hogareña catalana en toda su esencia y plenitud. Platos de casa, ancestrales, con evocaciones infantiles, llevados a cabo de manera magistral. Hechos, plasmados bajo la supervisión de un gran cocinero. Con su criterio, con sus técnicas, transmitiendo sabores reconocidos de manera excelsa. No existe otro secreto que el conocimiento y el desarrollo. Uno admira, y tanto que admira, como se puede marcar la diferencia en la elementalidad. En hacer unos buñuelos de bacalao, que parecen interiormente unas rilletes, ciertamente sabrosas, y crujientes por fuera. En bordar unas croquetas de cocido, que seguramente no son las más finas y cremosas, si bien sí las más nobles y sustanciosas, con un cuerpo carnoso apetecible. En freír maravillosamente unas patatas y acompañarlas de un suave alioli y de una salsa de tomate perfumada con tabasco. En bordar cosas tan gourmand como unos canelones gratinados al estilo de la abuela María, que no tienen otra diferencia respecto de los Gaig que la falta de trufa, que no deja de ser una anécdota trascendente, si bien una anécdota al fin y al cabo. Parecido podemos decir de los macarrones del cardenal, cremosos, impregnados de parmesano, que conocen de la presencia de un sofrito ciertamente expresivo, que testimonia todo el carácter popular. Igual de absolutas resultan las mongetas del ganxet, sin hollejo, cremosas y suculentas, que conocen de dos pequeños tesoros del cerdo que transmiten texturas bien diferentes: la cartilaginosa oreja y el fundente morro. Tanto o más virtuoso hemos de catalogar el arroz con pichón y ceps, inmaculado, al dente e impregnado de la excelsitud que aportan la carne y las setas. Se nos pasaba citar algo que por sencillo no deja de ser impecable, las alcachofas salteadas, y tanto que salteadas, con jamón, únicas en su naturalidad. El bacalao a la llauna mantiene toda la dignidad posible y más. Motivadoras las populistas y gratificantes albondiguillas con anillas de sepia, gustosas por doquier. Apoteósicamente gulescos los callos de ternera con garbanzos. Y con la ciencia infusa que caracteriza a Carles la crema catalana, una obra maestra de la dulcería.
Dados los precios populares de la casa, que llevan a llenos diarios, llenos de 140 comensales por servicio, hay que fijarse en los platos de valor añadido más que en los de materia prima. En la transformación y en”las rebajas” la fonda merece el sobresaliente."

04/06/2008

A Descobrir lo descubrió en abril de 2008

Bocatto di Cardinale !!

Carles Gaig, gran mestre cuiner del restaurant Gaig de l’Hotel Cram de Barcelona, amb una "estrella Michelin”, ha decidit obrir una Fonda, una casa de menjars, seguint la tradició familiar que es remunta a l’any 1869 al barri d’Horta.
Aquesta fonda popular, Fonda Gaig, està allunyada de totes les noves interpretacions modernes i de "nouvelle cuisine" que estan de moda actualment, peró sense depreciar les ultimes tendències (tant en viandes com en tècnica) que puguin millorar els seus plats.
Ha tornar a fer aquells plats de la cuina tradicional catalana, que eren àpats estrella en la taula dels nostres pares. Cuina de records de la nostra infància, amb uns productes de gran qualitat que s'adapten a antic gustos i sensacions quasi oblidats i que aquesta fonda en fa bandera.
Proveu, sinó, aquests dos plats de Deus celestials:
-Els Macarrons del Cardenal, plat rescatat del receptari d'Ignaci Doménech de 1800 i que porten entre d'altres "crema de parmesà", Pau Arenós dixit.
Els macarrons son un punt més cuits que el que coneixem com "al dente", quedant més melosos i de textura agraïda.
- Els Canelons de l'Avia, uns canelons que han deixat de ser Rossini o azurri, per convertir-se en un plat rabiosament barceloní.
Altres plats destacats a la Fonda son:
Bunyols de bacallà, escudella amb galets i pilota, tripa amb cigrons i cap-i-pota, pollastre gratapallers a la cassola, mandonguilles amb sípia, botifarra amb mongetes del ganxet, etc.
I per acabar, un bon recuit amb mel i pasta de full farcit de crema.
Bon profit.

20/09/2009

cuina catalana

Cuina catalana d'un alt nivell (així com el preu). Carta força variada i agafis el que agafis estarà bo. El servei és molt bo, les taules són grans i separades. Lloc molt recomanable si la butxaca ho permet.