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29/08/2012

Beta lo descubrió en agosto de 2012

Después de probar las típicas "francesinhas" de Oporto se me quitaron las ganas de seguir probando cosas autóctonas de la ciudad. La francesquinha es una especie de sandwich relleno de carne y algo parecido a chorizo, recubierto de queso, horneado y finalmente sumergido en una salsa con cierto toque picante. Se sirve con patatas fritas y con dos homeoprazoles. El caso es que pregunté por el mejor japonés de la ciudad y me recomendaron Gosho. Gosho está ubicado en una parte de lo que fue el parking del hotel Porto Palacio. Es moderno y tiene una simpática relaciones públicas dispuesta a recibirte con una sonrisa de oreja a oreja. Nosotras pedimos un Yakisoba de langostinos que estaba muy bueno (aunque costaba quince euros), unas gyozas (cinco piezas/ocho euros), un maki de salmón (tres euros y medio por cuatro piezas), un California (que aquí hacen con mango y que nos costó cuatro euros y medio por cuatro piezas), cuatro piezas de Spicy Tuna (seis euros), cuatro niguiris de salmón (nueve euros) y un rollito de langostino (cuatro euros). Para beber, agua. Total 54 euros. La verdad es que estaba todo muy bueno (salvo el California roll que era un poquito flojo) pero tampoco era barato. En Oporto hay cantidad de lugares donde puedes comer por unos irrisorios cinco euros pero si quieres lujo, lo pagas. Gosho tiene bastante de eso pero un día es un día.