Grand Prix

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07/08/2015

Carne de buey espectacular, aunque a precios de capitales

Excursión con mis progenitores por Avila, que estaba a reventar de gente, especialmente, miles y miles de adolescentes púberticos...

Mi padre había leído hace tiempo que el Grand Prix, se caracterizaba por ser uno de los pocos sitios donde te ponen carne de buey de verdad, así que aprovechamos la excursión para investigarlo.

Sala clásiquiiiisima, con tele colgada en la pared (odio que haya tele en los restaurantes), tras dar un primer vistazo a la carta vemos que hay que tener precaución, amigo conductor, ya que como te emociones tienes un leñazo asegurado del palo de "endivias con roquerford y nueces 17€"

Nos decantamos por ensalada mixta y jamón de buey para compartir, buenas ambas cosas, ensalada sin misterio y el jamón de buey curioso. Parecido a una cecina pero sin ahumar, platos muy grandes.

Después tomamos el buey, que era para lo que veníamos, pedimos un plato para dos y los compartimos entre tres y fue mas que suficiente, son filetes finitos de lomo de buey que haces en una plancha caliente en la mesa, imagino que cuando el local este lleno, habrá una humareda considerable.

La carne era muy muy tierna y no sabia absolutamente nada a viejo, tenía infiltraciones de grasa, pero no en exceso, que se fundían al contacto con la plancha, a nosotros nos gustó, aunque me hubiera gustando mas un filete gordito.

De postre tarta de cuajada, innecesariamente bañada con unas natillas y un sirope de chocolate que se liquidaban la tarta que estaba muy buena.

En conclusión, aquí se viene a lo que se viene, a comer carnaca, los dejo en un 4-- o en un 3++.

zama

Lo de la tele en los restaurantes también lo odio... Y en galicia se lleva mucho :(

7 de agosto de 2015

16/01/2008

cruz lo descubrió en abril de 2007

decepcionante

aunque los que no son de la ciudad no acaban recalando aqui porque esta a las afueras y no suele aparecer mencionado por ninguna guia, por si acaso no lo recomiendo.
la carne en contra de lo que esperaba no es buena, la ponen para hacer a la piedra en trozos dificilmente identificables que luego no resultan ser lo que pides. tienen raciones pero resultan escasas y caras, las mollejas durisimas y los ibericos, ibericos de recebo.
el hecho de que en las mesas se pongan las piedras para hacer la carne produce tal humareda en la sala que cuando llevas un rato el ambiente se hace irrespirable y cuando sales a la calle notas el propio tufillo que te acompaña ya hasta la ducha.
el precio algo caro, la cena viene a costar unos 40€ por persona, sin vinos ni postres, solo cafes.