Gumbo es la sopa tradicional de Nueva Orleáns, colonia española, luego francesa, conocida como la cuna del jazz y de las cocinas creole y cajún. Fusión de tradiciones culinarias europeas enriquecida con sabores africanos e ingredientes del nuevo mundo. Son estos sabores, estas mezclas, que están presentes desd...

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21/06/2018

A veces voy con mucho hype...

Hazte la imagen: Viaje de novios, recorriendo en coche la costa este de estados unidos. Para la hora de comer, paramos en Jacksonville, en un restaurante portuario especializado en comida cajún. Nos ponen una Jambalaya muy rica, cerveza fermentada por ellos mismos... y unas crab cakes (pastél de cangrejo) tan deliciosas que hacen que me estalle la cabeza.

Así que imagina como me vengo arriba cuando me entero de que tengo en Madrid un restaurante especializado en comida cajún. Oh, sí! A por ellas! Reuno un grupete de amigos y allá que nos vamos a cenar.

Y no hay crab cakes...

Y claro, pues ya está uno un poco desinflado. Pero bueno, hay que seguir para adelante. Decidimos probar
- Croquetas de cangrejo (temporales): Sabrosas, pero nada especial
- Tomates verdes fritos: Una obligación casi al ir al Gumbo. Muy, muy ricos, con una salsa de las de mojar hasta dejar limpio el plato. Lo más de la cena.
- Cerdo desmigado con pan de maiz (temporal): Mis amigos me dicen que el pan de maiz está muy conseguido. De hecho, este es el plato que pedí para mi y mis acompañantes pidieron una ración de pan de maíz para ellos. Pero no es una preparación que me guste personalmente. Y el cerdo... pues un pulled pork un poco insípido.
- Tarta de mantequilla de cacahuete: También muy rica, sorprendentemente! La mantequilla estaba presente pero no se comía el resto de ingredientes, la base de galleta tenía el punto justo de crujiente... Los sabores se conocían y se llevaban muy bien.

El servicio era un poco disperso. Sábado por la noche, mucho trasiego... es comprensible, pero nuestro camarero parecía un poco perdido, sin llegar a resultar molesto.

El resumen, no fue una mala experiencia ni nada similar, pero con el número de locales que tenemos disponibles en Madrid, buscar un motivo para volver es complicado. Está muy bien de precio y si buscas una alternativa por la zona te puede salvar de un apuro, pero no es de los que merecen un desplazamiento para devorar sus productos.

29/07/2018

Único sitio de comida Cajun en Madrid

Al menos que yo sepa, y este es el mayor atractivo que tiene el local.

No la conocíamos, pero creo que la cocina Cajun de verdad debe ser algo más interesante que la que ofrece Gumbo. No lo tenia ni entre mis pendientes, dada la puntuación del 11870, pero la curiosidad por probar esta cocina nos pudo y ayer sábado nos presentamos.

Para empezar, la tontería de los turnos y el tener que llamar para reservar (bendito El Tenedor). Queríamos a las 9:30, nos dijeron que como muy tarde a las 9:15, para irnos a las 22:45. No nos convenció, preferimos la otra posibilidad, a las 10:30, un poco tarde para nosotros. Solución: llegamos sobre las 9:30 a la calle del Pez, nos tomamos un cóctel en el magnífico 1862 Dry Bar y nos presentamos en el restaurante a las 10:10, medio vacío y con mesas para elegir. Luego a las 10:30 efectivamente se llenó.

Bueno, por lo demás, los tomates verdes fritos muy bien, el jambalaya un arroz con cosas y salsa especiada y picante, bueno pero no muy interesante, esto puede colar para un americano, pero en una tierra tan arrocera como esta, nos pareció un poco comida de colegio. Mi parienta pinchó totalmente con los crepes de espinacas y alcachofas, más planos que el encefalograma de ZP.

Para acabar, no nos pusimos de acuerdo con las tartas, así que cada uno pidió una, por lo que salimos rodando. De nuevo, yo tuve más suerte con la de crema de cacahuete que ella con la de queso (después de la del 3x4, las típicas ya no son lo mismo...).

Muy bien la cerveza Samuel Adams, que no conocía. Y muy bien las jarras de agua a demanda. El Bloody Mary de la parienta también muy correcto y acompañando muy bien este tipo de comida.

Todo por 61€, precio muy razonable; teniendo en cuenta que pedimos de más, realmente se puede comer compartiendo tanto el entrante como el principal, sin pedir agua mineral (error que cometimos hasta que vimos que había jarras) y un solo postre, la cosa se queda cercana a unos muy ajustados 40€.

Les va bien, es un sitio “suficiente” pero al que habría que exigirle más como único representante local de la cocina Cajun.

Además, la calle del Pez, con súper ambiente, hace más atractiva la visita.

Estrategia de parking la ya habitual para Chueca y Malasaña: aparcar en la otra orilla de Génova/Sagasta/Carranza y paseito muy agradable hasta la zona en cuestión, sin preocupaciones sobre el contador del parking público.

12/04/2017

tomates verdes fritos

Este sitio es de los que ha sobrevivido en esta calle junto a algun clasico, hace años que esta siempre lleno y que hay reservar...no es muy grande..pero esta bien, acogedor.
Yo solo iria por una cosa " los tomates verdes fritos" estan riquisimos.. el resto de la carta no esta mal, pero tampco es para grandes elegios.

Correcto.

21/06/2016

Cocina americana diferente

Llegamos un poco antes de la hora y ya vimos la aceptación que tiene este pequeño local, prácticamente lleno.

Nos sentamos en una mesa para dos. Las mesas no son demasiado grandes, pero sí suficientes, mantel y servilletas de papel. Me gusta la decoración en tonos azules, con grandes lámparas colgadas en cada mesa y la gran foto mural de una de las paredes.

El principal problema que veo, es que estás demasiado pegado a la mesa de al lado y, con la fama merecida de gritones (yo incluido) que tenemos los españoles, es normal adentrarte en conversaciones ajenas. Por este lado, intimidad cero.

Quitando este inconveniente, y ojeada la carta, nos decidimos por un plato de, tomates verdes fritos para compartir. Unas alitas de pollo al bourbon con sésamo para mi y unos Langostinos french quarter al ajillo con pimienta negra para mi acompañante.

Para beber, una Samuel Adams Lager, genuinamente americana.

Los tomates estaban ricos, pero no note nada excepcional en ellos. No los puedo comparar con otros porque era la primera vez que los probaba.

Las alitas me gustaron mucho; la mezcla del bourbon con miel y el sésamo a mi me encantó y, aunque no soy muy de comer con las manos, debo reconocer que estaba para chuparse los dedos literalmente.

Probé un langostino y un poco del arroz que lo acompañaba. Mi pareja dice que estaba delicioso y yo me fio de su criterio, pero para mi el arroz estaba algo duro y, como con los tomates, no noté nada excepcional en el langostino.

De postre nos pedimos la típica tarta de manzana, con salsa de canela y la cobertura de masa inglesa que tantas veces habrás visto en el cine. Coronada con una bola de helado de vainilla. A mi me gustó mucho, pero en cuestión de tartas de manzana, la Apfelstrudel sigue siendo mi favorita.

Nuestra conclusión es: no está mal el sitio y se entiende que esté hasta los topes, pero no lo puedo incluir entre mis favoritos

Pamplinero

Está bien porque es único en su especie en Madrid pero si hubiera otro con la misma cocina éste sería peor, seguro.

21 de junio de 2016

araque

Cierto que no conozco otro similar y estoy convencido que no sería complicado de superar

21 de junio de 2016

14/04/2016

Quiero ser más cajún

Recuerdo cuando abrieron el Gumbo. No se la fecha exacta, pero seguro que hace más de diez años. Me atrajo por un motivo muy tonto, porque tenían “tomates verdes fritos” y pensé “cómo la película”. Comida de Nueva Orleans en Malasaña, eso siempre es un aliciente. Los Estados Unidos son enormes pero no tan diversos gastronómicamente como cabría esperar. Sin embargo, Nueva Orleans tiene una esencia muy particular reconocida mundialmente, lo que hace que a unas personas amantes del buen comer y que han estado en la mitad de Estados de los Estados Unidos le suponga un terrible drama no haber estado/comido en Louisiana. Dolor. Mucho dolor.

Gumbo se ha hecho ya un veterano de la Calle del Pez, esa calle tan… tan… tan. Es que yo vine a Madrid a finales de 1992 y vivíamos en la Calle Fuencarral 77, pasear por esas calles era pasear por el inframundo. Y por más que pasan los años uno no se acostumbra a que ahora eso sea la moda y todo sean sitios alternativos , cultura, cafés, teatros, etc.

Quedamos en Gumbo un Domingo raro. La Reina convocó a varias coleguis. Pero no se si era el cambio de estación, había una torrija mental generalizada, como si nos hubiesen echado a todos droja en el Cola Cao. No se si es justo hablar de un restaurante así. Además, lo importante del día era el propio encuentro, el verse, y la comida era secundaria. Pero como yo soy un ser sacrificado por ustedes, pongo el ojo en todo. Estaba el Gumbo abarrotado, con sus mesas pequeñas repletas de seres muy variados. Desde el solitario que tomó los tomates verdes fritos y una tarta hasta las familias con grandes y pequeños.

No teníamos idea clara de pedir. Yo iba hambriento y abierto a comerme un plataco enorme, pero fui persuadido (con poca resistencia por mi parte) para compartir platos. Eso sí, hicimos buena jugada. La carta presentaba un apartado de “especialidades” y eso hicimos, pedir las cinco especialidades para compartir. Entre que las traían, nos sirvieron unas nueces sazonadas con a saber qué, deliciosas, y unas Samuel Adams Boston Lager. Punto para Gumbo por tener cerveza de calidad. De verdad que no cuesta tanto tenerla, es un esfuerzo que hay que exigir a cualquier hostelero que se precie.

Vamos con las especialidades:

Ensalada de pollo cajún. No deja de ser una ensalada con pollo y queso parmesano. No percibí el cajún.

Tomates verdes fritos. Los “all star” de la carta. Se trata de un plato tan simple como efectivo. Tomate verde frito, el nombre te cuenta todo salvo la salsa que le ponen, que está de tomar pan y mojar (como bien hicieron mis compas de mesa). Es un gran hito.

Jambalaya. Un arroz con pollo, andouille (salchichas) y langostinos acompañado de una salsa muy especiada. No me convenció especialmente, ni lo contrario. No deja de ser arroz con cosas. Los arroceros valencianos con estas cosas somos muy melindres.

Bonito ennegrecido. Un señor filete de bonito, adobado con especias, hecho a la plancha. Muy sabroso, tal vez más hecho de lo que procede, pero buen plato.

Picantón de granja frito. Pollo rebozado, al estilo “KFC” sólo que notablemente mejor y presupongo que más sano. Acompañado de puré de patatas.

De las cinco especialidades, me parecen brillantes los tomates y el pollo, bueno el bonito y prescindibles la ensalada y el jambalaya.

Entre que degustábamos platos, pudimos comprobar que los camareros son 1)amables 2)efectivos 3)meteprisas. Si quitasen la opción tres, sería mejor, tienen mucho ansia de quitar el plato. Supongo que es lógico en un lugar tan lleno, pero no vendría mal algún gesto de esos de “venga, ¿quién se anima con el último trozo?”. Un poco trileros con esto.

Nos decidimos también a probar tartas, porque la gordura siempre sobrevuela nuestras cabezas. La repostería norteamericana es top mundial, y lo digo yo que no soy especialmente golusmas. Pero es que es otra cosa. Lo que vienen a decir es esto “os vamos a demostrar por qué tenemos los mayores índices de obesidad de la civilización occidental”. En USA hay gorders de estos de dedo rollizo, y si conoces su postres lo entiendes todo. Pedimos tres, para compartir: de banana, que sabía mucho a banana (¡en serio!) de nuez pecana, muy original. La nuez pecana es un tesoro escondido, no es tan fácil de tomar, cuando uno encuentra nuez pecana tiene que hacerse con toda la que pueda por si se da la situación del libro de “La Carretera” de Cormac McCarthy. Mejor tener más nuez pecana que no tener. Y tarta de crema de cacahuete, que es el summum del gordo pilo y que por lo tanto fue la que más disfruté.

Precio de toda la gaita, 22€ por cabeza, me parece muy razonable. Veo Gumbo como un sitio asequible, en el que sabes que vas a comer bien, aunque tal vez se le podría pedir a sus platos un poco más de personalidad, más contundencia, que salgas cajún perdido del local. Me encantaría salir cajún perdido de un local , a todos nos encantaría. Seamos todos más cajún.

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/04/14/gumbo-madrid

Gloria in the sky

Si el jambalaya era prescindible es que no era un buen jambalaya. Cuando lo probé en los USA me encontré con un arroz intensamente aromático y picante. Me sorprendió y gustó muchísimo. Y soy muy exigente con los arroces. Así que mi gozo en un pozo porque tenía pensado acercarme a Gumbo a probarlo. Tendré que intentar reproducirlo en casa :-)

19 de abril de 2016

Antonio Álvarez

Pruebalo y me cuentas si no!

4 de mayo de 2016

spider72

Tengo muchas ganas de éste. Es que nunca encuentro el momento...

4 de mayo de 2016

13/02/2016

Peanut butter cake

Al Gumbo le tengo cariño porque hace años cuando vivia en la calle del Pez fui varias veces, he ido con novios, ex novios y amigos varios, voy solo y unicamente por dos cosas, los tomates verdes fritos y la peanut butter cake, me gusta tanto, pero tanto tanto que a veces he pensado en entrar y solo pedir eso y una copa de vino ;). Un sitio agradable para una cena en pareja o con un par de amigos, no lo recomendaria para grandes grupos.

17/01/2015

Mezclas sabrosas en un entorno mejorable

En mi primera visita a este Gumbo me encantaron los tomates verdes fritos (jugosos y crujientes) y la jambalaya (sabrosa y variada).
El mero y los langostinos creole, acompañados de arroz especiado, estaban correctos, sin más sorpresas. La tarta de nuez pecana con helado estaba muy rica (dulce y trufada de tropezones deliciosos) aunque la base les quedó un poco dura... El resto de la carta promete algunos hallazgos interesantes, así que tendré que volver para descubrirlos.

La atención del personal fue buena y la ambientación del local muy normalita (servilletas de papel, vajila sencilla, mesas cuadradas algo pequeñas...) y eché en falta una mayor oferta de vinos por copas (no sé cómo será la carta de vinos).

Los precios me parecieron un poco subidos: aunque la comida estaba sabrosa y en su punto, el resto del local no ofrecía nada especial, por lo que una bajada de un par de euros en cada plato (sobre todo en los postres) sería un gran incentivo para repetir visita.

Aún así, creo que volveré para descubrir nuevas sabrosuras criollas.

Por cierto, aunque comimos de carta, también tenían un menú del día bastante aceptable por algo menos de 11 euros.

Ramon Garcia

Hace un siglo que no voy pero recuerdo lo buenos que estaban los tomates verdes fritos. No sé si seguirá abierto el otro restaurante que tenían en la calle Palma que era más pequeño.

18 de enero de 2015

Angel García

Desgraciadamente el Gumbo Ya Ya (el de la calle Palma) cerró.

19 de enero de 2015

24/10/2014

No lo recomiendo

Estuve hace tres semanas cenando con amigos. La zona está fenomenal porque luego puedes ir a varios sitios de copas. El restaurante me decepcionó. Platos muy pequeños, bastante caro. Los entrantes son demasiado pequeños para compartir y los segundos bastante inconsistentes. Lo mejor, los tomates verdes fritos y el atún ennegrecido. Además no te atienden muy bien y tienes que estar varias veces buscando al camarero...

je suis béatrice

Pues yo este lo tenía en "posibles" por su cercanía con el Alfil...Lo pondré en cuarentena...

26 de octubre de 2014

gastrolola

Yo tb lo tenía en mente hace mucho tiempo, me encanta el barrio, pero descartado

26 de octubre de 2014

30/11/2014

Menú de rebozado y....

Restaurante al que fuimos hace unos años y del que teníamos buen recuerdo. Ayer volvimos y fue una decepción, pedimos unos tomates vedes fritos (8,75€) que podían estar ricos con un rebozado más fino, unos mejillones (8,75€) a los que les sobraba mucho pan rayado y que se comía el sabor y unos cangrejos de caparazón blando (16,50€) a los que apenas se adivinaba su forma de la cantidad de rebozado que tenían. Para ser justos, hay que decir que la banana cream pie (6,5€) que pedimos de postre estaba espectacular, eso sí al pedirla que pongan el chocolate y caramelo a un lado para que la tarta no sepa solo a eso.

13/03/2014

Cocina de New Orleans

Me encantó!

Todo muy rico, la verdad:
- Tomates verdes frito con salsa remoulade y gambas.
- Paté casero de Campagne acompañado de cebolla caramelizada.
- Alitas de pollo al Bourbon con semillas de sésamo.
- Picantón de granja frito inyectado, marinado y frito entero.
- Lomo de Buey bronceado con patatas machacadas al ajo
- Solomillo (en sugerencias)
- Tarta de nuez pecana tibia con helado
- Tarta de Peanut Butter con salsa de chocolate
- Creppes con naranja (en sugerencias)

La salsa de las alitas es adictiva. La salsa de los tomates verdes también lo es :)

Tienen Budweiser y Samuel Adams para evitar la Estrella de grifo. Pocos vinos, pero majos en precio y algunos internacionales.

La persona que nos atendió parecía nueva y no nos entendíamos muy bien, nos faltó pan.

28/06/2013

Nada del otro mundo

O eso nos pareció a nosotros...
Fuimos un sábado a medio día, hora punta y el hecho de que hubiese sitio sin problemas (cosa impensable hace un tiempo) nos escamó.
La cocina no está mal pero no encontramos nada especialmente rico, quizá las croquetas pero vaya... el servicio corrientito y la decoración básica, nada del otro jueves.
Pedimos los famosos tomates verdes fritos que francamente no nos gustaron mucho, estaban aceitosos y la salsa no era para nada rica. Estaban medio ácidos. Las alitas de pollo no estaban malas pero nos dieron un poco igual, la verdad. Las croquetas se salvaron, sí!!

No está mal pero la verdad, no creo que vuelva. Si pasas por allí, como nosotros, y no ves muchas opciones quizá puedas darle una oportunidad.

manolis

Y ademas es muyyy caro para la cantidad q te ponen!

5 de julio de 2013

Izaskun.

Pues sí, Manuel coincido contigo.

5 de julio de 2013

Miguel V.

Yo fui hace tiempo, y la verdad que me defraudó. De plato principal me pedí un arroz con mero y camarones al estilo criollo, esperándome un buen guiso, y resulta que el arroz era de estos de vasito de microondas vaporizado.

6 de julio de 2013

manolis

Yo ya le puse la cruz.. Y le he dado al menos 4 o 5 oprtunidades..

7 de julio de 2013