Primera izakaya de España cuya cocina apuesta por la calidad y la sofisticación de sabores, con ingredientes japoneses de primera y presentaciones muy elaboradas.

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23/07/2017

IZAKAYA MADRILEÑO

Actualización julio 2017.
Siguen en la misma línea, pero ya no sentí el encanta de la primera vez. En esta ocasión lo mejor fue la compañía. Lo mejor las bolitas de calamar. Lo dejo en 3,5*

Enclavado en una zona estratégica del centro madrileño en la calle Mesonero Romanos 15, Hattori Hanzo se erige orgulloso como el primer izakaya 100% de Madrid.

Está compuesto por un equipo de altura que el mismo propietario describe en una conocida web de reservas y opiniones de restaurantes: “Al frente de la cocina, está Go Majima, antiguo chef de Miyama o Tastem en Valencia, Miyuki Midorikawa, antigua chef de Teppanyaki en Japón, y Diego Laso, Propietario y Jefe de Cocina de Momiji en Valencia y formado por Albert Raurich en el 2 Palillos de Barcelona. En la parte ejecutiva del proyecto hay 3 profesionales galardonados en sus respectivas áreas y con experiencia internacional.”

La sala es realmente singular con un primer espacio a la entrada con tres mesas rojas para cuatro/seis personas con toldito y farolillos incluidos y varias más pequeñas para dos/tres comensales. En el lado izquierdo de la barra en forma de L algunos puestos al estilo barra de sushi y en la sala interior sus ya famosas mesas típicamente japonesas en las que introduces los pies y pareces estar comiendo a ras del suelo. Un detalle que casi pasamos por alto y que fue lo que verdaderamente nos trasladó a una izakaya que frecuentamos en varias ocasiones en nuestro viaje a Japón, más concretamente en Tokio, fue que, si no observamos mal, los asientos de las mesas con toldito de la entrada estaban construidas con las cajas de las cervezas y, aquí para que el cliente esté más cómodo, recubren con una pieza blandita para que las posaderas no se resientan. (En la izakaya que os menciono te sentabas encima de las cajas a pelo y la mesa era un barril de cerveza).

La famosa y polémica robata está ubicada en un extremo de la barra, justo delante de la entrada a las cocinas y en la zona de “pasillo” que une la primera sala con la sala interior, justo enfrente hay una mesa para dos personas. El espacio está realmente bien aprovechado, por lo que esta mesa, que además está muy cerca de las escaleras que conducen a los baños en la planta baja/ sótano, es quizás la peor del local y aquí es donde probablemente el humo de la robata puede ser molesto. En la sala interior también debo dejar en suspenso la cuestión de las molestias del humo, puesto que nosotros estuvimos acoplados en una de las mesas de grupo de la entrada, pero en lo que respecta a esta zona, puedo asegurar que después de dos horas en el local no salimos con ningún olor a humo, más bien debo decir que lo que sí me saturó un poco fue el olor de las brochetas que desprende la plancha, pero en ningún caso fue molesto y, desde mi humilde opinión, creo que este detalle (humo incluido) aporta un ambiente especial al establecimiento que nos traslada a las izakayas japoneses y, desde este punto de vista, entiendo que estén orgullosos de su robata en sala.

Dicho todo esto y pasando a la valoración del servicio en sala, debo corroborar que es muy atento y amable, es más, tuvimos una pequeña incidencia ya que íbamos cuatro personas y una de ellas tiene movilidad reducida y camina con muletas, y cometí el error de no prever con antelación que probablemente no podría acomodarse en las mesas del salón interior. Efectivamente nos habían reservado mesa en esta sala y, como temíamos, esta persona no pudo entrar en la mesa, pero el jefe de sala lo solventó en menos de cinco minutos y reestructuró las reservas para que pudiéramos ocupar una de las mesas de la entrada.

La camarera que nos atendió fue muy amable y paciente ya que nos aturullamos con la comanda de las brochetas, añadimos un plato más después de tomarnos la comanda principal y fuimos pidiendo varias consumiciones a lo largo de toda la cena y siempre estuvo atenta.

Y ya por fin paso a detallar la comida para cuatro personas, en la que hubo fundamentalmente luces, aunque también tuvimos alguna sombra:

Para compartir:

-Un takoyaki (bolitas rellenas de pulpo) (6,40€ 6 piezas), siento no poder detallar los platos pero me resulta complicado y no puedo utilizar la chuleta de la carta en la web ya que deben estar realizando actualizaciones y está en construcción. Riquísimas, una de los platos que más nos gustaron a dos de los comensales.

-Un nira gyoza (de carne de cerdo) (6,60€ 5 piezas). Estupendas, especialmente el relleno, muy jugoso y con mucho sabor. He leído al propietario que le ponen nira, como su propio nombre indica, para que resulten más sabrosas y efectivamente lo consiguen.

-Un karaage (tacos de pollo marinado y rebozado) (6,70€ 5 piezas). Buenos, pero quizás el rebozado sea excesivamente grueso, es sólo una opinión personal, en cualquier caso perfecto, sin rastro de aceite.

-Un maguro tataki. (12,80€) Cinco piezas de tataki realmente excepcional, está entre los mejores que he tomado, aunque creo que efectivamente resulta algo caro. También he leído al propietario que su precio es de casi 50€ el kilo pero realmente se rentabilizan bien puesto que me arriesgo a decir que la ración debe ser de unos 30 gr.

- Y una Osaka okonomiyaki (12,20€) Fue el plato que añadimos después porque no la habíamos visto en la carta y lo habíamos olvidado, pero no lo había probado y después de las alabanzas que os había leído al respecto no podía dejar de probarlo. La tomamos al final y la verdad es que ya estábamos un poquito llenos, pero mereció la pena, riquísima y, al contrario de lo que incluso la propia camarera nos advirtió, a mi no me resultó nada pesada.

Para tomar individualmente:

-Bolas al vapor: Dos kakuniman (panceta de cerdo) (4,20 €/u) que gustaron muchísimo, fue uno de los platos estrella de otro de los comensales, y un yakisobapan (6,50€), como suena, soba en un pan tipo perrito caliente o bollicao, yo no lo probé, pero solo el aspecto resultaba agotador. Fue uno de los platos favoritos del comensal que se arriesgó con bocado tan generoso. Las otras dos bolas de vapor se habían agotado, así es que yo opté por añadir una brocheta más.

-Brochetas: Dos de ventresca de toro (7,40€/u), dos de unagi kabayaki (anguila, 4,60/u), dos de nasu miso dengaku (berenjena, 3,40/u), un yakitori (1,80€), una de wagyu (9,70€) y una yuzu tsukune (albóndigas de pollo con jengibre, 2,50€). Gustaron mucho las de anguila, también he leído que es anguila viva en lugar de envasada, muy buena RCP, no nos convencieron la yakitori y las de berenjena, las de toro eran de una calidad excepcional, pero la primera ya estaba fría cuando la tomé por lo que este detalle desmejoró la brocheta, la segunda la olvidaron, por lo que al traerla aparte y recién sacada de la parrilla estaba muy caliente y aquí la experiencia sí fue perfecta. La de wagyu fue la gran decepción, fría, con poco sabor y dura, gomosa, mi amiga la compartió conmigo y casi tuvimos que tragarnos los trozos enteros, teniendo en cuento todo esto, el precio me parece desorbitado. Por último, la de albóndigas de pollo estaba rica pero el sabor a jengibre era intenso y me resultó agresivo, aunque esto es una valoración muy personal, claro está.

Los platos quizás se sirvieron algo desordenados y hubo algunos espacios muertos entre algunos de ellos, pero en general el ritmo fue adecuado.

Otro dato es que estuvieron entrando clientes con y sin reserva hasta las 24,00 horas, por lo que puede ser una buena opción para cenar tarde en el centro de Madrid. En su web anuncian horario de apertura viernes y sábados hasta la 1,30 horas.

En cuanto al bebercio (con permiso del padre de la criatura):

-Dos Asahis de barril 1/3 (3,20€/u), cuatro kirin de barril 1/3 (3,20€/u), dos copas de blanco rueda Cuatrorayas (3€/u) y una botella de agua (2,20€)

Sin postres ni cafés/infusiones, que ya no nos cabía nada más, cuenta total 131,80€, es decir, 33€ por persona, una RCP global más que aceptable.

En definitiva, Hattori Hanzo es una experiencia diferente en Madrid, en un ambiente que reproduce bastante fielmente el de una izakaya japonesa, con una cocina con un producto de calidad y una buena elaboración.

Visita 3 de enero de 2015.

Yanzoo

La mesa de la que hablas enfrente de la robata deberían quitarla es de lo peorcito! Y en las mesas de la entrada hace frio o al menos yo lo pasé.

5 de enero de 2015

gastrolola

No, nosotros no tuvimos frío, cierto q yo estaba sentada en la parte de dentro, pero nadie se quejo y en la calle caía una buena pelona. Ahora, el local estaba a tope, no había ni un hueco, imagino q esto tb influye

5 de enero de 2015

spider72

Nosotros hemos estado en las dos zonas y siempre bien, aunque prefiero la de dentro.

5 de enero de 2015

volga

Sólo por si quieres corregirlo para que la review te quede correcta, lo que tú denominas karaage es el takoyaki y al contrario, es decir, el takoyaki son las bolas de pulpo y el karaage es el pollo frito.

6 de enero de 2015

gastrolola

Gracias Víctor, patinazo, lo corrijo inmediatamente

6 de enero de 2015

15/11/2017

Taberna japonesa actualizada.

Septiembre 2017

Han dado una vuelta de tuerca.Más info: Borja Gracia – el artífice de Hattori Hanzo – decidió traer hasta Madrid esta izakaya (taberna, en japonés) buscando regalarle al público de la capital una experiencia nipona lo más auténtica posible. Desde que abrió, la cocina de Hattori ha ido evolucionando pero siempre ha seguido fiel a su espíritu callejero trayendo a nuestras mesas ingredientes como las flores de cerezo, el shiso o el kiname para elaborar recetas tan deliciosas como sus.... cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20171115/diez-restaurant...

Mayo 2016

Los takoyaki son absolutamente adictivos. Los postres mejor evitarlos.

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Abril 2015

Mucho ha llovido desde la primera vez que intenté comer en Hattori, un sábado a medio día y lleno hasta la bandera, y también de la vez que lo conseguí, allá por la primavera. La reseña la había robado mi parte masculina, que sí que había hecho los deberes, y yo, reseñadora de medio pelo, me había conformado entregándome a los placeres de la pereza. ¡Pero nunca es tarde si la dicha es buena!

Hattori, como se comenta por todas partes, es una tasca de barrio en versión japonesa, un lugar al que acudir si quisieras algo de "guarreo" al estilo nipón. No me malinterpreten, en nuestra cultura podría asemejarse a ir a una de las hamburgueserías gourmet que tan de moda están hoy en día mezclada con el Bar Casa Manolo de la esquina, pero un Casa Manolo decentemente arreglado y con sus buenos mejillones en escabeche con patatas fritas.

La decoración está chula, un pelín oscuro y con parte de la cocina vista, y el servicio fue encantador; nos sentaron en una mesa incrustada en el suelo muy graciosa para nosotros que íbamos en vaqueros; la chica de la mesa de al lado, que disfrutaba de una cita romántica, no debió pensar lo mismo al tener que levantarse con su minivestido de tubo; por lo menos había elegido bien las braguitas.

En cuanto a la comida, disfrutamos de un TAKOYAKI muy rico, que no son más que unas bolas de pulpo rebozadas, con salsas y bonito seco pero que estaban recientes y ricas. Como también lo estaba el KAARAGE, pollo frito muy jugoso y nada aceitoso acompañado por mayonesa japonesa. De los baos probamos el KAKUNIMAN (panceta, pepino y hoisin, combinación que nunca falla, gracias maestro Chang) y el NIKUMAN (cerdo y verduras) que nos recordó al que solemos tener congelado en casa gran comprarlo en el supermercado chino.
española).
De la Robata que tienen, esa barbacoa japonesa ventilada, probamos varias brochetas: pollo, salmón, berenjena con miso y, muy destacable, la de anguila y para terminar el OSAKA OKONOMIYAKI que, en su mezcla de salsas, huevo, col, panceta y demás cosas, estaba muy rico aún dando la sensación de que era la guarrindongada del siglo para comer con la mano y pringarte entero.

De postre, unos prescindibles Dorayakis y un rico Mitarashi Dango, unas bolas de arroz glutinoso a la robara. Bebiendo agua y una cerveza no llegó a los 30€/pax habiendo comido mucho, mucho y yo he de reconocer que me he quedado con la cantinela y hemos estado a punto de volver en alguna ocasión. Eso sí, abstenerse abrigos de Burberry y bolsos de Luis Vuitton, si estáis cerca de la robata pueden salir ahumados.

Miss Migas

¡Qué bueno! ¡Menudos fichajes! Me alegro muchísimo y os deseo lo mejor, aunque para mí la robata era un puntazo. Desde luego que ahora tengo una excusa para volver aunque seguiré yendo con mi bolso de Zara y abrigo del rastro, que para mí molan más. ¡Mucho ánimo con los cambios y toda la suerte del mundo!

1 de diciembre de 2015

10/10/2016

Muy izakaya, chulo pero caro

Teníamos el viernes pasado una cita con amigas y estos virus que tienen ahora los niños hicieron que cancelásemos . Pero como La Reina y yo ya nos habíamos hecho a la idea de que íbamos a salir de nuestro país por la noche, como cuando éramos jóvenes y aventureros, nos buscamos una alternativa entre nuestra wunderlist de sitios pendientes y caímos en el Hattori Hanzo.

Es un rollo monumental ir al centro de Madrid en un viernes por la noche y yo particularmente me siento como Paco Martínez Soria. Cualquiera diría que hace no tantos años estaba todos los fines de semana en el centro de Madrid haciendo algo seguramente lamentable. Ahora estoy resguardado en nuestra república y estas multitudes de la Gran Vía con tanta biodiversidad y luces estimulantes por doquier me dejan picueto.

Nos motivaba el Hattori Hanzo por ser un “izakaya”, el pub japonés de raciones/tapeo. Estuvimos hace años La Reina y yo en el país del sol naciente durante un par de meses y nos fascinó toda su gastronomía como no podía ser de otra manera, así que son más que bienvenidas estas ofertas. Está este sitio en la calle Mesonero Romanos, 17, que es una de las traseras de Gran Vía con espíritu de antaño con todo el lumpen , solo que ahora mezclado entre sitios modernukis. Por ahí comenzaba aquello del “TriBall” que no se si sigue llamándose así, si sigue siendo tendencia o si sigue teniendo interés. Por esas calles un travesti le agarró el pito a nuestro compadre Andrius, no hace tantos años.

Pero me voy por las ramas con el contexto geográfico, así que vayamos al lío. Hattori Hanzo está junto a un bar de platos combinados y un pub de dudosa reputación, se entra por unas cortinillas y se encuentra un ambiente de luz baja y colores rojos y negros . Tiene las mesas japonesas para ponerse o bien de rodillas o bien con las patas colgantes, pero el estado de La Reina recomendaba sentarse como personas civilizadas.

Hicimos lo que corresponde en estos casos, dejarse guiar. Es siempre lo que corresponde. Porque cabe esperar ser bien guiado y si en un local no guían bien, no vale la pena ir. Aquí había una camarera muy maja, predispuesta a enseñar, con un kimono rojo como todo el personal (que les daba un aire muy de Kill Bill, muy bien todo) y muy parecida a Donna de “Sensación de Vivir”, que siempre añade valor.

Según nos sentamos pedimos bebidas, por mi parte una “Hitachino White”, una cerveza artesanal blanca (estilo trigo belga) que estaba algo subida de precio y no muy bien conservada para lo que debe ser. En la conservación y servicio de cervezas hay todavía mucho que mejorar, pero al menos sabemos que tienen la opción, ya es un comienzo. Pero seis pavos, demasiado márgen. Y La Reina optó por un refresco de estos de té o algo así. Acompañado por edamame.

Comenzamos con “Recuerdos de Enoshima”, caballa ahumada con sopa de coco, yuzu y no se cuantas cosas más. Media ración, 8 €, muy caro para lo que era. Estaba bueno, pero eran básicamente dos bocados de pescado.

Seguimos con takoyaki, que las definiría como una suerte de croquetas de pulpo, muy características en Japón y que aquí no se ven mucho, probarlas me trajo buenos recuerdos.

Siguiente, okonomiyaki, una masa tipo tortilla con pulpo y gambas, que la ponen con el katsuoboshi (esas láminas de atún con vida propia) y que es una bombita contundente, un plato muy logrado.

Luego pasamos a los baos. En teoría íbamos a comer uno pero yo había hecho bastante el cabra antes de cenar y me podía comer catorce. Nos recomendaron el de langostino tigre pero nos entró más por los ojos el de panceta marinada. Al final comenzamos con uno y seguimos con el otro. El de panceta marinada fue el mejor plato de la noche con grandísima diferencia sobre el resto. Qué curioso es eso del bao, un pan hinchado y esponjoso que absorbe muy bien el jugo de todo lo que le metas . El de panceta era de nota alta, el de tigre tenía una salsa rosa picante que no estaba mal.

Con el primer bao me acabé la bebida y me pedí una limonada que era un vasito pequeño bastante caro, esto empezaba a ser un problema.

Llegamos a los postres optando por la opción más chula de todo el panorama, la degustación de mochi. El mochi es un gran invento japonés, esa masa de arroz glutinoso con sabor a te verde o judía roja, esas cosas que en Japón les molan y que Occidente ha intentado dulcificar. Cada mochi relleno de helado del mismo sabor, esto es, mochi de fresa con helado de fresa, mochi de chocolate con helado de chocolate (esto de una tremendor muy absoluta) y mochi de te verde con helado de te verde.

Hasta ahí llegamos, saciados pero no reventados.Es importante distinguir esto, ese momento en el que sabes que no debes comer más y en el que puedes levantarte sin desabrocharte el cinturón y volver caminando a casa y no rodando. Pero llegó la dolorosa. Ah, la dolorosa. Muy dolorosa en este sitio, salió todo a unos 66€, precio que considero exagerado, debería haber costado todo entre 40 y 50 €, las raciones no eran tan grandes y en este sentido queda un poco de mal sabor de boca. El tema del precio me parece importante porque aunque es curioso ir a un izakaya, me deja esta opción como algo testimonial en mi vida, sitio a donde ir sólo en el caso exclusivo de encontrarme a alguien que quiera conocer este concepto, pero no creo que acuda motu proprio otra vez sabiendo que el rejón a la cartera es cosa fina.

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/10/10/hattori-hanzo-madrid

10/01/2017

Pepino + Pinchazo = 3

Lunes 9 de Enero, alineamiento de planetas y oportunidad de salir a cenar sin niños. Es lunes, mal día, pero estas ocasiones se dan muy pocas veces cuando se tiene prole, así que salimos a la carrera. Antojo asiático, así que enfilamos hacia la Kapital del Imperio, que cuenta con más opciones que nuestra morada cervantina, más necesario siendo típico día de descanso hostelero.

Tras rápida selección al vuelo de sitios japos, chinos, y asiáticos en general de mi lista de pendientes, y tras descartes por cierres y otros motivos esotéricos, optamos por ir a Hattori Hanzo, que nos pilla el teléfono y nos confirma mesa.

Llegamos y nos conducen a nuestra mesa-trinchera, donde nos parapetamos para recibir las oleadas de manjares.

El local mola, con rollito japo callejero conseguido, aunque la sala principal de trincheras tiene paredes de espejo, cosa que no me gusta mucho (manías que tiene uno, que se confunde con los reflejos)

Pedimos para dos: ebimayo, dos black ramen y un okonomiyaki de pulpiño.

Ebimayo: pues dos langostinos de buen tamaño, tempurizados y troceados, con una suerte de mayonesa picante muy rica. ¡Buen comienzo!

Okonomiyaki: de cero a cien en 3 segundos. ¡Telepórtame a Osaka, Scotty!. Recuerdos total a los que probé hace años en Japón. Buenérrimo. Pepino de plato.

Ramen: tras los platos previos, estamos muy arriba con terribles ganas de flipar con la sopaza nipona. Gran pinchazo. ¡La jodimos, Luis! El caldo de la sopa, dejando aparte que para mi tenía margen de mejora, va enriquecido con ajos asado y la combinación no me gustó. Para mi gusto, no casa bien; prefiero un caldo tradicional untuoso y denso (podría haber sido mejor en estos aspectos) sin ese añadido que creo que le resta más que le suma. Además, los toppings son un poco rácanos, especialmente la ración de chasu que es ridícula.

No soy muy amante de la repostería japonesa ni asiática en general (me gusta infinitamente más la occidental) así que de postre, y para enmendar el fallo del ramen, pedimos unos ricos takoyaki que nos consuelan un poco el paladar tras el bajón.

Regadío con 3 cervezas japonesas y una copa de vino tinto que no estaba muy allá. Total, 40 pavos por persona. Para la cantidad (lejos de petar la maquinaria pero satisfechos par a una cena), desde luego no es la ganga de Holanda, pero es un precio aceptable para la Kapital.

Quizás con otra selección de platos llegaría a las 4 estrellas. O no. Pero poniéndome las gafotas de mi época de azafata del 1,2,3 y dándole a las teclas de la calculadora del disfrute, las cuentas me den 3 estrellas.

09/12/2016

Errores hasta históricos, unos tópicos y poca idea

Version de estilo americano, nombre de shinobi y dibujos de Musashi Miyamoto, poca idea montado de manera muy chic. Relacion precio calidad desorbitado, cobran por la zona. Comi en la barra y la verdad una pena de servicio, una señora bionda que parece ser la que manda pero de esto no entiende mucho, tardaron un buen rato en atenderme y la verdad la comida no es para ese precio. Tal vez sea mas recomendable comer en la sala para tener un buen servicio, ya que leo mucha gente contenta con el mismo, pero en la barra un desastre, hasta oi la bronca al camarero....
De la comida la verdad no estaba mal, pero para lo que gastamos entre dos me ha resultado carísima, una pena, no volveremos por aquí ....

07/09/2017

Taberna japonesa

Curiosa taberna japo en el centro. Tienen una carta cortita que van modificando. Esta vez tomamos una vieira con salsa holandesa que estaba para chuparse los dedos, unas bolitas de pulpo que estaban reguleras y un bao de langostino que, a pesar de estar bueno, he comido mejores baos, más esponjosos y más llenos!!

De plato "principal" escogimos una lasaña de cangrejo real con queso de oveja fuera de carta que estaba muy bien. Nuestra idea inicial era probar el okonomiyaki pero el camarero nos dijo que era muy parecido a las bolitas de pulpo. Si es así, creo que no merece la pena...

Para beber nos decantamos por un par de limonadas de yuzu y frambuesa con flores y rosas, muy ricas y refrescantes.

Con un postre sorprendentemente bueno para un sitio japonés, a base de coco, jengibre y yuzu, para 2 personas nos gastamos 60 euritos. Algo arriba algunos precios, aunque se puede repetir para seguir conociendo su carta.

03/04/2017

El David Chang madrileño...

Una gozada comer aquí. Sabores siempre impactantes; calidad muy elevada y precio ajustado (30-35€ de media, prácticamente la mitad que cualquier japonés de manual). Tras dos visitas, es el mejor japonés de la ciudad por calidad-precio-creatividad y sin duda el que mejor ambiente tiene: siempre lleno y con colas llueve o truene.

Platos nuevos a menudo que incitan a volver. Muy recomendable.

10/07/2016

"Taberna" japonesa que merece la pena conocer

-- JULIO 2016 --

Teníamos muchas ganas de acudir a este local, por su fama de ser una auténtica taberna japonesa y por probar el famoso okonomiyaki, que últimamente no dejamos de ver en Instagram.

Acudimos a comer un viernes, con reserva, el local no estaba lleno en absoluto.

Disponen de tres zonas: una a la entrada, en mesas normales, una con mesas "hundidas" en el suelo y una zona de tarima que nosotros no vimos. Nosotros estuvimos comiendo en esa zona de mesas a ras del suelo, en las que tienes que deslizarte para poder sentarte.

Para dos personas pedimos:

RECUERDOS DE TOYAMA - Usuzukuri de pez limón hamachi sobre chips de alga nori con salsa verde japonesa.

La media ración son 7 unidades... 7 unidades como el papel de fumar. Estaba buenísimo pero es un suspiro.

MAGURO TATAKI- Tataki de atún rojo con yuzu-kosho, gel de ciruela japonesa neri-ume y mizuna. También pedimos media ración y también un suspiro.

NIRA GYŌZA - Dumplings caseros de cerdo y nira con salsa de sésamo picante. 5 unidades, muy buenos también.

KAKUNI BAO - Bollo al vapor bao con panceta marinada a baja temperatura, pepino y salsa estilo Hakata (Fukuoka). Quizá fue lo que más me gustó, estaba realmente delicioso. La pancita marinada me recordaba muchísimo al pato laqueado, pero en lugar de en creps, dentro de un bao. Lo volvería a pedir, el sabor me parece adictivo.

OSAKA OKONOMIYAKI (KAKUNI / SHIITAKE) - Masa infusionada con caldo dashi, col, alga nori, katsuobushi, dos salsas, panceta y shiitake.

Este es el plato que digo que no dejo de ver por Instagram, y es que los okonomiyakis se están poniendo de moda. Hay quien dice que es como una pizza, yo lo veo más como una tortilla paisana a la que le ponen un montón de cosas ricas.

Quizá sea un plato contundente incluso para dos personas, se hizo un poco pesado. Lo veo mejor para compartir entre 3 ó 4 personas porque, como ellos mismos dicen, es un plato potente.

Genial el toque de bonito seco por encima, que parece moverse por sí solo.

De postre pedimos:

MATCHA TO AZUKI ROLLCAKE - Bizcocho genovés de té verde matcha con crema de mascarpone y azuki y acompañado de sorbete de frambuesa. ¡Buenísimo!

SAKURA DORAYAKI - Bizcocho japonés a la plancha, chocolate blanco Valrhona Ivoire con aroma de rosas, frambuesa fresca y gel de licci.

Había que pedir sí o sí un dorayaki... pero no nos entusiasmó, me parece prescindible.

El servicio fue bueno, explicando en todo momento los platos. Velocidad media sirviendo.

El local merece la pena verlo, está muy bien puesto. Y aunque entrar y salir de esa zona de mesas a ras del suelo es incómodo, luego la comida es como comer en una mesa normal.

Eso sí, esa zona nos resultó un poco oscura. Y las vistas a la prostitución de la calle, que estás comiendo mientras ves como van y vienen con los clientes... No es lo más agradable. Pero esta zona de Madrid ya sabemos cómo es.

Me pareció un japonés diferente, no es el típico sitio al que vas a pedir sushi, sino otro tipo de comida japonesa, igualmente interesante.

El precio de la comida fueron 71 euros dos personas con agua y una cerveza japonesa. Algo subidito de precio, sobre todo teniendo en cuenta que algunos de los platos eran realmente "dos pizquitas".

En cualquier caso, un sitio digno de hacerle una visita, lo recomendaría sin dudarlo.

24/09/2017

Relatively decent imitation of an "izakaya", limited menu of acceptable typical dishes

Very few Japanese dishes, one variant of each: okonomiyaki, ramen, takoyaki, gyoza, bao, kara-age... A bit expensive, and portions are small. But flavours and the presentation of the dishes are quite good, quite close to what you'd see in Japan. Except for the "Tokyo ramen", which was poor (not as rich in flavour and nourishing as the "real" thing), the rest of "appetisers", and the okonomiyaki, were good.

17/05/2016

MOLÓN, DIFERENTE, PERO CON ALGÚN ALTIBAJO Y HARAKIRI FINAL

Cena Domingo Mayo 2016

Las 3* justas justas.

Tenía ganas de conocer este sitio por aquello de mi fiebre nipona. Viendo los platos de más éxito y preparado para algo entre 30-35€ nos presentamos allí. Es bastante divertido el consabido comedor, sobretodo si tienes algún amigo con el trasero hermoso y/o de agilidad cuestionable. Uno casi se queda atascado y el otro comprobó que las esquinas de las mesas son de buena calidad y flexan más de 15 grados sin romperse.
Es el típico sitio para llevar a alguien en plan "mira a qué sitio tan guay y original te traigo", aunque sin garantías de que el resto convenza del todo.

Por las fotos veo que ha cambiado bastante la carta, sobretodo de formato. Aun así la mayoría de platos de éxito seguían más o menos. Sin embargo, flaco favor nos hizo el camarero cuando después de pedir los 4 primeros platos según las recomendaciones de la gente, nos recomendó pedir el pulpo y la carne que, para mí, fueron los 2 peores platos con diferencia.
Mencionar también que a los camareros, a pesar de ser correctos y atentos todo el tiempo, no se les veía caras de gran felicidad. No sé si es de llevar todo el día agachándose o por algún otro motivo. Ni rastro de camareras rollo geishas, todo chavales jóvenes con su kimono kiaaaa!.

PASEO POR HOKKAIDO. La combinación es muy buena. las 4 tostitas con el pescado encima, la nieve fría, los vegetales. Quizá lo que más me gustó, aunque no es barato, 22€, a 5,5€ cada tostita.

ABURI HOTATE. 8 vieiras hermosas. Están buenas, sin ser la locura. Por aportar variedad o porque te gusten mucho las vieiras pagaría los 28€, sino preferiría probar otra cosa.

EBIMAYO. Muy al estilo de la tempura del 99 sushi bar, aunque con no tan buena materia prima. También es más barato. Esto es dificil que no guste bastante a todo el mundo.

KAKUNI BAO. El bun de panceta. Está muy bueno, aunque con la salsa abusa un poco del dulce.

PULPO A LA LLAMA. Al ser 4, después de probarlo todos, ya nos habíamos comido la mitad, sino yo lo habría devuelto. Me dio la sensación de que el pulpo no estaba nada reciente, sabor dudoso y la salsa lejos de mejorarlo casi lo empeoraba. Infinítamente peor que un pulpo fresco a la brasa tal cual.

VACA GALLEGA. 9 cortes pequeñitos, rojos por dentro, con una salsa al lado de sésamo negro. Este plato no puede ser más sencillo si la carne es buena, por eso me pareció lamentable que, a pesar de estar aceptáblemente bueno, la carne viniera como si la hubieran hecho hace media hora, templada, con aspecto seco y encogido, y color mortecino. Por 23€, con esa cantidad y ese acabado me parece un auténtico robo.

EBI BAO. Esto lo pedimos porque alguien aun tenía hambre y, al estilo del EBIMAYO, es dificil que no guste a todo el mundo. Por lo demás, en mi opinión, es mucha mejor opción el EBIMAYO. Es muy parecido a meter el EBIMAYO dentro de un bao, y no creo que el BAO le aporte nada, de hecho está mejor sin el BAO, y dos raciones de EBIMAYO salen incluso más barato que los 4 buns que pedimos.
En España se trabaja el bocata de calamares, no el de langostinos a la gabardina, y no le veo la gracia. Por algo el Bubba Gump nunca ha colonizado nuestro país.

MOCHIS. 3 mochis muy pequeños, de chocolate, fresa ó frambuesa y té verde, partidos por la mitad y pinchados en un palo. Prefiero mi mochi entero, sin partir y sin empalar. Si te tiran mucho los mochis como a mí se puede pedir, sino son prescindibles.

BEBIDA. Algún refresco y cervezas. Las Sapporo medio calientes, así que tiramos por la Asahi.

Para acabar, con la cuenta nos trajeron unos macarons bastante ricos y de distintos sabores.

PRECIO. Con 3 cervezas japonesas por cabeza (se nos fue la mano, pero es que marqué, sin éxito, un ritmo demoledor con la idea de ver cómo alguno tenía que apañárselas para ir al baño) salimos a 47€ por cabeza. Es cierto que podíamos habernos ahorrado una cerveza y pedir algún plato menos (habríamos salido sobre los 39€), pero aun así me parece que este sitio ha debido de subir precios y que tiene una relación calidad-precio discutible.

ME GUSTA:
- El local. Auténtico auténtico y tradicional no me parece, porque se ve claramente que es una puesta en escena, pero es chulo, original, y mola, eso es innegable.
- El concepto. Tanto el local como los platos intentan ser innovadores y estimulantes.
- Modric trabaja en la cocina... o su hermano/doble.

NO ME GUSTA;
- El precio. Una vez visto el local, la relación calidad precio no me va a volver a llevar hasta allí.
- Fallos de cocina. El pulpo malo, y lo de la carne en fin...

Miss Migas

Ay, si es que eres un desobediente, que en Hattori hay que comer Okonomiyaki y Takoyaki.... qué carne ni qué pulpo.....

17 de mayo de 2016

Sergiete

Si soy de lo más obediente! El takoyaki lo tenía en lista hasta que el camarero se lanzó, y el okonomiyaki así así en vista de las opiniones y de que es un plato que no me vuelve loco, pero cuando lo planteé y explique lo que era se tiraron todos al pulpo y la carne... Así que "encajao" en el suelo y contra 4 mordí el polvo...

18 de mayo de 2016

Miss Migas

Definitivamente, no es sólo @Pamplinero el que tiene que cambiar de amigos. =) =P

18 de mayo de 2016

Sergiete

La culpa es suya siempre! O por defecto, y punto. :P

18 de mayo de 2016

Helen Holms

Yo fui hace un año y el precio y la comida me gustaron bastante!!!! Pero me encanta que vaya la gente de avanzadilla porque repetiré!
Eso sí, me pareció la carta más difícil de pedir de la historia ....
No entendí ni jota ... Gracias por vuestras recomendaciones!

19 de mayo de 2016

20/03/2018

Cena 16/03/2018

Muy ricas las vieiras con esa salsa holandesa, aunque de temperatura templada tirando a fría.
El osaka okonomiyaki, no nos gustó, ya no es que el sabor no fuese como el de los probados en Japón , si no que tenía demasiada salsa y sabor a jengibre y una pasta demasiado chiclosa.
Y ya para terminar el Wagyu karobi, carne de Wagyu para que la puedas ir haciendo en robata, acompañado de unas setas, bien sin mas.

De cerveza sólo tenían Sapporo.

20/06/2016

Japonés que no es de sushi

Una de las cosas que más me gustó cuando viajé a Japón fue descubrir otras comidas típicas más allá del sushi. A mí vuelta a Madrid empezó mi búsqueda de restaurantes japoneses que ofreciesen esa variedad y el Hattori Hanzo ha sido un grato descubrimiento.

Al mediodía tienene un menú de 12,5€ con entrante y plato principal de arroz con pollo/cerdo, al curry o salsa dulce/barbacoa. Por la noche, aún pendiente de ir, tienen mucha más variedad, aunque en la misma línea.

El local está bien adornado y se presta a ir con los amigos a charlar mientras se cena y beben cervezas japonesas.

Si la cena me gusta tanto como la comida, lo subiré a 5 estrellas :-)

spider72

Hattori a nosotros nos gusta mucho! hay toda una historia detrás...son mu majos. Ve a la cena...seguro que te gusta. Y ya hay nueva carta!

11 de noviembre de 2014

21/07/2016

Agradable pero caro

Muy amables. El restaurante no es tipo casero tradicional, sino restaurante con un punto de elegancia en los platos y en el servicio (te dicen todo lo que lleva el plato al servirlo, y te insisten demasiadas veces en que pidas más cosas). No tiene muchos platos, y además nos avisaron de que no tenían seis de los platos esa noche. Se me hizo interesante, pero caro para lo que es.

Los takoyaki bastante ricos; el kaarage bien, nada especial, con su salsita; las gyoza no me convencieron, y con una salsa de soja bastante espesa. De postre Fuji, un coulant interesante con matcha y frutos rojos.

01/03/2019

Parece izakaya pero izakaya no es

Sin más, no creo que vuelva aunque nada estaba malo

10/05/2016

Tenía ganas de conocer este sitio, llevaba las expectativas en su justa medida y creo que se han cumplido. Bueno no todas, que iba un pelín preocupada por las mesas en el suelo y su consiguiente dificultad para sentarse y, para nada: como si lo hiciera todos los días. Por otro lado, tanto la atención como los tiempos estuvieron muy bien.

Nos dejamos asesorar y pedimos:

El paseo por Hokkaido. El nombrecito es sugerente aunque no aporta pero lo que es la descripción se las trae: "tostadas crujientes de arroz y tapioca, con láminas de ventresca de atún rojo, chutney de caqui y nieve agria de lcopeno". Confieso que no le tenía ninguna fe. Ni me seduce la tapioca ni el caqui y eso de la nieve agria me echaba para atrás pero... estaba de muerte. Me hubiera tomado una ración entera yo solita.

Recuerdos de Tokamaya, otro nombre en clave poética que viene a ser "usuzukuri de pez limón hamachi sobre chips de alga nori con salsa verde japonesa". Bien..

Aburi Hotate: Vieira con gelée de kombu y arroz, gel de ajos caramelizados y mentaiko (huevas picantes de abadejo). También nos gustó mucho. De hecho, repetimos.

Pulpo a la llama con glaseado de kimc: Aquí hubo diversidad de opiniones, quizás porque fue lo menos sorprendente.

Ebimayo: El langostino ligeramente crujiente con la mayonesa picante, lo traía en cartera y no me decepcionó (tengo que fusilar esa mayonesa en casa).

Kakuni bao: de panceta. Estuvo bien, sin sobresalir demasiado pero es que veo un bao y me tiro en plancha.

Okonomiyaki de panceta. Lamento decir que aquí pincharon, la tortilla estaba un tanto seca y como para dos o tres raciones. Como no nos gustó demasiado, no nos importó tocar a menos.

Con vinos y sakes, unos 40 euros por persona. En conjunto, le doy de 3 a 3,5 estrellitas.