Abrió sus puertas en 1943 y desde entonces es toda una institución de la gastronomía en Madrid.¿Sus especialidades? La carta varía unas tres veces al año pero perduran los platos de caza como la perdiz a la prensa, el stroganoff de corzo, el salmón marinado a la rusa o el tradicional postre alemán Baumkuchen.

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18/06/2017

De otra época

Cena sábado junio 2017

Restaurante clásico entre los clásicos, historia viva de la gastronomía madrleña, HORCHER es uno de esos restaurantes que hay que visitar alguna vez. Por si alguien no lo sabe, a este sitio hay que ir bien vestido, se exige chaqueta a los señores, y la corbata aunque ya no es obligatoria, es más que recomendable. A las señoras nada más sentarse le ofrecen un cojín para que puedan reposar sus maltratados pies. Todo un detalle.

Entrar en la sala es como teleransportarse un siglo atrás más o menos. Paredes enteladas en tonos rojizos, cortinajes tupidos, manteles y servilletas almidonadas, cubertería de alpaca, copas de cristal de Bohemia grabadas y una legión de camareros perfectamente uniformados contribuyen a conseguir un ambiente exclusivo y decadente. También ayuda la clientela, con una media de edad considerable, y con pinta de no haber sufrido mucho con la crisis precisamente.

La cocina es clásica, de corte centroeuropeo, y son especialistas en caza. Precios de infarto, prácticamente ningún plato baja de los 30 euros.

Dos personas, compartiendo todo, pedimos:

- Ensalada de bogavante. Presentado cocido y pelado, cortado en trocitos, sobre una cama de cuatro tipos de lechuga, acompañado de una ligera salsa cocktail. El crustaceo muy insípido y la presentación del plato digna de un banquete de boda. Prescindible.

- Stroganoff a la mostaza de pommery. La carne tierna cortada en tiras, en salsa de mostaza y acompañada de spätzle, una especie de tallarines salteados muy blandos y gomosos. Esperábamos comer el mejor stroganoff de nuestras vidas y nos encontramos con un plato que se llevaba poco con lo que te ponen en un menú del día. Mal.

- Steak Tartar, preparado delante nuestro, y dado a probar para ajustar el punto de picante. Acompañado de las famosas patatas souffle y tostaditas de pan, estaba fantástico. Muy bien.

No pedimos postre, pero ponen petit fours con el café. Para beber, de una carta de vinos muy completa y muy subida de precio, elegimos un Priorat Les Terrases de Álvaro Palacios, servido a buena temperatura, que estaba extraordinario.

Servicio excepcional, muchos de los platos terminados a la vista del cliente, a la antigua usanza. Merece la pena verlo. De precio lo esperado, casi 100 euros por cabeza.

Pues bueno, se queda con 3 estrellas porque un restaurante que lleva más de 100 años abierto merece un respeto, y el servicio de sala es de lo que no hay, pero para mi gusto la cocina flojea. No nos han quedado muchas ganas de repetir.

07/12/2016

Horcher, el mejor de los clasicos madrileños.

4 fueron los mejores restaurantes de Madrid durante muchos años.. Horcher, Zalacain, Jockey y El Club 31. La crisis, y supongo que otras cosas, se llevaron por delante los 2 últimos, quedando como representantes del clasicismo gastronómico en la capital los 2 primeros. Creo que tanto uno como el otro mantienen un gran nivel, aunque mi preferido, puede ser por haberlo visitado varias veces, es Horcher. Además, mi abuela paterna, ya de mayor, murió un 1 de enero comiendo en esta casa, cosa que si la piensas, y obviando la fatalidad que representa la muerte, no me parece mala manera..

Antes de nada avisaros de que requiere que los hombre vistan con chaqueta y corbata con lo que tenerlo en cuenta si os planeáis ir.

Con respecto a la comida podemos decir que representa a la perfección a la cocina clásica centroeuropea con platos eternos que bordan y que llevan en su carta años siendo lo que son y gustando a mucha gente.

Buenísimas las empanadillas de foie y trufa o su huevo poche para empezar. Imprescindibles su consomé Don Victor con esa concentración de jugo de carne o su steak tartar acompañado de las mejores patatas souffle que uno puede encontrar. Por supuesto la caza la bordan, la perdiz o becada a la prensa representan recetas casi extintas que lo hacen un sitio único, o en navidad su famoso ganso, un ave que es una auténtica delicia..

Además postres clásicos que también son únicos del restaurante y una extensa carta de vinos con referencias muy añejas, aunque señalar el precio bastante hinchado de la mayor parte de las botellas.

Como os decía, en mi opinión uno de los restaurantes que si eres de Madrid debes de conocer en algún momento..

05/08/2016

Haciendo hucha para volver ASAP

Restaurante clásico en Madrid donde los haya. Horcher lleva casi 1 centenario abierto, y eso, en los tiempos que corren que giras una esquina y aparecen chorrocientos restaurantes nuevos y cierran otros tantos, es digno de admirar.

Como buen restaurante clásico aquí no existen las esferificaciones, deconstrucciones ni minimalismo, aquí uno viene a ponerse las botas con platos tradicionales alemanes.

Lo que sí existe es la temida etiqueta: a Horcher hay que venir bien vestido, elegante. Olvídate de pasar por aquí a comer después de venir de la piscina. Para los hombres se requiere chaqueta y corbata; el 100% de comensales fieles del restaurante (con una media de edad en torno a los 357 años) vienen con traje de chaqueta y corbata. Para las damiselas, sin embargo, no se requiere ningún tipo de vestimenta, pero mira un día es un día, aprovecha para sacar esas joyas de la comunión que nunca te pones o la estola de piel que te regaló tu abuela y lleva mustia en el armario desde años intempestivos; y repito, aprovecha, que no en todos los sitios te ponen una sillita para dejar el bolso ni un cojín para apoyar los pies.

El restaurante consta de varios salones y un reservado en una planta inferior para celebraciones privadas.

Moqueta, paredes con paneles o enteladas, techos altísimos, grandes ventanales con cortinas de las que pesan, mesas siempre redondas con mantel de hilo, sillas de madera tapizadas, figuritas de Lladró, cuadros con escenas ecuestres y un siempre presente Baumkuchen a la entrada (su postre estrella; sí, ese que está escondido tras el pimentero) definen la decoración de Horcher.

En cuanto al llantar, la carta que ofrecen es tradicional alemana y son especialistas en caza en temporada. El rango de precios va desde 20 por el consomé al jerez 52 la becada (es para uno, sí) aunque ahora que está en clubkviar la cosa se facilita algo.

De aperitivo sirven lo de siempre: Crudités de zanahoria y rabanitos en una cubitera con hielos, y mantequilla para acompañar al pan a elegir entre integral, de maíz y pasas o trigo. También una correcta sin más mini quiche de bacon con una crema reducida de carne.

De primeros platos pedimos:

- Steak tartar acompañado con patatas soufflé: Clásico, básico, delicioso. Color de la carne inmejorable, corte en tacos masticables y un aliño suave.

- Fondos de alcachofa rellenos de setas: Ya sólo alimentan por el olor. Alcachofas tiernas y una crema de setas para untarse en ella.

- Huevo poché sobre Kartoffelpuffer: Mira que he comido huevos Benedict en mi vida, de todos los sabores y colores…pero este huevo supera con creces a cualquiera. Se sirve sobre un pastel frito de patata, una lámina de salmón y salsa tirando a la Holandesa pero que dista mucho de ninguna. Da para 3 bocados deliciosos..de estos que según vas comiendo se entremezcla en placer de saborear con la pena porque cada vez queda menos.

De segundos:

- Stroganoff de corzo: Si lo hubiese sabido antes este hubiese sido mi plato. Dios santo la salsa del stroganoff, tuve que preguntar que llevaba pero el camarero tras 3-4 ingredientes calló cual muerto: nata, mantequilla, lima, frambuesa y el resto es secreto de la casa.

El corzo se guisa con setas y va acompañado de pasta spätzle, un tipo de pasta alemana de textura esponjosa que elaboran también en el propio restaurante.

- Perdiz a la prensa: En una prensa de cobre, tras cocinar la perdiz, meten la carcasa de la misma y la prensan para que esta suelte sus jugos. Es un proceso curioso de ver, por ello lo hacen delante del comensal en una mesa auxiliar.
Una vez extraído todo el juguito, se calienta en un fogón y se sirve sobre la perdiz con puré de patata, de manzana, mermelada de arándano y lombarda.
Espectacular es poco.

- Media perdiz breseada con pochas de Navarra: lesamp.tumblr.com/post/148471082595/horcher

15/01/2016

¡esto es vida!

Lo conseguí!! He ido y encima me han invitado!! Qué bien se come en los sitios super clásicos, super de calidad y super caros, oye, no defraudan ni un poco. Ya sabe uno que le espera una decoración de salón inglés de abuela y un ambiente tirando a rancio (edad media 50) pero que comer, que es a lo que vamos, se come de muerte.

Al grano, aunque empiece por lo del cojín en los piés que te ponen al sentarte, que parecía yo Paco Martínez Soria en La Ciudad no es para mí, esto en Guarromán cuando compras un pastel no te lo hacen (Guarroman es un pueblo de Jaen donde hacen los pasteles de mi foto de perfil, que son tan buenos como el pastel de Horcher famoso con nombre alemán, pero versión andaluza). Con el pan te ponen mantequilla, que sé que siendo de Jaen tendría que preferir el aceite, pero donde se ponga la mantequilla con sal y el pan bueno... De primero pedimos menestra de verduras, operación detox tras las Navidades, y mi compañero la crema de patata con trufa. Ganadora la crema de patata, espectacular, la menestra muy buena pero es plato tirando a tristón. De segundo, perdiz asada. Tenían varias versiones de perdiz, la más famosa es la prensada que creo que montan un lío considerable en la sala con una prensa, pero a 50 palos me dio corte (solo he vendido media alma al diablo con esta comida, con la perdiz prensada me hubiera quedado sin alma). La asada con hojas de parra sin duda ha sido la mejor perdiz que he tomado, buenísima, bien hecha y con un acompañamiento de puré de patata y de manzana exquisitos (uy, qué momento, decir "exquisito", pero es lo que pega en Horcher. Mi compañero pidió mero con berberechos y me transmitió su felicidad absoluta con el plato.

Los postres, pues como era esperable, buenísimos sin necesidad de deconstruir nada de nada. Los crepes suchard estaban espectaculares, con una nata que te traen en un bol gigante, por dios qué nata. El pastel ese alemán con chocolate caliente y helado de vainilla, apuesta segura.

El servicio superprofesional, y el salón de la abuela estaba lleno, está claro que gente con gusto por la buena comida y clásica y una buena cuenta en el banco queda en Madrid.

Yo lo recomiendo, es una experiencia a disfrutar alguna vez, diversión a raudales no hay, ni cachondeo pero sale uno queriendo ser el Tío Gilito y venir a comer cuando quiera. Ya estoy echando la primitiva.

spider72

Diossssss qué ganassss tengo.

Sr La Cuenta cuánto salió la idem (aunque le invitaran)? Qué tal el tema vinos?

1 de febrero de 2016

Sr Rodriguez

Podrías haber aprovechado el Kviar, que a todos les tocó la crisis. Creo que ya no está

1 de febrero de 2016

gastrolola

A mí lo que más me gusta es ese ambiente burgues a más no poder, pero creo que el precio no compensa la experiencia en lo estrictamente culinario, aunque reconozco que si un día os da el punto y quereis tirar la casa por la ventana sin pensarlo mucho, pues está bien conocerlo.

2 de febrero de 2016

La cuenta si es tan ...

Spider72: ya lo siento pero no pude mirar la cuenta, le echo en torno a 200-220 palos por los precios de los platos. La carta de vino no la vi, directamente mi anfitrión pidió un Ribera del Duero que no recuerdo, estaba bien y ya está.

5 de febrero de 2016

21/09/2015

Rancio abolengo

De otra época, muy genial todo. Espero que se mantenga y no cambie demasiado (creo que van a permitir ir sin corbata), porque ese rancio es lo que le hace especial. Quizás ya sólo quede Zalacain en Madrid de este palo y no mola nada que desaparezcan estos sitios, así que a animarse.
Con Kviar menos de lo que esperaba: un primero a compartir, steak tartar y stroganoff de segundos, vino normalito (subidísimos de precios) y el árbol de postre, menos de 90 laureles.
Mejor comida, que cena. Platos abundantes, mucha salsa, etc

25/01/2015

San Horcher

Iba como los jóvenes de hoy en día; sobradamente preparada. Para degustar el famoso Stroganoff. Con motivo de la celebración de mi onomástica, mi abuela me deja elegir restaurante para recompensar el esfuerzo y dedicación de llamarme Victoria. Si bien es cierto que podría haber elegido cualquier sitio de Madrid, elegí Horcher, cómodo porque es céntrico, bueno porque es céntrico y porque supuestamente tienen la mejor caza de Madrid.

Nada más llegar con mi madre y mi abuela (las tres con el mismo nombre, insisto, no menosprecies semejante mérito), salieron a recibirnos varios camareros, la del guardaropa, y alguno que pasaba por ahí. Todo muy Downton Abbey.

Para que os hagáis una idea del nivel, la ficha del guardaropa es una medalla que cuelga de un lazo de la bandera de España, y nada más sentarte a la mesa, un camarero te pone un cojín para reposar los pies. Pequeños detalles que según mi abuela (brillante analista política), indican que este no es un sitio para comunistas, que son, al parecer, lo más peligroso que puede haber en este mundo.

Tras sentarnos en la mesa, (yo contra la pared y de cara a la sala, siguiendo las órdenes de mi abuela, quien opinaba que ya que iba mona, que por lo menos se me viera…), nos ofrecieron tres tipos de pan, todos buenísimos. Mi abuela eligió el integral porque según ella (además de analista política, nutricionista), el pan oscuro no engorda. Menos mal, porque se pudo comer por lo menos dos barras.

Siguiendo mi ideología tirana, yo elegí todos los platos para los comensales. Como entrantes; la empanadilla de foie y trufa, y la ensalada de berros y colas de cangrejo. Esta última estaba buena, si bien la salsa que la acompañaba era para mi gusto demasiado fuerte para el marisco. La empanadilla crujiente, deliciosa, aunque advierto que si no sois fans del foie caliente, se os va a hacer más pesada que un amigo crossfitero.

Como platos fuertes pedí; Stroganoff a la mostaza de Pommery para mí (Victoria the III), lomo de corzo para mi madre (Victoria the II) y rabo de vaca al estilo Horcher para mi abuela (Su Royal Highness). Mi Stroganoff a la mostaza, sublime, acompañado además de una pasta alemana llamada Spätzle excelente. El rabo de vaca que devoró su Majestad, estaba especialmente tierno y la salsa, de la que dio buena cuenta con su pan adelgazante, era magnífica. Ahora bien, el plato ganador fue sin duda el lomo de corzo al natural que sabiamente elegí para mi madre. La carne en su punto exacto, era increíblemente tierna y sabrosa y sus acompañantes; puré de manzana, lombarda y salsa de arándanos combinaban mejor que la delantera del Madrid.

De postre, Royal Highness y The Second, pidieron la clásica tarta de manzana. Yo que no soy muy amiga de los dulces y que me había comido medio coto de caza de Villanueva de Alcardete, me abstuve. Lo mejor llegó cuando nos trajeron para acompañar el café, unas finas láminas de un bizcocho esponjoso y nada empalagoso llamado Baumkuchen o tarta árbol. Recuerda un poco al bizcocho de Soletilla pero es menos dulce y más jugoso. Me encantó y tuve que luchar con mi abuela por los últimos trozos.

El camarero me explicó pacientemente su elaboración, nada sencilla, (aquí la podéis ver; youtube.com/watch?v=0OX-pUQCwmM) pero que resulta en un postre celestial, por el cual, hasta el mismísimo Nietzsche celebraría su onomástica.

La cuenta (que tuve que pedir tres veces) fueron 357 euros, con tres copas de vino y un par de cervezas. No está mal si te gustan los sitios biendetodalavida (así todo junto) pero es demasiado caro, sobre todo si no cuentas con un ascendiente que te esponsorice.

Me quedé con ganas de probar el tartar de atún, pero para mi abuela el pescado crudo es de las peores cosas que pueden existir en esta vida, peor incluso que un comunista.

Rosalía Martínez (Pi...

jajajaja muy buena crítica... y además, con gracia! Yo también sufro eso del nombre familiar, pero el mío es peor y no me llevan a sitios así :_(

29 de diciembre de 2014

Gath

Muy buena reseña Victoria the III. Es un sitio con una cocina que goza de mucho prestigio, y también por otras cosas (como diria aquel), como ser de los pocos que a los caballeros, les exigen, chaqueta y corbata. Si el coleta, gana las elecciones, ¿Tambien le pedirán que cumpla esa norma?

29 de diciembre de 2014

spider72

Estimados Victoria the 3rd y Sr Marqués de Gracia, en efecto estoy de acuerdo con sus comentarios, y me permito añadir que creo que estaban en el Kviar con (sólo de vez en cuando) un 30 pct en carta de descuento.

Así que chaqueta y corbata, pero menos...

29 de diciembre de 2014

Gath

Buen apunte Spider, los dias que están con kviar, es que permiten usar corbatas que no sean de Hermés, por ejemplo.
Yo no lo he intentado, ni con Hermés ni con las de los chinos,...

29 de diciembre de 2014

Cristina

Gran crítica, me ha divertido muchísimo..

29 de diciembre de 2014

Martingala

Genial comentario! Más que con ganas de volver a Horcher (qué también, porque debí ir hace por lo menos 10 años) me quedo con ganas de conocer a tu abuela! jaja

30 de diciembre de 2014

Avelio

Excelente comentario Victoria. Eres una crack!

30 de diciembre de 2014

coktail de gambas

Jajaja... Ya soy fan de tu abuela !!

30 de diciembre de 2014

je suis béatrice

El cojín en los pies siempre es un plus...

30 de diciembre de 2014

10/11/2014

Un clásico entre los clásicos (29/07/2014)

Horcher es uno de esos restaurantes refinados en el que encontrarás un buen producto y un buen servicio. Pero si una palabra define a Horcher creo que sería "clásico". Tanto en el estilo, decoración, ambiente y comida, se respira el ambiente clásico.

Aunque tiene fama especialmente por los platos de caza dado que no estábamos en temporada (pleno julio) tomamos otros platos (queda pendiente probar la caza y con ella quizá la quinta estrella que ahora mismo está casi rozando).

La cena consistió en un entrante que no recuerdo, un gazpacho con bogavante y huevas de salmón (muy rico), Huevo Poché sobre Kartoffelpuffer (plato típico donde los haya), steak tartar (muy bueno) y el Baumkuchen.

El Baumkuchen es un postre típico en Horcher que a mí particularmente me gustó mucho (probablemente por mi pasión por los bizcochos). Y es que son finas láminas de un particular bizcocho mojadas en chocolate y helado (quizá me falló un poco para mi gusto el chocolate que lo acompaña que lo noté algo fuerte).

En definitiva Horcher es un restaurante al que hay que ir y hay que probar (especialmente recomendable para ocasiones especiales tipo aniversarios).

14/02/2013

Insuperable

Nuestra experiencia en Horcher fue insuperable. Y quiero dar mi opinión porque creo que es importante que se sepa.

A Horcher acudimos con motivo de nuestro primer aniversario de casados, hace ya tiempo, con 27 años. No es fácil encontrar un lugar de estas características que al ver a una pareja tan joven entrar por la puerta le preste la misma atención, respeto y calidad de servicio que a una pareja de 60. Y sin embargo, lo hicieron, de una manera especial y que mi mujer y yo supimos valorar desde un primer instante. Con ello, han ganado no unos nuevos clientes, sino muchos, porque será el punto principal de encuentro para grandes comidas y cenas familiares que haremos con nuestros hijos y esperamos que con nuestros nietos. Gracias a su servicio y al inmejorable trato que recibimos lo hemos convertido en un símbolo indiscutible de los momentos épicos de nuestra vida, y esto es impagable.

Les queremos dar las gracias públicamente por ello.

El precio, algo que veo que preocupa a muchos, no es accesible. Y me encanta que sea así, porque está acorde al servicio y a la comida. No se puede permitir que un lugar así sea barato, sería absurdo y un despropósito. Un restaurante de esta categoría tiene que conllevar un desembolso notable y así debe de seguir siendo. Nuestra factura fue de 320 euros + propina y no nos arrepentimos ni del último euro que nos gastamos.

Imperturbable, siempre que hemos ido su espacio sigue inalterable, y esto es magnífico. Te permite volver al pasado, volver a disfrutar de las mismas paredes, de las mismas mesas...

Veo perfecto, en contra de lo que mucha gente dice, que se exija chaqueta. Es importante en la buena mesa, algo que valoro con especial rectitud, y en la vida en general, dar a las cosas la importancia que se merecen. Y un lugar como Horcher lo sabe perfectamente.

Bravo a todo el equipo, gracias por haber convertido nuestro día en algo para el recuerdo y ya saben, volveremos no sólo con nuestros hijos y nietos, sino con todo el cariño que ustedes merecen y con todos nuestros recuerdos que quedaron tras esas paredes, que son muchos y créanme, preciosos.

Gracias de corazón.

Un 11 sobre 10.

Las cenas de Ingrid

¡¡Totalmente de acuerdo con todo!!

11 de octubre de 2013

acme

fliping

20 de mayo de 2014

Alexo

En USA, cualquier restaurante de cierto nivel exige chaqueta. En España la verdad no se estila. Recuerdo que en El Bulli sólo llevaban chaqueta y corbata los extranjeros. No se. A mi tampoco me parece mal que se conserve la etiqueta en sitios así.

20 de mayo de 2014

acme

No si a mi lo de la chaqueta me da igual que yo voy difrazado todo los días. Bueno, tampoco me da igual porque con un traje de Cristiano Ronaldo style no te deberían dejar entrar en Horcher ni en Casa Camacho y sin embargo como es traje, pues venga padentro.

Lo del fliping va por el comentario, soberano ojo, de que el restaurante tiene que ser caro porque sino sería "absurdo y un despropósito".

20 de mayo de 2014

Alexo

Joder, eso significa que la Freiduría de Gallinejas es un despropósito absurdo.....menuda put.......!

20 de mayo de 2014

acme

claro, con esos precios se llena de pobres....

20 de mayo de 2014

EandradA

¿Qué opinará este hombre cuando vea el descuento de Kviar? ¿le parecerá una vulgaridad? Creo que deberían haberle cobrado un pelín más, así habría salido muuucho más satisfecho.

20 de mayo de 2014

Bermar

Ya sé que los comensales llevaban chaqueta (pero no sé si iban bien vestidos), que pagaste 320 euros más propina (viendo que eres aprendiz de snob, un detalle no decir cuánta) y que son súper majos con las parejas jóvenes (a mí me daban hostias en los restaurantes hasta que pasé de los 35 añitos)... ahora bien, ¿qué tal comisteis?

20 de mayo de 2014

EandradA

La propina sería de un eurillo y algo por ahí suelto que tenía en la cartera.

20 de mayo de 2014

acme

como sois los de izquierdas... menos mal que quedan sitios como Horcher donde descansar del mundanal ruido

20 de mayo de 2014

acme

Por cierto... :p... a ver si alguien me lo va tomar en serio, que aquí hay mucho psychokiller

20 de mayo de 2014

EandradA

Queremos iconos divertidos para onceocho YA, para que no haya malentendidos.

20 de mayo de 2014

11/10/2013

Fantástico restaurante para ocasiones muy especiales

Comida tradicional, honesta y con una materia prima de calidad insuperable, servida en raciones generosas. Especialidad en cocina alemana y de caza. El servicio no puede ser mejor. Un mito de la restauración en España que hace de este uno de los mejores restaurantes para celebrar las ocasiones más especiales. Si queréis ver más y con fotos: lascenasdeingrid.com/2013/10/03/horcher-segundos-y-postres

Traditional and honest food with unsurpassed quality raw material, served in generous portions and enjoyed in a large, luxurious and classic room. Specialties in German cooking and hunting meat. Unbeatable service. A myth of gastronomy in Spain that makes this one of the best restaurants to celebrate special occasions. If you want to read (and see) more: lascenasdeingrid.com/2013/10/03/horcher-segundos-y-postres

Traditionelles und ehrliches Essen mit unübertroffener Qualität Rohstoff, in großzügigen Portionen serviert und genossen in einem großen, luxuriösen und klassische Zimmer. Specialties in deutsche Küche und Jagd Fleisch. Unschlagbare Service. Ein Mythos der Gastronomie in Spanien, dass dies eines der besten Restaurants auf besondere Anlässe zu feiern macht. Wenn Sie mehr lessen (und sehen) wollen: lascenasdeingrid.com/2013/10/03/horcher-segundos-y-postres

05/10/2014

Lo más parecido a un viaje en el tiempo que puedes hacer hoy en día. Aunque la comida está más que correcta, el servicio, la historia del lugar y el público es, en el fondo, lo único que justifica el desproporcionado precio.

14/02/2013

El último exponente que queda en Madrid de un restaurante con señorio, clase, elegancia, educacion, formas, protocolo, servicio, personalidad, consistencia, calidad, materia prima, caza, sala, discrección, historia....podria seguir definiendo lo que Horcher es lo que espero siga siendo y el porque es un restaurante único.

Detractores algunos, yo los llamaria incultos, las cosas buenas evolucionan, maduran, pero no se pasan de moda.....y las historia esta para ver muchos ejemplos.

Ir a Horcher un par de veces al año son necesarias para sanear la mente de la nueva restauracion...donde priman los diseños, los flashes, las portadas, los premios las estrellas.....pero cuando todo ese universo tenga historia y se mantenga vivos en ella por mas de 60 años que comparen!! y veremos quien esta "rancio", "viejo", "pasado", "caro"....yo no apostaria!

30/01/2012

BUENA CAZA EN EL AMBIENTE MÁS CLÁSICO DE MADRID

Hay 3 sitios, salvo que se me escape algún otro, donde es obligatorio ir de traje a cenar: Zalacaín (para mí, el sitio más elegante de Madrid), Jokey (para mi, el sitio que más pereza me da de Madrid) y Horcher.

Por qué hay que ir de traje? Se supone que para mantener un ambiente elegante. Entonces me pregunto yo: si aparece Sergio Gramos con CR7 y van vestidos, uno con un traje blanco, camisa morada y corbata naranja, y otro con un traje gris brillante, camisa negra y corbata del Pato Donald, ¿cumplirían el requisito de ir de traje?

Hay que reconocer que los horteras abundan en el mundo y que a veces te apetece ir a un sitio y no ver a gente con camiseta, vaqueros y deportivas; pero de lo que no hay duda es que un traje no “apija” a la gente, es más, es de traje cuando a mucha gente le sale a relucir el verdadero hortera que lleva dentro.

Quitando la vestimenta, hay que reconocer que el ambiente de Horcher es tan elegante y solemne, incluso tan rancio y casposo, que aunque no hubiera que ir de traje nadie se atrevería entrar de vaqueros y camiseta. A la hora de comer es normal encontrarse a Ministros y altos directivos. Para cenar te puedes encontrar a la misma Reina (lógicamente sin el Rey que estará cazando osos y lobas en Rusia).

Me encanta el paripé con las damas de ponerles un cojín para los pies, si eres un tía cachonda y es la primera vez que vas, es posible que te entre una gran sonrisa (descojono por dentro) cuando te hagan el paripé.
Sobra decir que es un sitio caro, donde prácticamente ningún palto, entrantes incluidos, baja de 40 euros.

Lo que me parece una vergüenza, y ya lo he comentado en otras críticas, es que el vino más barato cueste 50 euros. Es más, el blanco más barato era un Marqués de Riscal que en Eroski cuesta 6 euros y aquí 50!!!!!!!!!!! Clávamela en la comida xq no sé el precio exacto del producto, pero no me metas 50 euros por un vino de 6 xq es un timo tan claro que hasta ofende.

La comida es principalmente de caza y se puede decir que cualquier cosa que pidas estará exquisita. Ya que te meten ese ostión en la cuenta qué menos!!!

La cocina es pues puramente tradicional, basada en recetas alemanas y en productos de caza, como la perdiz a la prensa, la becada o el ganso, si bien este último solo lo sirven en Navidad.

Nosotros probamos también los arenques a la crema con kartoffelpuffer (toma ya!!), el tartar de rape y gambas, el bisque de homard, la crema de patata con láminas de trufa (muy fuerte que la trufa no sepa ni huela a nada..), el steak tartar (impresionante) y el stroganoff a la mostaza (correcto). Buena ejecución de los platos mencionados, la mayoría de ellos rematados en sala a la vista del comensal y con un resultado en general satisfactorio.

Hay que conocerlo, siendo ideal ir por algún cumpleaños, pero desde luego que es un sitio para ir una vez y no más Santo Tomás.