Hotel Boboli

18/06/2007

Mònica lo descubrió en mayo de 2007

Ubicación inmejorable

En busca de un alojamiento (con disponibilidad) donde poder simplemente ducharte y depositar tu cuerpo tras todo el día de pateo encontramos este hotel. Está justo al lado de uno de los accesos a los jardines Boboli y tan sólo a unos cinco minutos andando del Palazzo Pitti. El lugar es tranquilo, sin ruidos, la habitación daba a un patio de casas interior, nos despertamos escuchando pajaritos todos los días. Si el precio hubiera sido de unos 70 Euros me habría parecido perfecto, 109 me parece excesivo para lo que es el sitio. Tiene la placa de Le Routard en la puerta. Es antiguo, la habitación era amplia (amplísima), con cama para tres personas, 1 matrimonio (en realidad 2 unidas) y una individual (útil para dejar la mochila :P). El baño mínimo y con una ducha sin cortina ni mampara, de esas que directamente desaguan en el suelo del baño, pero sin que jamás se produjeran charcos, lo cual es de agradecer. Jabón de manos y sobrecitos para la ducha, nada más. El desayuno, un bufet poco surtido (para los que nos va lo salado), pero como me habían dicho que sólo tendríamos una pasta y café, me pareció genial. Pan, mantequilla, mermelada, nutella, croissants (poco apasionantes), zumo de naranja, cereales, leche, café (bueno, buenísimo el espresso) y yogurts variados. La higiene, correcta y el personal: variopinto. En conjunto, un tanto decadente.