Hotel Rural Villarromana

07/03/2013

Carleón lo descubrió en marzo de 2013

Sobresaliente en calidad, precio, ubicación y trato.

No puedo hacer otra cosa que recomendar con entusiasmo este lugar, porque he disfrutado de un fantástico fin de semana, de esos que quedan instalados en el apartado en el que guardo los buenos recuerdos.
El hotel es coqueto, cuidadísimo y muy confortable. Se encuentra en un bonito caserón rodeado de árboles, junto a unos estanques en los que viven algunos de los últimos ejemplares de cangrejos de río autóctonos, en un entorno tranquilo, perfecto para descansar.
La habitación que ocupamos era bonita, con un estupendo cuarto de baño, colchones cómodos, y ese toque especial que incorporan los pequeños detalles que es tan importante cuidar. Los albornoces y el ramito de flores frescas en el cuarto de aseo, los espacios comunes tan acogedores, con sofás mullidos y cálidos, la chimenea encendida, las mantas para echar una cabezadita o leer la mar de a gusto, el delicioso bizcocho casero y el zumo natural para desayunar, y sobre todo ese afán de los anfitriones, Nuria y Paco, por facilitar las cosas y hacer agradable la estancia.
Paco es un empresario de casta, un emprendedor con múltiples ideas, embarcado en muchos proyectos, un tipo sagaz e imaginativo, capaz de proyectar entusiasmo. Seguimos sus consejos, visitamos la villa romana de La Olmeda (excepcional), y comimos y tapeamos dónde nos indicó, y hay que decir que de maravilla.
Saldaña es además un precioso lugar para disfrutar de un fenomenal fin de semana, con su gastronomía, su hermosa arquitectura que se aprecia en plazas y casonas señoriales, y el “viaje en el tiempo” que ofrece su museo arqueológico y la visita a La Olmeda, en donde se encuentran algunos de los mosaicos romanos mejor conservados del mundo, en un entorno expositivo digno de elogio.