Joel Robouchon

08/04/2012

Francisco. lo descubrió en abril de 2012

Pues.. mal, mal,, (la verdad). Cenar estrellados.

Con dos, creo, estrellas Michelin,, y mal, la verdad.Muy a mi pesar, porque peco de que me gusta la cocina creativa, trabajada, que me pueda sorprender, que me anime a investigar, a salir satisfecho. Pero en este caso no.
Resumiré para no cargar las tintas:
Complicado de encontrar el local, el edificio negro, y más de noche, entre aquellas cortas y entrincadas calles oscuras, aunque no lejos del Covent Garden, y muy cercano al famoso Ivy ( al cual mejor hubieramos ido, pienso ahora).
Bonita decoración, rojos y negros, oscura, y atento personal, pero lentisimo servicio,, y eso que apenas habia comensales. Antes que nada, quiero reseñar aquí el pequeño cabreo que siempre me cojo cuando me dan otra sala, espacio, del mismo complejo restaurantil. Me explico, ya que me ha pasado más de una vez. Reservé, via internet, "La Cuisine" en el piso primero del restaurante del sr. Robuchon, y resulta que me colocan en la planta baja, en "L' Atelier", ya que los domingos, me aclaran cuando regreso a la recepción y digo a las chicas que hay un error,,Na, que está cerrada la planta primera. En fin, nada. ¿Por qué no me lo especifican por correo antes?.Es la misma comida, y el mismo tipo de comida. Y es más, en esta barra y pequeñas mesitas de la planta baja,del bar,, se ve enfrente a los jóvenes, limpios, y callados chefs, haciendo nuestros platos. La cocina está abierta ante la barra, e incluso como tardamos tanto, hemos visto como limpian, recogen ( cuidado, al final del servicio, ya con el desbarase y limpieza de cocinas y planchas, sobre todo planchas, un olor extraño,, malo, inundó el local, ufff¡¡ y eso con las 2 benditas estrellas Michelin y todo..¡¡). Nadie grita en esta cocina, todo va a su ritmo, lento,,pero es un ritmo, supongo. Nadie lleva gorros, pero tampoco pañuelos, o tatuajes. No hay nadie que no sea o no parezca de raza europea, no todos son franceses, pero mucho personal sí habla esa lengua. Nadie ,como no¡¡, castellano.
Al margen de la "oriental" decoración, igual a la de otros múltiples locales, no sólo en París, que tiene la empresa de Robuchon,que sí es bonita, pues falla en el servicio, sobre todo en la lentitud del servicio. Más de 20 minutos esperando por un plato, y unos precios altisimos para estar comiendo en una pequeña mesa con taburetes o en la barra frente a la cocina abierta. La experiencia nos salió para 2 por 161 libras, incluido ya el servicio de 17 y pico. Cena escueta, dos tapas, para dos, y dos principales, y 1 postre. A punto estuvimos de pedir varias tapas, con maridaje de vinos, pero al final, la chica nos recomendó mejor platos. Pequeñas raciones, pero platos, dijo..
Una copa martini con huevos mollets, y crema espumosa templada de setas, 11 libras, dos langostinos envueltos en crujiente tipo brick, 19 libras, y se come en dos bocados. Dos platos, fuentes alargadas de un montadito, seco y sin sabor a mar, de lenguado, con hierbas y enmantecado, a 38 libras¡¡ cada uno, muy muy excesivo la verdad. Y más para uno que vive en villa marinera, y en el Norte. Por mucho lenguado de Dover que fuera. Por último pedí,y esperé mucho, por una esfera, o bola sorpresa - creo que antes ya se la ví hacer a alguien en España, quizás Dani García, no recuerdo.., - con un helado y praliné dentro, cuya jaula esfera se deshacía cuando el camarero me virtió sobre ella, desde una jarrita ,la salsa de chocolate caliente, este artificio 10 libras. Dos copas de vino blanco francés, pschh, de Touraine, las 2 por 19 libras, y las 2 botellas de agua Evian 9 libras. Total 161 libras, y si bien teníamos la reserva a las 10 de la noche, pues salimos pasadas las 12. demasiado tiempo para comer lo que comimos.

joelrobuchon.co.uk/ground-floor

Entiendo que tiene cosas buenas, y me gusta la creatividad en la cocina, pero unas cuantas hierbas o judias francesas, o lentejas negras de Puy, con otras cosillas, y aceites aromatizados, dos trocitos o tres de pescado, etc,, no pueden o no DEBEN valer tanto dinero. Es un engaño, la verdad. Y no se paga así con estos precios abusivos, y el servicio desde cocina, tan tan lento, desde estos jóvenes cocineros afeitaditos, eso si, "cocinando o creando,,,,ejem,, para tí sólo". Eso no vale tanto dinero, y si bien la atmósfera negro y rojo, o los adornos florales, o tal,, están más que logrados, no es justificable, ni por muchas estrellas Michelín que tenga el local, tan grandes errores o despropósitos. Caro y lento.
No sé,,yo, salimos del J.R. jurando no volver a caer en eso de la cocina de autor, o de estos franceses comerciantes,, (aunque no deseando ir a cenar al próximo dia a un McDonald's), ,,,pero bueno,, a los pocos días, o noches, se nos olvidó...

El reconocimiento vino de la mano de una reserva hecha desde España a un buen restaurante londinense, o casi, "The Ledbury", pero eso ocurriria noches después. Las reconciliaciones suelen ser buenas, en casi todo.