John's Pizzeria

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16/01/2010

estupenda pizza en el centro del village

Hay que hacer cola para entrar. La pizza es muy muy buena. Crujiente en su punto justo y generosa en ingredientes. Los peros, además de la cola, es que el sitio no es especialmente bonito. Tiene demasiada historia... El precio es increible, tal vez por eso cada vez hay más gente haciendo cola. En las paredes las típicas fotos de famosos que han pasado por el lugar.

14/12/2009

Pizzeria bastante recomendable

Entramos por casualidad en esta pizzeria, y la verdad es que es bastante recomendable. El local y su decoración, no es precisamente lo mejor, ya que las paredes son de madera (al igual que las mesas) y todas están grabadas y marcadas con las llaves de la gente...es totalmente un antro. Eso no quita, que sean las mejores pizzas que he probado en Nueva York durante mi visita, además están bastante bien de precio. También preparan las pizzas para llevar.

07/06/2013

Restaurantes en el cine

Manhattan (1979) de Woody Allen. En esta oda a la ciudad, el prolífico director nos cede su asiento en John's Pizzeria. Situado en el 278 de Bleecker Street, Greenwich Village, aquí es donde Tracy –la hermosa Mariel Hemingway– se despide de Isaac –Allen, en su máxima expresión– para ir a estudiar a Londres. «La mejor pizza de Nueva York», palabra de director.

13/11/2009

Beta lo descubrió en junio de 2008

En el escaparate hay fotos de James Gandolfini (Tony Soprano), de Danny De Vito y de Martin Scorsese, entre otros, a su paso por el local. Para mí Gandolfini y Scorsese son reclamo suficiente así que entro. Está vacío aunque la amiga que me lo ha recomendado me ha dicho que por las noches el local se pone de bote en bote. Pido una pizza pequeña pero cuando me la traen comprueblo su tamaño permitiría que me alimentara durante varios días. Afortunadamente en este país es bastante normal pedir que te guarden las sobras para llevar así que eso es lo que hago. Son especialmente simpáticos así que me pongo a charlar con el camarero y a preguntarle por la gente que aparece en las distintas fotografías de la pared. Le pregunto por una rubia con aire intelectual y responde que no sabe de quién se trata pero que "seguro que es una lesbiana culta". "Seguro", contesto mientras le río la gracia.

Pago quince dólares bien a gusto. Eso sí, la Coca Cola me sabe rara.