Kaffeehaus Brandauer

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relevancia fecha

24/02/2010

nus lo descubrió en febrero de 2009

Bueno, bonito, barato ¿qué más se puede pedir?

Este sitio fue todo un descubrimiento. Después de un rato buscando dónde comer entramos aquí porque fue lo primero que vimos con buena pinta, y la verdad es que superó nuestras expectativas.

Por fuera es bonito, pero por dentro mucho más, es un sitio realmente acogedor, de esos que te dan ganas de pasar allí toda la tarde. El sitio es oscuro, la iluminación consiste principalmente en velas que hay en las mesas y en vez de sillas está lleno de sofás y sillones. Además tiene vistas al rio y a la isla de los museos (creo que cuando hace buen tiempo ponen terraza). La verdad es que es todo un picadero ;)

Aunque es más cafetería que restaurante también sirvén comidas. Las sopas están buenísimas, las salchichas estándar, las tartas espectaculares... vamos, que me encantó.

Me llamó mucho la atención el detalle de que junto con las infusiones ponen un pequeño reloj de arena para que sepas cuando está listo para tomar. Además los camareros son muy agradables.

Dos platos, bretzels, tarta y café 13€ aprox (propina incluída).

Cuando vuelva a Berlin, volveré a Brandauer.