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relevancia fecha

03/12/2012

genial

está realmente bien. Eso sí, si vas ve con hambre.
Pero está todo buenísimo, hasta los postres. Y muy bien de precio.

16/11/2009

lita lo descubrió en mayo de 2008

cocina etíope

impresionante. el sitio muy chulo y el servicio majísimo. pide mesa en la zona del fondo, aún más agradable
es una forma distinta de comer, aquí no hay cubiertos ¡para algo están las manos!
si nunca has comido en un etíope lo mejor es pedir el menú degustación que puedes variar a tu gusto. eso sí, nunca pidáis para el mismo número de personas que sois, sobrará la mitad!! es mucha comida.
25-30 euros

23/09/2009

Con las manos en la masa

El Kokob está en pleno centro de Bruselas, a cinco minutos (o menos) de la Grand Place. La parada de metro más cercana es Bourse, aunque también es posible bajarse en De Brouckère y andar un poco.

El restaurante es de origen etíope y tiene una decoración de lo más curiosa. No hay dos mesas iguales y es muy raro que se repitan las sillas. La iluminación con velas le da un ambientillo muy cuco (sin comentar los elementos decorativos de las paredes: pinturas y caretas de todo tipo y tamaño).

Es un poco complicado pedir porque el menú va por combinaciones (elementos fríos y calientes, carnes y verduras...), pero una vez que le coges el hilo es muy fácil. Cuidado porque las cantidades engañan: es muy habitual salir del Kokob rodando.

Después de pedir la comida (y de que te pongan un té), a esperar. Sí: tardan un poco en sacarlo todo. Pero no importa, porque merece la pena. Al rato os traerán una bandeja enorme cubierta con lo que parecen crêpes muy gruesas y de diámetro considerable. Aparte de eso, un par de bandejitas con rollos de esa misma crêpe cortados. Ese es el único plato que váis a tener. Los rollos, los cubiertos.

En el Kokob se come con las manos. La camarera (y digo "la" porque a mí siempre me ha tocado una mujer) distribuye la comida por el "plato". Una vez hecho esto, la tradición etíope dice que cada comensal debe dar de comer una vez a los demás. No es obligatorio, tranquilos.

Os pondréis las manos cerdísimas, os lo garantizo, pero merece totalmente la pena. El precio varía mucho según el número de gente que vaya y la comida que se pida (se puede comer por 20€ cada uno y por 40€... aunque supongo que como en todas partes). No estoy del todo seguro, pero creo recordar que era complicado pagar con tarjeta de crédito.

El restaurante también es un seudo-centro cultural/ bar, pero yo solo he ido a comer.

Recomendable 100%, no dejéis de visitarlo si os gustan los sabores intensos.