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17/12/2016

Picante estilo KungFu

27/11/16

3,5* Chino pintón, no es que sea una joya del diseño, pero acostumbrado a los tonos rojos, dorados y demás ornamentaciones horteras de los restaurantes chinos en España, cualquier pequeña mejora es digna de mencionar.

En KungFu están especializados en platos de la región de Guizhou, casi todo pica, lo cual es un punto muy a favor del restaurante.
Muchas mesas están ocupadas por autóctonos del pais oriental, segundo mini punto.

Empezamos con las GAMBAS CON PIM NEG, unas gambas fritas con una salsa gelatinosa con toques picantes. Ricas.

SOPA WANTUN, para entrar en calor está bien, pero no lo volvería a pedir.

PAOJIAOFEICHANG o un salteado de verduras con cortes de intestino ligado con una salsa dulzona (toques anisados). Muy rico.

El mejor plato fue su LUBINA ESTILON QUIAN, el pescado con un punto perfecto, muy jugoso, sobre un baño de salsa picantona. PLATAZO!!
*Recomiendo pedir arroz para acompañar, así se aprovecha bien la salsa.

Comiendo mucho y bebiendo una cerveza por persona salimos a 20€. Muy recomendable, cocina china rica y diferente.

nindiola

Pues yo creo que EL plato son los rejos. A mi la lubina me dejó un poco así.

17 de diciembre de 2016

fresandco

Volveré y pediré rejos a tu salud Nindi!

19 de enero de 2017

21/05/2016

Lleno de chinos, no hay más que hablar!

Restaurante chino de verdad en Calle de la Luna (hay unos cuantos sitios en esta calle, la tenía despistada)

LOCAL, normal, rectangular en forma de pasillo alargado, con una barra al entrar y luego mesas a ambos lados. Con mesas de madera y cuadros de KungFu en todo el restaurante.

COMIDA, pedimos para compartir todo y como no soy una experta en comida china mi valoración por plato es más gusto personal que otra cosa:

- Gyoza china, de lo mejor, enormes, suaves y buenísimas

- Gambas, el plato más curioso, acostumbrada a pelar las gambas y langostinos, estas gambas vienen rebozadas sin pelar, y estaban buenas

- Bambu verde, muy bueno

- Rejo / pulpo, el rejo es una variación del calamar, pero como se parece al pulpo aquí lo llaman pulpo, estaba bueno aunque pedimos que fuera normal de picante y no hubo nadie de la mesa que no llorara, bebiera varios vasos de agua o usara varias servilletas.

- Cangrejo KungFu, también picante, pero ya no sé distinguir si más o menos que el anterior porque ya estábamos con el regusto picante. Las patatas que lo acompañaban estaban buenísimas, y el cangrejo, al igual que las gambas, iba con la cáscara debajo del rebozado (en este caso, si que hubiera estado mejor pelado)

- Arroz frito mixto, muy bueno

- Ternera, muy tierna acompañada de cebolla en su salsa

- Postre: arroz con leche de coco y mango, ver foto, sin comentarios.

SERVICIO, muy atento y simpatico, aunque se olvidaron del arroz y casi morimos con el picante esperándolo y el que nos vendió el postre, mejor que no hubiera dicho nada, que nos encantó todo menos eso.

PRECIO, 4 personas 30 € cada uno pidiendo 6 platos a compartir, 2 postres y dos botellas de vino

08/07/2015

A LAS PUERTAS DEL INFIERNO

En mi afán de seguir experimentando con nuevas cocinas y sabores a precios contenidos, me decanté por esta propuesta novedosa e informal en el centro de Madrid de la que ya había más de una buena referencia.

Embaucados por esa máxima ya tan manida de restaurante de auténtica cocina china al que acuden los chinos, acudimos a Kungfu Bar-Restaurante un viernes noche de finales de junio tras una sesión del Summa Flamenca más bien decepcionante, con la intención de conocer esa nueva cocina de la provincia interior de Guizhou con sabores especiados y picantes, distinta a la cocina china cantonesa occidentalizada a la que ya estamos demasiado acostumbrados.

Preocupados por llegar puntuales, abandonamos el teatro incluso antes de terminar el espectáculo, sin demasiada congoja, todo sea dicho, pero en cualquier caso asumiendo el compromiso contraído con nuestra reserva. Cuál no es mi sorpresa cuando al llegar al restaurante, más bien agitados, nos dicen con total seguridad que no hemos reservado mesa ¿Cómo que no? La noche del martes de esa misma semana a las 22,00 horas. No, no consta. Mi reacción es de enfado, por supuesto, pero no hay problema, aquí todo es sencillo, no esperamos más de un minuto y parece que ya hay una mesa libre. Oh, Oh!!! En una mesita literalmente pegada a la de otra pareja en medio de la sala, en el paso del servicio. Ahí no, la peor mesa del local después de haber reservado con suficiente antelación y haber corrido para llegar a la hora convenida, esto sí que NO!. Pero no hay problema, después de otro minuto escaso, ya tenemos otra mesita al fondo del local casi por arte de magia. Pues muy bien, muchas gracias, todo arreglado.

Local pequeño, mesas bastante juntas, casi acogedor, y sus ya famosas láminas de Bruce Lee protagonizando las paredes. Y, atención, sin aire acondicionado, que con la ola de calor africano que está cayendo estos días es importante tenerlo en cuenta.

Buen ambiente con clientela china acomodada muy joven, esto le aporta al local un aire diferente que casi te transporta al corazón de China.

Servicio muy amable a cargo de la jovencísima jefa de sala Jie Zhu, pareja del cocinero Yue Tan; propietarios del establecimiento que este verano cumple un año de vida.

Una vez acoplados, comenzamos a estudiar la carta con la absoluta convicción de que probaríamos algo diferente y con el suficiente arrojo para elegir sin miedo.

Menos mal que la elección no nos salió del todo bien y pudimos disfrutar de unas estupendas gambas fritas con pimienta negra que Jie Zhu nos aconsejó que tomáramos con la cáscara. Después de la primera, me pareció que en esto de las gambas sigue siendo mejor prescindir de la cáscara, aunque reconozco que estaba crujiente. Estaban bastante ricas (8,50€)

A continuación un arroz con verduras y carne que en carta nos había parecido más canalla y, como podéis apreciar en la foto, no parece más que un arroz tres delicias al uso, pero os aseguro que la carne estaba realmente buena, no como esa otra que se toma en esos otros chinos que no sabemos muy bien (o eso dice la leyenda) de dónde habrá salido. Sea de donde fuere aquella, esta estaba muy buena y el arroz perfecto de punto (7,95€).

Pues ya nos parecía que no era para tanto este chino tan chino del que todos hablaban. O es un timo, o es que hemos elegido rematadamente mal, porque todos los comensales chinos que nos rodeaban pedían unas soperas enormes llenas casi a rebosar de caldo y tropezones. Ante tal éxito preguntamos, desde nuestra más absoluta ignorancia, de qué se trataba y la encantadora jefa de sala nos comentó que era un plato nuevo fuera de carta muy popular en su tierra que elaboraban con productos importados de china que creo que no era más que la famosa olla caliente picante. Yo solo ver estas soperas llenas de caldo bien calentito y presumiblemente picante, con aquel calor; ya moría, sin embargo ellos lo tomaban con una naturalidad y una rapidez asombrosas. Eso sí, no le vimos el fondo a ninguna de ellas, imposible terminarlo todo!

Pues bien, a lo que iba, digo que menos mal que nuestra primera parte de la cena fue “tipical chino” porque la segunda parte fue cocina china auténticamente picante, de esa que a una paleta del picante como yo, le deja clavada en el sitio con la boca abierta porque soplas y soplas y no lo puedes soportar, y a un curtido experto le escuchas… ¡en su punto justo de picante! Sí señor!!! Pues no era más que una carne al estilo Miao (6,95€) y unas ancas de rana a otro estilo (13,95€), pero que para mí igualito, igualito de picante. Y como mi opinión no es en absoluto una referencia en esta cuestión, diré que mi pareja, que tampoco lo es, pero se precia de tener más paladar para los platos bien condimentados y picantes, también quedó superado por la experiencia.

En cualquier caso, a parte sarcasmos, la calidad del producto es muy muy buena, las verduras fresquísimas y la ejecución de los platos es perfecta. La lubina al estilo Qianggu se sirvió en la mesa de al lado, comandada por otros dos españolitos que, eso sí, dejaron el pabellón bien alto, ya que creo que disfrutaron mucho más de la comida que nosotros, al menos no se pasaron toda la cena haciendo aspavientos de no poder más con cada bocado.

Acompañamos los platos del “infierno” con un albariño Bicos (10,50€) con un diseño muy joven y divertido, que nos mantuvieron frío en un enfriador improvisado y que tuvimos que condurar para no emborracharnos, porque con el calor del local y el que nos proporcionaba los platos, bien podríamos habernos tomados dos botellas.

Sin postre ni cafés la cuenta ascendió a 47,85 euros. RCP estupenda.

A pesar del incidente de la reserva, la incomodidad de la sala y la falta de algunos detalles importantes, la experiencia fue muy interesante. El que nuestro paladar se resistiera no deja de ser un reto que nos empuja a seguir probando otras cocinas de lejos y también de aquí cerca. El objetivo es lo desconocido y ahí estamos, educando el paladar con cada experiencia culinaria diferente que se nos ponga por delante.

Yanzoo

Ufff no te avisan del picante? O es que fuisteis a darlo todo?. Muy buena pinta pero para cuando no haga tanto caloret!!!

8 de julio de 2015

gastrolola

La verdad es que ahora que lo dices si nos preguntaron, pero dijimos nivel de picante normal. Efectivamente íbamos un poco subidos, pero eso de normal nada de nada

8 de julio de 2015

spider72

jajajajaaj joé ponle 4, que ha sido un carrusel de sensaciones...

9 de julio de 2015

gastrolola

Para la próxima. Si me atrevo....

9 de julio de 2015