Un concepto rural original y diferente. Esa es la particularidad de La Aldea, en el municipio de Calles. Espacios diáfanos y funcionales en una de las zonas montañosas más bellas de la Serranía del Turia. Contraste entre modernidad y tradición que se materializa también en la variedad de su cocina y en una esmerada...

Ordenar por:

relevancia fecha

08/11/2012

Orgullo de familia

Se que este tipo de reseñas son para hablar más bien de la comida. Pero es imposible no abordar el tema del personal en cuanto al restaurante la Aldea se refiere. Tras los fogones se encuentra la excelentísima y autodidacta cocinera Inma Maz. No tienen una carta fija ya que su lema es hacer comida de mercado, así que va variando con los productos de temporada. Lo que se mantiene fijo es la calidad y el éxito asegurado. Quien te atiende no es otro que su marido Juanvi, un amor de hombre que te guía en todo lo que puede, y con mucho criterio.

Recomiendo todo, ya que no hubo nada que me disgustase, Desde principio a fin, fue un verdadero placer el comer en este lugar. Los precios son un poco más altos que la media a la que estoy acostumbrada, pero es lo que hay que pagar por calidad. Aunque me pareció que estaba bien de precio para la oferta.

Luego he de comentar una oferta que tienen los fines de semana por la noche. Se llama menú picapica, que consta de varios platos a un precio cerrado de 20 euros con bebida y postre incluido.

También ofrecen unas casas rurales en la zona, a muy buen precio y con unas instalaciones geniales. Recomiendo hacer turismo por la zona y parar en la Aldea para recargar energía.

04/09/2010

Enrique Valencia lo descubrió en abril de 2010

Cocina creativa en la comarca de la Serranía

Lugar acogedor, con Inma Maz a los fogones. Hay que desplazarse 70 Km. desde Valencia para disfrutar de su cocina aunque realmente vale la pena, con platos elaborados con excelente materia prima y su pequeña dosis de creatividad.

Es dificil decir que estaba mejor: Los pinchos de champiñones, sencillez en el plato. Los montaditos de foie con ternera pura mantequilla. Los pulpitos con patatas, SUBLIMES!!!, la salsa estaba para comerse dos panes. Los raviolis de pollo con boletus, la codorniz frita al ajoaceite, la lasagna de gambas, etc.

Siguiendo el camino de muchos restaurantes, la carta es bastante corta. Esto es fácilmente entendible. En estos tiempos de crisis mas vale pocos buenos que muchos malos. Según nos han comentado la carta va cambiando con asiduidad.

La carta de vinos tampoco es extensa, aunque suficiente para poder encontar algo que te apetezca, con referencias poco conocidas por el gran público. Como teniamos platos de carne y pescado, cortando por lo sano hemos optado por un rosado del que no sabiamos su existencia y nos ha encantado: Libalis 2008 rosé, rosado de lágrima. Variedades moscatel de grano menudo y Syrah. Un rosado muy original, que huele como un blanco. De bodegas Castillo de Maetierra, especializada en crear blancos de calidad en Rioja.

Postres acordes con el resto de la comida. RCP muy buena, 35 €/persona.

Un lugar que hay que conocer.