Ordenar por:

relevancia fecha

20/09/2016

La Bicicleta. Un agradable paseo…

La Bicicleta es un bonito y acogedor restaurante ubicado en la pequeña localidad de Hoznayo (Cantabria) con una oferta basada mayoritariamente en una cocina cántabra actualizada.

Nos habían recomendado encarecidamente este lugar aunque parece ser que en el último año ha sufrido algunos cambios con el objetivo de mejorar. Para algunos sí lo ha hecho mientras que otros se quedan con La Bicicleta sin mejoras. Ahí nosotros no entramos ya que ésta sería nuestra primera visita.

El local se encuentra ubicado en una antigua casona rehabilitada, y en nuestra opinión, con mucho gusto. Terraza con aspecto muy agradable. Interior luminoso, en blanco y madera, con la cocina a la vista según entras a mano izquierda, mesas amplias y dispuestas con bastante espacio lo que resulta muy cómodo. Un entorno agradable que te predispone de manera positiva al quid de la cuestión, el buen comer.

En cuanto al servicio, dispuesto, agradable, atento y nada estirado. Perfecto.

Carta de adecuada extensión y a primera vista muy apetecible. Opción de pedir raciones y medias raciones. Además ofrecen 3 menús de degustación (corto 35€, medio 45€ y largo 60€, sin bebida).

En nuestro caso nos decantamos por pedir de carta y esto es lo que pudimos probar…

Sigue leyendo en...

gastrobloggia.com/2016/09/la-bicicleta-un-agradable-paseo

Te recomendamos:

23/06/2016

La bicicleta, muy de moda cerca de Santander

En una aldea cerca de Santander encontramos este restaurante que choca un poco con el resto de sitios de la zona. Lejos de la estética típica montañesa la decoración podría ser más la de un sitio de moda en la ciudad..

En cuanto a la comida, bastante decente todo, sobretodo sus rabas que las acompañan de una cebolla frita que le da muy buen toque. los pescados, de ración, también estás ricos.

Aunque el precio esta algo por encima del de sus vecinos se queda en algo muy decente, pudiendo salir cercanos a 40 persona.

21/08/2014

Muuuuy Lento

Tenía muchas ganas de ir después de leer varias críticas y que el sitio tenía muy buena pinta, así q uno de las habituales días en los q hace malo en Santander nos fuimos para allá a probarlo.

Llamamos con media hora de antelación y tenían mesa, eso si en la terraza, así que como hacia buena temperatura le dijimos que ok.

El sitio está en Hoznayo, a unos 15-20 minutos de Santander, una antigua casona que la han rehabilitado y la han decorado muy bien, puedes tomar desde una cañita, un Cocktail, comer o cenar. La terraza la tienen muy bien puesta y el interior mucho mejor.

La comida tiene de todo, desde tostas,platos para compartir o incluso algún platoo más contundente y pescados del día..

Esto es lo que pedimos

RABAS DE PULPO COM ALIOLI; muy originales, estaban muy bien fritas y con aros finísimos de cebolleta que le daban un toque, el alioli estaba muy bueno.

RISOTTO DE BOLETUS, PARMESANO Y ALBAHACA: Realmente bueno, la albahaca le da un sabor muy fresco.

MILHOJAS DE SOLOMILLO CON FOI PATATAS Y SALSA DE BOLETUS: Un plato que no entiendo, te traen 3 trozos de solomillo entre patas y con FOIE y todo en pincho, como si fuera un pincho moruno, no tiene mucho sentido porque tienen que quitar todo para poder comerlo, no sería mejor poner dos trocitos, el FOIE encima y las patada a un lado??

CALAMARES ENCEBOLLADOS: Cocinados a la plancha y con la cebolla bien pochada.

ENSALADA DE LANGOSTINOS CON AGUACATE: bol enorme con berros, una pincelada de aguacate y 5 langostinos, una ensalada sin más.

Aquí viene el porque no creo que vuelva más al sito. Es extremadamente lentoooo!!!

La carta y las Cañas nos las trajeron muy rápido, peeeero, aquí empezó a la lentitud, sólo había una chica para toda la terraza que seríamos unas 10 mesas, así que iba todo un poco lento, después de la comanda, los entrantes tardaron casi media hora en salir, y entre los entrantes y los príncipales casi 40 mi todo, además que hubo dos fallos bestiales:
1- No cambiaron los cubiertos entre entrantes y principales.
2- Sacaron los platos según salían de cocina, por lo que comimos a destiempo, entre el primer plato que llego y el último pasaron 10 minutos. Con esta lentitud se nos quitaron las ganas de postre y eso que tenían buena pinta.

Una pena porque por la gente que estaba a mi alrededor se veía que estaban desesperados por el tiempo que llevaban esperando. Tardamos casi 2 horas en comer

El Baruco de Anero es del mismo rollo y le da 1.000 vueltas, tanto en calidad, servicio, rapidez y precio.

30/05/2014

Miss Migas lo descubrió en abril de 2014

Tiro al blanco en dos ruedas: BBB.

Yo iba para economista. Bueno, en realidad, todavía voy hacia ello y, debo confesarlo, me han hecho una faena colosal moviendo los exámenes a mayo. Aún así, la esperanza es lo último que se pierde, y como buena tauro tampoco el tesón ni la cabezonería, por lo que ando sumergida bajo manuales, modelos de equilibrio, regresiones estocásticas y otras lindeces parecidas. A falta ya de sólo tres asignaturas comprenderán que el parón gastronómico era necesario para terminar algo que me servirá, por lo menos, para que me llamen “lisensiada”. Ríanse de las obviedades pero mi carrera me ha hecho aprender cosas tan banales como que por muy buenos que seamos o muy buen producto ofrezcamos podemos fracasar estrepitosamente en el mercado simplemente por no tener en cuenta las necesidades del cliente. Ay, ¡el cliente siempre tiene la razón! Me pasa a veces que visito bares y restaurantes en los que pruebo ricas comidas pero con ofertas que no se ajustan a lo que hoy en día se lleva, a lo que la gente reclama, y por eso sus locales están vacíos. Ahora se busca el ladrillo visto, la estética un poco vintage, el mobiliario recuperado de un rastrillo, servicio informal pero correcto, una oferta de vinos ricos aunque no sea muy extensa, una carta variada y sencilla con buen producto y buena ejecución, ambiente desenfadado y precios contenidos. Sí, estamos en la era de los "neo-bistrot-tasca-taberna", y aunque seas un cocinero fantástico probablemente te pegues un batacazo si ofreces un menú degustación de veinte pases durante tres horas; a no ser que ya estés bien afianzado.
Ya lo decía Darwin, adaptarse o morir, y aquí los que sobreviven son los que se han reconvertido a eso, formatos como Suculent en Barcelona, TriCiclo en Madrid o La Bicicleta en Hoznayo, todos ellos recomendables, agradables, con buena comida y donde pasar un rato ameno y divertido, son los que triunfan. Y es que ese es el quid de la cuestión ,¿no?

A La Bicicleta me llevaron Jesús Sánchez y Marián, su mujer, del Cenador de Amós y, entre otras cosas, me comentaron que era su lugar de peregrinación cada domingo noche que tenían compromisos: Andrea Tumbarello, Los Sandoval, Chicote...etc Y es que realmente el lugar mola y se come bien, por eso está lleno a reventar incluso estando a 20 minutos del centro de Santander.
Aprovechan los pescados del día, que los ofrecen a viva voz, y luego tienen una carta bastante apetitosa con cosas muy logradas. No tengo fotos porque no era el momento pero nosotros probamos la Ensalada de Roast Beef, rica la carne y bien aliñada, una buenísima hamburguesa de rabo de toro con chips caseras bien ricas también, un correctísimo pulpo a la brasa, una buena tarta de queso y unas excelentes fresas maceradas con espuma de mascarpone: de vicio! Todo regado con una botella de vino de 21€ salió pór 75€ así que eso: bueno-bonito-y barato!

acme

¿Hoznayo?. ¿El Humanes de Cantabria?

31 de mayo de 2014

03/09/2014

El sitio de moda en Cantabria

Sí, es el restaurante "rural" que más reservas acapara, situado a unos 20 kms de Santander, se llega en un periquete, y el paseo merece muuucho la pena. Imprescindible reservar, porque además de estar a tope, cierra varios días a la semana.

Es una casona típica cántabra, rehabilitada, con su terracita alrededor. Está bien puesto, con una decoración rústica moderna, a todas las mujeres les encanta. Y a los hombres nos encanta su comida :-)

En carta, picoteo típico de la zona pero con un toque actual, todo lo que probamos estaba muy rico, la verdad.

El personal es joven y encantador, y la factura más que razonable, unos 25€ por cabeza.

Si les pilla a tiro, es visita obligada.