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21/01/2017

De la mejores barras de Madrid

Es entrar a la castela y sabes que estás en casa. Una casa abarrotada de gente, eso sí. Porque si este lugar abre a las 8 cada noche, a las 8 y cinco registra una entrada que más quisieran la mayoría de los lugares de la zona (que ya es), sea lunes o el día que te tercie. Claro, cuando un lugar triunfa tanto y durante tantos años suele ser por algo...y en el caso de la castela no iba a ser diferente. Lo primero, la cercanía y amabilidad de sus camareros, los puedes conocer el mismo día que ya te parece que son de toda la vida. Lo segundo, las tapas...y qué tapas, en este mismo artículo adjunto una tapa de mejillones, patatas fritas y anchoas de un nivel absolutamente magistral y no...no se esperen que las consumiciones las cobren por ese motivo a precio de oro, no es así. Es más, si quiere tomarse un vino puede escoger tanto en tintos como en blancos entre una más que amplia gama a precios muy contenidos. La segunda tapa, ese día tocaron unas gambitas fresquitas pre o post cine que sientan de maravilla.

¿Y qué tienen en la carta? Pues de todo, pero si quieren algo fresquito hay una rica ensalada de tomate y milhojas de ventresca (11 euros), quien quiera mariscos los tiene a precios nada prohibitivos y si la noche es fresca lo que mejor sienta es una buena ración de garbanzos con langostinos (12 euros). Buenas tostas, raciones acertadas y otras buenas elecciones...ir a la castela es saber que vas a pagar poco para lo bien cenado y bebido que sales, eso es así. Mira que es complicado decantarse por una taberna en retiro, pero a mí la barra de la castela desde hace varios años me tiene conquistada.

No me pregunten por los postres, que nunca he llegado a los mismos.

Local: 7 porque es un lugar y una barra con encanto

Servicio: 7

Bodega: 7

Comida: 6,5

Precio medio: 20- 25 euros (si piden mucho marisco entiendo que subiría)

RCP: 8,5

Síganme, no se corten y vean todas las críticas, valoraciones y documentos gráficos en lamandarinavaliente.wordpress.com o a través de Twitter en @lamandarinaval

04/08/2016

Estos son los sitios

Al grano. Estos son los sitios que me gustan, sin demasiada gilipollez. Sitios donde tienen cosas buenas, bien preparadas y buena relación calidad precio. Con servicio que ayuda, que entiende su producto y que colabora. Que a lo mejor no son sitios de creatividad desmedida donde los cocineros son grandes artistas que inventan platos para que se los coman los avidos grumetes que gastan todos sus ahorros en ir (como ya hemos hecho aquí, varias veces), pero son sitios donde vas a ir, vas a comer bien y no va a ser tu ruina. Estos sitios son la base del buen comer, los sitios donde sabes que no sólo comes bien, es que no tienes que ahorrar un año para volver. Ah, estos son los sitios.

Fue el cumpleaños del Xiquet, que se fue a celebrarlo al Club Allard en el día exacto. Para tener un día de familia fuimos unos días después a comer con Marisa, La Reina y yo. El paterfamilias está en nuestras otras tierras encargándose de asuntos de gran calado. Así que bueno, esta era nuestra pandilla. Teníamos ganas de La Castela porque lo tenemos al lado de la oficina y no era un sitio habitual en nuestros recorridos pese a sus buenas referencias. Tuvo que venir Michelle Obama para que nos entrase el gusanillo. A parte de que el Xiquet está a foc con lo de comer por ahí. Debería ser el quien escribiese estas páginas. Al fin y al cabo yo soy un atleta de élite.

Así que allá nos juntamos, pasamos su concurrida barra, muy castiza, y entramos por el estrecho pasillo que me recordaba un poco a Twin Peaks, a lo que hay en el Black Lodge. A ver, esto es un poco forzado, pero como todo es rojizo y oscuro…

La carta, breve, ya tenía buena pinta. Pero el camarero nos generó un mar de dudas con todas las sugerencias de fuera de carta, que no eran pocas. Casi todo pescado, casi todo sonaba bien. El sitio estaba, por cierto, bastante concurrido. Va a empezar a ser un mito eso de que se va todo el mundo en Agosto. Se van muchos pequeños comerciantes, pero la ciudad vibra lo suyo.

Bueno, aquí nos actualizamos sobre la vida, comentamos las últimas novedades familiares y comemos con tesón. Porque en esta familia me he dado cuenta de que comemos con más tesón que la media. Uno piensa que esto es lo normal, que todas las familias bajan a tomar el aperitivo o que comen fuera con frecuencia. Pero resulta que no, que nuestros padres nos educaron para ser de la élite.

Fuimos recibidos con unos chupitos de gazpacho para hacer tiempo mientras mirábamos la carta y reflexionábamos sobre la enorme cantidad de sugerencias, todas apetecibles. Y en cuanto lo tuvimos claro, que nos costó, fuimos a la tarea.

Empezamos con unas almejas a la manzanilla que nos dieron un buen susto. Vinieron, se pusieron ahí y nos hicieron “¡BUH!”, así muy fuerte. Porque estaban muy ricas, pero tocábamos a un par por cabeza. Insisto, muy ricas, con una salsa de mojar pan, pero pocas.

Por suerte sólo fue un pequeño susto sin consecuencias para nuestros corazones, en seguida la cosa empezó a coger ritmo. Con la llegada de un “fuera de carta” que hubo que pedir por su originalidad. Ensalada de pepino (del colegio femenino) con anguila ahumada y helado de ajoblanco. Este plato creó división porque en realidad al 50% de la mesa no le gustaba el pepino. Lo que pasa es que son cosas que uno escucha y dice “eso hay que probarlo”. Por suerte para La Guindalera, La Reina y yo somos fans totales del pepino (que nunca falte en). Muy curiosa, con un aliño espectacular y lo del helado de ajoblanco era una gran sorpresa. Sabía a ajoblanco, claro.

Acabamos los entrantes con unos espárragos con miel y vinagre de módena. Empiezo a ser pesado con esto, pero es que es la clave. Menos mareo, más buen producto. Buen espárrago, con dos chuminadas, una delicia. Se suponía que era media ración pero era bien generosa.

Pasamos ya a los platos. La Reina y el Xiquet optaron por sendos pescados de tamaño considerable. Rodaballo salvaje para el Xiquet, Dorada a la Sal para nuestra Majestad Mundial, ambos platos fueron catados por mí para asegurar su calidad y doy fe de la misma. Y menudos peces, carnosos, bien cocinados, puro sabor.

La materfamilias optó por unos chipirones con habas, ración muy grande de la que di buena cuenta, excelente combinación de ingredientes. Habas, chipirones, cebolla.

Y un servidor de todos escogió morrillo de atún rojo a la plancha, otra delicatessen, sabrosísima. Aunque deberíamos todos de dejar de comer atún rojo, me genera sentimiento de culpa. Pero en su momento, cuando lo disfrutaba, me pareció excelente. Y el acompañamiento, una ensaladita que parecía poca cosa, muy sorprendente. Anoto, por cierto, que otro punto muy a favor de La Castela es que todas las guarniciones eran SALUDABLES. De hecho, toda la comida era muy sana.

Hasta los postres, claro. Postre y sano es incompatible salvo que tomes fruta o queso, pero llegados a ese punto tomar postre es imprescindible y en La Castela tampoco se andaban con chiquitas. Tarta de manzana, sopa de cerezas con helado y requesón. En ración muy generosa. MUY generosa. Lo mío era la sopa con helado, siempre viene bien tomar una sopita, un plato de cuchara se agradece. Con sus tropezones de fruta flotando. Bien, gordura, bien.

El ritmo de servicio fue muy bueno, buena atención, buena comida y buena compañía. La Castela es de esos sitios en los que sales contento. Porque te has pegado un homenaje nada despreciable y el precio por cabeza no ha llegado a los 40€. Esto es lo que le pido a la vida. Comer bien en sitios cuyo precio no me impide repetir de tanto en tanto.

En Doctor Castelo, 22. Barrio de Ibiza, la milla de oro gastronómica de Madrid, en mi opinión.

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/08/04/la-castela-madrid

mmvera

soy fans (así en plural, aunque no plural mayestático que para eso ya estáis la realeza) de tus comentarios. Y veo un punto en común de más de un usuario de aquí... a nuestra unidad familiar nos han dicho en varios restaurantes " que bien me come esta familia " y hay una cierta educación para la ciudadanía gastronómica... herencia intangible?

4 de agosto de 2016

Antonio Álvarez

Herencias fundamentales. Yo fui un niño criado en las tabernas. De hecho, soy la vergüenza familiar, porque soy el que menos bares y restaurantes visita con muchísima diferencia respecto a mi hermano, padre y madre. No hago ni el 50% que ellos. Lo que pasa es que a mí me da por teclear

15 de agosto de 2016

30/09/2016

El restaurante más emblemático de la milla de oro del buen comer

El restaurante más emblemático de una de las mejores zonas de Madrid a nivel restauración, la zona de Ibiza, pegada al retiro, la milla de oro del buen comer, como la denominan en El Mundo. Para nosotros hablar de La Castela es hablar de Solomillo con mayúsculas, sin duda alguna el mejor solomillo probado hasta la fecha en Zampurreando es el de La Castela.

Ya habíamos estado otras veces en La Castela, pero siempre en la barra, decidimos que ya hora de probar el restaurante interior, y no defraudó para nada. Destaca por la gran variedad de platos fuera de carta, casi hay más fuera de carta que en la carta.

Para abrir boca comenzamos con un aperitivo de la casa, una fritura de pescado muy buena, acompañada de una rica salsa. Seguimos con unas zamburiñas en salsa marinera, el sabor de la salsa era buenísimo, plato de diez. Luego una combinación sorprendente, garbanzos con langostinos en una cama a base de salsa de carabineros, muy rica la combinación, el garbanzo de una textura perfecta y los langostinos a la plancha con muy buen sabor. Seguimos con los platos relacionados con el mar, y pedimos un revuelto de merluza y calabacín, toque curioso y muy bueno.

Cerramos con dos básicos, rape con boletus, todo sabor, totalmente recomendable. Y con la estrella que no podía faltar en La Castela, el solomillo al oloroso con foie, excepcional, en este caso como vieron que era para compartir, nos los trincharon, solo por este plato merece la pena venir a La Castela.

Antes de pasar a los postre, mención especial al pan, en concreto a los picos Obando, como dicen en su web, posiblemente los mejores picos del mundo, estamos totalmente de acuerdo con ellos.

Como postre pedimos un milhojas con crema y un sorbete de hierbabuena, impresionante el sabor a hierbabuena del sorbete.

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:
zampurreando.com/2016/03/14/la-castela

Miss Migas

Fantástica crónica. Yo tengo pendiente volver a la barra.

30 de septiembre de 2016

Sergiete

Este sitio es que tiene un no sé qué, que qué se yo... y volver volver volver...

30 de septiembre de 2016

01/08/2017

Felicidad

La Castela es un lugar en el que no importa con que humor entre siempre salgo feliz. El local suele estar abarrotado, para lo que han dado solución con el nuevo Castelados (más cómodo y espacioso) pocos metros alejado del clásico.

Tal y como ocurre en otros lugares de esta milla de oro la verdadera joya se encuentra en la barra, a pie de mesas altas en las que los camareros sueltan sus chascarrillos, van pasando platos de picoteo cada poco tiempo y se disfrutan raciones que no defraudan.

Respecto a otras genialidades de la zona (La montería, La catapa, La raquetista,...) quizás se pueda destacar el gusto por los moluscos y la vinagreta (descomunal) que llevan sus ensaladas y garbanzos con langostinos. No suelo pedir solomillo porque prefiero productos en los que el cocinado destaque más pero este, con foie, merece la pena.

Si a esto le sumas un cuidado excelso por el vino, tanto por copas como por botella, te queda uno de los lugares más completos de Madrid y por descontado top5 de barras madrileñas.

No acabo de explicarme cómo puede haber tanta diferencia entre ellos y la vasta mayoría de bares-tascas que te dan vino malo, comida insulsa y acaban cobrando lo mismo, 15-25€ que pagarás en la Castela por unas horas de felicidad.

Comer en los salones no mejora la calidad de sus productos así que para un deleite total de la experiencia mejor entre el ir y venir de su barra.

09/04/2016

Taberna bulliciosa

Marzo 2016: Semana Santa así que no estaba tan petado como de costumbre, que gran idea es quedarse en Madrid en esas fechas, se ve que los camareros también estaban de vacaciones porque nos la liaron bastante con los tiempos pero bueno, son cosas que pasan, aperitivos ricos con cada consumición, el arroz de pulpo un clásico que estaba cojonudo y las croquetas buenísimas.

Visita Marzo15, le subimos una estrella, bullicio pero mucha calidad, barra de quilates, nos pusieron de tapa una fideua buenísima, milhojas y zamburiñas estupendas, todo lo que pedimos estaba fantástico, y el camarero de las gafas de rombos menudo showman, me encanta la Castela.

Scout: taberna típica con mucho ambiente y bullicio, te cuesta llegar hasta la barra pero los camareros están muy atentos y son realmente muy eficientes, ponen con cada consumición una tapa apetecible: salpicón de pulpo, boquerones fritos con pimientos de padrón, chistorra, etc. Las cañas muy bien tiradas y las raciones muy bien de precio, después de tanta tapa y probar el pincho de rabo de toro, muy rico con cremoso de patata, nos quedó hueco sólo para el arroz con pulpo que Vargas dice que es más pulpo con arroz, en cualquier caso muy bueno. Nos gustó la comida, el precio y el ambiente, volveremos sin duda.

VARGAS & SCOUT

Es raro corregirse a uno mismo pero, Scout, cariño, las croquetas!!, que estaban riquisimas. Efectivamante camareros cracks y como te descuides comes con las tapas, el vino a 2,20 en un sitio como este, como dice Sr. Rodriguez, luego en cualquier tasca guarra te cobran 4 euros por vinates asqueroso. Ssitio de referencia cojonudo.

18 de marzo de 2014

VARGAS & SCOUT

Anda comenta tu viridiana ya que estás.

18 de marzo de 2014

acme

Ey! rollos de doble personalidad aquí no,...eh!

18 de marzo de 2014

VARGAS & SCOUT

jajajaja

19 de marzo de 2014

VARGAS & SCOUT

Scout: jajajajajajajaja

19 de marzo de 2014

26/05/2016

Taberna con buena RPC

Si tuviera una sala y una barra mayor y espacio cuando vas sería el sitio perfecto.

Pero nos tendremos que conformar con una propuesta gastronómica amplia, equilibrada, bien de precio y muy rica.

Seguiremos visitándolo.

19/02/2016

CONTIGO SIEMPRE

Hacer un post de esta tasca tan genuina, auténtica e inigualable no tiene mérito alguno.

Simplemente y por si algunos no lo sabía, señalar que La Castela ocupa una antigua taberna fundada en 1929. Continúa con la vieja tradición de la forma de tirar la cerveza y el vermú, a través de un serpentín enfriado a la antigua usanza.

Conozco este lugar desde hace la friolera de .... Uffff no sé si decirlo, dejémoslo en más de 10 años. Aún acuerdo mi primera vez, con quién fui, qué pedimos (chipirones encebollados que siguen estando tan buenos como siempre) y las botellas de vino blanco qué iban y venían ... En fin, el final de esta noche tampoco se puede olvidar, y si no, ya se encarga mi entorno de recordarlo!

Son recurrentes las veces que vengo a La Castela y no me canso. Desde esa caña bien tirada con su aperitivo que va mejorando según vas pidiendo más, la similitud de la barra con una pescadería de barrio, y su ambiente siempre tan concurrido y variopinto. Estos 10 metros cuadrados (sin contar el comedor) son de mis favoritos de Madrid. Con un par de mesas altas donde posar los platos y los vasos, en el mejor de lo casos y si tienes suerte.

Pidas lo que pidas, siempre está bueno. Esta vez repetimos las tostas de queso azul y jamón de pato, brandada de bacalao y ración de croquetas y probamos el solomillo, que sabe mucho mejor si uno de tus acompañantes lo trocea en pedacitos colocando su correspondiente de foie; N., ven con nosotras cuando quieras!.

Los inconvenientes de esta tasca son ya archiconocidos, pero si repetimos y repetimos, será porque merece la pena y éste, lo vale y mucho. Punto y final.

Por si resultan de interés, los siguientes datos

- Picoteo cena febrero 2016
- 2 consumiciones / persona
- 4 personas
- Precio: 18 €

15/12/2015

Entre semana de un día de Noviembre- 2015

Esta es una zona de Madrid que frecuento poco pero que he de explorar a la vista de lo que me encontré callejeando por el barrio y tras algunas lecturas de onceochescos respetables.

Iba advertida de lo difícil que podía llegar a ser acodarse en el bar con lo que me aposté literalmente en la acera de enfrente a las 19.25 h, fijé mi mirada en el minutero de mi reloj y cuando a las 19.30h La Castela subió el cierre, allá que entramos. Éramos las primer y hasta elegimos taburetes y mesa. A los cinco minutos empezó a llegar gente. Al cuarto de hora lleno casi total.
Es muy desazonador tener que decidir y que te tienten muchas cosas, aquí pasa...al final optamos por unas zamburiñas en salsa. Sabrosas, ración más que suficiente para dos. Como esta vez la foto ha salido digna, dejaré que el plato hable por sí solo. La otra foto es malota y me toca comentar. Era un revuelto de merluza con puerros y calabacín.
Como "comedora" he llegado a la conclusión de que los platos en apariencia más sencillos pueden estar repugnantes o riquísimos. No hay término medio. El revuelto de lo que sea, es un buen ejemplo de esto. He probado revueltos que más que eso eran revoltijos, parecían hechos con mala leche e intención laxante. El de La Castela era simplemente maravilloso, plato sencillo pero delicado. Disfrutamos mucho de ambos acompañados por dos albariños, sólo correctos.

Un único pero, que nada tiene que ver con la comida (estoy deseando repetir y picotear otras cosas), ya que no todo es el contenido, el continente puntúa también. En las profesiones en las que hay interacción con el público, la bola te la tiene que dar el cliente, no el 'prestador del servicio' (sea un camarero, un taxista, o un asesor fiscal). Las confianzas así, de primeras, pueden gustar, o no. Y ante la duda, con el Ud. y la educación, nunca se falla.

24/10/2015

T A B E R N A

Octubre 2015. Cena-picoteo de muchos quilates.

Camino íbamos de La Catapa cuando nuestras piernas quisieron llevarnos a La Castela. No saben nada....
Hora de casi merienda y ya bien lleno. Coger sitio y sentarse ya es para empezar a lo grande así que no podíamos desaprovechar la ocasión.
En medio del local y entre los espejos y las pizarras con cosas exhuberantes tuve un momento de girar la cabeza al estilo de una peli de terror psicológico.

Navajas, clóchinas, gamba blanca, pez limón con cous cous (eso me llama), almejas a la manzanilla, raya al curry (si es que al final estos se modernizan).....toda una provocación.

Piparras de las mejores probadas, rabo de toro con boletus mmm, berberechos de un calibre y un sabor notables y unas alcachofas plancha majas muy majas. Cañas, vinos y lo que surja.
Regular oferta vinera por copas, más de bar de barrio, pero se lo perdono, sobretodo por el detalle (cada vez más en desuso) de poner tapa con cada ronda independientemente de que ya estés con raciones.
3 medias, entera de berberechos, 4 cañas y 3 vinos.....42 pavos.

Mira que yo tenía ganas de bajar nota y sacarles a patadas del top11. Pese al ruido y lo incómodo ahí sigue como representante del tabernismo en mi lista.

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Con su bullicio sus camareros gritones (sobre todo el que atiende fuera de la barra) con gentío, con su poco sitio, incómodo a veces....mmmmm nos encanta ! Y qué bien te atienden y qué bien se come .....qué bien

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Cada vez me gusta más. Sigue siendo casi misión imposible hacerse con un hueco pero merece la pena. Siempre ambientazo, buenas raciones y buen servicio.

Se está convirtiendo en uno de mis favoritos de la zona (y mira que hay para elegir).

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La Castela tiene su público ¡ vaya si lo tiene ! en varias ocasiones hemos intentado probar y siempre un local abarrotado nos ha hecho desistir. Esta vez, armados de paciencia nos hemos hecho con un hueco en la barra a base de "meter culo".

Hay que reconocer que es una taberna-taberna. Con un servicio atento y profesional, con raciones generosas y de calidad (¡viva la materia prima!) y con una barra que me gustaría saber de qué año es, de hierro fundido y mármol con unos grifos de a saber cuándo....

Todo lo que vimos pasar tenía una gran pinta. Probamos unos tirabeques con calamares (14) muy ricos.

En definitiva, volveré si me dejan, es decir, si veo que puedo estar relativamente cómodo porque siempre está hasta arriba.

21/11/2015

BUENAS SENSACIONES

No hicimos más que una pequeña incursión en barra con una manzanilla La Gitana y un Rioja acompañados de un aperitivo de ensalada de cogollos con mejillones y de regalo dos cangrejitos para chupar. Para acompañar algo más el bebercio pedimos salmón marinado servido en una tosta muy rico. Era viernes 13,45 horas sorprendida por el aforo medio vacío; media hora después ambientazo de habituales de la zona maduritos y otros tantos como nosotros que tampoco estamos ya muy por delante (en lo de la edad) Oferta variada en las pizarras que abrían el apetito. Me quede con unas ganas tremendas de probar el comercio serio, así es que espero que caiga pronto

spider72

Muy buen sitio, aunque también experimenta inflación...

23 de noviembre de 2015

28/06/2015

Otro puesto en el paraíso de Ibiza

Otra barra perfecta para un tapeo desenfadado, disfrutar de grandes productos (huerta, guisos, pescados y mariscos) a un precio bastante moderado. El sitio conserva la estética original, la zona de la barra siempre esta hasta la bandera y es normal, porque todo lo que probamos esta buenísimo.

-Pincho de rabo de toro.
-Pincho de manitas al alioli. Normalitos los dos.
-Milhojas de ventresca. Brutal, el plato estrella de la casa. Emplatado en varias capas, la ultima una mayonesa casera, se mezcla todo y queda como una ensaladilla ligera.
-Chipirones encebollados. Limpios y marcados a la plancha. Sencillos pero buenísimos.
-Sorbete de frutos rojos. Una buena forma de terminar la cena, muy fresco y ligero. Como un smoothie de frutos rojos con un toque de hierbabuena.
Pidiendo 3 copas de cerveza y 3 de alvariño salimos por 52€ entre los dos. Gran RCP