21/08/2015

OVerGon lo descubrió en agosto de 2015

no todo es pescaito en torre

Es de la cueva, pero no es la cueva, aquí tienen platos más elaborados, es para comer más relajado, es restaurante puro y duro.

Un edificio entero, varias plantas, en una de ellas tiene zona infantil, para dejar a la chavalería mientras comes. Además tiene terraza fuera, aunque la verdad es que dentro lo tiene acondicionado, de modo, que al menos para comer, mejor dentro, por la noche si puede ser una buena opción.

Otro detalle es que tiene la carta totalmente con información sobre trazas de alérgenos en la comida. Puntazo.

La comida muy bien, para 5, unos aperitivos que te ponen, berenjena con miel, rico rico, ensalada de ventresca para compartir, un plato de pollo plancha para el nene, paella bogavante para dos, muy buen material, bacalao confitado bien, solomillo de ternera (opción a tener en cuenta por la zona), todos con 4 tanques de tinto - limón (pegaba más vino la verdad), un helado, un coulant que telita, 3 sorbetes e invitación a chupitos, 106,5€.

Por poner alguna pega, falta un poco de rodaje al personal, pero muy amables y correctos.

Una opción más que recomendable. Mejor reservar, que aunque es grande, al menos arriba, a la hora de la comida, tiene buena entrada.