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La curiosidad de Mauro Barreiro - CERRADO

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08/08/2015

Tatuando paladares

Siempre, desde tiempos antes de escribir humildemente sobre restaurantes. Siempre, cuando preparaba algun viaje, lo primero que buscaba en mis blog de referencia era donde comer, cenar, etc... Ahora que también aconsejamos nosotros, no íbamos a perder esa sana costumbre en nuestro ultimo viaje a Cadiz. Así, consultando a unos y a otros, al final llegamos a la misma conclusión, dos nombres imprescindibles: Aponiente y La Curiosidad. Por falta de tiempo para visitar ambos, nos decidimos por "La curiosidad de Mauro" del Chef Mauro Barreiro.

No somos biógrafos y no queremos dar la "chapa" como diría mi querido Javi Amaro, pero al menos decir algo sobre Mauro. Ex jefe de cocina del estrellado Skina de Marbella, Mauro regresa al origen, a su pueblo, Puerto Real con la firme idea de rendir un homenaje diario a la cocina de su tierra, a sus productos y a su gente. Con un local moderno, de enorme cocina vista de gigantescas cristaleras, La curiosidad nos propone un salto al vacío de los sentidos, un golpe en el paladar con cada bocado, una apuesta arriesgada en una ciudad de trabajadores y en un barrio de bares de toda la vida. Un tío con dos narices.

Sigue leyendo:
eltriclinium.com/2015/08/la-curiosidad-de-mauro-tatuando.html

Gath

Buena reseña. Tuve ocasion de conocer su cocina y de charlar con el, en la visita que hizo no hace mucho tiempo a Surtopia, y me dejo la sensacion de ser una persona con los pies en el suelo, con una cabeza muy bien amueblada y con una cocina muy interesante.

8 de agosto de 2015

31/03/2015

Que hace una chica como tu en un sitio como este.

Notas posteriores a la visita debido a comentarios de gente de mi confianza que lo ha visitado después me hace dejarlo el un 4

- Ojo con las copas de manzanilla del aperitivo, que luego son 6€

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Notas Puntuación 4+ (algunos detallitos pendientes de mejorar)

Cena, viernes 20 de marzo, 6 personas, diluvio universal y Puerto Real.

Creo que nunca había estado en Puerto Real y menos en esa plaza perdida en mitad del pueblo al lado del Mercadona.. Cuando llegas allí se te pone cierta cara de incredulidad, en plan "que hace una chica como tu en un sitio como este.." Cuando llevas un rato allí, se te ha olvidado el sitio y ya sólo ves a la chica.. Parece que el concepto ha cambiado hace poco, antes se centraba principalmente en tapas y ahora es un restaurante-restaurante, con sus manteles de tela, servilletas de tela...

Mientras esperábamos a los que faltaban nos preguntaron sí queríamos algo de aperitivo sugiriéndonos una copa de manzanilla, sugerencia que aceptamos, la manzanilla estaba muy buena pero también falta de frío, a mi la manzanilla me gusta muuuuy fría y esta estaba muuuuy templada (cosa que paso también con el moscato que algunos pidieron para acompañar el postre)

Cuando ya estábamos todos allí, decidimos pedir el menú degustación largo (45€) que tiene que ser a mesa completa, es un menú bastante largo basado en muchos aperitivitos y bocaditos, de forma general nos gustó todo mucho y disfrutamos con todos los platos, aunque hay algunos que destacaron especialmente como es el caso del filipino de foie, nunca me ha gustado la mezcla chocolate con salado, y en este caso me encantó y el gazpacho de jalapeños, de los mejores platos que he probado en 2015, acompañado de un helado de ostión con un saborazo espectacular y del que daban ganas de comerse veinte, el gazpacho era picante pero delicioso... Sin duda sí volviera pediría este plato.

Hubo otros platos para mi gusto más flojitos, como el falso tomate relleno es escabeche de túnidos del que esperaba más y los postres tampoco me parecieron tan espectaculares como el resto de la comida.

Asimismo el tartar de atún que delicioso y tiene una presentación muy graciosa (sobre un serrucho) es un poco complicado de comer porque el serrucho baila en el plato, yo pondría directamente el serrucho sobre un papelón de estraza...

Por otro lado me parece que quizás hay cierto abuso de las tierras, tierra de canela, de te, de cilantro... Un poco repetitivo, imagino que sí pides a la carta no será perceptible pero al probar tantas cosas en el menú degustación se nota.

No obstante la experiencia fue notable, es un sitio muy sorprendente con un servicio amabilísimo y muy muy recomendable! Probablemente en la siguiente visita suba a 5⭐️. Respecto al precio final lo desconozco porque nos invitaron, pero el menú es un gran menú por 45€.

volga

Me alegro que te gustara. A mí me parece uno de los grandes de Cádiz.
En breve, Mauro abre otro restaurante en Cádiz capital, en El Corte Inglés, llamado Mau Mau, un rollo más fusión oriental. Apetece probarlo también.

30 de marzo de 2015

Cristina

Apuntado queda para este verano hacer una excursión!!!!

30 de marzo de 2015

Cristina

Notas posteriores a la visita debido a comentarios de gente de mi confianza que lo ha visitado después me hace dejarlo el un 4

- Ojo con las copas de manzanilla del aperitivo, que luego son 6€, cuando la botella cuesta escasos 5,85€

- ojo con los gintonic post comida/cena que son 9€, too much para Puerto Real.

- ojo con los findes al medio día, la terraza de fuera se convierte en una especie de cafetería con miles de niños corriendo y jugando que resta encanto a lo que esperas de un sitio como este.

31 de marzo de 2015

13/04/2015

Cocina con mucha intención

Como muchos dicen, la situación no es la mejor. Perdido en una plaza de una zona residencial, junto a casas y parques. Pero eso es, en realidad, lo que menos importa cuando lo que buscas es comer bien. Y comer muy bien es lo que uno consigue.

La elección fue el menú degustación por 45€, hay otro más baratito, con menos platos, ideal para las cenas. También tienen la opción de maridaje con una selección de vinos. Esta opción estaría mejor si luego no hubiera que conducir y meterse en carretera.

Más de 20 platos, algunos apenas un bocado, muy bien presentados y servidos. Mucho talento al frente de la cocina y buenas ideas. Quizá algo redundante y poco sorpresivo. No es una cuestión de planteamiento sino de sabores. Demasiado familiares para mi gusto. Cuando acudo a este tipo de cocina espero que me sorprendan y eso pasó levemente.

En definitiva, una cocina de altísima calidad, con mucho talento e intenciones aunque, quizá, con caminoaún por recorrer, pero es solo cuestión de tiempo.

Muy recomendable.

29/10/2014

Un buen chef en Puerto Real (que sí, existe gastronómicamente)

4.5+

Esta podría ser la historia de un chico de Puerto Real que salió con "su maleta llena de sueños", y tras un periplo de aprendizaje por España volvió a Puerto Real a montar el restaurante en el que plasmar toda su creatividad culinaria.

¿Puerto Real me dices? Sí, Puerto Real es una localidad cercana a Cádiz capital, básicamente una ciudad dormitorio de esta, y por tanto exclusivamente residencial y y por qué no decirlo, bastante feucha, por lo que no tiene ningún atractivo ni actividades que justifiquen el desplazamiento hasta allí para un turista o un visitante, más allá de acercarse a este restaurante.

Mauro Barreiro, a pesar de su juventud (32 años actualmente) se está convirtiendo en uno de los chefs más interesantes de la provincia de Cádiz, y poco a poco se va haciendo un nombre en Andalucía. Además del trabajo en su restaurante, Mauro Barreiro es muy inquieto, no para, así que está continuamente colaborando con otros chefs, dando charlas, trabajando en la Universidad en investigaciones (entre ellas la tarea de recuperar el garum, la mítica salsa con base de vísceras de pescado de los romanos, junto a investigadores de la universidad de Cádiz y Sevilla)...

Formado en la Escuela de Hostelería de Cádiz, salió fuera de la provincia a trabajar con cocineros como Martín Berasategui en el restaurante del Guggenheim en Bilbao o Ferrán Adriá, en su catering, hasta llegar a ser galardonado con una estrella Michelín en su estancia en el restaurante de Marcos Granda, Skina, de Marbella. Pero sorprendentemente, en lugar de seguir moviéndose por el mundo, por motivos familiares (la necesidad de estar con los suyos para criar a sus 3 hijos) decide volverse a su Puerto Real natal para abrir negocio propio, en el local propiedad de su padre. Hay que decir que anteriormente había tenido ya un local, Balea, en Cádiz capital, pero su propuesta de nueva cocina no tuvo demasiado éxito allí.

¿Justifica el desplazamiento hasta Puerto Real sólo para visitarle? Para mí, al menos si estás por la provincia, creo que sí. Otra cosa es que le vea posibilidades de éxito, o de conseguir mantenerse con su visión y su ambiciosa y original propuesta tal como la ha concebido, porque viendo que ya tuvo problemas en Cádiz capital con su Balea, y tuvo que ir cediendo terreno a preparaciones más clásicas, más "de Cádiz", para sobrevivir y que el público consumiera, porque no estaban preparados para sus propuestas más originales, me da que en Puerto Real le puede estar pasando lo mismo. No es lo mismo estar en una zona turística, o en una capital grande, con un público más acostumbrado y ávido de este tipo de propuestas culinarias modernas que estar en Puerto Real, con una población que prefiere tapas y raciones más clásicas, y tener que esperar a que ese público objetivo de tu cocina se desplace hasta ti. Ese podría ser el motivo de estar contínuamente moviéndose y haciendo cosas fuera, para darse más a conocer, atraer interés y trabajar en sitios y con gente que comparte clientela potencial.

En un primer momento abrió el restaurante con el nombre Real210 Gastro, porque está en la calle Real número... 208 (ejem), y su oferta estaba claramente dividida. Por un lado era un bar de tapas y raciones, a las que aplicaba muchísima creatividad tanto en ingredientes, mezclas, como en la forma de presentar (ideas divertidas como un tartar de sandía presentado en una lata de atún), pero siempre desde la base de un buen producto y sobre todo una relación calidad precio imbatible (tickets de 15 euros persona, con tapas desde 2 o 3 €). Por otro tenía un comedor separado, llamado Nautilus, en el que bajo reserva, ofrecía un menú degustación cerrado en el que Mauro se atrevía con más calidad y mezclas más modernas, a un precio igualmente bueno. De todos modos, durante esa época tuvo más éxito con la zona de tapas, y el Nautilus cada vez que cambiaba el menú iba empeorando, en creatividad, locura, belleza y atrevimiento. Estuve un par de veces en la zona de tapas y siempre me encantó y una en el menú y salí bastante menos maravillado de lo esperado y de lo que me habían contado otros que habían probado su primer menú degustación.

A principios de 2014, Mauro cerró un tiempo el restaurante para hacer reformas, y esas reformas terminaron siendo bastante profundas y llevándole varios meses.

En esta nueva etapa que comenzó en junio, el establecimiento ha cambiado de nombre por La Curiosidad de Mauro (un nombre que ya usaba alternativamente en la anterior etapa) y hay muchos cambios de concepto y de espacio. Ya no tiene separados la zona de tapas y la del comedor Nautilus, sino que es todo abierto, y son los distintos tipos, formas y tamaños de mesas y la decoración los que van creando zonas, unas más pensadas para tapear en pareja o en grupos, y otras para comer un menú en un grupo grande. Además tiene una terraza exterior cubierta, bastante agradable también, en una zona con una plaza delante con un parque infantil bastante tranquilo.

Lo mismo pasa con la carta, que ya no se necesita reserva previa para pedir un menú, sino que al llegar puedes optar por pedir de tapas y raciones o pedir un menú degustación. Los platos siguen con esa línea divertida e informal en los nombres (con guiños a la cultura pop) y en las presentaciones.

El local ahora es más moderno, más original y variado en la decoración que antes, y la zona de cocina es más amplia y mantiene unas vidrieras, ahora más grandes, que permiten verla desde cualquier punto de la sala. Todos los cocineros y ayudantes visten con un código muy informal, concretamente con chaquetas de chándal tipo Adidas, azules con rayas blancas sobre hombro y mangas.

Para probar esta nueva etapa me acerqué con amigos que conocen a Mauro a cenar en un día de diario. Pocas mesas ocupadas y Mauro no estaba presente porque tenía conferencia en Málaga el día siguiente. Pequeña decepción porque aunque su equipo esté bien formado, siempre se prefiere tener al chef en la cocina.

La sala la lleva la mujer de Mauro con buena mano, tranquilidad y educación y además hace de sumiller.

Como veníamos a divertirnos, en lugar de carta pedimos un menú degustación que incluyera algunas de las mejores propuestas de raciones y otras cosas que se les ocurrieran. Y de beber, una botella de "El Marciano" (D.O. Castilla León), que a mí no me sorprendió demasiado, pero no me hagáis mucho caso, que de vinos no tengo ni idea.

Pan del obrador ecológico de Puerto Real llamado Al Pan Pan.

En la galería de fotos están los platos que comimos con su descripción en el título.

No voy a entrar a analizar plato a plato lo que comimos en esta visita, sino algunas de las conclusiones que saqué no solo de lo comido esa noche sino en general de todas las visitas que he hecho.

Me parece que la cocina de Mauro tiene una base de buena calidad y técnica. Tanto que los platos que mejor borda son los platos más tradicionales. Un buen solomillo, siempre te lo va a poner al punto; un arroz, perfecto; el pescado, lo trata fenomenal. Es decir, no es un bluff o uno de esos chefs que empieza la casa por el tejado, haciendo "cosas creativas" sin dominar lo tradicional. Es por ello que es recomendable pedir de la carta los platos en apariencia más sencillos, porque seguro que los clava. Como gaditano que es, también es especialmente recomendable sus reinterpretaciones o versiones mejoradas de recetas clásicas gaditanas.

Además, trabaja con buen producto, aunque sí he tenido la sensación que ha tenido que ir recortando algo de calidad de producto entre la primera y la última visita, tal vez porque si no, con la cantidad y tipología de clientes que tiene y los precios moderados que tiene, no le salían las cuentas.

Luego está el tema de la parte creativa, las mezclas originales, y esos platos más de autor. Sobre eso, me da que le está costando encontrar un camino o una evolución. Ya tiene unos cuantos platos que le han hecho famoso, sobre todo el gazpacho de jalapeños, que borda. Pero es un plato que lleva con él desde la primera etapa. Lo mismo con los filipinos de foie (que en los primeros tiempos servía en un paquetito imitando el de unos filipinos reales), o los falsos tomates (que primero los hacía de foie y ahora de escabeche de atún). Son todos platos que le quedan bien, pero que lleva tiempo con ellos.

En cambio, se nota que hay platos en los que no consigue aportar creatividad sin pasarse añadiendo cosas o que la suma de elementos no chirríe un poco. En el caso de la última cena, pondría el ejemplo del Bacalao sobre cous cous de chipirones y jugo de berza gitana, que es un plato con un pescado bien preparado pero luego tenía un montón de elementos extra que no aportaban al conjunto, sino que cada uno iba para un lado. No sé, creo que le falta buscar más el conjunto.

Los postres tampoco son para tirar cohetes. La tarta de zanahoria me gustó la base, el bizcocho, pero como ya he mencionado se le va la mano poniendo ingredientes y texturas que no forman parte de la receta hasta confundir.

En definitiva, un sitio que merece totalmente la visita, y un chef a tener muy en cuenta. Esperemos que dure, crezca y pueda mantenerse.

Rosalía Martínez (Pi...

price?

29 de octubre de 2014

spider72

Anda que Victor...4,5 estrellas +...te ha faltado el simbolito de periodo...:)

29 de octubre de 2014

Gath

Buena reseña Victor, y muy interesante lo que cuentas sobre el chef.

29 de octubre de 2014

volga

@Piti, no recuerdo muy bien cuánto pagamos por el menú la última vez, pero no creo que fueran más de 40€ persona.
De todas formas, en su web tienen la carta de 2014 y te puedes hacer una idea de precios curiosidadmaurobarreiro.com/carta-mauro-barreiro-tatuando-palada...

29 de octubre de 2014

01/01/2015

"Tatuando paladares"

A través de mi amiga y guía gaditana habitual descubrí hace tiempo la existencia de este restaurante, del que también leí en: cosasdecome.es/guia-de-establecimientos/real-210-gastro... y tenía pendiente ir, cosa que hice el 27 de diciembre de 2014.
La comida es excelente. Empezamos con un aperitivo de cortesía de la casa: una pizzeta; seguimos con una ensaladilla curiosa; un tomate de escabeche de atún, salmorejo de cereza, y matices de oliva; "nuestra versión de las patatas bravas", consistentes en patatas baby con una salsa de tomate con un cierto punto de jalapeño; y rematamos con el tataki de atún y el solomillo de ternera salsa Yorkshire, dim sum de foie. Todo para compartir.
De postres optamos por el brownie, destornillador y espuma de crema catalana cítrica y por "nuestra versión particular de la tarta de zanahoria". Regamos la comida con cerveza y agua y la cuenta, incluidos los cafés, ascendió a unos 78€.
El local es acogedor, con las mesas suficientemente separadas, y el personal es amable.
Me encantará volver en época de atún porque tienen el buen gusto de no servirlo cuando no es época, y no lo era. Muy recomendable.

11/03/2013

Maria Caballo lo descubrió en marzo de 2013

Magnifico restaurante. Se puede tomar el menu o tapas originales y muy ricas.
Tomatito de foie. Croquetón de carrillada. Canelones de rabo de toro.