La Cocina del Sur disfruta del crisol de un conjunto de culturas que forjaron su patrimonio gastronómico. Ahí es donde reside nuestra inspiración, a lo largo de todo ese terre...

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06/03/2017

El Sur... te atrapa

Tapeo de domingo marzo 2017

A la última visita han seguido muchas más, no comentadas para no aburrir al respetable, pero esta última merece reseña. Los domingos nos encanta dejarnos caer por aquí a tapear, en silla alta en alguno de los barriles o en las mesitas de la barra, porque no suele estar muy petado y se puede ir sin reserva. Además, aunque tienen una carta específica para esta zona, se puede pedir cualquier cosa que se te ocurra, aunque sea del menú de restaurante.

Nosotros somos facilones y solemos ponernos en manos de Manu, que tengo que deciros que cada vez cocina mejor. Esta vez cayó media de atún laminado y ligeramente marinado, con tomate y cebolla picadita, una delicia. A continuación dos fueras de carta, primero una ensalada templada de lenteja caviar, llamada así por el parecido físico que tiene con el caviar "beluga", con pipirrana y coronada por secreto ibérico desfibrado, como si fuera carne mechada, un platazo que va a incorporar a la carta en breve. Para terminar pedimos algo de cuchara, y nos puso un guisito express, con oreja, manitas, morro, setas al amontillado. Una salsa pegalabios, un plato sabroso y contundente, para resucitar a un muerto.

Para beber una rareza, un tinto de tempranillo y garnacha de Cazalla de la Sierra, llamado Tierra Savia, denso y goloso pero muy fácil de beber, que acompañó perfectamente el condumio.

Pues eso, que aquí hay cocina y cocinero, que el premio que le han dado como restaurante revelación del 2016 es muy merecido, y que somos adictos a La Malaje, seguiremos visitando a Manu de vez en cuando, a por nuestra dosis de felicidad.

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Tapeo de domingo junio 2016

En LA MALAJE además de comer de mesa y mantel, se tapea muy bien. Además abren los domingos. Hoy hemos repetido tortilla, para comer a cucharadas. Media ración de un suave cazón en adobo, y un “steak tartar” de solomillo, preparado a la manera clásica pero ligeramente macerado en amontillado seco que le daba un toque diferente, delicioso.

Y atención a los vinos andaluces que Manu está metiendo en carta y que, en Madrid, sólo se pueden encontrar aquí. Hoy nos hemos decantado por un Blanco de Uva Tinta de la Bodega Joaquín Fernández (Ronda), 80% Merlot y 20% Garnacha, denso, goloso y potente. Todo un descubrimiento.

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Comida mayo 2016

Nueva visita a LA MALAJE. Nos encontramos a Manu llevando la sala, da gusto, este chico vale para todo. Tras el rebujito de rigor, nos pusimos en sus manos y nos trajo:

Tortilla española, con la patata cortada en finas rodajas y bien frita, el huevo poco cuajado, mezclado con caldo de jamón de Los Pedroches, que vino acompañada de media ración de boquerones en vinagre, tersos, brillantes, suaves, una auténtica delicia.

Corvina al amontillado. Estupendo punto del pescado, con una salsa cremosa y emulsionada, para comerse un kilo.

Cerramos con unas lentejas, hechas al modo tradicional, pero perfumadas con un chorreón de Moriles, parece mentira que unas simples lentejas puedan estar tan buenas.

Sin sitio para el postre, terminamos con una copita de Pedro Ximenez Toro Albalá de 1986 (92 Parker), con un cuerpo y una lágrima impresionante, y acompañamos la comida con un tinto de Ronda, de Garnacha y Syrah, "La Encina del Inglés", potente y carnoso, que fue todo un descubrimiento.

Pagamos 76 euros por todo, nadie dijo que la felicidad fuera barata. En resumen, aquí cada vez se come mejor. Para volver muchas veces.

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Cena sabado febrero 2016

LA MALAJE es un restaurante de cocina andaluza que cuenta con el cordobés Manu Torres (ex Sacha) al frente de la cocina. Está situado en la calle Relatores, al lado de Tirso de Molina, en la Casa-Palacio del Marqués de la Vera, un edificio del siglo XVI felizmente rehabilitado. El negocio ocupa la mitad de la planta baja, consta de barra de tapeo a la entrada y al fondo un comedor decorado en plan minimalista y con unas 12 mesas, y vistas a través de grandes cristaleras al pequeño pero precioso patio del Palacio.

Carta no muy extensa de inspiración sureña, varios entrantes, carnes, pescados y algún guiso. Disponen de un menú degustación por 40 euros, nosotros preferimos pedir a la carta. Preguntamos si nos podían poner medias raciones para probar más cosas y no hubo problema. Antes de empezar, aperitivo de aceite de Baena para mojar un excelente pan y un rebujito de parte de la casa. Dos personas pedimos:

Una de ensaladilla de Mamá. Patata bien cocida cortada en tozos grandes, estilo patatas ali-oli, con las verduras encurtidas y acompañada de una anchoa en vinagre y otra ahumada cortada en trocitos. Ración generosa, muy buena.

Media de tataki de atún rojo con majadito de avellanas. Excelente producto y buena la combinación con el fruto seco.

Media de corvina en una suave pipirrana. Sabor a Andalucía. La corvina se sirve cruda, en realidad es una especie de ceviche bastante logrado, aunque hubiera mejorado si los los trozos de pescado hubieran estado cortados un poco más pequeños.

Media de carrillera de ibérico, estofada con una salsa de tomate natural embotado. Nos cuenta Manu que es el plato típico de su pueblo. Pues delicioso oigan, carne tierna y sabrosa en una salsa en la que no paramos de mojar pan.

A estas alturas estábamos entregados (y bastante llenos) y le dijimos a Manu que nos diese de postre lo que viera. Nos puso un helado de alfajores a compartir, digestivo y nada empalagoso, que fue todo un acierto.

Para beber, elegimos La Maldición, un tinto de Madrid, fresco y con un punto de acidez, que le vino muy bien a la comanda. Invitación al café y chupitos de hierbas.

Servicio muy atento, todo servido a su debido tiempo, las medias raciones emplatadas individualmente, y Manu muy atento a que no nos faltase nada y comentando cada plato. Zona de barra llena y media entrada en el comedor. Preguntamos por el flamenco, pero parece ser que han tenido follón con los vecinos y de momento lo han suprimido.

Pagamos 54,80 € por todo. Una Rcp excelente. Pues íbamos con algo de miedito, por algún comentario que habíamos leído, pero parece que se han puesto las pilas. Volveremos y lo recomendaremos.

spider72

joer como me alegro...se ve que se han puesto las pilas. habrá que volver

21 de febrero de 2016

Pamplinero

Me alegro mucho de que haya mejorado la experiencia con respecto a la primera toma de contacto que tuvimos nosotros, aunque es cierto que en común sólo tuvimos la pipirrana/ceviche que a mí me gustó y opino lo mismo: mejoraría con un corte más fino de la corvina.

22 de febrero de 2016

Avelio

Creo que merece más la pena ir a la carta que pedir el menú degustación. Además, aunque no lo ponen en la carta te dejan pedir medias raciones de casi todo, y ya te compones tu mismo el menú, que las medias son generosas.

22 de febrero de 2016

spider72

Hay que volver aquí. Me quiero quitar el mal sabor de la primera visita. me cayeron muy bien.

22 de febrero de 2016

Gath

@avelio. Me alegra el contenido del segunfo parrafo de tu nueva reseña. Precisamente la ausencia de vinos andaluces en su carta me parecio un aspecto negativo en la oferta global del restaurante, era, por buscar un simil, como la pata que le falta a la mesa. Bueno es evolucionar y mejorar la oferta.

12 de junio de 2016

Avelio

Pues tienes que volver porque, además de jereces, generosos y amontillados, tienen tintos y blancos de Málaga o Granada buenísimos y poco conocidos en la Capital. Además Manu cada vez está más cómodo y cocina mejor. Hoy el steak tartar que nos ha puesto era de vuelta al ruedo.

12 de junio de 2016

Miss Migas

Yo sí que tengo que volver aquí, pero urgentemente.

13 de junio de 2016

Sr Rodriguez

No me dejan poner otro "me gusta", pero me gusta. Tu último comentario y La Malaje

hace 9 meses

Sergiete

A mí me pasa lo mismo. ¡Relikes ya!. Hay ganas de volver a este sitio...

hace 9 meses

Helen Holms

¡Lo anoto como no puede ser de otra manera cuando proviene de Avelio y super Avelia!

hace 9 meses

10/03/2017

Rumbo al sur

Cada vez mejor y, al calor del reciente premio Metrópoli, buena entrada un jueves. Me alegro.

Constantes cambios en la carta y profundizando en los vinos andaluces de todo tipo, incluso un tinto de Cazalla (Sevilla). Prometen traer tintos de Jaén y suma y sigue.

En invierno, guisos y puchero. Entrando el buen tiempo pipirranas con arenques, atún en media salazón, escabeches fríos....tengo prescrito ir (casi) todos los meses.

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N visitas más. La última, a puerta cerrada, menú de 10 pasos y cata de vinos de Jerez a cargo del ínclito José Ferrer

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Mayo 2016. 5*. Todo lo que pruebo en este sitio me gusta o me encanta.

Tremenda caballa en escabeche, atún marinado de ole y corvina al jerez monumental. Curiosas y ricas ricas las navajas escabechadas. Atención, atenciones, servicio.....

Marzo 2016. 5*
De momento, aunque no lo descarto, no entra en mi top11 por local y ubicación. Todo lo demás nos encanta. Comida y atención.

Primer jueves después de Semana Santa y ahora es cuando realmente empieza la penitencia. Local medio vacío ¿cuaresma o cuenta tiritando?

Premio al plato de criadillas de tierra. Primera vez que oigo siquiera hablar de esto. Es un tubérculo con sabor a seta o un hongo con pinta de patata, vosotros mismos. Salteados con ajo y servidos con huevo y un poco de cilantro (nos chivan que así se prepara en el sur de Extremadura) fue un platazo. Ole

No nos olvidemos del cardo con ibérico, única repetición de la primera visita, ni de la corvina al oloroso o el estupendérrimo papillot de cazón, logrado sabor y jugosísimo. Cerramos la fiesta con unas carrilleras ibéricas con tomate de gran nivel.

De beber, teníamos claro de tirarnos a probar vinos de ahí abajo. Empezamos con una correcta y pelín caliente manzanilla Maruja, pasando por un sorprendente fino de Montilla y acabando con un amontillado de flipar. By Manu aparecieron un par de copitas de PX para acabar en barra sonriendo.

Guisotes caseros y muy buena mano con las salsas. Otra forma de comer en andalú que no sea frituras y atunes. Bien, muy bien

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Febrero 2016 y 4++ (que igual podrían ser 5 pero con eso de los recortes, ya sabéis)

Ya está todo dicho acerca de Manu Urbano, ex Sacha y ahora a los mandos de este cortijo. Un tipo encantador que trata desde el minuto uno que estés a gusto y que disfrutes en esta su/nuestra casa. De verdad que con nosotros lo consiguió.

Debido a un evento de 28 personas en el salón tuvimos que conformarnos con la zona de barra, que se me antoja demasiado fría. Una vez más opino que convendría cambiar esas mesas bajas "ahí en medio" por mesas altas que potencien el tapeo.
A cambio, estuvimos mimados y atendidos por Manu, lo que ya es un plus, así que no echamos de menos la zona noble.
La verdad es que por lo leído y visto en fotos esperábamos más del local en general y del salón en particular.

Carta de vinos no muy amplia, con cositas caras pero con alguna sorpresa en precio como La Maldición, rico vino madrileño por el que nos decantamos pero visto lo visto en la mesa de al lado y los precios que manejan por copas, la próxima vez (que la habrá) haremos un pequeño recorrido por vinos andaluces.

Al estar fuera tuvimos doble oferta, la del picoteo de barra y la carta en sí de la que fuimos eligiendo todo en medias raciones (recomendación de Avelio) sin ningún problema excepto el mojete de espárragos silvestres, que los huevos escalfados son indivisibles.

Pedimos 5 medias raciones de las que se olvidaron las vieiras y no reclamamos por ir justitos de hambre.

Empezamos probando un rico aceite de Baeza y de aperitivo un jurel marinado con almendras. Buen comienzo

Primera parada, cardo estofado con alcachofas. Plato de temporada, calentito y bueno.

Segundo round, pipirrana de corvina. Cierto es que los trozos de corvina son grandecitos pero tan cierto como que se cortan con un simple toque de cuchara. Este plato le auguro mucho éxito en la próxima temporada primavera-verano.

Mojete de espárragos silvestres. Guisote fuera de carta para tomar cucharadas y cucharadas. Mucho mimo y tiempo de cocción lleva eso

Finalizamos con canelón de rabo de toro. Receta muy tradicional, sabrosa pero sin exceso de potencia. Muy buenos.

Pasamos de postre y nos quedamos terminando el vino hasta que entre conversaciones con Manu termina provocándonos y nos invita a un poquito de alfajores. No me terminan los "de verdad", el polvoronaco de almendra pero a este si que me apunto. Terminamos acompañándolo con un Pedro Ximenez de los que nos gustan, no excesivamente dulzón. Genial

Detalles como flexibilidad en la comanda, cambios continuos de platos y cubiertos, sonrisas y buen hacer. Por comida y local podríamos dejarlo en 4*, pero es casi una más por todo lo demás. Partido a partido, ya llegarán.

Avelio

Te estás viciando con La Malaje Rodri....

8 de mayo de 2016

Miss Migas

Voy a tener que volver ya.

8 de mayo de 2016

Avelio

I like it

hace 8 meses

30/06/2017

Cena de "Sibarita Cordobés" en LA MALAJE

Céntrico establecimiento, muy cercano a la conocida plaza de Tirso de Molina, con inconfundibles toques andaluces: paredes blancas, coloridas macetas y agradable música de aires sureños. En la misma línea, y con cierta guasa, el nombre del local. Pero en el fondo, estamos ante un restaurante bastante formal, de mantel y servilletas de tela, y de cambio de cubiertos al servir cada plato.

Metidos de lleno en lo que fue nuestra experiencia, decir que, de entrada, destacan positivamente varios detalles. El rebujito que nos sirvieron al inicio de la cena, gentileza de la casa. Por otro lado, un pan excelente, de dos tipos en nuestro caso: integral y blanco. Y finalmente, un sensacional aceite de oliva virgen extra de Baena -Córdoba- en el que podemos mojar ese pan que hemos comentado.

Presenta una lista de platos, no demasiado extensa, pero a la que deberemos sumar las sugerencias fuera de carta. En los entrantes es una cocina que mira en gran medida al sur y lo tradicional, mientras que en los principales el protagonista es el producto. En cualquier caso, las elaboraciones están dotadas de toques originales y de vanguardia.

En nuestro caso -éramos dos a la mesa-, tomamos un entrante, dos platos principales y un postre. Empezamos compartiendo una “Ensaladilla de gambas”, fresca y bien ejecutada: patata bien cocida y menudita en tamaño, con la cantidad justa de mahonesa, y además coronada por unos camarones fritos. La novedosa combinación era sensacional. A continuación, unos “Raviolis de galete de atún”. El galete, que es una parte de la cabeza del atún, hacía de relleno para una pasta bien hecha que estaba bañada por un fondo con mucho sabor a mar. Estaba bien, pero nos gustó mucho más el “Lomo de cordero” cocinado a baja temperatura, sobre un caldo reducido de yogur, con toque de sésamo y hierbabuena. Muy sabroso e inesperado por el excelente resultado. Por cierto, otro detalle que nos gustó es que las raciones de cada plato principal las sirvieron en dos platos, uno para cada comensal, de modo que así probáramos todo. Finalizamos con un “Coulant de chocolate blanco, con helado de chocolate blanco”. Una variante poco habitual, que combina texturas, temperaturas y que se culmina con el toque justo, y además acertado, de polvo de violeta.

Del joven equipo de sala, destacamos la persona que nos tomó nota. Nos explicó con detalle los platos, nos sugirió y propuso posibilidades, pero no solo con la carta de platos, sino también con los vinos. Y es que disponen de una carta de vinos amplia en referencias y dedicada en su práctica totalidad a Andalucía. Esta singularidad de “La Malaje” hace que la visita sea probablemente una oportunidad única en Madrid. Nosotros, por ejemplo, pedimos una botella de un tinto cordobés, algo bastante complicado de encontrar incluso en restaurantes en la propia Córdoba.

Los platos mencionados, junto con una botella de vino y el servicio de pan y cubiertos -2,8 por persona- dejó una cuenta de 83,7 euros. Como veis, un precio de rango medio-alto. Como curiosidad, decir que el día que pasamos por La Malaje el aire acondicionado estaba estropeado con lo que pasamos bastante calor. Sin embargo, se agradece que no nos cobraran ni la cerveza, ni las dos botellas de agua, ni tampoco el té frío que también pedimos.

En definitiva, un lugar joven, pero interesante, donde se quiere agradar al cliente, con una cocina moderna y bien ejecutada, una carta de vinos singular y con margen para progresar aún más.

Resumen:

Puntos a mejorar:

Los tiempos entre plato y plato

Puntos positivos:

Buena cocina andaluza y de producto actualizada
Buena carta de vinos andaluces
Servicio amable y profesional
Restaurante agradable

01/08/2016

Segundas partes nunca fueron buenas.

31-7-2016. Mediodía.

Cuando pides, con ilusion e interes un pescado, ves que viene dotado de una generosa cantidad de espinas, lo pones de manifiesto, y la respuesta que te ofrecen, aunque es justo reconocer que no lo cobran, es: "Todos los pescados frescos tienen espinas y si las quitamos todas, se puede desmoronar el pescado", pues, emho, no merece la pena reseñar nada mas. Ya queda todo dicho.

Mucha suerte y exitos, y que les vaya bonito, que lo cortés no quita lo valiente.

Y si ademas recibo en mi cuenta personal de twitter, dos mensajes, por cierto ¿Quien o quienes, les han desvelado al restaurante mi identidad ? Hay que ser mala persona.

" .....mis disculpas señor Gath. En LaMalaje tenemos la costumbre de desespinar solo los pescados para los niños...

entendemos que nuestros clientes adultos saben de sobra limpiar su ración de pensado. Apuntamos su queja "

Pues eso, que aqui los adultos deben estar muy pendientes del pescado, se lo van a servir con raspas y/o espinas, y si no ve alguna y se atraganta, pues, que se aguante, que hubiera mirado mejor.

Con lo facil que es seguir las enseñanzas de los grandes chefs: A un cliente JAMAS se le sirve un pescado con espinas.

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9-4-2016. Mediodía.

Primera visita a esta taberna de cocina andaluza, recientemente instalada en los bajos del que fuera casa-palacio del Marques de la Vera, un edificio renacentista del XVI, bastante céntrico y accesible, en la misma calle y casi enfrente, existe un parking.

Al frente de los fogones, uno de los socios del local, Manuel Urbano Torres, exjefe de cocina durante varios años en Sacha.

Como ya se ha descrito en las redes, a la entrada una barra y unas mesas para condumio mas informal y al fondo, sala para comida mas formal, con mesas amplias, decoración sencilla y con una pared acristalada, que permite apreciar el pequeño patio del palacio, cuyo mayor atractivo son algunas columnas de piedra originales.

Se ofrece una carta corta - excesivamente corta, diría yo - pero atractiva. Eso si, si no cambia, en dos/tres visitas la has agotado, máxime si tenemos en cuenta, que las ofertas fuera de carta, tampoco son numerosas. No obstante, es una oferta interesante, donde se aprecia buen producto y buena mano en la cocina.

Carta de vinos, desconcertante, fuera de los olorosos, amontillados, etc, tiene una inexistente oferta de vinos blancos andaluces y tan solo un representante entre los vinos tintos. Creo que se debería mejorar esa oferta. La exclusión de esos vinos - con amplia y variada producción - emho, no esta justificada.

Dada nuestra querencia por el vino blanco y la ausencia de representantes autóctonos, nos conformamos con un albariño Canicas 2014, que no esta mal, se deja beber.

Servicio de sala, atento, cordial, explicando bien los platos.

Nada mas sentarnos, un rebujito, bueno, su versión, respecto a los originales tiene en común el nombre, aunque a estas alturas se agradece no empezar a cargar de alcohol. Una bolsa de papel que contiene un buen pan, y un aceite picual jiennense que incita a mojar y mojar pan.

Ensaladilla de Mamá Fina. Diferente a las probadas, presenta trozos de patata grandes, verduras encurtidas, mahonesa suave con buen sabor y coronada con trozos de sardina ahumada (muy buena) y trozos de sardina en vinagre (exceso de vinagre). Se deja comer pero no pasa a mi lista platos recordables.

Criadillas de tierra, a la plancha con ajo, un toque de cilantro y huevo poché. Primera muestra de calidad de la ingesta de hoy. Muy buen plato, si algo hay que reprochar, es la falta de ajo y la presencia testimonial del cilantro. Un poco de mayor presencia de ambos componentes hubiera realzado el plato, no obstante, buen plato, repetible y recomendable.

Corvina al amontillado. Un muy plato, buen producto, muy bien cocinado, un sabor en el que aprecias, sin ser cargante, la presencia del vino. Repetible y recomendable.

Carrilleras de bellota (De Los Pedroches, dijeron) con tomate natural embotado. Ha gustado y mucho este plato, a la melosidad de la carrillera, se une el excelente sabor del tomate cocinado. Pero no soy objetivo, soy tomatero confeso, con decir que el tomate no lo tomado mojando pan, sino a cucharadas. Maridado con amontillados que han realzado el plato. Repetible y recomendable.

Resoli al plato. Plato que intenta versionar el licor resolí conquense en versión postre, en un bizcocho emborrachado con café y ron, coronado con dos bolas de helado. Correcto.

Cafés con hielo, sin petit fours ni chupitos, cierran esta experiencia.

En resumen, estamos ante una cocina con buen producto, buen gusto y técnica, pero hay que volver y seguir probando, a pesar de la buena sensación general, no ha saltado la chispa, no se acerca a mi restaurante de cocina andaluza de referencia en la capital, aún esta lejos.

Yanzoo

Yo este sitio también lo tengo en stand by... ni fú ni fá.. voy a repetir lo que casi siempre digo en este caso, las redes sociales hay que saber usarlas... y en este caso simplemente la respuesta no está a la altura en mi modestisima opinión..

1 de agosto de 2016

Gath

@eum. Despues de esos mensajes que he transcrito, hubo algunos más que prefiero omitir, emho, son tan descafilicantes que es mejor no darles publicidad. No me gusta hacer sangre.

1 de agosto de 2016

Miss Migas

No me gusta hablar mal de ningún restaurante, sé de sobra el trabajo y esfuerzo que hay detrás y también soy consciente de que no siempre se le puede gustar a todo el mundo. Además, Manu es una persona que siempre me ha caído bien y puede ser por eso por lo que me ponga más triste todavía la situación.
Era mi segunda comida en La Malaje y llegaba con muchas ganas de que mejorase la primera - que fue con los srs. Spider y Pamplinero, un desastre, nada más su apertura - y disfrutarla con grandes amigos.
Esta empezó bien: buen servicio de sala, ricos entrantes (deliciosa la tortilla de salmorejo y boquerones) y buen ambiente pero retrocedimos varios pasos con tres de los cuatro segundos, los pescados.
Ya no es sólo que mi corvina estuviese pasada de punto, que la merluza también y que al bacalao (que probé) le faltara gracia sino que los tres estaban repletos de espinas. Es culpa nuestra, por supuesto, esperar que si pides un lomo de pescado en un restaurante "bien" donde se paga el plato a más de 18€ este llegue perfectamente limpio y desespinado pero que al comentarlo se nos den contestaciones tan ariscas como: "Todos los pescados frescos tienen espinas y si las quitamos todas, se puede desmoronar el pescado" es un corte; para empezar porque no es verdad y para seguir porque para el establecimiento hubiese quedado mucho mejor pedir perdón, sonreir y pasar el trago.
Las expectativas son, sin dudarlo, culpa del cliente pero el saber reconducirlas queda en manos del hostelero y, si el primero se queja por algo, no creo que sea la mejor política atacarle vía Twitter con mensajes como "sólo limpiamos el pescado a los niños".
Manu no salió a despedirse, ni a preguntar qué había pasado, ni a disculparse, y no es ningún problema porque tampoco lo esperábamos pero si lo hubiese hecho probablemente hubiésemos vuelto, le hubiese dado otro voto de confianza.
Tras esta actitud, obviamente no. Son formas tontas de perder clientes y, de verdad, si no es un problema para el hostelero, me alegro de corazón.

1 de agosto de 2016

Gath

No merece la pena seguir con esto, ha sido una mala experiencia que con el tiempo se olvida. No obstante si esos twitts son feos de estilo y contenido, posteriormente han habido otros que prosiguen esa misma linea. Es mejor dejatlo estar, eso si, sabiendo que para comer pescado en este lugar, es importante o ir disfrado de niño/a pequeño/a o provisto de una lupa de muchos aumentos.

1 de agosto de 2016

Antonio Álvarez

Pues vaya, Gath. Lo mejor de esto es que democratiza la información sobre restaurantes y que se tienen que esforzar en ser excelentes. No ayuda ni servir mal ni enfurruñarse por la reseña negativa, lo que tienen que hacer en vez de quejarse es mejorar para la próxima

1 de agosto de 2016

07/11/2017

Andalucía en vena

Lo andaluz sigue más de moda que nunca en Madrid, con propuestas cada vez más actualizadas y sorprendentes. Una de ellas es la del chef Manu Urbano: La Malaje, un pequeño restaurante con barra para tapear y una sala de aire clásico y un pelín sobrio en el que descubrir una cocina muy basada en el producto andaluz auténtico, de calidad y de temporada.

¿Y cómo se come en la La Malaje? Manu (que trabajó muchos años en el mítico restaurante Sacha) nos propone un viaje a la Andalucía de sus amores (y, especialmente, a Córdoba) desde el respecto y la pasión por el buen producto. Como te imaginarás, los platos fuera de carta y de temporada son los protagonistas de su propuesta, que te llevará a volar por la gastronomía andaluza más insospechada con platos de la huerta, guisos invernales y platos frescos y mediterráneos del litoral.

Y la cosa no acaba aquí: si eres de los que no perdonan una buena copita de vino con una comida 10 aquí lo vas a gozar. La carta de vinos de La Malaje está súper cuidada: podrás comenzar con una copita de algún vino fino seleccionado por Manu -incluyendo propuestas sin clarificar ni filtrar y con crianza en roble- o con un impresionante rebujito preparado también con buen fino, gaseosa y una rodajita de lima. Para acompañar la comida podrás optar por algún vino peculiar, como un vino joven de tinaja (blanco ligero muy seco) con uva molinera de Bailén.

Ojito también a los aceites de oliva, parte esencial de cualquier propuesta gastro andaluza: podrás empezar abriendo boca con una degustación de algún aceite delicioso, como el Oleoalmanzora de arbequina, afrutado y aromático, y, por supuesto, este ingrediente “fetiche” de Manu estará más que presente en toda la carta.

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:

eatandlovemadrid.es/la-malaje-manu-urbano

Buen provecho e Eat & Love!

13/10/2016

Mirando al sur

No resulta sencillo estar en la sombra de D. Sacha Hormaechea durante 3 años y de repente lanzarse al ruedo gastronómico empresarial a puerta gayola. Casi de forma involuntaria, durante el principio de su aventura, La Malaje, a Manuel Urbano Torres se le conoce como el “ex-cocinero de Sacha”. El tiempo dictará su futuro culinario.

Manuel es consciente de su pasado y desde mi perspectiva está muy agradecido de ello. Como clientes demasiadas veces no tenemos la paciencia suficiente con algunos establecimientos. Las nuevas aventuras tienen que establecerse en el tiempo, pulir fallos, construir equipos sólidos y los cocineros jóvenes que se atreven en el mundo empresarial tienen que desarrollarse, evolucionar y encontrar ese espacio donde hacen disfrutar a sus clientes

La Malaje cuenta tanto con barra con alguna que otra mesa alta como con un comedor acristalado con vistas a un atractivo patio. Dos ofertas claramente diferenciadas. En la primera destacan las croquetas, la tortilla con caldo de jamón D.O Pedroches (Córdoba), la ensaladilla mientras que en la segunda personalmente me quedo con los escabeches y aquellos platos que nos llevan a Andalucía a través de las sopas frías. En esta segunda, me detengo con mayor profundidad.

La carta varía y mucho. La sensación es que Manuel no es cocinero de carta establecida y fija, sino de variar en función no solamente del mercado sino de las ganas de guisar unos platos u otros. Una forma de ampliar la oferta, de que el clienta sepa que rara vez repetirá y también de incrementar el riesgo.

Comenzamos con unas lapas asturianas. Molusco humilde. El resultado es de una doble textura, más gomoso el anillo exterior mientras que el interior resulta más suave. Correctas.

Como les comentaba, los escabeches pueden convertirse en una verdadera atracción de esta casa. Diversidad y finura serían las palabras que mejor definen esta línea. Dos veces nos hemos deleitado con el escabeche de longueirón de Huelva. Con un ligero toque de laurel y azafrán. Imperdible.

En una versión carnívora y con mayor profundidad en cocina, el escabeche de lengua de ternera. Rebosa suavidad tanto en sabor como en su textura que resulta tremendamente tersa. La cebolla bien domesticada para que no se sitúe por encima de la carne que muestra un tratamiento de delicado fiambre. Bravo.

En esa línea de cocina tocada por la virtud del trance y la espontaneidad, las judías con huevo y fondo de anchoas. Un bocado del que Manuel sale bastante airoso, al estar la potencia del fondo bastante controlada. Buena mezcla, siendo el huevo el hilo conductor y aportando mucho equilibrio. Verdura muy bien tratada de alto crujiente. Notable.

Dentro de esa línea andaluza más reconocible la pipirrana de pulpo con una copa de su propio jugo cortada con Montilla Moriles. Aúna frescura y elegancia en ese extracto que es sinónimo de tiempo, de goteo provocado por el agua que contienen las verduras. Disfrútenlo.

A continuación un tartar de un pescado desconocido, de capricho lo denomina Manuel (en el sentido que es lo que él quiere). La única pista que nos dan es que se trata del rey de las palometas, sin ser virrey. Buen corte y sabor a crustáceo, de cierta profundidad. Pescado graso, aderezado en ligero exceso. A tener en cuenta.

Manuel en su cocina no evita los lances, los escollos. A veces se acierta y otras no. En el chipirón ibérico se la juega y el resultado es mejorable. El jugo de sobrasada sí que presentaba la doma necesaria, pero no así el relleno que aportaba un exceso de punto salino que extinguía la suavidad que debe tener un buen chipirón. A este cefalópodo hay que tratarlo con mucha delicadeza.

Se percibe mayor autenticidad y dominio en el guiso de rabo y oreja con arroz. No se trata de un arroz al uso, sino de un guiso en el que se utiliza el cereal para acabar de trabarlo. Denso, untuoso, profundo, levemente atomatado. Ejemplo de cocina atemporal de largo tiempo. Una evolución concentrada y moderna del puchero que resulta en un agradable final salado.

Para finalizar, una buena recomendación es el flan de queso (tierno de oveja de Calaveruela) con membrillo. Un postre sutil, terso que destaca por su ligereza. Aquí emana de nuevo cierta finura en un postre más liviano y salado que goloso.

En definitiva, la Malaje tiene buenos mimbres en su cocina, siendo una propuesta que todavía necesita cierto asentamiento que vendrá seguramente acompañado de progreso y evolución. Picos y algunos valles en las dos visitas realizadas. Se necesita tiempo para descubrir ese punto de encuentro y equilibrio entre esa cocina sureña y personal y el gusto de los clientela. Descubrirse como cocinero para deleitar y que la sala gane en sosiego para conseguir veladas de mayor hondura.

Manuel Urbano es un cocinero joven que está comenzando ese camino individual de desarrollo de una cocina propia en la que ahora ejerce de capitán. Por ahora vayan a disfrutar de sus escabeches, de sus guisos sureños y esas sopas frías donde el aceite, la verdura y en este caso el tiempo marcan la diferencia.

Post completo y fotos en complicidadgastronomica.es/2016/10/la-malaje-mirando-al-sur

26/06/2016

CON ALMA ANDALUZA

Tras el rodaje necesario de todo buen restaurante que se precie y la espera paciente del veredicto final o mayoritario de esta comunidad de foodies, llegó el momento de tomarle el pulso y comprobar de primera mano las alabanzas a este nuevo proyecto culinario de la capital.

Siento decir que mi valoración inicial no está de acuerdo con las expectativas con las que acudí el pasado 18 de junio a La Malaje, bien es cierto que el listón estaba muy alto y, esto de que no se cumpla lo esperado, suele pasar.

En rigor, mi puntuación es de 3+, pero no llega a 4, y me explico, en mi modesta opinión, los entrantes no están a la altura de los platos principales, quizás no elegimos lo mejor, pero tomamos 3 de los de alrededor de 10 primeros platos, porque la carta no es muy amplia; lo cual es una muestra significativa de estos, bien es cierto que nos ofrecieron bastantes platos fuera de carta. Los principales, sin embargo, me parecieron más solventes.

La ubicación en el centro de Madrid es estupenda, al menos para nosotros, que nos desplazamos desde la periferia en Renfe Cercanías.

En cuanto a la sala, me parece muy original y acogedora, no es muy grande, la esperaba más espaciosa, aún así, las mesas tienen una buena distancia entre sí, y el ventanal al patio le confiere un tono de lo más agradable. La decoración de tiestos con flores naturales le aporta alegría y originalidad.

El servicio es bueno, aunque hay una gran diferencia entre el camarero y el jefe de sala, el primero no ofrece ninguna explicación, a diferencia del segundo, muy pendiente de los detalles y ofreciendo explicaciones y charla agradable. Los tiempos fueron correctos, con un pequeño parón entre los entrantes y los principales que apenas si se aprecia si tienes una conversación agradable.

Me sorprendió el tipo de público, quizás demasiado ecléctico, al menos ese día, desde varios grupos o parejas de edad madura, hasta grupos y parejas jóvenes pijillos. La versatilidad casi siempre es buena.

Y a lo que vamos, la comanda:

½ Ensaladilla de mamá fina con encurtidos (6€). Ración generosa, no soy amante de este plato, pero sé reconocer cuando estoy delante de una buena ensaladilla y esta era buena, pero no me pareció especial.

½ de almejas de chiringuito (7,5€). Pues eso, unas almejas de buen calibre muy finas y con buen sabor, pero tampoco sorprenden.

½ de brocheta de langostinos con mojo de avellanas (7€). El plato más flojo de la noche. No entendimos qué aportaba el mojo de avellana. Completamente prescindible.

Atún marinado en hierbas frescas (16,90€). Este plato sí que era de altura, el jefe de sala nos estuvo explicando cómo lo preparan y la verdad es que es una exquisitez.

Para terminar, una recomendación fuera de carta, el capricho del chef (21€), que nos emplataron en raciones individuales, un pescado azul con una elaboración sencillísima y acompañado por tan sólo unos brotes aliñados, pero con un sabor muy elegante y fino, el chef nos comentó que recordaba al sabor de la langosta con la textura del rape, y así fue, pero no se revela su nombre, al parecer ni siquiera el equipo sabe de qué pez se trata. Un verdadero misterio.

Acompañamos el condumio con copas de un vino blanco andaluz llamado Lagar de Cabrera con cuerpo, que maridó de maravilla con todos los platos. Fuimos invitados a una de las copas.

Prescindimos de los postres, pero como nos anunció el jefe de sala, en La Malaje todo el mundo toma postre, sólido o líquido, así es que nos invitaron a una copa de PX como ya os he leído que es habitual en la casa.

Y se me olvidaba!!! Por supuesto, comenzamos con su ya famoso rebujito que bien fresquito entraba de maravilla.

Terminamos con un café y una manzanilla de las ricas, bien servida, vamos, con flores de manzanilla como debe ser (a pesar de que acabar con una manzanilla no sea la alegría de la huerta, que ya sé que no lo es, claro).

Por el pan (presentado en bolsa de papel, muy original y rico) y el aperitivo te cobran 2,80€ que es un precio elevado, pero si consideramos todos los detalles, no es demasiado abusivo. Cuenta total 72,80€

En definitiva, hubo disfrute en La Malaje, pero no me pareció una experiencia suficientemente redonda, así es que espero dar mi veredicto definitivo con una segunda visita; mientras tanto me mantengo en 3+

1Falces

Vaya gracia lo de no saber qué pescado estás comiendo.

26 de junio de 2016

Alexo

Sera para que no sepas que te están dando sardina al precio de rape....;)

26 de junio de 2016

Yanzoo

Tu experiencia muy similar a la mía.. ni frío ni calor. Ese es el tema de las expectativas jeje

27 de junio de 2016

gastrolola

Lo del pescado sorpresa fue divertido, tenemos alguna idea de lo que podía ser, pero no voy a arriesgarme :)

27 de junio de 2016

03/06/2016

Picotaje

Mayo 2016: Picotaje Domingo

Muy buenas sensaciones de este restaurante andaluz, que no típico andaluz. Domingo a las 14h y para nuestra sorpresa estaba bastante vacío. A las 15h estaba algo más lleno, pero quizás uno de los peros que nos encontramos ese día fue la falta de ambiente.

Eso sí, con la comida y el servicio superaron las ya aveliamente altas expectativas que traíamos.

Optamos por zona de barra, en la mesa enfrente del ventanal de la cocina (se les puede ver cocinar). nos aprovechamos de las medias raciones para probar más cosas.

Tomamos:
- 1/2 de ensaladilla
- 1/2 de boquerones en vinagre
- Matrimonio en tosta
- Tosta de sardina en escabeche
- 1/2 de navajas
- 1/2 de croquetas de jamón
- 1/2 de corquetas de choco
- 1 de bienmesabe

El punto de los escabeches y las croquetas de choco eran de quitarse el sombrero.

Terminamos con una copita de Pedro Ximenez cortesía de Manu.

Con 4 cañas, 57€.

Volveremos!

Miss Superlike Aveli...

La zona rastrera de los domingos se llena muy tarde...esta muy bien La Malaje

3 de junio de 2016

redfishing

@Avelia toda la razón, no lo tuve en cuenta

3 de junio de 2016

20/09/2017

Top

Me encantó la verdad. De las veces que percibes un sitio como auténtico. Cocina andaluza de interior. tortilla con boquerones, y pescados magníficos. Oferta de vinos que nada tiene que ver con lo establecido, tomamos un blanco de Almería muy rico. Es verdad que la acústica es regulera.
Con barra a la entrada si se quiere picar algo sin pasar al comedor.

26/06/2016

Disfrutable pero no sublime

Cena en grupo un sábado noche en este sitio que tan buenas críticas tiene entre la comunidad. Perfecta la atencion en la reserva indicandonos con antelación que al ser un grupo grande (9) no cabemos en sala pero que nos van a colocar en un espacio que tienen junto a la cocina (junto a un ventanal y la puerta). Realmente la sala no es muy grande y no había mejor sitio que el que nos dieron. Nos aseguraron que no sería un sitio incómodo y les tengo que dar la razón. Espacio de sobra y sin sensación de estar desubicados ni en un rincón chungo. Por otra parte. el sitio es bastante rudioso, como han indicado en otras crónicas.

Ha sido una buena experiencia en general, aunque cuando te juntas con tus amigos y hay ganas de pasarlo bien, la verdad es que disfrutas hasta dentro de una caja de cartón. Vamos, que muy mal lo tenían que hacer los de La Malaje para que no pasáramos un buen rato.

Aunque el contexto favorecía la indulgencia por el buen ambiente (potenciado por las cervecitas de entrada, el rebujito de cortesía y las 4 botellas de vino que nos fuimos soplando durante la cena) trataré de ser crítico.

Pedimos un montón de cosas para compartir: una serie de entrantes y algunos principales. Le comenté al jefe de sala qué cosas queríamos probar y dejamos a su criterio las cantidades a servir, teniendo en cuenta los que éramos. Lo cierto es que nos pasamos de comida pero fue culpa nuestra por querer probar tantas cosas (si nos descuidmos nos hacemos la carta entera). Nada que objetar a las cantidades servidas de cada cosa porque puso lo justo para que todos probáramos. Muy majo y atento durante toda la cena el (televisivo) jefe se sala. Mención aparte la atención especial que dieron a una amiga vegana, a la que le prepararon platos para ella quitando las partes conflictivas con su credo e incluso un plato de berenjena que no había en carta y que nos ofercieron de su cuenta. Muy bien por ellos.

No hubo ningún plato que me pareciera la hostia bendita consagrada. De esos que erizan el vello del colodrillo.

Me gustó: las navajas escabechadas con azafrán (originales y deliciosas), la ensaladilla con sardina encurtida (me encantó lo de la sardina), la tortilla (casi sin cuajar, como a mi me gusta), la corvina salvaje al jerez (gran textura y sabor) y la cazuela de pescado que estaba fuera de carta (guiso con bacalao, gambas y una salsa bastante gocha con tomate y más cosas. La salsa era de esas untuosa para echar barquitos como si fuera el Día D)

Me pareció rico y correcto sin más: el tomate aliñao (con sabor a tomate y su buen aceite), el remojón de naranja, patata y bacalao,

Me dejaron un poco frío los platos principales de carne: carrilleras al PX y el tuétano con rabo de toro. No se si fue porque fueron los últimos en servir y estábamos ya bastante llenos (si no los traen no pasa nada). El caso es que yo esperaba mucho más de esos platos. No digo que estuvieran malos, pero sonaban mucho mejor. El tuétano no se apreciaba al lado del rabo de toro que se imponía excesivamente en el plato y las carrilleras aunque tiernas, pecaban de poco sabor en su salsa.

No hubo sitio para postres. En tema vinos nos dejamos guiar por el suniller y probamos varios vinos andaluces (parece que han tomando nota de los comentarios de algún ilustre miembro porque ahora sólo tienen vinos andaluces, jeje). Un blanco afrutado de Málaga y otro seco granaíno (mejor el segundo) y dos botellas de un vino tinto de Ronda "la encina del inglés" bastante bueno. Bravo por el sumiller.

Si que hubo digestivos para rematar. Y la verdad es que fueron muy amables porque nos permitieron alargar la sobremesa sin meternos prisa hasta que vieron que nos estábamos perfilando como unos verdaderos okupas.

Con todo el comercio y bebercio incluyendo copazos, salimos a 50 leuros per cápita redondeando. Me parece una RCP muy aceptable, teniendo en cuenta que comimos una jartá y no pasamos nada de sed.

Me ha faltado algún plato "Jackpot" de esos de dejarte culo torcío pero desde luego es un sitio para volver. Y con suerte lo mismo atino más con los platos de carne :)

18/06/2016

Casi

Viernes junio 2016

Tenia ganas de ir a este sitio y como habia partido de la seleccion, pude ir en el ultimo momento a cenar un viernes, pues normalmente esta lleno si reservas tan tarde. Es mas: eramos 4 mesas nada mas.

Me gusto este sitio pero no para matricula:

Realmente es digno de destacar:
Rebujito gentileza de la casa de apertiivo, y el aceite que pone para mojar
Media de ensaladilla rusa, mas que suficiente para dos, con sus sardinas ahumadas y sus boquerones en vinagre
Carrilleras guisadas, con un toque a canela
Bonito con salmorejo. Gran combinacion.
Tabla de quesos. Perfecto para terminar el vino.
Un pedro ximenez de repostre, gentileza de la casa
Vino Delirio, que es un tinto de Sierra Nevada de uva syrah, muy divertido

Esta bien, pero no enamora:
El local
El servicio esta muy bien, pero no se pueden cantar 8 platos fuera de carta, cunado la misma es un folio que puedes impirmir ese mismo dia
El pan es muy bueno pero en bolsa no lo veo. Y escaso para todo lo que tienes que pringar
La musica, Tiene su punto, pero poner a los Chichos, los Amaya y Junco es muy arriesgado
La pipirrana con pulpo. Muy insulsa

En total, con 2 medias de primero, un principal por persona y un postre a medias, regado con una botella de vino par dos, salimos exactamente a 40 lereles per head

Para volver: si, y muchas veces. Pero no para ponerllo en el top ten

13/06/2016

si no fuera por el problema del sonido tendría para mí 5* pero realmente algo tienen que hacer con ese asunto porque no es posible que apenas pudiera escuchar a mis compañeros de mesa por la acústica insuficientemente resuelta. La cocina es magnífica: calidad, cariño y muy buena materia tratada con respeto para sacarle el máximo partido. El tomate aliñado es riquísimo, con una salsita donde es imposible no hacer "barcos" con el pan, buenísimo. La caballa en escabeche, imprescindible. La corvina me hubiera gustado menos con algo menos de salsa. Servicio encantador y precio medio razonable, sobre unos 30€ si no te pasas con el vino. Local curioso: abierto a un insólito patio tan poco habitual en Madrid

20/05/2016

Nos encanta, para volver seguro

Movidos por las buenas críticas nos acercamos a zampar a la malaje esperando que no nos decepcionase, y no lo hizo. Servicio atento y agradable, el local mola bastante por lo difícil que es ver un patio así, aunque no pertenezca al restaurante, en Madrid. La zampa muy bien, nos encantaron las navajas escabechadas, muy originales, Ricas las criadillas de tierra, Ricas las almejas, excelente la caballa escabechada, riquísimo el atún, la corvina al jerez espectacular y el tuétano asado con rabo de toro de escandalo. Regado con buenos vinos de montilla por copas nos dejo una estupendísima sensación, la RCP me parece cojonuda. 4+++, o 5 bien ganadas.