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07/12/2016

El mayor sueño gastronómico de Gijón

En el día nuevamente visitamos una ciudad casada con el buen comer, que no es otra que la preciosa villa marinera de Gijón. Tras un paseo reconfortante nos citamos en La Salgar, lugar verdaderamente especial, por su ubicación y entorno y principalmente, por quien lo regenta. Podría decirse que se trata de la extensión hostelera urbana de Casa Marcial de Nacho Manzano, y eso es decir muchísimo, dado que nada más y nada menos dos estrellas Michelín avalan a dicho local. No obstante, al frente del restaurante se encuentran todos los hermanos Manzano, Olga, Sandra y Esther, sobre todo esta última, siempre bajo la atenta mirada del gran Nacho.

Y el resultado ha sido el lógico y el esperado; ya son dueños de una estrella Michelín, y seguro que pronto caerá alguna más. Una cocina de autor de lo más innovadora, a partir de la mejor materia prima tradicional asturiana, sin duda que se lo merecía. A ello habría que añadir el entorno y la ubicación, los cuales son magníficos, y eso siempre suma. Concretamente, se encuentra ubicado junto al museo del Pueblo de Asturias y del pabellón de la Expo 92, donde los maravillosos exteriores ajardinados asombran a todos y cada uno de los comensales, que al mismo tiempo disfrutan de un comedor más que atractivo de altos techos en madera y amplias cristaleras.

Entre los distintos menús a escoger, como no podía ser de otra manera, elegimos el menú Esther, en honor al alma del lugar. Y antes de comenzar con la gran aventura nos obsequiaron, cortesía de la casa, con cuatro pequeñas raciones de mantequilla a base de albahaca y rúcula, que fue una declaración de intenciones de los que nos esperaba. Calidad hasta en el mínimo detalle.

El inicio fue apoteósico. Unos entrantes vistosos, sabrosos y que engañaban a los sentidos, sobre todo, al de la vista. Liquen de algas, piel de bacalao crujiente con mojo rojo y el pitu y su entorno. Posibilidad de saborear tierra y mar en pequeños bocados. Ingenio y gusto. Magnífico.

El festival gastronómico, propiamente dicho, empezó, cómo no, con las más que famosas croquetas de jamón de Esher. Son las mejores. Y el motivo es simple; el equilibrio entre la bechamel y el rebozado. La primera, suave, sutil y líquida y el segundo, crujiente como pocos. Espectacular.

Más. Los hermanos Manzano siempre están pendientes del producto asturiano. Oricio, jugo de perejil y vinagreta dashi. Fusión de gastronomía asturiana y japonesa. Bravo por ellos. El oricio o erizo siempre con su sabor profundo y particular que combinaba perfectamente con la salsa dashi, uno de los más famosos caldos base de la cocina japonesa, elaborados a través de una de sus muchas algas.

Momento ostras. Dos variedades mejor que una. Comencemos por la que más puede impresionar, por ser más original en su preparación: ostra a la brasa. Sorprende y gusta. Les animo a que la saboreen.

Y por otro lado, la ostra en escabeche. Más fresca y con el toque del escabeche. Ya ven, ostra caliente y ostra fría. Escojan ustedes mismos. Una les gustará más que la otra, seguro, pero ninguna de ellas les defraudará.

Vayamos ya con los platos principales. Carne para contrastar con los anteriores entrantes marinos; lengua de ternera con mole de lentejas, hierbas de las marismas y gel de encurtidos. Plato bellísimo y delicado. Sensación de encontrarse en un pequeño paraíso, que además al llevárselo al paladar enamora. Excelente.

Dos paréntesis para el pescado. La reina del mar no podía, ni debía de faltar: ensalada de merluza con su holandesa y huevas secas. Todo inolvidable y con ganas de repetir ya; la salsa holandesa, más fina imposible y mención especial para la crema de lechuga, la cual maridaba igual de bien que la anterior con la merluza,. En definitiva, soberbio.

Para continuar con otro de los reyes de las costas del cantábrico: la lubina. Esta vez elaborada a la sal y con té de alcachofas. Los hermanos Manzano se atreven con todo. No solo optan por preparar el pescado al modo mediterráneo, sino más aún, vuelven a ofrecer un guiño a la cocina nipona, al aprovechar toda la alcachofa, incluso su jugo para elaborar un té, consiguiendo así un plato realmente especial.

Regresamos a la carne, y una vez con la fortuna de poder degustar dos piezas distintas. Por un lado, royal de liebre y remolacha a la brasa. Un poco de caza, pero siempre con el toque Manzano. Algo que podía resultar un tanto pesado, saben cómo aligerarlo de manera impecable.

Y por otro lado, una apetitosa royal de muslo de pato en salsa. Pura delicia. Muy bien controlados los tiempos para obtener un pato sabroso y en su punto con una salsa de las de nota.

Y para terminar, los postres. Que, indudablemente, también tenían que ser dos, para no romper el equilibrio dual del pescado y la carne. Primero, una panacota de apio con agua de manzana e hinojo. Como caracterizan a los platos de Manzano un homenaje a la vista y al producto asturiano, la manzana, en este caso, pero lo más importante: exquisito, mágico y sabroso.

El desenlace debía de ser y fue, el que todos estaban imaginando: arroz con leche a la asturiana. Alguien que se declare fiel enamorado de este postre sabe que esta es la tierra por excelencia donde tiene que degustarse, y así lo hicimos. Como siempre, igual de satisfechos y complacidos que en ocasiones anteriores.

Y el festival fue capicúa. El final fue como el inicio, con un obsequio de la casa, para acompañar a los cafés. Petit four: galleta de mantequilla y chocolate, praliné y avellana.

La Salgar es auténtica magia gastronómica con origen asturiano.

Última visita: 19/11/16

Web del restaurante
Ver ubicación

gastrodisfrute.blogspot.com.es/2016/12/el-mayor-sueno-gastronomico-d...

Miss Migas

¡Qué grandes los Manzano!

7 de diciembre de 2016

12/12/2015

Restaurante correcto, con pocas florituras.

Moderna y funcional instalación. Algo como finlandés. La vajilla moderna y neorústica. En el almuerzo, las grandes cristaleras "te meten" en el Pueblo de Asturias, horreos, verde y manzanos. Un local agradable, sin tabiques.
Ya lo conociamos de anteriores ocasiones. Esta noche viernes, había casi lleno total. Bastantes cenas de empresa. Tardaron un poco en atendernos, éramos 4, y lo hicieron varios camareros. También tardaron algo más de lo deseado en el servicio entre plato y plato. Pedimos sus famosas croquetas casi líquidas para compartir, y luego todos una merluza asada con una ligera parmentier de base, y dos tirabeques como nota de color muy al dente. Creo que los pescados sobre 26 euros. Las raciones no son grandes. Mis compañeros de mesa no quisieron pedir las tres entradas gastronómicas. Bebimos una copa de vino blanco, una botella de Rioja de Valladolid y agua mineral. Compartimos un postre, entre 4, que creo que era a 7,50 euros. Quizás lo más flojillo, aunque el helado de nata estaba bueno. Me parece que nos salió a un poco menos de 50 euros por comensal. Es un sitio recomendable, pero yo creo que no se le nota mucho lo de la estrella Michelín, o yo no lo identifico por eso..como ocurre con otros restaurantes. Es un establecimiento más que correcto, del cual sales satisfecho, pero no sorprendido.

28/08/2015

Tampoco padre

Agosto 2015. Almuerzo martes. 3-- o 2++

Después del medio fiasco de Casa Marcial estuvimos más que a punto de anular aquí y aún no sé muy bien por qué no lo hicimos. Quizás porque la oferta gastronómica de Gijón fuera del rollo sidrería no nos llama la atención o no supimos conjurarla. O que nos generaba cierto estrés cambiar de plaza para yantar antes de emprender viaje al otro lado del río Eo.

Excelente local, en un anexo integrado en el Museo del Pueblo Asturiano y que asoma a un jardín repleto de hórreos a través de una espectacular cristalera. Sala elegante, estuvimos muy a gusto a pesar de que el servicio tampoco tuvo aquí el día. Estamos gafados con los Manzano o nos hemos vuelto unos señoritos, una de dos.

Probada la versión creativa/moderna/vanguardista en la casa madre, en La Salgar nos decantamos por el menú tradicional (42€ + IVA ojo). Tienen un gastronómico a 65€ (creo) y también potente carta de corte clásico, salvo por los entrantes gastronómicos, y con mucho extra a base de pescado del día.

Amplia carta de vinos a precios aceptables y un asequible maridaje, al menos a priori, a 15€ (+ IVA, que hay mucho comensal que frecuenta el local que no lo paga o al menos lo repercute). Sea maridaje para el copiloto


Al turrón [sumarizando]: Croquetas excepcionales, suaves, cuasi líquidas, fetén. Excelente también la fabada, desgrasada pero melosa, al nivel de la mejores pero no en el primer puesto. Correcto el revuelto de la casa y fail en el arroz con Pitu, excesivamente salado y más seco el pitu de lo que, al menos yo esperaba de esta casa. Lo mejor, los postres, tanto el clásico de la casa, la galleta de naranja con helado de mango como el clásico de los clásicos: un gran arroz con leche.

De todas formas, al menú le sobra un postre y le falta un entrante, emho.

Del maridaje destacó sólo la sidra de hielo a los postres, sorprendente.

Pues los dos menús con un maridaje, caña y vermú de aperitivo, una copa de blanco a mayores,agua, pan (bueno, variado y bien repuesto) y cafés de parte de la casa, 126€ total para dos. Se me antoja mucho para el disfrute recuperado a cambio.

Nunca debí salir de Valladolid.

Gath

Por lo que te leo, han pasado en 4 meses (Abril-Agosto) de 37 y 55 a 42 y 65 €, no esta mal la subida, maxime teniendo en cuenta que la composicion del menu no experimenta variaciones.

26 de agosto de 2015

acme

Lo mismo pensé yo Jose Luis. Debe ir bien el negocio

26 de agosto de 2015

14/04/2015

Hermano pequeño de Casa Marcial, ya es todo un grande.

9-4-2015. Mediodia.

Inicio de la mini gira por Asturies.

Restaurante de Nacho Manzano en Gijon, que al igual que el primero,- Casa Marcial-, tambien ostenta una estrella Michelin.

Esta ubicado, en un lugar tranquilo, frente al estadio de el Molinon, y delante del Museo del Pueblo de Asturias. Una de las paredes acristalada que permite ver la colección de horreos que posee el museo, la luminosidad en el local, por consiguiente, esta mas que garantizada.

En sala, gente joven, preparada, con muy buenas maneras, sabiendo estar en su sitio, pero sin perder la sonrisa, la amabilidad y la cercania. Muy buena sala.

Carta y dos menus,el tradicional y el gastronomico, de 7 y 8 platos y precios de 37 y 55€ sin IVA, respectivamente. Maridajes, respectivamente, de 15 y 19 €/pax.

Hay posibilidades de cambios, por intolerancias, alergias, etc.

Buena carta de vinos, bastante completa y con precios razonables. En este capitulo nos decantamos por un Leirana barrica 2008.

Nos decantamos por el menu tradicional, con un cambio, del que desgraciadamente no puedo aportar foto, por haber fallado el movil, claro que ese fallo no fue el mas importante, horas mas tarde la tarjeta SD se fue a hacer puñetas y me vi obligado a comprar una nueva.

Vamos al lio, que me disperso.

- Como aperitivo, una brandada de bacalao con su piel y mojo, al que calificar como rico, seria decir poco.

- Revuelto de cebolla caramelizada y cabrales sobre torto de maiz. Tela, tela, .... , Cosa mas rica ! Para recomendar.

- Croquetas especiales de jamon de Nacho Manzano. De las mejorcitas que se pueden tomar en nuestra piel de toro. Sabrosas, semiliquidas. De aplauso.

- Fabada asturiana. Para empezar bien, hay que probar una fabadita, y esta, merece ser probada. Para mi, no es la numero uno, pero esta cerca.

- En este punto, el menu ofrecia un arroz con pitu de caleya, lo cambiamos por un arroz con almejas. Rico, sabroso, lleno de almejas, lastima de foto perdida.

- Minigalleta de naranja con helado de mango y jengibre. Postre refrescante y con buen contraste de sabores en boca.

- Arroz con leche tradicional. Al igual que en el caso de la fabada, no se debe dejar pasar la oportunidad de comenzar con un buen arroz con leche, y este, lo merece sin ninguna duda.

- Petit four (galleta de mantequilla y chocolate, praliné y avellana)

Con nuestros cafes con hielo y unos chupitos de sidra de hielo, producto del que no tenia conocimiento, y como cierre dulzón de una buena comida, no solo me ha parecido un buen producto, sino que lo he buscado, encontrado y comprado, ponemos fin a esta muy buena experiencia.

Como diria otro ilustre usuario de este portal (@spider72), venid, saldreis muy bien comidos y muy bien tratados.

Miss Migas

¡Turismo gastronómico a la vista!

2 de abril de 2015

Gath

Miss, como suelo decir en estos casos: " el estomago tambien viaja, y en lo que atañe a la jala, el manda "

2 de abril de 2015

acme

Jose Luis, con tu permiso me apropio de la sentencia. Me va a servir tanto para un roto como para un "descosío"

2 de abril de 2015

Gath

Perfecto, sin ningun problema, parodiando a Groucho Marx, "tengo más".....

2 de abril de 2015

15/10/2015

Tremendamente sobrevalorado y engañoso

Primera visita:

Croquetas muy buenas pero primera decepción, un arroz con pitu francamente mediocre, pasta insípida y con algo que no es pitu, sino pollo corriente y moliente del supermercado. Si queréis comer el mejor arroz con pitu, id a Panizales al lado de Mieres.

Segunda visita, día de Begoña de 2014:

Mi novia y yo pedimos un pichón, ya que es mi ave preferida. Cuando me lo traen no puedo dar crédito, con alguna pechuguita de pichón, nos cuelan dos zancas de codorniz, como si esto no se notase.

La verdad es una pena porque el servicio es excelente así como el lugar, pero que en dos visitas te den gato por liebre creo que es sintomático de una falta de honestidad que no se puede permitir en un restaurante de este precio.

No hemos vuelto más.

26/01/2014

Cocina tradicional de altura

Durante nuestra estancia en Gijón decidimos probar este restaurante del afamado cocinero Nacho Manzano.
- La comida:
Sirven un menú tradicional y otro más actual, y se puede comer a la carta. Nosotros optamos por el menú tradicional, que tenía estos platos: una fina torta con revuelto de morcilla; unas cremosísimas croquetas de jamón; la típica fabada asturiana, con una materia prima exquisita; y el no menos típico arroz con pitu de caleya, que por lo que observamos en otras mesas, parece el plato más solicitado, no sin razón (el arroz estaba en su punto y el pollo muy sabroso). Terminaba el menú con dos postres: una galleta con mango en texturas (refrescante y sencillamente exquisito) y, como no, arroz con leche.
- El local:
El restaurante tiene una amplia cristalera en un lado que le proporciona mucha luz. Las mesas son amplias y cómodas y están separadas unas de otras.
- El servicio:
Aunque nos dio sensación de ser un tanto escaso, sobre todo porque el local estaba lleno, el trato fue muy bueno y muy profesional y no dudaron en tomarse su tiempo con nosotros.
- Conclusión:
Sin duda volveremos en nuestra próxima visita a Gijón, en esa ocasión para pedir el otro menú.

15/09/2014

Moderno con mucha calidad

Posiblemente el mejor restaurante de Gijon compitiendo con La Pondala. Moderno, con una decoración minimalista pero muy acogedora. Se cuida mucho la comida, porque esta regentado por Nacho Manzano (casa marcial) y su hermana.
Imprescindible ir.

18/05/2012

Me gusto! para mi lista

Muy pero que muy bueno el servicio, el trato.
Ya fuimos varias veces, así que tocaba opinar y colgar alguna fotica.

El entorno es muy guapo, con ventales, y mesas amplias. Vistas al museo pueblo de asturias.

La comida me pareció un poco escasa, pero al final cundio. Sabor rico que acaba por llenar la panzita.

Va para mi lista!

06/04/2011

Increibles

Este restaurante es …la caña!! No sólo porque el entorno es inigualable, con vistas al Museo del Pueblo Asturiano (creo) , sino porque ya de por si la decoración es preciosa y el trato muy especial. El aparcamiento fantástico porque tienes al lado el campo del Sporting con un parking enormous.
Es muy amplio, alto y lleno de luz natural y las mesas están muy separadas. Esto hace que no se atiendan a demasiadas personas a la vez lo que mejora el trato recibido.
La carta es bastante amplia, con platos títcos de zona mezclados con toques de modernidad.
Sale por un ojo de la cara (55€) pero hay un menú desgustación por 37€ que tenía un pintón.
Desde los entrantes de mantequillas aromatizadas (qué rica la de aceitunas y puerros) hasta el postre de crema de palomitas de maíz, todo fue fantástico.
Una velada de lo más agradable.

08/10/2011

Asturias puesta al día

El sitio ya de por sí merece la pena: junto al estadio El Molinón, y dentro, es decir, justito al lado, el Museo del Pueblo Asturiano. Las cristaleras del restaurante dan al mismo museo, por lo que al final de la comida (o durante, si hay niños, que es lo típico) puedes salir al patio, como quien dice, y darte una vuelta por allí.
Es un sitio enorme, el comedor es un espacio amplio y diáfano, hay mucha separación entre mesas, pero si por si acaso hubiera alguna queja, han puesto biombos para separar cada tanto, lo cual da idea de la filosofía del sitio: confort, bien estar, espacio y más espacio para disfrutar una cocina excepcional. Las mesas, impecablemente vestidas. Decoración maravillosa. El suelo, también muy bien vestido. Y luego, luz a raudales por esos ventanales. El marco ideal para una comida de horas. Comenzamos con dos manzanillas (La Guita, típico) y luego nos decidimos por el "menú de nuestros clásicos" (37 €), había otro, el Menú Gourmet (55€). En la carta, para quien lo prefiera, hay entrantes, pescados, carnes, arroces, clásicos, más platos fuera de carta. El IVA es aparte. Un ejemplo, el Pitu de Caleya (16 €), mínimo dos personas.
La carta de vinos es muy completa, llena de buenas referencias: pedimos Pétalos del Bierzo 2008 (20 €).
Primero te traen una selección de mantequillas de colores, que al final resulta ser una invitación. Luego un consomé de marisco con picadillo y toque de cítricos, muy buena armonía de sabores. Luego, croquetas, muy bien. A continuación, el revuelto de la casa sobre torto de maíz. Bien. Lo más contundente es la fabada asturiana, aunque es una versión aligerada, digamos, frente a la que puedes tomar en cualquier otro sitio. Vamos, que no te empachas. Finalmente, el pitu de caleya con arroz y pimiento rojo, la verdad es que me esperaba más de este plato: no está mal, aunque lo encontré un poco seco y con cierto sabor terroso... De postres, una especie de gaita de naranja con mango, y luego el "arrocín con leche", como dicen ellos, también con ese efecto "quemado" por arriba. La verdad es que esto sí que empacha un poco, esa repetición del flambeado en los postres. Para terminar, unas infusiones: un poleo menta y un té con canela. Es inexplicable que en un sitio de esta categoría no tengan té Earl Grey (Twinings u otra marca). Pero bueno, lo que trajeron estaba bien, y muy bien servido también.
Al final, dos personas, salimos por 114 €, con botella de agua también.
Muy buen servicio de mesa, como era de esperar. Copas Spiegelau. El pan es una selección en la que puedes elegir de tres o cuatro tipos.
Los servicios son también de destacar, porque aparte su diseño, su amplitud, su "lujo", tienen en el lavabo de fuera del detalle de una cestita con cepillito y pasta de dientes, algo que no he visto en ningún otro sitio.
Un restaurante que sin duda es lo mejor ahora en Gijón.

23/01/2010

No esta mal pero no mata

El lugar es muy bonito, dentro del museo del pueblo de Asturias. El local es diáfano y muy bonito, sobrio y en tonos ocres. Las vistas desde los ventanales son muy bonitas.

En cuanto a la comida, pues bien pero sin sorprender. Te traen primero una mantequilla de cítricos con crema de Oliva q es gracioso el sabor, pero cuando 10 min después sigues teniendo regusto a polvorón de limón, pues como que no.
Después un aperitivo que es una crema de queso con aguacate y huevas. Muy rica y suave.

Como entrantes pedimos media ración de croquetas (6 unidades) que estaban muubricas y suaves. Después calamares frescos, muy ricos. Por ultimo foie. A mi el foie es q me encanta casi como me lo pongan, pero que al acabar el plato el sabor q me quede ea el de la almendra amarga, pues como que no.
De primero pedimos solomillo: muy buena calidad, rico pero vamos, un solomillo con patatas.
De postres: arroz con leche, normal pero sin sobresalir y una torrija que parecía todo menos una torrija, era mas como una masa y con mucho sabor a canela.
Los cafés ricos.

Volveremos para probar un menú degustación de platos tradicionales de su carta q tenía una pinta fantástica y por unos 35€.
Cenamos con cavaby salimos a unos 60€ por persona.