La degustación de cualquier plato es un argumento inmejorable para satisfacer las mejores ocasiones. La cocina de la Sopa BoBa ha evolucionado estos últimos años, la cocina creativa es fruto de una elaboración intencionada y la calidad del género que hoy disponemos en el mercado asume un papel importante en esa n...

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27/03/2017

Imaginación y buenrollismo

Nos cuesta mucho escribir post, una mezcla de falta de tiempo, de organización y porqué no decirlo de ganas. Que esto para nosotros es un hobbie y una manera de compartir totalmente altruista.

Pero hay sitios que creemos que por el número de veces visitado y porque su dueño, Fernando Limón nos da muy buenas vibraciones, merecen ser conocidos y reconocidos (más si cabe) aunque eso suponga que la próxima vez que llamemos para reservar nos digan que hasta dentro de dos meses no es posible.

Mucha vida a la sopa boba! os contamos nuestras experiencias en el siguiente link

yanzoo.es/la-sopa-boba

19/08/2016

Menos locura y más calidad de las esperadas

Uno lee críticas antes de ir a un sitio, y se forma una idea que no siempre coincide con lo que luego comprueba que es en realidad. Había leído sobre la decoración loca de este La Sopa Boba, había visto fotos, había leído descripciones de una carta larguísima llena de postits, y de algunos de sus platos (que si la cafetera de salmón, que si la maceta y regadera de postre...) Había visto incluso fotos del señor Fernando Limón, y claro, todo esto te lleva a hacerte una idea de que cuando fuéramos nos encontraríamos un sitio loco loco, obra de un cocinero que tiene una idea caótica y creativa de la cocina, y que aquí iba a haber mucha forma (divertida, eso sí) y poco fondo.

Pueees, más bien no. La verdad es que mi conclusión tras ir es que es un sitio con mucho más conocimiento y base de cocina, de producto, de preparaciones clásicas y de fusiones bien hechas sobre las que empieza a trabajar para elaborar los platos, que puro fuego de artificio para sorprender a los clientes ávidos de chefs locos.

Bien comunicado desde Madrid pero preferiblemente en coche, Alpedrete solo está a media hora por la A-6 y un poco por la N-VI. El sitio desde fuera es verdad que no promete. Una vez dentro sí me gustó. Está claro que la decoración tiene elementos locos, jugando con el surrealismo y con el humor sin más, pero solo detalles, y el golpe general es un sitio blanco, espacioso, moderno, fresco (nada asociado a la idea de "sierra madrileña"), con mesas con muy buena separación y bien vestidas. Muchas referencias a la cultura japonesa, con bonsai, botellas de sake, manekineko, cervezas japonesas en carta...

Como veníamos aquí, nos acompañamos de gente que pegara con lo que esperábamos del sitio, esto es, los señores Spider y los señores Rodriguez, que no les gusta nada ni una buena fiesta ni un buen plan gastronómico. Sobre todo viene bien el señor Spider en este caso, por ser ya casi cliente preferente del sitio y jugar en casa.

Pan de Madre hizo Pan y Cerveza artesana 942 (de Cantabria) de aperitivo, con unos edamames, (luego vino otro aperitivo de "bombón de aceituna con anchoa y vermú") mientras hojeamos la carta, que a mí no me pareció tan caótica. Es cierto que ponen algunas cosillas extra por la mesa, en cartelitos, hay alguna corrección y en general es una carta extensa, pero tampoco tanto. En unas cuantas visitas se podría ir probando casi todo lo que apetece y ya estamos acostumbrándonos a las cartas con tres líneas de descripción por plato y mil ingredientes que tienes que tirar de Google para entender. Eso sí, esto no es un asador, así que hay que venir con la mente abierta y aceptando muchas mezclas e ingredientes sorprendentes.

Nos dejamos aconsejar sobre la comanda por el propio chef Fernando Limón, un tipo que a primera vista me pareció serio, tranquilo y más humilde que lo esperado en lo que yo me traía preconcebido (algo así como el Dalí de Alpedrete, para tratar de explicar mi confusa idea previa).

Nos aconsejó platos de mar sobre todo, aunque en la carta hay una buena representación de carnes, sobre todo exóticas. Así para resumir, es una cocina española, con influencia de cocina fusión (japonesa, peruana...) y el toque divertido que le puede aportar Fernando Limón. No sabemos si es que le pudo la presión o que realmente no hay tanta puesta en escena rara, pero a pesar de que pedimos los greatest hits y espectáculo, no hubo más platos con un emplatado "sorprendente" más allá de la mencionada cafetera de salmón y de la maceta (a falta de una carne sobre piedra volcánica o algo así que por lo visto no tenía ese día).

La comanda vino a ser así de (mala) memoria:
- Salmón en cafetera
- ceviche de merluza con cítricos (yuzu, limón y lima)
- hígado de rape con ito togarashi, frambuesas liofilizadas, y helado de yuzu
- Morcilla de calamar en su tinta con huevo a baja temperatura y setas
- croquetas de morcilla sobre puré de mango
-- pedimos ampliación de comanda ---
- anguila con corteza de gamba, kimuchi de tripa de cerdo, foie y no sé cuántas cosas más...
- manitas de cerdo
- gindara (bacalao negro)

Postres:
- maceta de texturas de chocolate con regadera de zumo de fruta de la pasión
- postre con lentejas
- chupachups de yuzu y chocolate

De algunas pedimos o nos aconsejaron 2 raciones, de otras una para probar. De cantidad comimos mucho y bien, aunque hay platos que no son tan para compartir, como el gindara, o la anguila, y una sola ración para 6, se queda corta incluso para probarlo.

Para elegir vino, le dejamos el marrón al señor Rodriguez, que aceptó la recomendación de un Los besos que Te Robé (que para mí que es un vino de la casa, porque no veo info por internet), y luego un Infiltrado (Jumilla 2014, sin filtrar) del que repetimos botella, porque nos quedamos con sed. No seré yo el que comente de los vinos, porque ni idea, yo solo bebo (bastante) y asiento ante los comentarios.

Después de los postres, pedimos unos gin-tonics de la casa, que tienen 3 posibilidades: frutos rojos, cítricos o hinojo. Todos preparados con ginebra artesana, y con hielos de gintonic rellenos de bolsita de té. Impecables.

Unos 40€ persona por comer y beber lo que quisimos es un precio más que decente por un sitio del nivel y no tan lejos de Madrid.

Como comentaba al principio un sitio mucho mejor gastronómicamente de lo esperado y más sencillo (en el buen sentido) y menos loco.

Lástima que lo de tener que ir en coche a mí sí me eche para atrás por el tema de conducir y beber (si no hubiera tenido una chofer que no bebe para la vuelta, no sé como habría vuelto), si no este sitio sería de volver bastantes más veces para seguir explorando esa carta interesante y compleja a la altura de otros muchos en Madrid, solo que más barato por estar en Alpedrete.

spider72

Me acuerdo a ratos

8 de junio de 2015

volga

A mí me ha costado. Soy un onceochosetentero de palo. Debería salir con la libreta y el palo metido en el culo, como manda el uniforme.

8 de junio de 2015

je suis béatrice

Joorrrr, tengo que ir...

8 de junio de 2015

Sr Rodriguez

Me faltó una foto a la facturita. Aquí andaba de free rider a ver si alguien comentaba lo que comimos porque sólo recuerdo el vino que (bien) dejasteis a mi vera

8 de junio de 2015

Prwll

Por puntualizar, la 942 no es una marca de cervezas si no que es la pale ale que hacen los de Dougall's, unos de los mejores cerveceros que hay en España

8 de junio de 2015

volga

Pues gracias por la puntualización, Prwll. La cerveza nos dejó a todos muy sorprendidos, por la cantidad de toques frutales que tenía. Se hacen unas cervezas cojonudas en España últimamente, tanto que cuesta ya conocerlas todas.

8 de junio de 2015

03/09/2017

Divertido y rico

Ya hacía tiempo que tenía ganas de venir por La Sopa Boba ym tras un intento fallido (estaba lleno), por fin pude visitarlo.

La sala es desenfadada y agradable. La cocina de tono original, buscando fusiones que puedan sorprender, aunque sin ser muy enrevesada.

Optamos por el menú degustación de 35€/persona que parecía incluir los principales "grandes éxitos" (como el salmón en cafetera). Fueron 6 platos y 2 postres. Por el precio, temían que fueran bocaditos y que la cosa no llenara, pero nada más lejos de la realidad. Sales bien saciado con las cantidades que sirven.

Ningún plato nos resulto sublime pero destaco el susodicho salmón, y unas gyozas de gambas al ajillo como lo más rico. El que mas me decepcionó fue el bloody mary de carabinero, al que le faltaba poderío marisquero (el tomate se comía el resto de sabores). No obstante, estaba aceptable, y el resto de platos salados ricos (un tartar de ternera, un wontón de carrillera con curry, una paletilla de cerdo a baja temperatura) Por cierto, la presentación no es su fuerte. En los postres noté una subida de nivel, con la original maceta de chocolare con maracuyá y la riquisima torrija con helado de caramelo salado. Todo esto, junto con un par de apertivos (edamame y bombón de anchoa con vermú) por 35€ me parece un precio muy competitivo (inisisto que va bien de cantidad, sobre todo el plato final de paletilla de cerdo)

Acompañamos con una botella de un muy rico Finca Moncloa de Cádiz. La carta de vinos es bastante singular, con una selección un poco extravagante de vinos nacionales y extranjeros. Ojo al tinto recomendado por la casa: "El gitano pelirrojo esperando sólo en la sala de urgencias". No tuve valor para pedirlo, lo admito.

El servicio fue amable y simpático, con buen ritmo de platos salvo un lapsus temporal entre dos de ellos que si hizo un poco más largo. Nada importante.

En resumen, una cocina original con buenas fusiones (unas mejores que otras) sin llegar a ser preciosista ni super elaborada pero de indudable buen resultado y con muy buen precio. Para volver

29/07/2016

Mi top de la sierra.

Despues de varias visitas (4 ya) se sigue reafirmando como un templo en la sierra. La relaccion calidad precio es insuperable.

El salmon es un must. Sencillo pero de un sabor final increible.
La ultima visita unas giozas de gambas al ajillo increibles.
Carrillera de atun.... quiero mas.
Ceviche al momento, perfecto, con yuzu.

La maceta de chocolate a parte de simpática esta muy conseguida. Un imprescindible, no para mi.
Los postres de queso están entre mis favoritos.

Tiene siempre vinos tremendos a precios muy competitivos.

El local me parece original y diferente, solo le falta cambiar las horribles ventanas.
La terraza en verano es agradable, aunque no es un lugar para recordar.

Alvaro Armenteros

lo tengo pendiente desde hace un montón pero no consigo ir...y está claro que tengo que :)

29 de julio de 2016

Comelomano

Alvaro espero que te guste, ya se sabe que las expectativas demasiado altas.... a veces no ayudan.

29 de julio de 2016

Yanzoo

Me encanta este sitio y mucho!!!

1 de agosto de 2016

30/05/2016

Si no estuviera en Alpedrete... (3'5*)

Mayo 2016

Por fin Sopa Boba, ya iba siendo hora. He de decir que nos perdimos varias veces antes de dar con el restaurante, google maps nos cogió manía pero al final conseguimos llegar a esa "nave" kitsch que me recordó a una peña flamenca (por los colores, supongo).

No sé por qué me imaginé que la carta serían un montón de platillos tamaño tapa, me sorprendió ver una carta al uso con sus entrantes, sus carnes, sus pescados y sus veintitantos postres.

Pedimos el ceviche de pez limón fuera de carta, un bluf de plato, muy buena calidad y corte del pescado pero el aliño sabía a pomelo, tenía demasiado pimiento e ingredientes como semillas de lino y quinoa que ni sabían ni le aportaban nada, no me gustó este plato. Sardinas ahumadas, ricas, pero son las de Fish Gourmet que compro en el mercado de la cámara agraria. Tercer entrante (sí, tres, se nos fue la pinza): vieiras con panceta, maravilloso este plato.

De segundo pedimos bacalao negro (gindara) y carrillera de atún, ambos platos flipantes, texturas y sabor increíbles, eso sí, la "sugerencia de presentación" dejaba bastante que desear: plato rectangular de plástico, pescado en el centro y en cada esquina una salsita/aderezo distinto, algunos de ellos no pintaban nada allí.

Dos postres tamaño descomunal: maceta de chocolate y crema de torta del casar, si te has quedado con hambre esto te remata.

Ah, de beber teníamos el vino Oveja blanca que me gustó muy mucho.

En cuanto a la atención no fue destacable, uno de los camareros nos "tiró" los platos en la mesa sin recoger los anteriores y quedó muy muy feo.

Cuenta final para dos: 102'50€

Conclusión: en La Sopa Boba hay platos de mucha calidad pero no me parece "único" y creo que no merece la pena el viaje a Alpedrete, en Madrid capital puedes comer parecido por el mismo precio. Nos pareció un poco carete, en muchas opiniones ponía 35€ como precio medio, es verdad que teníamos 3 entrantes y 2 postres.

Rosalía Martínez (Pi...

lo mejor es el helado del pie de froilán. supremo. es un frigopié con agujero!

22 de mayo de 2013

Yanzoo

A mi me fué bastante mejor, atención de camareros incluía. Si no estuviera en Alpedrete iría muuucho más!!

31 de mayo de 2016

spider72

jejejej a ver, los Sres Spider Senior tienen un chalet en Alpedrete, pero aún así diré que es cierto que no merece la pena ir a Alpedrete, porque no es precisely una perla de la Sierra Norte. La verdad es que a mi me ha ido siempre genial en LSB en cuanto a servicio y a zampa.

31 de mayo de 2016

03/04/2016

EN ALPEDRETE

Siento disentir de la opinión general de todos los foodies con respecto al restaurante La Sopa Boba. Quizás fue que nosotros no teníamos la noche, puesto que incluso fuimos con unos amigos a los que les encanta, pero la verdad es que mi pareja y yo terminamos la velada desencantados, especialmente yo que había puesto muchas expectativas en este lugar. Pero así fue.

A su favor, la sala me resultó más acogedora y menos estrafalaria de lo que esperaba, nos asignaron la mesa de cuatro con las sillas rojas de enea que me encantó. Mesa bien vestida con vajilla informal con buen gusto. Menos acogedor fue Fernando Limón que nos tomó la comanda y quiero recordar que nos sirvió algún plato o se interesó por nuestra opinión, pero fue muy serio y esquivo, quizás sea timidez.

Buena cadencia de los platos, pero servicio descompensado porque la que supongo que es la jefa de sala era amable y explicaba con detalle los platos, pero el camarero no decía ni “mu”, por lo que unos platos tenían explicación y otros no. Al pedir la comanda tuvimos que reclamar en dos ocasiones que nos cobraran porque se olvidaron de nosotros.

En cuanto a los platos esta fue nuestra elección:

Aperitivo de bombón de aceitunas con anchoas y edamame.

Foie de rape, yuzu, caviar de arenque y gelatina de soja y sake. A mí me gustó, era la primera vez que lo probaba.

Morcilla de calamar en su tinta con huevo a baja temperatura y setas. Trampantojo prescindible.

Sardinas ahumadas con guacamole. Cuatro lomos de sardina grandes con un ahumado muy rico y guacamole suave. Este plato me gustó mucho.

Ravioli de cocochas de bacalao con morro de cerdo ibérico. Gran decepción, los raviolis eran muy pequeños con apenas relleno y el morro de cerdo nadaba en la salsa, un plato muy desdibujado.

De plato principal yo tomé solomillo de ciervo con salsa de ciruela verde. Gran decepción de nuevo, la carne no tenía sabor, estaba insípida y aquí os aseguro que sí que tengo criterio porque me encanta la caza y siempre que tengo ocasión la tomo.

El resto de los comensales tomaron manitas, que me dicen que estaban buenas, magret de pato con frutos rojos que gustó mucho y pez mantequilla con soja que sí tuve la ocasión de probar y debo decir que estaba buenísimo.

De postre para compartir dos personas yogur ecológico del que no recuerdo el sabor que estaba bueno. Carta de postres muy original y divertida.

Acompañamos con una botella de Infiltrado. Carta de vinos corta pero con una buena relación calidad-precio.

Con cesto de pan madre hizo pan y cafés/infusiones/vino de aperitivo cortesía de la casa la cuenta fueron algo menos de 140€, precio muy razonable.

En mi opinión no merece la pena ir exclusivamente hasta Alpedrete para comer en La Sopa Boba, si te pilla por la zona puede estar bien. Insisto en que quizás tuvimos un mal día (nosotros, no ellos), pero no cumplió mis expectativas. Aún así le pongo tres estrellas porque a nuestros amigos les gustó mucho y sus platos principales estaban ricos.

Yanzoo

Pues fíjate que para mí fué el descubrimiento del año pasado. Pero las experiencias nunca son iguales o lineales. Yo seguramente sí repita y a ver cómo me va.

3 de abril de 2016

05/04/2016

Opción buena y divertida para cenar en la sierra de Madrid

Había leído buenas críticas e iba con altas expectativas. Pero se cumplieron! Fue una cena divertida, llena de sorpresas (cosa que ya no me suele pasar) y platos muy buenos. Un gin tonic (con ginebra hecha por ellos) e infusión helada, sardinas ahumadas, tartar de salmón, tarro de chocolate... Muy diferente de lo que se suele cenar en la sierra, y muy recomendable. Un local muy chulo (parece reciente). No sé si iría miles de veces, pero desde luego es para probarlo. Nos dimos un buen homenaje y nos costó 63€.

20/10/2015

Creatividad, desparpajo y originalidad en la sierra

Casi perdido en Alpedrete, allá donde comienzan las montañas de Madrid, ejerce en su coqueto restaurante Fernando Limón junto a Teresa, su fiel compañera y jefa de sala, un autodidacta enamorado de Asia y de las culturas extranjeras que practica una cocina de imaginación desbordada, mezclas insospechadas y sabores sorprendentes.
Su carta es larga, sobretodo en el apartado de los postres, pero la mejor opción es siempre dejarse llevar por Fernando y Teresa, que sabrán confeccionar a la perfección un menú de lo más resultón.

Y así comienza el viaje dentro de un caos ordenado al milímetro, apareciendo en la mesa delicias como su Jamón Ibérico de Atún rojo tras abrir boca con un poco de edamame y un riquísimo pan - del de verdad.

Golpes efectistas como el salmón ahumado en cafetera o la sauna en la que se hace la carne en medio de la sala, todo un espectáculo visual que culmina en el paladar como las sardinas ahumadas con un guacamole bastante cítrico, dos lomos importantes.

Platos de composición que jamás hubiésemos planteado, sorprendentes, como la anguila ahumada con kimchi de callos, una suerte de ensalada estos últimos. Delicioso el gindara, el bacalao negro que no necesitaba acompañamiento alguno porque su punto y sabor eran fantásticos y nuevamente llega la sorpresa con la oferta de carnes exóticas entre las que destacamos el tataki de canguro pero también puede encontarse ciervo, avestruz, antílope o bisonte.

De mezclas interesantes las manitas con cocochas de bacalao o las lentejas, que nos traen de postre al aroma de tomillo y pimienta de sechuán o su maceta de chocolate, que pone la guinda a una experiencia fantástica y de lo más innovadora.

spider72

La sopa boba es un imprescindible, sin duda!

21 de octubre de 2015

30/08/2015

Buena opción en la sierra

Comida en la SOPA BOBA de Alpedrete. Llegamos pronto para ver el pueblo, aunque no hay mucho que ver, chalets y urbanizaciones a tutiplén y nada más.

El restaurante está situado en la salida del pueblo dirección Guadarrama, muy cerquita de la estación de tren. Local luminoso en colores claros, y una decoración un poco rara, objetos modernos, antiguos, todo revuelto. Mesas bien vestidas y con una adecuada separación.

Nos toma nota el propio Fernando. No abrimos prácticamente la carta y nos dejamos aconsejar. Tomamos:

Salmón salvaje de Alaska, al humo de café, servido en una cafetera con soja, buen plato y presentación original.

Sardinas ahumadas, servidas en una especie de parrilla con humo de encina. Extraordinarias.

Takoyaki. Buñuelos de pulpo al estilo japonés con mayonesa de yuzu. Mucha masa y poco pulpo. Sólo correctos.

De postre la maceta de chocolate, en el que la tierra se sustituye por chocolate rayado y acompañado por una regadera de maracuya. Buen postre, nuevamente con una curiosa presentación.

Buena carta de vinos con referencias poco vistas. Por recomendación de Fernando pedimos un vino blanco de Cebreros llamado Chass, que al principio nos supo casi a Jerez, pero que fue evolucionando, oxigenándose y afinándose, y acabó estando estupendo.

Pagamos 56,50 € por todo. Destacable relación calidad-precio. En conclusión, la cocina de Limón es buena y actual, nos recordó a Bacira, Triciclo, etc. Si te pilla por la zona es una excelente opción, que se aleja del sota-caballo-rey de los asadores del entorno.

01/06/2015

Willy Wonka a los fogones. Puro teatro. Gintonics con hielo de tónica. Gitanos pelirrojos en salas de urgencia. Venid.

29-05-2015

MORCILLAS MARINAS Y BIG MACS FRUTALES. IPODS INCRUSTADOS EN EL SUELO. ¿LAS VEGAS?....NO...ALPEDRETE.

(lo mejor es leer esta crítica con Lemon de U2 de fondo...).

Tampoco me extenderé mucho, pero la Sopa Boba sigue siendo un sitio al que hay volver de vez en cuando. Cena de sábado y local lleno.

De nuevo esa carta completamente inabarcable...da igual, lo mejor es ponerte en las manos de Fernando y que él te aconseje.

NUESTRA OPCIÓN:

MORCILLA DE CALAMAR. Un trampantojo perfecto, una morcilla de calamar y alga nori. Maravillosa.

COCOCHAS DE BACALAO CON OREJA. Puro desfase Sopero...pues que está muy bueno.

TARTAR DE ATÚN y CANGURO ambos muy correctos también.

MANITAS. Un fin de fiesta perfecto. De nuevo un placer.

Y encima dos postres: LA REGADERA DE CHOCOLATE, esto es como la marca de la casa, y hay que pedirlo yes o yes y UN "BIG MAC" I AM LOVING IT...esta vez de fresas...jajajaja me encanta Mr Lemon.

Con dos botellas de vino inflitrado y dos gintonics Made-in La Sopa Boba, 125 euros 4 personas.

¿Hay quien da más?

VENID. Y VENID YA.

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Cuando el vino de la casa de un local se llama "El gitano pelirrojo esperando sólo en la sala de urgencias", uno se espera cualquier cosa. Esta es la crítica de una de las comidas más divertidas de los últimos tiempos, una sorpresa escondida en Alpedrete (una pena que esté tan lejos).

Alpedrete es un puebllito cantero pegado a la A-6 camino de Navacerrada. Apenas 40 y pocos kilómetros, fácil de llegar. No me extiendo más.

EL LOCAL: Escondido al lado de la estación de tren está La Sopa Boba. El local es pequeño, aunque diáfano y cómodo: apenas unas 8-9 mesas amplias, separadas como ya no se recuerda y que permiten una sobremesa magnífica. La decoración es como todo en este lugar, inclasificable: blancos limpios, lámparas minimalistas estilo La Oca o el difunto Vinçon y suelos de hormigón industrial con figuras cerámicas, como modernos fósiles, que casi hacen que mi madre se partiera sus nuevos piños al entrar. Se lo perdonamos, porque mola.

EL CHEF: Fernando Limón. Un encanto, aunque pueda parecer distante y frío al principio. Me recuerda a Willy Wonka con un toque de Doc de Back to the Future, genio, visionario y excéntrico. Se ocupa de todo: desde tomar las comandas, hasta terminar los platos, pasando por montar y desmontar las mesas.

LA CARTA: ya lo avisó Acme y estoy de acuerdo con él...una muestra más de este local: puro caos, Terri Gillian en estado puro. Extensísima...decenas de platos...al menos uan veintena de referencias de...¡postres!...post it corrigiendo y/o añadiendo aún más platos...imposible abarcarlo todo, ni tan siquiera leerlo...un imaginario lleno de:

Bisontes (sí, bisonte...como los de Bailando con Lobos)
Canguros
Anguilas
Y hasta Frigopies con disparos de caza.

NUESTRA OPCIÓN:

JAMÓN IBÉRICO DE ATÚN ROJO. Pues así es. Perfecto como entrante, aunque para mí un pelín pasado de frío, lo que le quitaba sabor. Después de unos minutos estaba perfecto.

ANGUILA AHUMADA CON GELATINA DE MANGO Y VIRUTA DE FOIE. La anguila viene envuelta en un cuscús de arroz o similar. Perfecta. Sabrosísima. Una delicia.

FOIE DE PATO. Correcto. Yo no hubiera pedido esto con las maravillas que leí en la carta, pero fue un capricho de mi Sra Madre y eso goes to the Church.

SAUNA DE BACALAO: De nuevo un plato muy visual. Se termina con una "sauna" en una cazuela llena de piedra volcánica. Servido sobre una base de lechuga de mar. Muy recomendable y sin duda divertido.

SALMÓN AHUMADO EN...CAFETERA. Aquí faltaban Faemino y Cansado pintando un cuadro de Magritte y tendríamos ya el cuadro surrealista y genial completo. El Salmón se ahuma en una cafetera italiana de café de las de toa la vida y la salsa en la parte superior...que, como el café, cuando está lista "sube". Sin palabras. Y encima está bueno.

LOMO DE KANGURO. A mí me gustó mucho, nunca había probado el animalito éste.

POSTRES:

18 referencias, y de nuevo todo un despliegue de imaginación y diversión:

1.- FROILÁN. Un Frigopie con helado de frambuesa y un agujero en el medio. Las cosas de la caza ya se sabe. Es lo que es, pero el ingenio merece destacarse.

2.- LENTEJAS AL AROMA DE TOMILLO Y HELADO SICHUAN. Pues eso, a ver quien se atreve a poner un postre con lentejas. Servido en una piedra ovalada.

3.- MACETA. Un tiesto lleno de chocolate con diversas texturas, hay que espolvorear la menta encima y "regarlo" con la mini regadera de jugo de mango. Luego encima se come y está bueno...quien da más.

4.- HELADO DE PASAS. Correcto. Mi madre es mayor...demasiado ya tuvo con el salmón.

VINO: El de la casa, "El gitano pelirrojo", hay que pedirlo, por aquello de que en el Parque de Atracciones hay que subirse en todo, aunque a mí me gustó más la segunda botella, Un "infiltrado", en este caso sin filtrar, ambos a 16 eur/botella.

FIN DE FIESTA. NO SE VAYAN TODAVÍA AÚN HAY MÁS.

Además del vino de El Gitano, elaboran 4 tipos de gintonic...servidos con un bloque de hielo de ¡tónica! para que no se agüen.

Pero además Fernando nos dijo al final de la comida que...¡¡hacen su propio sake!!...queda pendiente una comida con maridaje.

CONCLUSIÓN: divertido y genial, peca un poco precisamente por la megalomanía que lo hace tan delicioso. EN mi opinión ganaría con una carta menos extensa y quizá un menú corto y/o un menú largo.

Pero cada uno es como es. Y a mí La Sopa Boba me ha enamorado.

Por cierto, todo lo anterior, con 4 gintonics, cafés, agua embotellada y un viaje alucinante: 144 euros/4 pax.

Xuxui_lindo

A mi la maceta me puede!! Ahora ya es más común pero la primera vez... pensé que se la habían dejado

1 de septiembre de 2014

spider72

Xuxui...yo no sé como será Montia...pero este sitio es la risa y entre la maceta y la cafetera...es un alucine tras otro...jajaja

1 de septiembre de 2014

Sr Rodriguez

Mira que estamos dando largas a La Sopa (más que nada porque poco hay alrededor) pero tentados estamos

Montia está al caer...again

1 de septiembre de 2014

EandradA

Montia no es "divertido", juega con el producto, no con "inventos".

3 de septiembre de 2014

Sonia

Pues a nosotros nos gusto bastante y nos lo pasamos genial

26 de febrero de 2015

spider72

Ahhh La Sopa Boba...creo que tengo ganas de volver.

26 de febrero de 2015

Cristina Altozano

Yo quiero!!

26 de febrero de 2015

Miss Migas

Fernando y Teresa MOLAN!!!!!!!

26 de febrero de 2015

Cristina

Solo 4 platos para 4? Uy... Los Spiders están flojeando... XD

1 de junio de 2015

27/05/2015

La cafetera que hace salmón y la maceta que es un postre...

Relación calidad-precio-disfrute de 10, para volver y volver...

Que bien nos lo pasamos en la Sopa Boba, y que genio es Fernando Limón, tras un finde por la sierra de Madrid decidimos poner el broche final en la sopa boba y no nos equivocamos en absoluto.

El sitio es una locura, en el suelo hay hasta ipods incrustados y la carta es otra locura, miles de platos muy apetecibles, mas los fuera de carta también muy apetecibles.

Tomamos;

- aperitivo, bombón de aceitunas con anchoas y edamame.

- Salmón ahumado en cafetera, muy divertido y muy rico, aunque habría que eliminar la piel de los tacos de salmon, ya que te dan unas pincitas para coger el salmón directamente y se hace complicado quitarles la piel.

- foie de rape, yuzu, caviar de arenque y gelatina de soja y saque, muy bueno, me encanta el hígado de rape.

-Ravioli de cocochas de bacalao con morro de cerdo ibérico, bueno, pero mas suave de lo esperado.

-morcilla de choco en su tinta, genial, tanto visualmente como de sabor, estaba fuera de carta y fue un acierto.

Aquí llegó nuestro gran dilema, ¿un plato mas o postre? Yo no soy nada de postres, prefiero mil veces pedir un plato mas, pero aquí acertamos de lleno pidiendo postres, hay una carta enormisima con mas de 20 postres,nos invitaron a una copita de pedro jimenez y nos decidimos por;

- crema de torta del casar con salsa de membrillo, trufa y vainilla, delicioso.
- maceta, un postre de chocolate muy visual que se riega con un almíbar de fruta de la pasión, también rico pero yo soy mas del anterior.

Todo esto, mas el gitano pelirrojo esperando solo en la sala de espera, mas dos mega gintonics con ginebra elaborada por Fernando acompañada de unas mini trufas, ascendieron a 76€, relación calidad precio imbatible, estoy deseando volver a probar platos nuevos.

spider72

Jajajjaa los alpedreteños te agradecemos esta crítica. La sopa boba es un must

3 de mayo de 2015

spider72

joé qué ganas de volver

27 de mayo de 2015

Cristina

A mi me gustó muchísimo, es el típico sitio que llevas a gente y alucinan...

27 de mayo de 2015

spider72

El único problema de La Sopa Boba (y no es culpa suya) es que sales con un pedal de escándalo y si no tienes casa en el pueblo...complicao

27 de mayo de 2015

Yanzoo

De este sitio todos habláis maravillas... Habrá que valorar la opción transporte público que entiendo será posible.

27 de mayo de 2015

Cristina

A pasear Alpedrete "pa arriba", Alpedrete "pa bajo".... XD

27 de mayo de 2015

Comelomano

En trasporte pubico, privado, en carro de caballos, patinete, ... da igual. El año pasado nos encanto y volveremos en junio o julio.

31 de mayo de 2015

09/06/2015

Aquí no hay sopa

Junio 2015, comida entre amigos. 4++

Pues casi dos añitos han pasado desde que tuve conocimiento de la existencia de este sitio hasta que los astros se alinearon y pudimos probarlo. Un tiempo que por lo que pude ver, le ha sentado bien al negocio, más organizado y menos "loco" de lo imaginado.

A este tipo de lugares no se puede ir en grupo excesivamente grande, se perderían muchos detalles, explicaciones y matices.
Ayer, grupo de 6 fue número óptimo para zurrarnos tropecientos platos, probar muchas cosas pero no perdernos en conversaciones, risas y despistes varios.

Carta difícil de resolver, incluyendo dos páginas completas con unos 20 postres. En cambio la carta de vinos es relativamente corta con opciones curiosas.

Local raro por fuera y muy agradable por dentro. Por momentos y salvando distancias me vino a la cabeza La Candela en Valdemorillo, de no tan agradable recuerdo

En nuestro caso, mesa bien grandota en la zona "noble" semi reservada de la entrada. Grandota que la próxima vez que comparta platos me llevo un palo de selfies para arrastrar la zampa a modo de crupier "la banca gana".

Volvemos al lío. La propuesta. Carta compleja con cositas de aquí de allá y hasta de bisonte, pero ojo, nada de platos con parafernalia vacía. Todos los platos probados muy consistentes, sin humo (algunos si pero literalmente) y con sabores bien diferenciados. Esto no es un soja-cilantro a lo Julito.

Como contraprestación a esta cordura vimos a un Fernando Limón tímido, hasta diría que distante. Yo esperaba más un prestidigitador, alguien con labia, con venta. Pues casi todo lo contrario. El resto del servicio bien aunque eché de menos más tiempo en cada explicación de platos.

Comenzamos bien arriba, con un pan de Madre hizo Pan bien bueno y una cerveza artesana 942. De aperitivo, edamames para mojar y una especie de bombón de aceituna con anchoa y vermú.

Prácticamente ni miré la carta. Entre el chef y Spider alias "aquí ya me conocen" la comanda estaba hecha, así que tuve un menú cuasi Montia, sin saber lo que vendría después. A disfrutar

Por culpa de ese no mirar la carta y no haber hecho las fotos de rigor o tomar notas con el lapicero bien engrasado no tengo otra que tirar de Roces-agenda y copiarle de mala manera lo que tomamos.

- Salmón ahumado en cafetera italiana. Empezamos bien. Sabor a humo más que el ahumado que tenemos costumbre.
- Ceviche de merluza con una salsa mezcla yuzu, limón, jengribre y lima). No es un ceviche al uso pero estaba bueno.

- Hígado de rape. Riquísimo plato y bien diferente al que teníamos como referente en Miyama. Este menos frío y compacto. Buen sabor

- Morcilla de calamar en su tinta con huevo a baja temperatura y setas. Riquísimas setas y apañado trampantojo. Bueno

- Croquetas de morcilla sobre puré de mango. De lo más simplón, bien sin más.

- Anguila con corteza de gamba. Para pedir dos más (es que con uno tocó a poco)

- Manitas de cerdo. El plato más clásico y bien bueno que estaba.

- gindara (bacalao negro). Me encanta este plato. Sólo por la corteza vale la pena

De postres hicimos una pasada por los ochocientos que tienen en carta y tomamos:
- maceta de texturas de chocolate con regadera de zumo de fruta de la pasión
- postre con lentejas
- chupachups de yuzu y chocolate

Soy poco de dulce pero estaban aceptablemente buenos, con premio al yuzu-chocolate. La maceta es un must por original y parafernálico que además está rico.

Todo lo dicho fue en versión una o dos raciones de cada al gusto. Algún plato no es compartible y deberíamos haber pedido dos. Aprenderemos a la próxima (seguro que hay próxima).

Para acompañar todo esto le dimos al vino tinto. Al principio intenté imponerme a Spider y Limón pidiendo Los Besos que Te Robé (que no lo encuentro en internete, así que es un falso nombre fijo), garnacha de sabor curioso. Me gustó.

A la que me descuidé ya estábamos cambiando a Infiltrado (Jumilla 2014, sin filtrar) del que repetimos botella. Esto de los vinos es algo personal. Los dos estaban bien buenos y a precio majo (no puedo decir si baratos o no hasta que no sepa lo que valen en tienda) pero me hizo más gracia por diferente y por menos "golosón" el primero.

Para terminar la faena, gin tonics caseros, que tienen de tres clases: frutos rojos, cítricos o hinojo. Pinta regulera y presentación aún más regulera.
Eso sí, ricos y divertidos. Para probar al menos y quizá compartir está bien.

Todo esta gran velada se quedó entorno a 40 euros por persona. Relación calidad-precio-disfrute-experiencia totalmente arreglada. Justifica una visita

Por principio de prudencia, porque me perdí detalles, explicaciones y porque igual hasta tuvimos suerte lo dejo en 4++, que está la cosita muy mal para ir regalando las estrellas. También es una excusa para repetir y terminar dándole la quinta.

24/03/2015

Creatividad ilimitada en la sierra madrileña

Con la llegada de la Primavera y del buen tiempo los madrileños comenzamos a mirar con mayor frecuencia a la sierra como objetivo de nuestros planes de ocio. Y en esta casa cuando hablamos de ocio, de manera directa o de forma colateral lo hacemos de gastronomía.

Si históricamente cuando pensábamos en ir a comer a la sierra lo asociábamos a la cocina tradicional y a los asadores, cada vez más el comensal busca sorpresa y creatividad y si hace unos meses os mostraba el divertido concepto del recientemente galardonado con estrella Michelin, Montia, hoy os voy a hablar de la creatividad ilimitada de Fernando Limón en su restaurante de Alpedrete, La Sopa Boba.

Fernando Limón es un extremeño hecho a sí mismo, entrañable, autodidacta y enamorado de Japón. Es está pasión por el país del sol naciente la que te hace entender gran parte de su cocina, sus ingredientes (algunos de ellos traídos de sus viajes) y su forma de mostrar sus platos.

La Sopa Boba se encuentra en la localidad de Alpedrete junto a Guadarrama a unos 45 kilómetros de Madrid por la Carretera de La Coruña (A-6)

Una vez llegado al restaurante se aparca sin problema en la puerta y accedemos a un agradable local, muy luminoso y con predominio del color blanco. Tiene una capacidad para unos 50 comensales aproximadamente y la separación entre sus mesas es correcta.

Si bien podéis echar un vistazo a la carta, yo os recomiendo que le pidáis a Fernando que os componga un menú degustación sobre la marcha teniendo en cuenta vuestras preferencias. Eso es lo que hicimos nosotros en nuestras dos visitas a La Sopa Boba y a continuación os muestro algunos de los platos que pudimos probar.

La cosa empieza con fuerza desde el primer momento ya que aperitivos como el bombón relleno de aceituna, anchoa y vermú o el dashi con dimsun de cerdo ibérico y gambas nos muestran que la cosa va en serio.

- See more at: espaciossecretos.com/2015/03/24/restaurante-la-sopa-boba/#sthash.HEq...

10/03/2014

Caos, delirio. En dos palabras: "Un-sin-dios"

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Marzo 2014. Almuerzo Domingo. 4
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De la serie "Esos domingos cast(i)llanos, güei" con La Candela (fail), Montia (habrá que volver), Coque (te alabamos señor) y los futuribles Mesón de doña Filo, Chirón y quizás aunque no lo veo, un Bohío bueno. Ainsss que se nos va la vida

[Modo letra pequeñita = on]

Mal que me pese voy a tener que empezar a darle la razón a Ean con lo de los domingos castizos. Si Humanes era el desierto, en Alpedrete la gente se da ya al gin tonic premium para pasarla al solete y al silencio absoluto

[Modo letra pequeñita = off]

La Sopa Boba by Fernando Limón.

Todo un personaje. Con la Sopa Boba Fernando ha conseguido lo que quería que no es otra cosa que dar rienda suelta a todo lo que le pasa por la cabeza. Toda esa locura, extravagancia, creatividad que hoy nos ha hecho disfrutar tanto. Toda una experiencia.

La ubicación del restaurante no ayuda pero el sitio en sí está bien resuelto. Una gran sala blanca, diáfana y con mucha luz, dividida en dos partes, una de ellas en una especie de altillo. Salvo que se vaya en grupo, sin duda es mejor asegurarse una mesa al lado de los ventanales. Mesa amplia, mantel y servilletas de tela. Sillas de plástico, en cambio.

La decoración es inenarrable. Entre que si no se puede explicar no tiene sentido que lo intente y lo que ya se ha dicho del lugar pues,... no dedico más esfuerzos. Hay que verlo.

En cuanto al servicio, amable y con ganas de agradar. También de poner un poco de cordura en toda esta explosión de extravagancia del Chef, despeinado y con aire de pintor surrealista, pero totalmente integrado en el servicio, terminando platos en mesa o comentando ingredientes y preparaciones con sus invitados. Más que en ningún otro sitio, la Sopa Boba es la casa de su cocinero, que no es decir poco.

La carta, como no podía se de otra forma, es un puto caos. Montones de platos, páginas enteras de sugerencias, post-its con recomendaciones, otras cantadas fuera de carta, papelitos "a computadora" tapando opciones antiguas,... Todo apetecible pero difícil de coordinar. Fernando tampoco ayuda demasiado a orientarnos, imagino que porque piensa que todo está bueno.

Al final nos decidimos, todo para compartir as usual, por:

Aperitivos:

- Rico y abundante edamame

- Un curioso bombón de piña y centollo. Explosión líquida en boca éste, pero falto de potencia. No logré captar el rollo centollo.

Primeros:

- Capaccio de gambas con ¿chantilly de huevas? (llevaba pamplinas e ikura, que yo recuerde): Muy rico. Fresco y con excelente sabor.

- Vieiras en panceta ibérica con alga enoki y salsa de tamarindo: Rico también aunque se deja ver ya la tendencia al exceso en la variedad de sabores . El plato se completaba con unos brotes de soja ¿caramelizados? y con un lecho de ramallo de mar que refuerza el sabor a idem.

Principales:

- Guindara (bacalao negro de Alaska) a la parrilla: BRUTAL. Un sabor espectacular con un toque picante que le da la maceración con hasta siete especias. Llega con un toque de parrilla pero tras una cocción a baja temperatura . Realmente espectacular. Viene acompañado por un millón de cosas: Un rico bambú, pimiento, otra alga, una cosa parecida al lichy, una seta, un bocadito rico que no supe reconocer, salsa de soja,....

- Tournedó de bisonte. Carne roja tierna y con sabor. No preguntaron por el punto pero llegó a nuestro gusto, tirando a poco hecha. Nuevamente carrusel de acompañamientos: Fresa, calabacín, puré de patata, calabaza y manzana.

Postres:

- Maceta. Presentación WTF total. Para descojonarse. Varias texturas de chocolate emulando la tierra de una maceta (literal David, no se come) y que puedes regar con zumo de maracuyá que viene en su correspondiente regadera. Estaba rico.

- Crema fría de torta del casar con salsa de membrillo, trufa y vainilla. La crema de torta ESPECTACULAR, muy rica también con el toque de membrillo (la trufa no la pillé). El helado de vainilla, en cambio, no aportaba nada.

Con tres cervezas Kirin ( no tienen cañas) y una copa del tinto extremeño recomendado, agua, un licor de regaliz (invitación) y dos cafés (invitación) fueron 81€ total para dos.

Cocina compleja, con mucha intención y gran apuesta por la creatividad, por sorprender a cada momento. Quizás peca de algo de exceso, de tratar, además, de concentrar demasiados sabores y variantes en el mismo plato. Mi impresión es que sin moverse un ápice de su estilo, que me encanta, debería reducir la propuesta, ordenarla un poco o quizás venderse, aunque sea parcialmente, al juego de los menús degustación, que nos permitiría conocer su cocina de una forma más eficiente para ambas partes.


Sólo la guindara merece la visita. Es más sólo la portada de mi carta de postres, esa de los antidisturbios como corriendo por el campo entre florcillas ya compensa el viaje.

Me lo he pasado superior y hemos comido entre bien y muy bien. Volveré seguro


PS:

- Pan de Madre hizo pan. Maíz (rico,rico) y semillas
- Hacen ginebra casera. Otro día "habraqué".
- Vaya chapa, my friends. Necesito un editor.

EandradA

Mira que no te hacía yo en La Sopa Boba...

9 de marzo de 2014

acme

Anda, ¿y por qué no?

9 de marzo de 2014

je suis béatrice

¿Tournedo de Bisonte? Pero ¿Bisonte de los del Far-west? No lo había oido nunca...Tendreque. Por cierto , yo conozco a un editor...

10 de marzo de 2014

acme

También lo había de antílope y algún plato de canguro.
De lo del editor ya, pero yo soy de prosa fácil, no creo que le convenga.

10 de marzo de 2014