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15/12/2016

KEEP KALM and vamos a comer!!!

Por fin hemos tenido el enorme placer de comer en La Tragantua. Se trata de un pequeñísimo pero encantador restaurante situado en la calle de la Verónica n° 4 que destaca por su excepcional comida; con una materia prima de alta calidad, a nuestro entender, pero sobre todo por el trato intachable dispensado por su personal, en especial por Pablo, el gerente del local.
Como ya hemos comentado el restaurante es reducido y cuenta con unas pocas mesas por lo que es imprescindible reservar dado que es uno de los sitios punteros de la capital y está muy solicitado.
I
Tras ojear la carta, estábamos bastante indecisos ya que contaba con multitud de platos que pintaban muy bien, así que no nos quedó más remedio que recurrir a Pablo para que nos orientara y al final nos decidimos por los dos entrantes y los dos segundos que detallamos a continuación.
Para empezar tomamos un sabroso “revuelto de boletus edulis trufado”, muy jugoso, que estaba delicioso.

También pedimos el “queso majorero a la plancha con mojo rojo”(típico de Fuerteventura) que tampoco nos decepcionó.

Junto con los entrantes nos trajeron de aperitivo unas rodajas de tomate con cebolla frita y salsa de miel y mostaza muy ricas.

Para acompañar la comida en esta ocasión optamos por un tinto ecológico D.O. Jumilla, que no conocíamos y resultó más que aceptable, “Las hermanas” 100% monastrel. Un vino ecológico, que Berto Monteblanco define como: "amable, equilibrado y con gran presistencia"


Tras los entrantes nos trajeron el primero de los segundos, que por cierto se encuentra entre las recomendaciones que tienen en su página web, el “lomo de bacalao islandés con ajada y morcilla de Burgos” acompañado de un puré de patatas que, según nos indicó Pablo, estaba aderezado con el aceite resultante de cocinar chorizo. Tanto el bacalao como la morcilla estaban muy buenos.

Para terminar nos trajeron el “wok de ternera de Ávila con boletus edulis”, salteado con cebollas (nuevas), patatas en rodajas y salsa de ostras que le aportaba un toque oriental, otro magnífico plato que nos dejó un muy buen sabor y con ganas de más.

Tuvimos la suerte de poder contar con un descuento del 30% al haber realizado la reserva a través de la página de el Tenedor, por lo que el precio final se redujo gratamente.

No obstante, aunque no hubiéramos contado con el descuento, resulta un restaurante altamente recomendable ya que cuenta con platos muy elaborados y con una presentación exquisita así como con un personal muy agradable.

30/12/2016

Comida creativa con precios contenidos

Tragantúa es uno de esos sitios en los que uno está a gusto. Restaurante íntimo, con pocas mesas, sin humos y muy agradable. No tiene estridencias, ni pretensiones, y por eso, es uno mis recomendables de Madrid. Camareros hiper agradables y educados, el ambiente es muy especial, tiene algo, en su cálida sobriedad.

No es caro, sin ser tampoco barato. Comida original, sin florituras, pero sorprende la dedicación que dan a cada plato, con sabores muy bien conjuntados. Comida de calidad y con una ejecución muy buena. Un must en el más emprendedor Barrio de las Letras de Madrid.

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:
zampurreando.com/2016/06/17/la-tragantua

10/12/2015

Guay,pero horrorosamente CARO.

Tiene una buena terracita acristalada,ya venden loteria de navidad.
La merluza con almejas vale 23 eurazos,el solomillo vale 23 eurazos,estaba buenisimo el helado.
Hacer la reserva pronto.
Veo que hay varias sucursales.

14/10/2015

Romántico sin empalagar

La Tragantúa es uno de esos sitios en los que uno está a gusto. No tiene estridencias, ni pretensiones, y por eso, es uno mis recomendables de Madrid. Camaremos hiper agradables y educados, el ambiente es muy especial, tiene algo, en su cálida sobriedad.

No es caro, sin ser tampoco barato, y tiene platos ricos de esta cocina en la que cabe un salmorejo como un plato cantonés, pero con cierta coherencia. Buen gusto, detalles y agradable en general.

Además, en el Barrio de las Letras, en esas callejuelas como de motín de Esquilache, capa y espada, muy cerca de Huertas y demás para tomar un copuz postrero.

06/03/2014

Lugar minúsculo con gran cocina

Atraídos por las buenas críticas, reservamos para la cena de un miércoles en este restaurante a través de una página web que ofrecía un descuento del 30% en carta.
El local es muy pequeño, casi diminuto, pero resulta muy acogedor con sus paredes color bermellón y sus vigas de madera vista. Es, posiblemente, su tamaño lo peor del restaurante, ya que con el ánimo de rentabilizar el espacio, las mesas están muy juntas, llegando a ser bastante ruidoso si está lleno, como fue en nuestro caso.
La carta es muy atractiva y ofrece un menú (también para cenas) por poco más de veinte euros que incluye hasta el vino (de la casa) lo que lo trasforma en una opción muy, muy interesante. En nuestro caso elegimos a la carta. Tomamos de entrada Milhojas de tomates verdes fritos y Brocheta de langostinos y calamares. De principal elegimos Dados de buey y Soldaditos de Pavía (este último por recomendación de dueño). Todo estaba riquísimo, en cantidades generosas y muy bien presentado. La comida, pues excelente. La carta de vinos es original, pues huye de los Riojas, Riberas y Somontanos de siempre y ofrece otras denominaciones nacionales emergentes y muy interesantes. No obstante, en nuestro caso, tal vez lo peor fue el vino, un Borsao de Campo de Borja recomendado por el camarero que no estuvo a la altura de los platos.
Pero si la comida fue buena, el servicio fue aún mejor. El dueño atiende a los comensales con un trato exquisito, a la vez cercano y cálido, pero si sobrepasare en familiaridades. Es un excelente profesional que se ve que se ha ganado a pulso el éxito de su negocio.
El total no llegó a los 60€ gracias al descuento del 30%, lo que dotó a la cena de una excelente relación calidad/precio. Otra cosa hubiese sido de no contar con el descuento, pues la factura habrá subido a casi 73€.
Solamente un cometario que nos sorprendió a última hora: al pedir la cuenta nos la presentaron escrita a mano, con sus sumas y porcentajes de descuentos. No sé si tendrían la caja estropeada (aunque en el local no se veía ninguna), pero si no es así y esa es la práctica habitual, el dueño debería saber que hoy en día una cuenta hecha a mano produce una cierta desconfianza, por los posibles errores que pueden darse al hacer manualmente las operaciones. Esta desconfianza con seguridad se verá incrementada cuando la gran mayoría los clientes (como es el caso) son extranjeros. Es un anacronismo que deberían evitar.
De cualquier manera, como resumen: un lugar muy recomendable que volveremos a visitar, sin duda.

11/01/2014

Enero 2014. Menú diario.

Buen menú a 12,5€. Local ínfimo con cocina microscópica. El pobre Pablo, super amable, tiene que hacer tetris para montar las mesas.

Hoy Viernes a las 15:30 estaba petadísimo y gente esperando fuera porque claro, dentro ya sería el camarote de los Marx Brothers

De lo que tomamos destacó la rica y picantilla ternera thai. De primero mi arroz verde ¿de albahaca? falto de cocción y soso para mi gusto. Las setas y el pollo ok.

Tardaron mogollón en todo pero se disculparon mil veces diciendo que no era normal, que hoy se les había ido la pelota.

Bueno pero yo hoy no quería hablar de esto,....

REFLEXION:

Quien piense que la clientela no influye en el sitio es que no tiene ni idea ( parafraseando al querido a.l.f.). Un local pequeño con mesas juntas y sin una insonorización/reducción de sonido de la hoxtia va a ser ruidoso, es inevitable, sobre todo, si estamos en España. Pero si en el cóctel metes a un cabrón, si, si, con todo el cariño pero un cabrón con todas las letras, que se pone a berrear para comunicarse con alguien que tiene a apenas a 50 cm de distancia, la experiencia puede convertirse en algo tan insufrible, tan desesperante que yo he llegado a escuchar una vocecilla interior que me decía,... "mátale, levántate y clávale el cuchillito de la carne, házlo, acaba con este cabrón...."

No sé si lo que me movió a no decirle nada fue la educación, la timidez o la medio complicidad con otras mesas pero de verdad que me he quedado con las ganas de levantarme y montarle un pollo al tipo éste. Hay gente que no debería salir de su puta casa.

Cuando se fue, paz absoluta. Pedimos un café para confirmar que se podía estar en Tragantúa sin sufrir esa tortura y que realmente podía ser lo que a priori parecía, un sitio agradable, bullicioso a mediodía pero agradable al fin y al cabo.

09/12/2013

Cocina diversa y menú del día

Menú del día a 12€ (ó 12'50€, no recuerdo). El sitio es pequeñajo pero se peta. Fuimos a las 14h o'clock sin reserva y encontramos sitio pero después de nosotros entró gente a preguntar, otros hacían cola, el teléfono sonando, en las mesas doblando turnos...

El menú consta de 5 primeros y 5 segundos, todos con muy buen nombre. Pedimos arroz con verduras al wok y estaba muy rico, sabroso, buena cantida.

De segundo lubina con demasiadas espinas (esto no es cosa del restaurante, lo sé), venía con patatas asadas y pimientos, estaba buena pero es un plato normalito. El otro segundo fue köfta/kofte/albóndiga gigante con especias, patatas fritas y varias salsas.

De postre yogur rico y muy dulce.

La conclusión es que es un menú con buena rcp, consistente, variado, bien medido, los camareros son simpáticos y el sitio, aunque mini, es agradable.

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Me gusta mucho su ubicación porque a pesar de estar en Huertas, se encuentra en una calle poco transitada y algo fuera del meollo turístico. Es muy cuco, chiquitico y recogido, con un tono rojo muy acogedor.

Nos atendieron muy familiar y amablemente y pedimos las milhojas de tomates verdes fritos, plato correcto, no deja de ser tomate empanado pero con un toque de salsa de setas muy buenas y salsa de queso de cabra. De segundo los dados de buey, ricos de sabor pero con algunos trozos de difícil comestibilidad, las setas de la salsita estaban divinas. El otro segundo era un wok de solomillo, un plato curioso de verduras, fácil de comer pero no sorprendente.

El vino fue un Borsao que nos recomendó el dueño-metre-camarero, áspero al principio, rico con la comida.

De postre un sablé de chocolate blanco, gelatina de maracuyá y helado de yogur (fuera de carta), refrescante y rico pero el maracuyá no se percibía.

La cena estuvo bien y todos los platos están bien cocinados pero no fue sorprendente en ningún momento. El dueño es asturiano, la carta sin embargo es algo ecléctica: woks, rissotos, sashimi... eso se me hace algo raro, el tipo de cocina no está definido.
Es admirable que siendo el local tan pequeño, teniendo la mini cocina que tienen y estando nuestra mesa pegada a ella no oliéramos a fritanga al salir y tampoco nos molestara en ningún momento el paso de los camareros.

En cuanto a precio, pagamos el 30% menos por reservar en El Tenedor y la verdad es que los 35'50€ nos resultaron muy baratos. Sin descuento habrían sido 47€, que tampoco es nada descabellado.

Tengo pendiente el menú del día ese del que tanto se habla.

09/12/2013

recomendado

Restaurante pequeño y acogedor,con pocas mesas lo que hace que la atención sea muy buena.
La comida es excelente. El precio es mucho mejor. Lo mejor de todo es la atención que el personal de este restaurante tiene en todo momento con los clientes. Trato afable, cercano y personal que hace que te sientas como en tu casa (no es una forma de hablar).
El dueño, Pablo, nos trató como si fuesemos clientes hace 15 años, siendo la primera vez que lo visitabamos.
Lugar muy recomendado en una ciudad como Madrid donde este tipo de atención no abunda.

14/12/2013

Trato genial

Unos platos muy ricos a muy buen precio, el sitio es pequeño con lo que conviene reservar.

El trato es genial, muy recomendable.

08/09/2011

Estupendo trato. Comida sencilla pero deliciosa. Entorno íntimo

Para mí la Tragantúa siempre ha sido un referente a la hora de recomendar un restaurante íntimo ubicado por la zona del Barrio de las Letras (Huertas).

La carta es razonablemente amplia (aunque curiosamente "siempre la están cambiando" y por ello falta alguno de los platos) y hay algunos platos que son de lo mejorcito que he comido nunca.

Es una especie de cocina de fusión "asturiano-cubana" que a mí por lo menos me encanta.

El entorno es íntimo, un restaurante pequeño (conviene reservar por ello) en el que se puede compartir una velada romántica, una comida con unos pocos amigos, o un banquete (todo lo que dé el sitio de sí) a base de picoteo.

El trato ha sido siempre muy bueno por parte de Pablo (lamento leer algunos comentarios en 11870.com de gente que no ha tenido buen trato, ya que me sorprende un poco viniendo de alguien como él).

Y, para terminar, el precio es bastante razonable.

Si tuviera que ponerle un pero, sería por los vinos... no es que haya poca oferta (que la hay, pero sería suficiente para un restaurante de sus características). El problema es que el vino suele venir un poco caliente.

Pero como eso es algo que tiene fácil solución, y además se ve compensado por todo lo que decía antes, pues nada, la Tragantúa sigue siendo uno de mis restaurantes favoritos en Madrid.

28/10/2011

Despues de leer los comentarios en el 11870 iba con un poco de cuidado al restaurante, había quedado a comer con mi chico que trabaja cerca y lo conoce bastante bien, así que me fié de él.
El sitio es muy pequeño, y eso que llegue la primera y no había nadie, pero se me antojó demasiado pequeño. Es cierto que el dueño es, para mi gusto, "falsamente amable", me gusta el trato correcto y educado pero distante, no voy al restaurante a charlar con el camarero sino con mi acompañante, y las familiaridades a mi me sobran.
Dicho esto viene la parte buena, la comida excelente, cantidades justas y todo delicioso, yo tome cuscus con verduras riquisimo y con un curry realmente bueno y de segundo mero a la plancha, jugoso, en su punto y sin grasa. Mi chico un arroz meloso con chorizo y queso azul, muy fuerte pero muy sabroso, el camarero advierte que es un sabor fuerte, y de segundo pollo con setas, de postre una crema de yogurth de fresa con un punto acido que por lo visto hacen ellos mismos. Valoración: volveré, puedo pasar por el sitio pequeño y la exagerada "atención al cliente" por la calidad y el precio de la comida.

09/12/2012

Agradable sitio

Muy agradable rincón escondido, entre Antón Martín y Atocha. La comida muy rica, precio adecuado, servicio muy amable. La única pega es lo pequeño del lugar, todo está muy apelotonado!

19/08/2010

Sitio coqueto en el Barrio de Las Letras

Sitio muy pequeñito (6-8 mesas) por el barrio de las Letras. Sólo he cenado una vez allí, pero la verdad es que fue de lo más agradable. El personal muy majo.
En cuanto a la comida, la carta cortita pero todo con muy buena pinta. Nosotros compartimos unas empanadillas coreanas (riquísimas) y de segundos comimos secreto ibérico y bacalao. La pena es que el bacalao estaba bastante pasado de sal, pero la tremenda tarta de queso de después y lo amable del trato hizo que saliéramos encantados. Y por menos de 30€ (sin vino).