La Vaquería Montañesa

En La Vaquería Montañesa te saludaremos desde la barra de mármol, te invitaremos a tu primera cañita La Cibeles, hecha en Leganés con agua de Madrid. Te sentarás a comer en un...

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18/05/2017

Aunque parezca mentira, este restaurante forma parte del grupo cántabro que da tan bien de comer en dos locales en Chueca, la Carmencita y Celso y Manolo. Pero parece increíble que sean del mismo grupo. En la vaquería montañesa la calidad no está a la altura de los otros locales, Las rabas de son magníficas, pero en general no hay la magia ni la calidad ni el disfrute que tanto me gustan de los locales de Chueca. La escasez de personal es apabullante, lo que acaba provocando una lentitud exasperante que te lleva a comer pan de manera compulsiva. La carta tiene muy buena pinta pero luego la realidad de los platos no acompaña, raciones muy pequeñas y sin la chispa ni la gracia que esperaba en este sitio.

15/05/2017

¡Casi, casi!

Pues eso, que es un sitio en el que todo estás todo el rato pensando en casi lo bueno que debería ser pero que no llega, será que crea altas expectativas y luego viene la decepción, en fin...
1. Empezando por la decoración, casi piensas que está muy bien porque es la adaptación de una vaquería de barrio y eso (rollo cool guay), pero se han pasado con la adaptación, es demasiado blanco y sobrio, acaba siendo un poco frío (con demasiada luz blanca, supongo que por los techos tan altos). Las mesas y sillas casi molan, sino fuera porque es un infierno sentarse, incómodas, de madera, antes de comprarlas hay que probarlas (es una recomendación), en una mesa para 4 es difícil que a los 4 les toque pata, eso sí que es acierto, las mesas de dos enanas y patas por todos sitios....
2. La comida, te dan la carta que es gigante y con unas descripciones maravillosas que piensas que has encontrado tu nueva meca gastronómica, pero no, nuevamente casi, los platos no están tan buenos como su descripción. Ejemplo: los huevos fritos con patatas fritas, los huevos bien (supuestamente ecológicos), las patatas que te describen como patatitas extra crujientes, del diminutivo nada (tamaño patata Burguer) y regular fritas, de extra crujientes tampoco (chasco). El pollo salteado, una mezcla de sabores y especias que no termina de quedar bien. Las croquetas aceptables. Y qué decir del tomate que tienen en dos versiones, tomamos la ensalada de 5 tomates, ja 5! te esperas que por fin tenga sabor alguno de los cinco y zas!, y que lo siento, demasiada ambición nuevamente. Está bien pero es el mismo tomate que compro yo en el Hipercor, las variedades tan insulsas como siempre, como las que compra cualquier mortal, y el aceite no se nota, que debería tener sabor. Con el tomate y con el aceite no se juega en Jaén....
3. La carta de vinos alterna los vinos muy muy tradicionales con los muy muy novedosos, así que regulín, que digo yo que un poquito de sentido común, a los que nos gusta el vino nos gusta innovar pero sobre seguro, que si va a caer la botella (que cae), pues más vale que haya materia.
4. Servicio amable y dispuesto. Bien.
De precio, aceptable sin ser barato. Es un problema de expectativas, tienen tanta ambición de impresionar con su calidad y preparación sencilla, que mantener el nivel es muy difícil. Esa carta es una trampa, os lo digo.

21/04/2016

Sorpresa

En muchas ocasiones las altas expectativas hacen que muchas experiencias gastronómicas se vengan abajo.

Ayer me paso justo lo contrario, sinceramente no las tenía todas conmigo, ni mucho menos y sin embargo salí bastante contento.

El local no ha variado mucho respecto al restaurante que ocupaba anteriormente el mismo local, aun así a mi me gustan mucho estos restaurantes tan blancos, me imagino que son cosas de gustos, pero creo que ha sido un acierto más o menos dejarlo como estaba.

Pedimos para abrir el fuego unas excelentes alcachofas, ricas de verdad. Unas aceptables anchoas y una riquísima ensalada de tomates, esto no tiene más secreto que poner tomates de calidad cosa que hicieron. Bueno de verdad.

La carta es amplia, a nivel físico un coñazo por su gran tamaño que no había cristo que se manejase con ella.

De segundo pedí un excelente steak tartar, sorprendentemente bueno, daban la opción de tomarlo con wiskey, bourbon o vodka (creo), opte por el bourbon y realmente bueno.

De postre pedimos para compartir una tarta de queso que seguramente fue lo peor de la noche, no me dijo absolutamente nada.

Pedimos un blanco y un tinto, ni idea cuales eran, no puedo estar en todo, uno de los comensales es el dueño de la principal empresa de venta de vino a distancia de España (más de 40 años en el ajo) y él se encargo de la labor. La carta de vinos es bastante curiosa con caldos italianos, franceses y de lugares tan pintorescos como El Líbano (ni una vid vi en el país en mi viaje de hace unos años).

El servicio extremadamente atento.

En fin, no me disgustó para nada la experiencia.

Por cierto, lo de montañes es una forma de hablar.

03/03/2016

Viaje por los sabores de nuestra memoria

Carlos Zamora, cocinero y empresario cántaro, ya nos enamoró con el renacer neocastizo de La Carmencita y Celso y Manolo, dos espacios con conceptos (redondos, todo hay que decirlo) basados en un mismo espíritu: reivindicar con cariño nuestras raíces y el buen producto español (y todo ello, además, desde un total compromiso con la responsabilidad social).

Estos éxitos le han dado alas a Carlos para seguir apostando por la recuperación de locales emblemáticos y sabores auténticos. La última aventura de este empresario apasionado no es otra que La vaquería Montañesa: un restaurante en pleno barrio de Chamberí, ubicado en un local encantador que albergó una antigua vaquería (La Vaquería Suiza) desde el siglo XIX.

Nada más entrar por la puerta de La Vaquería, se siente la mano de Carlos. Las señas de identidad de todos sus proyectos están aquí: una decoración sencilla y sobria, pero muy cuidada, que conecta con nuestro pasado y una cocina tradicional, con raíces, muy basada en el producto, auténtico protagonista de la carta.

Y es que la propuesta gastro de La Vaquería Montañesa tiene mucho que ver con el origen de los productos que vamos a degustar en sus mesas: es un homenaje a esas vaquerías madrileñas, gestionadas por montañeses cántabros, cuyo oficio desapareció en 1972, cuando las vacas fueron expulsadas de la capital.

La carta recupera sabores perdidos en la memoria y productos tan selectos como el cabrito, el lechazo de oveja churra, o el pollo de corral, todos provenientes de explotaciones ecológicas y sostenibles regentadas por pequeños productores. Pero ojo, porque a pesar de su nombre, en La Vaquería Montañesa no se olvidan del mar: podrás disfrutar de algunos de los mejores pescados y mariscos procedentes de las lonjas cántabras.

Además, como en el resto de sus locales, en La Vaquería Montañesa se da un gran protagonismo a la barra: ahí vas a poder disfrutar de un picoteo sano y natural en base a delicias como los roasted vegetables y crudités con “salsas vacilonas” (preparados con las mejores verduras de la huerta de Tudela) o picoteo madrileño a base de rabas de Santander, “marisquete” y tomates de España. Y para degustar más calmadamente en mesa, propuestas más contundentes, como el frito de lechazo ecológico en taquitos crujientes, el roast beef de ternera ecológica con bechamel y patatas, los huevos fritos con morcillas de Burgos, los taquitos empanados de pez roca o el steak tartare de tomate. Los vinos, como no, también están muy cuidados: la carta está muy escogida y en ella destacan, sobre todo, su selección de vinos monovarietales, sus vinos ecológicos y naturales y alguna que otra referencia curiosa internacional.

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:

eatandlovemadrid.es/la-vaqueria-montanesa

Buen provecho e Eat & Love!

21/02/2016

Incomodidades superadas

Cena Sábado Febrero

Ubicado en una calle fuera de cualquier tránsito, está este local amplio y diáfano pero oscuro, no invitaría a entrar.

En las estrategias de feedback, lo primero que se ha de hacer es reforzar lo positivo. Bien, yo lo voy a hacer al revés, porque aún superando esto, lo catalogo como 4 estrellas.
Hay 3 cosas que no me gustaron, y que ninguna tiene que ver con la comida:

- Ambiente oscuro, mucho. Nos llevaron a una mesa en la que la persona de al lado leía la carta (que tiene la letra pequeña) con la linterna del móvil. Suena cómico, pero es muy ilustrativo. Puedes mantener este ambiente, pero debes iluminar la mesa (ejemplo, lakasa).

- Mesas minúsculas y sillas tirando a incómodas. La silla lo sobrellevas, pero las mesas circulares casi de café no. Es muy incómodo, no cabe todo. No todas las mesas son así. Pero si vais dos, estaréis condenados. Es como comer en el avión.

- Carta sin iva. Sobre el tuco del manco ya se ha discutido mucho. Aparte que está legislado para que no sea así.

Como llegamos tarde, pudimos elegir mesa. Elegimos la mas iluminada al lado de la barra, que además tenía otra mesa libre al lado para dejar cosas y como mesa supletario dejamos el vino y alguna cosa más.

Carta muy extensa, o quizá eso me lo pareció, porque tiene mucha literatura. En cada plato explican el origen de los alimentos, que está muy bien, aunque abusan un poco y se vienen arriba, véase salmón salvaje de Alaska.
También se agradece en la carta de vinos, con muchas referencias, casi todas poca comunes y explicadas en carta.
De entrante pedimos la ensaladilla, muy suave y agradable, aunque le faltaba quizá algo de encurtido para darle punch.
Steak tartar, (12+iva), Tienes la posibilidad de aderezarlo con bourbon, vodka o whisky. Lo pedimos con bourbon y al punto de picante. Muy rico, mas suave de lo habitual, lo cual para nosotros gana. Picado en trozos algo mas grande de lo habitual
Picada , (12+iva), Muy buena, tierna y sabrosa. Con unas riquísimas verduras de guarnición.
Maridado con un DO Madrid "Maldición" para anotar y un pan sobresaliente.
Rematamos con un postre de café, basado en el tiramisú, muy rico.

Total 67€ (iva incluído)

Somos muy de cena, pero este local creo que luce mas de día. Y a pesar de los inconvenientes, me parece que es un must. Precios ajustados para buena calidad y servicio amable

No son 5 estrellas por los inconveniente señalados.

11/02/2016

Rian de Rian

Retomando las cenas con las amigas de la infancia, me piden que escoja un sitio para continuar con nuestra puesta al día y contarnos las navidades. Lo de las navidades es una excusa, en realidad lo que nos gusta es darle al pico y el tema es lo de menos.

Esta elección a veces no resulta fácil ya que tenía que encontrar un sitio que principalmente se coma bien, que esté por el centro para que la última que salga del trabajo le resulte más fácil llegar, a ser posible que sea nuevo y, por si fuera poco, que no sea muy caro. Mira que me estaba llevando la palma con mis últimas elecciones, eh? … pues nada, empecé pinchando en el 2016.

Escogí la Vaquería Montañesa porque personas de mi entorno y amigas tienen blogs de gastronomía y hablaban bien de este sitio. Así que venga, propuse este sitio pensando que cumpliría los 4 de estos requisitos.

Pues bien, el local es insulso. Las comparaciones, sé que son odiosas pero también son inevitables, así que teniendo en cuenta la decoración de otros locales de nueva apertura, éste me decepcionó. Por supuesto no dije ni mú y me uní con las que para mi sorpresa habían llegado las primeras. Cojo asiento y lo primero en que me fijo es en aquellos platos que me sonaban familiares. ¡Y tanto que familiares! Como que son los mismos que tenía mi abuela cuando me servía aquellos platazos de patatas fritas para ver si lograba que diera bocado. Anda que si me llegas a ver ahora …. En fin, me mola el rollo vintage pero sin pasarnos, eh? Dejando estos pequeños detalles, paso a la comida:

- Rabas de Santander: Deliciosas. Realmente buenas y sabrosas, las 2 que me tocaron claro, porque las habían puesto con cuenta gotas!! (Precio 13,20€)
- Salpicón de tomates variados: Pues sí, había uno tigre, otro tumako, otro vete a saber de dónde, troceados de aquella manera y ala, al plato de la abuela. ( precio 9,90€)
- Cigalitas: Sobre todo le pega mucho lo de “itas”. A ver, esto sí que nos pareció una tomadura de pelo (precio 12,10€)
- Huevos con jamón ibérico: Sin más, tampoco me dijeron nada, salvo que debían ser huevos de la gallina más pequeña que había en el corral. (precio 14,30€).
- Carne roja troceada: estaba bien (precio 13,20€)
- Pedimos una botella de vino, de uno que solo ellos conocen porque no esperes tener el típico vino de La Rioja, o Ribera, o un Jumilla, o uno de Toro.
Llegados a este punto en el que ningún plato nos convencía, pedimos la carta de postre y entonces … la volvimos a pifiar, más aún. Helado de yogurt y tarta de galleta al módico precio de 6,60€ cada uno. No me gustaron, pero nada de nada.

Para ver si rematábamos la faena, dos de nosotras (entre las que me incluyo) nos pedimos un G&T, no precisamente para bajar la comida pero bueno, para animar un poco más el cuerpo. Pues nada, que tampoco había una botella conocida, tal fue así que el camarero ni me supo decir las ginebras que tenía así que me tuve que levantar a echar un vistazo a la barra.

Momento dolorosa que se llama 37 € cada una. A ver, sinceramente con los precios de los platos no fue sorprendente, lo que si molesta es que se supone que por este precio tienes que salir cuanto menos satisfecho y no con la sensación de que te han tomado el pelo, que te has bebido unos vinos que poco más o menos parecían cosecheros y que encima sales con 37 € menos para platos que están 0 elaborados. Pues ya sé lo que me toca, mejorar con creces mi elección para la siguiente quedada.

Lamento que mi crítica no sea muy buena y espero que el restaurante mejore en lo que pueda. Al menos en este momento, a nosotras nos ha decepcionado la visita.

Por si fueran de interés, los siguientes datos:

- Cena martes febrero 2016
- Personas 4
- Precio 37 €

spider72

Bueno Srta Holms, lleva usted un carrerón: que si Lovnis, que si la Vaquería...por estadística está usted a punto de descubrir el nuevo Diverxo...:D

11 de febrero de 2016

Helen Holms

Jajajaj, Mr. Spider72, si la cosa es que llevo siendo foodie time time ago solo que no había encontrado esta maravillosa aplicación dónde libremente puedes poner tu opinión y, además, compartes comentarios con expertos como tú. El que indicas está en mi lista de pendientes, no creas que se me olvida ;)

11 de febrero de 2016

spider72

Yo soy experto en ir a 200 castañas. Así claro, de vez en cuando de churro como bien.

11 de febrero de 2016

Pamplinero

¿Pero por lo menos el local es bonito que es lo que parece que más le importa a los dueños visto lo que escribieron en la opinión reservada al dueño? Igual estáis pagando la reforma y de ahí el precio de las raciones tan alto para lo que en realidad son.

11 de febrero de 2016

Helen Holms

ola Pamplinero. Encantada. Me gustaría responderte en sentido afirmativo pero lo cierto es que me pareció muy corriente. Aunque estoy de acuerdo contigo en que las reformas van a costa del precio de las raciones. Ojalá mejoren este aspecto porque la comida en sí, es de buena calidad, pero caramba a un precio / ración desorbitado.

11 de febrero de 2016

Rosalía Martínez (Pi...

es de los mismos que Carmencita, Celso y Manolo... de Carlos Zamora, cdel grupo deluz. Yo en la carmencita la verdad es que he comido muy bien siempre; dicen que en celso y manolo igual.... igual es que aún están en rodaje. No se

11 de febrero de 2016

Pamplinero

Yo en Celso y Manolo estuve y me gustó.

11 de febrero de 2016

spider72

Estoy de acuerdo, con sus cosas, Celso y Manolo y La Carmencita son sitios que están muy bien. A nosotros nos gusta mucho el primero para vermutear

11 de febrero de 2016

Rosalía Martínez (Pi...

hay que darle tiempo a los restaurantes. Como los guisos, funcionan mejor si se dejan reposar ;)

11 de febrero de 2016

spider72

Pues en mi opinión y salvo algunas cosas como puede ser la rapidez en el servicio y cosas así...lo que no funciona al ppio no suele luego funcionar.

11 de febrero de 2016

Helen Holms

Pues tendré en cuenta vuestras recomendaciones. Carne cita ya conozco pero iré a los otros dos!

11 de febrero de 2016

Helen Holms

Carmencita quería decir ;)

11 de febrero de 2016

spider72

jajjaja helen Celso y Manolo es como Ramòn y Cajal...es un sólo sitio :D

11 de febrero de 2016

Mercedes García + seguir 8 sitios

15/02/2016

Raciones escasas

El local está bien montado, moderno, agradable. La calidad de los productos son buenos y bien preparados, pero las cantidades demasiado escasas, así que si eres de mucho comer busca otro local. Hay que acelerar un poco el servicio, viernes noche y local lleno, ¿igual podéis contratar a alguien más?. Ahhh, cuando pedimos un café solo no es para tomar solo un sorbito, es un café normal, que por 2,20€ se puede poner algo más decente. Tenéis que ir mejorando.

04/12/2015

¿?

Por la reseña que ha escrito el propietario o te vas a comer una silla o es una tienda de muebles.

Alexo

Si.. es curioso. Con ese nombre tan serrano y aparece el tipo con un bogavante enorme... es como un poquito surrealista todo, no?

4 de diciembre de 2015

spider72

No lo había visto...bienvenidos a la R Independiente de tu casa versión spice posh.

21 de diciembre de 2015

1Falces

Y Capel le puso un 6...

21 de diciembre de 2015

Miss Migas

A la Tasquería un 6,5 y buf, yo veo bastante más de medio punto de diferencia...

21 de diciembre de 2015