restaurante venezolano en madrid ubicado en el barrio de salamanca, servimos, arepas, tequeños, cachapas, patacones, pabellon criollo, asado negro, pastel de chucho, chalupa

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19/12/2016

Brunch venezolano

Viene con retraso esta reseña pero es que hemos estado tremendamente ocupados. Ha llegado Lady Di, heredera al trono de La Guindalera, y se podrán imaginar las gestiones que esto conlleva. Lo fundamental es garantizar la continuidad del trono y reconocer que somos estratégicamente muy débiles en la geopolítica mundial. Por ello, hemos comenzado conversaciones con los Kim de Corea del Norte para emparejar a nuestros vástagos. Creo que España nos respetará más cuando tengamos un arsenal nuclear .

Y hablando de España, hace ya unos días decidimos cruzar las fronteras para visitar La Cuchara, un restaurante venezolano por el que habíamos pasado unas cuantas veces pero al que nunca acabábamos de ir. Y no porque no nos apeteciese, sino porque lo que más nos apetecía era la oferta de “brunch venezolano” que anunciaban. Ir al brunch no es fácil para alguien que los domingos practica el ayuno estratégico, pero siempre puede uno meterse 90kg en sentadillas y ver qué pasa. Así que bajamos por Conde de Peñalver, que aunque esté fuera de nuestro país es una calle agradable para pasear, y llegamos a “La Cuchara”.

Sorpresa. Lo del “brunch venezolano” era algo del pasado, algo que ya no estaba en la onda. No sería popular en el Barrio Salamanca o no estaría bien planeado. Alegría, todo lo del brunch venezolano lo tenían en la carta y por lo tanto nos lo podrían hacer ad hoc. Todo en orden entonces en “La Cuchara”, un local estrecho y largo, agradable y con banda sonora de Red Hot Chilli Peppers.

Lo gracioso de todo era que ni siquiera sabíamos qué nos íbamos a encontrar. Era un camino hacia lo desconocido, porque me hacía a la idea de que el brunch venezolano no iba a ser ni un chocolate con churros ni unos huevos Benedict. Mientras conjeturábamos sobre lo que llegaría, vimos un dato que sin duda es prueba de autenticidad: el resto de personas que iban llegando al local eran venezolanos o al menos sonaban como tales.

Empieza el brunch con unos jugos, de guanabana el mío y de parchita (maracuyá) el de La Reina. Eran fenomenales porque no les echaban azúcar y esto se agradece por dos motivos. El primer motivo , porque se aprecia mejor el sabor, las cosas saben a lo que saben. El segundo, porque el azúcar es veneno y tendría que tener peor consideración que el tabaco y el alcohol.

Traen las viandas. Para empezar, dos entrantes. Una ensalada de rúcula con salsa césar (de hecho, como ensalada césar pero sin pollo) y tequeños, que podríamos definirlos como fingers de queso, sólo que mucho mejores, muy bien rebozados y sabrosos, con una salsa buenísima. La ensalada no era nada que no hubiese visto antes pero sin duda mejor que muchas ensaladas.

Y luego, lo gordo. Un señor plato con unas cuantas cositas. Dos arepas, queso, nata, carne mechada, caraotas (frijoles negros) y huevos revueltos (que tenían también un nombre genuíno venezolano… que no recuerdo). Aquí la cosa era , creo, rellenar las arepas de lo que uno quisiera y lo que uno no quisiera en el relleno se lo comía a cucharadas. Y, qué decir, contundente, bien hecho , aunque son sabores más básicos, más de “desayuno del día a día” y por tanto no son platos espectaculares. Nosotros mirábamos los platos de las otras mesas y no eran tan potentes pero sí más creativos. Pero, más allá de que estábamos sin duda ante un básico del día a día, cabe reconocer que era un plato potente y que si eso es el desayuno allí entiendo perfectamente que hasta la hora de la cena no se metan nada en el cuerpo. Las arepas parecen poca cosa y las carga el diablo, la carne mechada es tan rica como densa y las caraotas te garantizan una buena siesta.

En esto consistió la visita, que nos dejó contentos por haber probado el famoso (y ya fuera de carta) “brunch venezolano” aunque con sensación de que si hubiésemos pedido de carta habríamos probado variedades mucho más interesantes. Dicho esto, lo bueno de todo es que tenemos el sitio bien cerca y podemos probar más cosas.

Llega la cuenta. 25€ por cabeza. Ahí es donde nos quedamos un poco “plof”. No porque la comida estuviese mal, que no lo estaba, tampoco porque el servicio fuese malo, que no lo era, ni porque la cantidad fuese escasa , que ni de broma. Pero 25€ por cabeza bien merecen un salto de calidad.

Así pues, queda pendiente probar otras cosas de la carta, y en cuanto al brunch, superada la curiosidad, quedará como anécdota.

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/12/19/la-cuchara-madrid

Miss Migas

Muchísimas felicidades por la nueva generación y larga vida a la dinastía de la Guindalera!

19 de diciembre de 2016

20/04/2015

Venezuela en la mesa

Conocí este restaurante gracias a una cena maridaje con cacao y chocolate, elaborada por una de las chocolateras más importante en la actualidad, la venezolana-italiana María Fernanda Di Giacobbe. Y descubrí un lugar imprescindible para saborear una cocina que no tiene aún toda la fama que merece fuera de sus fronteras.

Sigue leyendo en el blog 'La Madrid Morena':
lamadridmorena.com/2015/04/20/otra-venezuela-la-gastronomica

20/10/2014

buen menú del día

Menú completo y variado, y bastante recomendable, la pega es que el sitio es pequeño, y tiene las mesas muy juntas, pero se come bastante bien. Muy simpático el servicio.

Tiene un terraza fuera.

Una muy buena opción para comer por la zona, si tienes sitio claro.

13/07/2012

La Cuchara, pasillo de luz

El recibimiento no pudo ser mejor, un steak tartare clásico, contundente y con el toque preciso de un “abre boca”, de esos que te dejan con ganas de empezar y seguir y seguir. La carne en un excelente punto y la ración precisa. Yo cambiaría la tosta más por repetitiva que por estar mala ¡pero es que la veo en todos los restaurantes últimamente! Y ya puestos a pedir colocaría una de corte artesanal… La entrada que nos sirvieron estuvo compuesta por un foie rallado con confitura de cebolla, primero debo decir ¡qué buena idea presentar el foie rallado! Qué mejor manera de resolver el tema de la textura…excelente, además la confitura estaba tan buena que lo que quedaba nos lo comimos como un helado porque (otra buena idea) no los sirvieron con un par de cucharas. Me gustó también y mucho la inclusión del “pan griego” hace rato que no lo veía y por su grosor a las mujeres nos da la impresión de que no engorda tanto… ¡JA! Mención aparte el vino. Una iniciativa catalana hace que desde un brick perfectamente sellado con su respectivo dispensador se sirva en una botella monísima el vino en la mesa, de hecho se llama “Acercar el vino a la mesa”. La calidad del vino genial y el precio para el restaurador resulta muy favorecedor. Luego vinieron unos raviolis rellenos de carne con parmesano que solitos estaban muy ricos pero estos chicos le agregan una mantequilla de las de verdad, de las que hacen temblar al mejor de los aceites de oliva virgen extra, a la que para, hacerla pisar la gloria, le agregaron salvia fresca. ¡Qué bueno! Luego vino un bacalao con salsa de pimientos, ¡chapó! La ensalada que estaba alrededor también estaba buenísima. Las porciones estaban más que precisas y nos atrevimos con otro plato: entraña con “pico de gallo”. Yo que me jacto de comer poca carne. Excelente textura con el mejor punto de cocción y grande el “pico de gallo” que además de aderezo funciona genial como guarnición. Los postres…Dios ¿cómo se puede atrever uno a zamparse uno de estas minibombas de calorías después de una comilona? Esta vez la tarta de chocolate, la de queso pero especialmente el yogurt me hicieron flaquear. ¡Estaban deliciosos!

25/11/2011

like it

Es una buena opcion para comer de menú al medio día. Las raciones talvez son un poco escasas pero sin duda el chef tiene buena sazón. La atención es muy amable y eso es algo que siempre se agradece. De cuanto he probado me ha decepcionado la paella y me ha encantado el salmón con soja y wasabi.

11/01/2011

Buen menú del día

Casi todos los días desayuno y como en este restaurante, ya que tiene un menú muy variado y rico. Aceptan cheques Sodexo.
El servicio es muy bueno. Local moderno y limpio. La única pega es que las mesas estan demasiado juntas. Casi parece que comas con los de al lado. Ya nos ha pasado alguna vez de cruzar conversaciones con los vecinos de mesa ;-). Ahora que por fin no se puede fumar, ha ganado muchos puntos.

16/12/2008

para menus

Fui cuando lo abrieron y no me gusto nada.El local era demasiado pequeño, la decoración de las paredes te mareaba, las mesas demasiado juntas...
Le he dado otra oportunidad y veo que han mejorado.Han colgado unas imagenes sobre la pared de puntos que habia antes y que mareaba bastante.Tienen buenos detalles, como servirte una jarra de agua con la comida, aunque no la pidas.Del menu se agradece que el primer plato suela ser de cuchara, aunque flojean un poco en el segundo.El servicio y la dueña son muy agradables.
Lo peor , las mesas demasiado juntas, aunque si no esta lleno no hay problema y lo peor de lo peor, que en un sitio tan pequeño dejen fumar.Si se supone que el sitio es moderno y saludable, atreveros a ponerlo de no-fumadores, que le va mucho más al local.Ademas como ya digo es demasiado pequeño para que el humo no se note.
Puede que vuelva.

27/11/2008

Genial descubrimiento

La Cuchara es un restaurante donde la calidad gastronómica y arquitectónica van de la mano. Desde hace mucho tiempo, no iba a un sitio tan magníficamente diseñado donde la comida añade otra sorpresa por su contundente calidad. Los platos son principalmente de "cuchara" y están hechos con una atención y un cariño evidentes y sirven de excusa para estar en un espacio genial en todo. La iluminación, los colores, la inteligencia del mobiliario y de la barra final demuestran la atención en todos los detalles. No puedo recomendar un plato: hay que ir varias veces y probarlos todos.