El mejor restaurante francés de madrid

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20/07/2016

Quelle surprise

Estas por las tablas y te enteras que hay un restaurante francés nuevo, que esta muy rico, que es original y claro...tienes que ir.

Espectacular sopa de cebollay foie para picar.

Gran magret de pato...en su punto...

Sitio muy recomendable muy por encima del nivel de la zona...gracias!

01/02/2016

Es Bueno Ser Rey. Más francés que Hollande escuchando a Aznavour. Superbe Cuisine Francaise "dans les tables" (en Las Tablas)

Estaba entre 3+ y 4- y al final me quedo con lo segundo, pero ahí va.

"Es bueno ser Rey" repetía sin cesar mientras levantaba las faldas y apretaba las lolas de las nobles Versallescas un Louis XIV-Mel Brooks en una peli maravillosamente estúpida, "La Loca Historia del Mundo".

Esto que es una chorrada y no tiene ninguna relación con lo culinario es lo más francés que se me ocurre un lunes por la mañana. Podía ser peor, pensad en De Pardieu recién levantado, por ejemplo.

O en la Trinca y el Marqués de Bidet.

Dios mío. La Trinca.

Una vez pasado este prologo de humor barato, vamos a lo importante, Lafayette. Pequeño bistrot perdido en Las Tablas que defiende una cocina de altísima calidad con una carta de vinos digna del mejor de los restaurantes capitalinos. Me dejo caer por aquí después de leer unos apasionados Tweets de un ciber-amigo gatuno de buen vivir que normalmente coincide con mi gusto en cuanto a aciertos y sobre todo en cuanto a chascos, que casi une más.

Él (el gato, le chat) sabe mucho más que yo de esto ("de loin" que dirían en Francia) y si él dice que salte, yo salto, que por algo será.

Local pequeño, apenas 5-6 mesas y no todas igual de cómodas debido a las limitaciones del local. Así las de 2 personas son poco más que un "metro cuadrao" pegaditas a la pared. No está del todo mal, pero no es precisamente un local para gente XXL. Eso sí, hay una mesa "central" muy apañada para 6 personas en la que la experiencia ganará enteros. En cualquier caso, luz tenue no demasiado bien puesta y mini-bistrot hacen que la sala no sea lo fuerte de este local.

Cocina francesa a-to-pe. Caza, aves y presentación clásica. Si os va el pescado éste no es el sitio. Hay algún plato pero aquí las estrellas son el ciervo, las perdices, el magret...Edith Piaf, Aznavour, Gainsbourg...todos están ahí. Y me susurran al oído.

NUESTRA OPCIÓN:

FOIE GRAS MI CUIT. Si esto es Francia, pues allons-y. Correcto Foie Gras emplatado para 2 (buen detalle). Una buena forma de empezar.12 EUR

MOUCLADE. Yo pensé que eran mejillones "estilo Belga" con su crema, pero resultó ser una sopa. También servido para 2, resultó muy sabrosa pero los mejillones tenían...arena?. O arena o algo similar porque que yo sepa este noble animal bivalbo o está en una roca o en una batea, ergo lejos de la tierra. En fin, regular este plato. 12 EUR

MAGRET DE PATO.- De los mejores que he encontrado. En su punto. Maravilloso. 20 EUROS

CODORNIZ RELLENA DE MOLLEJAS. Con un par. Tomamos la Bastilla. La Libertad guía al pueblo con la teta fuera. Una verdadera maravilla de plato. De lo mejor que yo he probado en mucho tiempo y creedme, pruebo muchas cosas. 18 EUROS (Ya quisieran otros restaurantes que presumen de caza el poder servir esto así). Muy bien.

La carta de vino es cosa aparte. En nuestro caso nos dejamos aconsejar y nos apretamos un Chateau Petit-Faurie más redondo que la plaza de L´Étoile. 27 EUR

Con un postre, tarta de limón (invitación de la casa por el tema de los mejillones), cafés y agua mineral pagamos 112 eur 2 personas. No es barato para ser Las Tablas pero no lo considero caro teniendo en cuenta la calidad de lo que tomamos.

DETALLES QUE NO SE VEN PERO ESTÁN:

Servicio atentísimo y todo sonrisas. Uno se siente bien aquí.

Postres subidos de precio, 9 euros, y cubierto a 2,75 eur/pax que sin embargo se justifica con una excelente mantequilla y un aperitivo de estofado de ciervo + vichisoisse. Bien.

Pan muy notable. Servido y requeteservido sin fin. Y servicio de vino atento (no hay más narices, porque el tamaño de la mesa es mini).

CONCLUSIÓN: Debería ser un imprescindible para los que viven en la zona. Aún siendo de fuera, disfruté mucho de la cocina, si bien es cierto que la sala y en particular mi mesa me hicieron estar un pelín "encajonao" toda la velada. Así pues, cocina seria con mayúsculas y una carta de vino maravillosa. Aquí comería hasta Lou-Lou (la del "Lou-Lou-oui-c´est-moi").

Venid.

Pamplinero

Algo que se llame codorniz relleno de mollejas no puede estar malo. 9 euros un postre me parece una boutade, ¿hacían subir el soufflé en una mesita auxiliar? ¿Cocinaban unos crêppes suzette en sartenes en un infiernillo portátil?

1 de febrero de 2016

spider72

Pues nones. No cabe ninguna de esas cosas.

1 de febrero de 2016

Sergiete

Da como cosica ir a un restaurante 60+ en las tablas, yo me arranco, pero cuesta encontrar ocasión...

1 de febrero de 2016

spider72

En efecto...tienes que centrarte en una cocina fantástica. Pero es cierto que alrededor no hay nada más que la casa de Piti :D

1 de febrero de 2016

mmvera

pues coincido con la opinión del señor araña, se disfruta ahí mucho más la carne que el pescado ahí, pero en vinos (y champagnes) se salen! a mi me ayudaron a seleccionar champagne para esta navidad y un triunfo oyes

1 de febrero de 2016

spider72

Joé pues sí...y me parece de ole el tener los oeufs de abrir esto en Las Tablas...

1 de febrero de 2016

mmvera

entre semana está petado de todos los que trabajamos por aquí, en finde es fácil encontrar sitio, de hecho los domingos cierra directamente... es otro planteamiento de vida al final, más relajado...

1 de febrero de 2016

spider72

Pues sí. Si se piensa bien hasta tiene sentido...el alquiler será mucho más bajo que ponerse en Madrid...

2 de febrero de 2016

20/05/2015

Un gran restaurante en Mordor

Vivir en Las Tablas tiene ventajas e inconvenientes. Una ventaja es vivir justo debajo de este excelente restaurante donde celebré mi cumple el pasado sábado. Sala muy pequeñita, habitado por dos tipos de cliente muy diferenciados: por el día, señores de negocios que pululan por el barrio y aledaños, y por la noche parejitas y grupetes de parejitas.

Saboremos un correcto foie micuit (algo escaso, aunque muy fino) que por supuesto era francés, ya que, aunque le pese a Interpalm (patronal de palmípedas en España) el producto patrio no cumple con las exigencias del amabilísimo Sebastienne, el dueño.

Una cosa buena del sitio es que puedes emplatar las raciones en dos, así que pudimos compartir sin engorrinar. Melosa y estupenda Bullabesa (con su obligatoria salsa rouille) y un magret abundante y en su punto: sin hacer cuac cuac, pero jugoso y delicado. El broche dulce lo puso una crepe suszette demasiado subida de alcohol para nuestro gusto (que somos un poco abstemios en esto del dulce) y la tarta tatin más rica que haya probado.

Y los vinos... ays. Es uno de los mejores sitios, al parecer, para probar caldos franceses. Yo, aprendiz en este tema en primero aún, opté por una copa de Chateau Grand Corbin, un estupendo Burdeos. La cosa es que cuando aún no me lo había acabado me ponen otra (sin pedirlo). Aún más exquisito. Y otra más. Resulta que la chica de sala se equivocó y me puso el vino de la mesa de al lado, que era aún más flipante: un Château Grand Corbin-Despagne. Y de cortesía, ya motu proprio, me obsequió con una copa del blanco más fino y afrutado que haya bebido never: fue un Château La Bertrande Cadillac que como diría mi hermano "estaba pa cantarle".

Y saben qué? Que no nos cobró el vino.
Cena exquisita, ambiente, buen servicio y charla y amabilidad por unos 40 y poco pax. El vino, supongo, fue un regalo de cumple y una exquisita forma de crear clientela.
Id, de verdad.
Y buscad sus vinos.

eum

Este sitio mola! Yo también celebré mi cumple allí hace al menos 3 años. Tengo que volver!!

20 de mayo de 2015

07/01/2015

Ya merece la pena ir a Las Tablas

Pedazo de restaurante señores. El sitio es pequeñín (apenas 7 u 8 mesas) pero su cocina grande y seria. Quizás no es de esas experiencias que te dejan una semana flipando, pero yo disfruté como un enano.

Perfecto para ir en pareja, preferiblemente por la noche. Aun siendo pequeño, es íntimo y acogedor. Buena distancia entre mesas y un servicio impecable. El ambiente, la música y su pan casero con mantequilla te apañan para lo que viene. Muy recomendable dejarse asesorar por el maître.

A destacar de su cocina: El tartar de pato, la merluza y un salmón con foie cocinado al vacío: espectacular. Me encantó la idea de emplatar individualmente los entrantes que íbamos a compartir. Todo un detalle. Aperitivos de la casa buenísimos, y qué decir de su pan casero... Hay que ir.

Estupenda carta de vinos aunque nada barata. Si le pegas a los quesos, tírale a sus vinos dulces. Y para decir adiós, hasta luego en mi caso, crepe suzette y que vivan los campos elíseos.

El cubierto ronda los 45 euros, dependiendo de lo que descorches. ¿Es caro? si. ¿Merece la pena? si. ¿Si estuviese más cerca del centro volvería? Muchas veces.

27/04/2014

Lafayette, un “gabacho fisno”

Cuando el río suena, agua lleva” es una sabia cita del refranero español y es que son muchas las personas que nos habían hablado de este restaurante y todas en positivo. Confirmamos lo comentado, Lafayette es un restaurante de comida francesa actualizada que no cae en barroquismos y que se aleja del concepto manido de “bistrot francés” para dedicarse a lo que es realmente importante, dar bien de comer y acercarnos una cocina que tiene mucho que decir gastronómicamente y que en Madrid no es de las que más prolifera, quizás por la cantidad de mitos o etiquetas que lleva asociada.

Si en algo acierta Lafayette es en derribar algunos de los mitos sobre la cocina francesa:

Mito 1: “Para comer comida francesa hay que hacerlo en un bistrot, con las mesas separadas unos centímetros de otros, mesas escandalosamente enanas y paredes forradas de tela Luis XVI para darle un toque más intimo y romántico”. Por fin se dan cuenta que en España valoramos nuestra “burbuja” y nos ofrecen mesas razonablemente amplias en un decoración de corte clásico pero con gusto, si caer en excesos decorativos o rococós. Luminoso, con escasas 7-8 mesas, se consigue de otra manera un cierto entorno íntimo pero esta vez con buen gusto.

Leer más en ... calandria.es/restaurante-lafayette

10/08/2014

Espectacular, para mí el mejor restaurante Francés de Madrid

Es poco lo que puedo decir que le haga justicia a Lafayette. He estado ya 3 veces y creo que es uno de los mejores restaurantes en Madrid, y sin duda el mejor Francés. El servicio es fantástico, sommelier majísimo, siempre dispuesto a ofrecerte las mejores opciones de acompañamiento. La última vez que fuimos probé al final de la cena un ron de Martinica (Clément) que estaba espectacular. Además el local es pequeño y muy acogedor, perfecto para ir con tu pareja. Eso sí queda en una zona un poco alejada, por Las Tablas, pero merece la pena el viaje.No es barato pero les aseguro que merece la pena por su alta calidad y excelente servicio.

Es el sitio perfecto si se quiere ir a un buen restaurante a celebrar una ocasión especial.

Muy recomendado.

09/12/2013

RESTAURANTE FRANCÉS DEL QUE HABLAN MARAVILLAS PERO QUE NO CUMPLIÓ MIS EXPECTATIVAS

LAFAYETTE es un restaurante francés situado en las Tablas del que había oído verdaderas maravillas y que tras mi visita del viernes me dejó muy decepcionado.

Que conste que esta decepción es en gran parte por mi culpa pues no se puede ir a un sitio con tan altas expectativas porque claro, luego te parece un sitio normal, y la decepción es enorme.

LAFAYETTE se encuentra en una zona puramente residencial. Desde Madrid son 20€ en taxi.

El local es bastante pequeño pero muy acogedor. 7 mesas, creo que no hay más. Es un buen sitio para llevar a tu novia. Si es el caso, pide la mesa de 2 que está detrás de la puerta, es donde más intimidad hay.

En sala solo hay dos personas, el dueño, un francés muy muy amable y simpático, y otro camarero, por lo que el servicio es algo lento.

De aperitivo nos pusieron una rica sopa de boletus y una patata con salsa bullabesa.

Como entrantes, tomamos una muy buena copa de cebolla (10€), un plato clásico francés que aquí lo hacen de maravilla.

Otro entrante fue un vol au vent con caracoles, gambón y boletus (12). Servido gratinado con una salsa holandesa, me gustó.

Y el otro entrante fueron cocochas de bacalao, parmentier al aceite picual, huevo pochado (12€). Ese entrante no me dijo gran cosa. Está claro que con esos ingredientes es un plato que tiene que estar bueno pero para mi gusto el sabor de la cococha con el parmentier y el huevo pasa desapercibido.

De segundo, un plato clásico es su magret de pato (20€). Yo con este plato me esperaba la locura máxima y qué os queréis que os diga, me gusta bastante más el de CARIPEN.

Respecto al rodaballo (30€), viene acompañado de verduras que le comen mucho el sabor al pescado. Un buen rodaballo no necesita acompañamientos que le quiten protagonismo.

Suquet de mar y gambón con salsa rouille (27€). No me convenció este plato.

Cochinillo (28€). Simplemente correcto

Postres muy buenos, como el coulant de chocolate (9€) y la tarta tatín de manzana (9€).

Para beber, hay muchos y buenos vinos franceses, optando nosotros por un Pinot Noir Herestzyn (35€).

Al final, entre 4, 244€, es decir, 60€ por barba y bebiendo poco.

Qué queréis qué os diga, he cenado bien, sin duda, pero no creo que vuelva. Si alguien me pregunta si merece la pena, pues os podría decir 20 sitios antes que merecen más la pena.

30/01/2014

Un precioso restaurante francés fuera de los circuitos tradicionales

Lafayette es un restaurante que merece la pena conocer porque es una maravilla. Para llegar hasta él, salimos de los circuitos tradicionales de la restauración en Madrid y nos trasladamos hasta Las Tablas, la primera ventaja importante ya que no encontramos ningún problema de aparcamiento... goo.gl/B3s2S0

04/10/2012

Ya son algunos años en funcionamiento, y el prestigio del Lafayette ha ido creciendo hasta convertir un pequeño restaurante en una esquina de un barrio dormitorio en un local de éxito donde es imprescindible reservar con cierta antelación. Tenía una celebración pendiente y muchas ganas de ir, así que aproveché para hacer coincidir las dos cosas.

El local es pequeño, creo recordar que tiene seis mesas, pero la decoración, la amabilidad en el trato y la atención por los detalles hacen que "pequeño" se convierta en "íntimo", haciendo del tamaño del local una virtud más que un problema.

Después de un par de aperitivos que no consigo recordar ni por lo bueno ni por lo malo, pedimos unos entrantes para compartir. Tuvieron el detalle de indicarnos que habíamos pedido demasiada cantidad y que tal vez sería mejor que ordenásemos medias raciones, además de emplatarlas individualmente sin aumentar por ello el precio. Los entrantes fueron los siguientes:

- Foie gras al cacao amargo: era un buen foie (no era excelente, pero supongo que no será fácil encontrarlo en España) pero no conseguí entender qué le aporta el cacao. No realza el sabor del foie y deja un toque pastoso en la boca que me resultó ligeramente desagradable.
- Profiteroles de queso y cebollino: una locura. El queso era un sabor reconocible, marcado, pero a la vez el profiterol era esponjoso y ligero. Una delicia y una auténtica sorpresa.

Para continuar, decidí probar uno de los platos del Lafayette que más comentarios había suscitado: el tartare de pato. Fue una pequeña decepción porque tenía mucho sabor, pero a cítrico, huevo y foie en lugar de a carne de pato... un plato agradable, pero a fin de cuentas un tartare que no sabe a carne no me dejó especialmente satisfecho.

A pesar de ello, la nota para el sitio es alta: el ambiente, la atención, varios platos excelentes... creo que la experiencia mereció la pena. Y a 40€ (con una copa de vino, pero sin postre) creo que el precio no es exagerado.

09/05/2011

Fernando Encinar lo descubrió en marzo de 2009

Uno de los mejores restaurantes de Madrid

Actualización: 6 de mayo de 2011
Lafayette se ha convertido probablemente en uno de los 4-6 mejores restaurantes de Madrid. Caí rendido a sus pies desde que lo conocí pero siempre que vuelvo salgo con la misma impresión: Qué gran cocina, Qué gran Maitre, Qué gran cena y qué precios tan razonables para una experiencia tan extraordinaria (60-75 euros por cabeza)

Y eso que el sitio no puede estar más a desmano, en un callejón perdido entre el guirigay de Las Tablas. Pero aquí se viene de romería (o de procesión, según se venere al santo); y poco a poco el secreto va extendiéndose hasta el punto que es imposible ya reservar si no lo haces con mucha antelación. El local es pequeño, con una apuesta decidida por la intimidad en mesas amplias, bien montadas y con un montón de detalles, y eso se premia: aquí se viene a propósito y se hacen ganas con muchos días de antelación.

Todo sigue impecable, o incluso mejor que hace 2 años: el sitio sigue teniendo un enorme encanto, la cocina es excelente, buenos aperitivos, entrantes que emplatan por comensal sin cobrar más que la ración señalada en la carta (un acierto!), una increible bandeja de panes, uno de los sitios de Madrid donde preparan mejor el pescado, postres abundantes y dulcísimos y todo regado por una majestuosa carta de vinos franceses (a los que hay que añadir los secretos que Sebastian guarda fuera de carta)

Con la nueva ley antitabaco el local ha perdido uno de sus mayores defectos, el humo, y ahora da gusto comer y cenar en un espacio sin olor a cigarrillo

Marzo 2009: Magnifique!
Hace año y medio que abrió Lafayette y hace el mismo tiempo que quería ir a conocerlo. Había llamado 2-3 veces pero siempre estaba completo. Por fin conseguí mesa y entendí por qué estaba siempre lleno: además de ser un bistró en toda regla (apenas 10 mesas en un localito recoleto magníficamente decorado) es un pequeño secreto que no muchos conocen pero que repiten como parroquianos. Fueron varios los clientes que ya eran conocidos y saludados amablemente por Sebastián, el jefe de sala y no me extraña: Lafayette es probablemente uno de los mejores locales de cocina francesa de Madrid hoy día.

El sitio no es fácil de encontrar, perdido en una especie de callejón entre amplias avenidas en el nuevo barrio de Las Tablas, al norte de Madrid, frente al Corte Inglés de Sanchinarro. El mapa de Google Maps está mal así que es mejor ir con GPS. La calle Ages es perpendicular a Avda de Camino de Santiago, a la altura de un restaurante asiático. Es un espacio pequeño en el que se apretujan unas 8-10 mesas magníficamente vestidas: muy buena mantelería, una cristalería estupenda de Bormioli Rocco, la clásica firma parmesana y con un único fallo: una cubertería "de las modernas", bonita pero inmanejable. El local está preciosamente decorado, con mucho gusto y un toque elegantón.

La carta es bilingüe, a la izquierda en francés, a la derecha en español. Pocas propuestas (me imagino que si vas con frecuencia puede llegar a ser algo cansino) y por supuesto con algunos de los clásicos platos franceses: sopa de cebolla, ratatouille o magret. La experiencia es maravillosa: se puede comenzar por un excepcional foie y compartir alguna otra cosita (el flammiche no me emocionó así que sugeriría alguna otra alternativa), y tomar de plato de fondo uno de los magníficos pescados. Hacía tiempo que no probaba algunos tan bien preparados: el rodaballo estaba espléndido, la merluza de pincho fresquísima y un bacalao glorioso, apretado, para mí la mejor opción. Entre las carnes el cochinillo es una buena alternativa -quizá no está a la altura de la tradición castellana de asado de Segovia o Ávila- pero sin duda estupendo.

La tatin de postre, sencillamente deliciosa. La carta de vinos mezcla muy buenas propuestas francesas (con algunos pinot noir sorprendentemente baratos o un Chateau Soudais 2003) con vinos españoles bien escogidos. No es muy grande pero sí hay varias apuestas seguras.

Detalles? Muy buenas mantequillas al inicio, 2 aperitivos riquísimos, una selección de panes como hacía tiempo que no probaba (blanco, de aceitunas, de tomate y de cerveza), un equipo de sala encantador (especialmente Sebastian, con su marcado acento francés tan apropiado para el sitio). Precio medio: 60€. Relación calidad-precio: estupenda.

cerro

Sencillamente maravilloso, ratifico cada uno de los comentarios realizados por Fernando. Hacia tiempo que no comía tan bien. Cada plato era redondo en cuanto a la calidad del producto y su forma de cocinarlo. Fui gratamente sorprendido en cada uno de los platos y los pescados estaban excelentes. Es un sitio a conocer sin duda.

19 de marzo de 2010

20/12/2012

Recomendable.

Tras leer las estupendas críticas, decidimos probar este aclamado restaurante.
Es pequeño y realmente agradable. Con las mesas separadas y poco ruidoso.
Al principio hacía un poco de frío, pero en seguida subieron la calefacción y estuvimos muy agradable.
Todo lo que te aconsejan es acertado… el champagne (un Piollot suave y delicioso).
Y respecto a los platos, también nos recomendó pedir menos cantidad, y compartir los platos (muy de agradecer).
No sirvieron dos pequeños aperitivos estupendos: cucharita de garbanzos aliñados, y una cremita de verduras al curry.
La selección de panes merece mención aparte. Son de elaboración propia, y todos deliciosos: de tomate, de olivas, integral, …
De primeros pedimos un mitcuit para compartir, y te lo ponen emplatado para cada comensal, estupendo detalle!.
Y sopa de cebolla, realmente excepcional (imprescindible probarla!).

De segundos pasta rellena de ternera blanca en salsa, y salmón con salsa y couscous. Todo delicioso, pero sosísimo.
No sé el motivo pero cada vez en más restaurantes te sirven los platos apenas sin sal. En este caso, al ponerle un poco estaba realmente delicioso, pero en muchas ocasiones, dependiendo del tipo de plato, no lo coge igual, y es una pena.

De postres un arroz con leche que no nos gustó, un mitcuit de chocolate delicioso y unos crepes Suzete buenísimos.
Precio con vino, postre y cafés 50€.

Decididamente muy recomendable!.

06/11/2011

Lafayette, Oh la la c’est magnifique

Hacía tiempo que teníamos pendiente una visita a nuestro gurú de vinos franceses Sebastien y a su socio y excelente chef Vincent. La ocasión de reunirnos con unos amigos que no conocían el restaurante fue la razón perfecta para acercarnos hasta allí.

Es un local que es mejor reservar pues sus 9 mesas siempre tienen pretendientes. Cuando llegamos Sebastien nos recibió como siempre, con simpatía, elegancia y buen humor. No quisimos carta de comida ni de vinos pues lo dejábamos en sus manos con una excepción, el segundo plato debería ser Steak Tartar para los cuatro.

Antes de empezar con el carrusel de sabores, tuvimos que elegir entre los diferentes panes que ellos mismos elaboran y que te es difícil elegir pues todos son visualmente apetecibles: Pan de Tomate, Pan de Cerveza, Pan Blanco

Sebastien nos aparece con su selección de vino, un Chateau Moulin La Graviere 2006 de la zona Lalande de Pomerol, el cual es decantado.

Antes de empezar con el menú nos sacan un aperitivo de Salmón Ahumado con Huevas de Arenque y Remolacha

En el menú compartimos:

Sopa de tomate frappée con Vieira Ahumada, refrescante empiece

Ballotine de foie gras con Pistachos y Especias, exquisito

Carpaccio de Gambón Austral Marinado a la Mostaza a la Antigua, siempre lo pedimos

Al acabar el primer bloque, el vino ya estaba totalmente oxigenado y era todo un espectáculo.

Llegaron los cuatros Steak Tartar, desafiantes por su altura y retadores por su cantidad. El punto de elaboración junto a la magnífica calidad de la carne hizo tremendamente fácil su ingesta.

Eso sí el vino ya había tenido su final y para los dos que necesitamos un sorbo extra, nos pusieron una copa de Fortier Picard 2005 de Borgoña. La cuidada carta de este restaurante tiene más de 100 referencias con precios que oscilan entre los 16€ a los 1.500€, nos gustaría destacar su mimada sección de Champagnes.

Para rematar, pedimos algo tan clásico como la Tour Eiffel: Unas Crêpes “Suzettes” con Helado de Vainilla de la Isla de Bourbon. Aquí nos falta la foto, pues un comensal se lanzó sobre el plato como si fuera Sandokan ante lo cual un segundo comensal hizo replica demostrando casi tanta rapidez como el primero. Total, que cuando quisimos tomar la foto, el plato estaba casi volatilizado.

Para alegrarnos el momento, Sebastian nos trajo un vino de postre francés un Gourmandise 2004 de la zona del Jurançon. Sublime punto final de la cena.

Lafayette es de los restaurantes que vayas lo que vayas no defrauda, que cuando lo recomiendas, aciertas y cuando lo visitas, disfrutas como si fuera la primera vez. A todo el equipo de este trocito de Francia en Madrid, muchas gracias por lo felices que nos sentimos cuando salimos de vuestro establecimiento.

Precio medio 50€, excelente Relación/Calidad/Precio.

Ace Face + seguir 9 sitios

29/06/2012

Francamente estupendo

Coincido con la tónica general de los comentarios aquí expuestos.

La comida francamente buena y Sebastián es un tío encantador que sabe dirigirte con maestría entre la extensa carta de vinos (desde hace ya tiempo todos franceses).
Es además todo un lujo para los vecinos de Sanchinarro (como es mi caso), que estamos huérfanos de un sitio de referencia de categoría por la zona.

Por poner un pero y aunque sea parte del encanto del sitio.... Que difícil es conseguir mesa en algunas ocasiones.