Lakasa es uno de los restaurantes referencia de Madrid y más ahora en su nueva ubicación. Especial atención hacen a los guisos y productos de caza con una cocina honesta y de gran calidad. Medias raciones y una bodega muy bien seleccionada completan un restaurante que nunca falla.

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02/03/2017

Totalmente imprescindible.

Lakasa es el restaurante que mas frecuentemente visito. Cada cierto tiempo necesito volver y probar sus platos; aparentemente sencillos pero sorprendentes, con mucho sabor y respeto a la temporada.

El restaurante de César Martín comenzó su andadura hace 5 años en el local aledaño a Ristorante Maruzzella, en Raimundo Fernández de Villaverde. En mi primera visita salí absolutamente sorprendido por la comida y el trato, sobre todo el proporcionado por Marco. Desde entonces se nota la evolución, han cambiado bastantes cosas y algunas las hecho de menos, pero el nivel siempre es de sobresaliente. Hace aproximadamente un año Lakasa se trasladó a un local algo mas grande en la plaza del descubridor Diego Ordás.

Si hubiera querido, César, podría haber montado un restaurante mas formal, candidato a estrella (que para mi se la merece, al menos, mas que otros), sin embargo ha sabido crear algo mejor; un sitio informal con excelente cocina, diferente y que hace disfrutar a todos los públicos, lo cual hace que el sitio esté siempre a reventar. Y el punto de informalidad no quita lo que realmente es: Alta cocina.

También destaca por ser uno de los restaurantes que mejor maneja las redes sociales, donde cuelgan multitud de videos.

La carta cambia según la temporada, aunque siempre mantienen sus clásicos. Durante esta época en la carta predominan los platos contundentes y destaca la caza, que cada vez tiene mayor protagonismo; esta última vez, solo en aves, tenía pato azulón, cerceta y hasta becada. En primavera y verano destacan mas los platos frescos y los crudos, del estilo del laminado de lubina que si se mantiene durante todo el año. Las elaboraciones con atún a partir de Abril son obligatorias.

Las medias raciones permiten probar bastantes cosas, y al final la comanda acaba siendo casi como un menú degustación, ya que no sabes que no elegir.

El precio medio ha ido aumentando con el paso del tiempo de unos 40€ en un principio a unos 55-60€ actualmente dependiendo del vino y de si pides caza, que sube el precio. En cualquier caso merece la pena y, de hecho, comer en Lakasa por 40€ me parecería muy barato.

La carta de vinos está muy bien seleccionada, con referencias diferentes, buenos precios y, además, también es bastante cambiante. El servicio es muy amable y profesional.

La decoración del nuevo local sigue la línea del anterior, aunque con bastante mas gusto. Tonos negros, maderas y una barra donde te puedes sentar sin reserva. La barra tiene horario continuo aunque con una carta reducida entre servicios, solo elaboraciones que no requieran cocina (fiambre de callos, quesos de Anthony, etcétera). Está bien para picar algo a deshoras, pero no es recomendable si quieres disfrutar al 100% de Lakasa. También sirven desayunos los días de diario.

Mientras esperamos sitio en una mesa alta tomamos un par de vinos con 1/2 de CROQUETAS DE SETAS y 1\2 de BUÑUELOS DE IDIAZÁBAL, su mayor clásico. Las dos cosas están bastante buenas, aunque las croquetas no están en mi top personal. Son buena opción para empezar, pero la carta es tan apetecible que en el caso de dudas prefiero otras elaboraciones.

Esta última vez probamos los CALÇOTS con romesco hechos en el Josper, una auténtica delicia. La próxima vez los pediré otra vez si sigue habiendo. Después vinieron los GUISANTES CON GAMBA ROJA, otra elaboración de quitarse el sombrero. Que guisantes... productazo.

ALCACHOFAS, SETAS, PAPADA Y JUGO DE CARNE es otro platazo que no os podeis perder, y es que el nombre lo dice todo.

Otro clásico que se ha mantenido en la carta son las MANITAS DE CERDO RELLENAS DE RABO DE TORO. Una vez César nos comentó que era el plato estrella cuando no había caza, y que gastaban 80kg de manos a la semana. Hay que probarlas obligatoriamente. Si, también.

Solo los Sábados sirven steak tartar y SOLOMILLO WELLINGTON, que es un must. Carne jugosa, setas, foie, hojaldre fino pero crujientito...Saborazo. César lo va paseando por toda la sala y te entran unas ganas de pedirlo tremendas. Creo que debe ser bastante difícil conseguir el punto en un corte tan grande de carne envuelta en un hojaldre tan fino, que también estaba perfecto.

Terminamos con dos platos de caza: PATO AZULÓN, que es de las aves que mas me gustan y CERCETA. Si es temporada hay que aprovechar.

Esta vez no hubo quesos, que son una manera perfecta de empezar los postres. La verdad es que hecho de menos algunos postres de la anterior etapa como la tarta de queso azul o la panacota pero bueno... hay que abrazar el futuro. Terminamos con la nueva TARTA DE QUESO, creo que de Idiazábal, que estaba muy buena aunque prefería la anterior; y la TARTA DE LIMÓN que probablemente sea el postre que mas me gusta de los que hay en la carta en este momento.

Todo esto siendo medias raciones con botella de vino puede salir a unos 60€ por barba, aunque lo normal es pedir menos.

Otros platos que he probado en otras ocasiones y recuerdo son el FIAMBRE DE CALLOS, algo muy curioso y con sabor marcado. Hay que probarlo; ALUBIAS DEL BARCO DE ÁVILA y LENTEJAS CON FOIE, deliciosos los dos platos. Deberían añadir mas platos de cuchara ya que los que he probado estaban de 10; ROYAL DE LAMPREA, un plato brutal que probé la primera vez que fui y no lo he vuelto a ver; ENSALADA DE ESPÁRRAGOS, fenomenal como entrante en días calurosos; BONITO CON PISTO, otro imprescindible al igual que el TARTAR DE GAMO; Una de las mejores VENTRESCAS que he probado; La magnífica GROUSE; LAS REVOLCONAS DE ADOLFO CON MOLLEJAS, otro de los clásicos que se ha mantenido en la carta a lo largo del tiempo; La correcta CHULETA; Una CECINA que si bien es cierto que estaba muy buena, con esta selección de elaboraciones es difícil decantarse por ella; El STEAK TARTAR de los Sábados con el cual me ocurre lo mismo que con la cecina; La HAMBURGUESA DE CARNE DE GUADARRAMA que creo ya no está en la carta y, como postres, la fabulosa PANACOTTA CON PIMIENTA; EL BOSQUE GOLOSO, que era una mousse de dulce de leche con canela y unos canutillos de chocolate que estaban de vicio pero que duró muy poco en la carta; El que fue su postre mas característico, el LAKASITO, que constaba de una crema ligera de chocolate dentro de chocolate tipo Huevo Kinder pero con forma de Lacasito; La añorada TARTA DE QUESO DE AZUL y el FLAN.

Mención especial a la TABLA DE QUESOS DE ANTHONY.

acme

Ganas de volver ya me estás dando.

Con respecto a las mollejas yo tengo una teoría absurda que es que las mollejas son "perse" tan grasas y sabrosas que a poco que las manejen bien salen un plato de bandera en prácticamente cualquier lugar. Siguiendo esa teoría, lo que no entiendo es por qué no las ponen en más sitios...

5 de mayo de 2014

Gath

Por lo que leo, te lo pasaste chachi (que dirían algunos) o de p.m. (que diríamos otros). No me extraña, como cocina es un sitio de muuucho nivel. Me alegra que menciones a Marco (ese señor con acento italiano), es un crack, es un tipo que te hace sentir feliz, es amable, atento, cariñoso, y, además, entiende muchísimo de vinos....

5 de mayo de 2014

je suis béatrice

Supongo que irías domingo para comer porque yo he intentado ir a cenar y me lo he encontrado cerrado....

5 de mayo de 2014

acme

cualquier día te plantas a desayunar en Lakasa en año nuevo. Bueno, cualquier día no, necesariamente el uno de Enero.
¡Cuánta presión al pobre hostelero, que ya no puede descansar ni un Domingo por la tarde!

5 de mayo de 2014

je suis béatrice

Mando copia de tu comentario a mis jefes que me hacen trabajar muchos puentes, Agostos y fines de semana, a ver si piensan lo mismo que tú .El día de año nuevo me da igual que cierren porque seguramente esté también subida al andamio ;-). Por cierto. Acme que he conseguido tener libre el domingo ese de la carrera. Pero eso ya lo hablaremos por privado más adelante.

5 de mayo de 2014

acme

che,che, que yo no digo que no haya que trabajar en Domingo, yo digo que no se puede trabajar los siete días de la semana.
En cualquier caso, si te abres un change.org yo firmo.

5 de mayo de 2014

Adreid.

Beatrice, los Domingos solo abre a medio día. La verdad es que si me lo pasé bien, se me pasó la comida volando y en lo de las mollejas podría estar de acuerdo acme, porque a mi me suelen gustar siempre independientemente de las diferencias entre sitios.

6 de mayo de 2014

PXS

Las dos dos casas que más te gustan, Lakasa de César Martín y lakasa de apuestas.

6 de mayo de 2014

spider72

Nada que decir Adreid, es un gran sitio. Prueba el Pez Limón y la Danza del atún. Vas a flipar.

2 de agosto de 2014

Sergiete

Gran reseña para un gran sitio

hace 7 meses

Adreid.

Gracias Sergiete!

hace 7 meses

gastrolola

Suscribo. Esa grouse ya ha quedado grabada a fuego en mi memoria

hace 7 meses

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La Bahía

En La Bahía tenemos uno de los mejores arroces de Madrid. Si piensas que en el centro de la capital no se puede comer paella es por que aún no has venido a nues...

17/10/2016

Melocotonazo de miedo con la mandanga de Lakasa

Salgo de Lakasa más contento que unas castañuelas. Estoy como el día que Pablo Iglesias decidió destituir a Sergio Pascual con la carta aquella de “Defender la belleza”, esto es, con una sensación de que tengo el mundo a mis pies en estos momentos muy grande y hago lo que me sale de la pierna. Entra en mi top personal de cabeza, pero de cabeza como en el concurso aquel de “Splash, famosos al agua”, con piruetas y todo. Para estar en otra dimensión sólo le falta tener oferta de cervezas de calidad en su carta, si trabajasen un poco en ese sentido seguramente se pasaría mi top de largo como cuando uno se pasa el Super Mario de la Nintendo.

Al lío. Tenemos como es sabido una “Wunderlist” de sitios pendientes y este lo llevamos apuntado desde que nos lo recomendaron los Avelios (¡un saludo Avelios!) pero no habíamos ido todavía porque tenemos distintos inconvenientes. El primero es que la lista es larga, el segundo es que trufamos nuestras visitas de sitios que no están en la lista y el tercero es que como es sabido tenemos una misión vital fundamental que es recorrer toda La Guindalera reseñando local por local con una disciplina espartana, porque los monarcas no estamos todo el día tocándonos el ombligo y esquiando en Baqueira, sino que trabajamos duramente por nuestro país.

Pero bueno, lo importante es que hemos ido a “Lakasa”. Que está en la misma plaza que el “Jimbo” , esa plaza del Descubridor Diego de Ordás que es un auténtico antilugar. Sobre la que no vamos a extendernos en demasía. Viajamos hasta allí en Metro, hasta Alonso Cano, que desde La Guindalera está a tiro de piedra pero que por lo que sea no está entre nuestros itinerarios habituales. No tenemos feeling con la Línea 7, no es como la 4, tan familiar y llena de memorias.

Entramos allí y somos fenomenalmente bien recibidos, con gran interés por el estado de La Reina y atención personalizada de diez. Para colmo, sonando blues, musicote bien seleccionado. Tenemos de frente una barra y a nuestra derecha un comedor con unas amplias cristaleras, gris, negro, suelo de madera y muchas plantas, una mezcla entre rollito natural y rollito modernito que encaja bien, con sus mantelitos grises que ahora La Reina quiere localizar para comprar y tener en casa. Llamativas son unas sillas que tienen un forro de colores que parecen un jersey de 1980 y esto lo digo como algo positivo.

Nos sentamos, ofrecen aperitivos. La Reina se decanta por cerveza sin, yo por un vermú porque parece que ahora el vermú es el nuevo gintonic y a mí me parece bien porque vermú siempre fue sinónimo de algo épico. El gintonic, reconozcámoslo, siempre fue bebida de gente recia, nada cool. Vermú era cool ya en tiempos de nuestras abuelas. Yo ya desde mi más tierna infancia era fan del vermú sin saberlo. El vermú lo traen con un carrito de vermúses y lo sirven con mucho mimo, de paso otro camarero llega y nos da una tapita de carrillada que sirve para abrir boca.

Miramos la carta y todo nos llama poderosamente la atención. En este sitio uno se pediría todos los platos y estaría dispuesto a morir. Pero La Reina no está en condiciones y yo ya no soy el gordaco que fui (salvo en mi mente, que lo sigo siendo), así que pedimos al otro camarero, de acento anglosajón y extraordinario trato humano, que nos aconseje. Esto es tradición nuestra y siempre decimos que un buen sitio no lo es sólo por lo bueno o malo que tenga sino por la capacidad de su servicio a la hora de recomendar. Ahí está la fina línea que separa la gloria del precipicio. Nos aconsejó extraordinariamente. Otro camarero se encargó de las bebidas, tiré por un vino de Toro (ojo, cosa fenomenal la carta de los vinos, los tienen señalizados desde suaves a fuertes en sabor, los suaves tienen “1K”, los potentes “5k”, con una interesante selección en copas) más el agua con gas que separa la civilización del desastre. Y en manos de las recomendaciones nos pusimos.

Llegaron primero los buñuelos de queso Idiazabal y llegó el cambio musical pasando a una selección de reggae que no estaba nada mal. Los buñuelos, potentes, bien fritos, uno de los platos estelares y buena mierda para empezar.

Tardó un poquito en llegar lo siguiente, pero valió la pena. Unos mejillones al vapor con curry verde. Mare de Deu Senyor ¿eso era media ración? Ración grandecita, pobres de los que ahora osen darme una media ración de chichinabo después de comer esto. Qué ricos los mejillones al vapor y qué ricos con su curry verde, nos pusimos finos filipinos.

Next, una parrillada de verduras con chistorra y huevo de codorniz. Curiosísima. En realidad, parrillada de tubérculos con algo de verdura, pero ¡ojo! que no nos engañe el nombre, es indiferente, el caso es que estaba de diez. Había ahí batata, remolacha, chirivía, zanahora, berenjena, cebolla, ¡yo que se!, con esa chistorrita de moda y sus huevecillos de codorniz. Un plato de matrícula de honor.

La gracia es que cuando veías los platos no parecían tanto, pero poco a poco iba uno muriendo y eso que eran medias raciones. Muerte lenta y placentera que continuó con un plato especial del día “danza de arroz”, una suerte de arroz meloso con el katsuobushi, ya sabeis, el atún ese que baila . Muy intenso, un arroz con un fondo de pescado potentísimo, muy concentrado, muy para amantes de lo marino.

Pusimos el colofón con “Las Revolconas de Adolfo”. No se que se dice en estos casos, por ejemplo “¡¡Paren las rotativas!!” o “¡¡Más madera!!” o “¡¡Qué alguien llame a un médico!!”. Hito. Patatas revolconas con mollejas de ternera, papada ibérica y setas. Viva Klaus, que nos ama y nos pone en la tierra con estas cositas. Yo daba un bocado y me decía “¿en serio estamos comiendo esto?”. Una barbaridad de plato.

A estas alturas ya estábamos más para allá que para acá, más que bien servidos con cinco medias raciones, pero no se puede ir uno sin probar postres. De un lado, tarta de queso, ¡de queso Idiazabal! Empezabamos y terminábamos con el mismo queso y a mí me gustó porque pensé más de una vez que estaría genial que alguien se marcase una tarta de queso en condiciones, con potente sabor a queso, intensa. Y helados, se pueden escoger dos sabores y optamos por sorbete de pera al vinagre y helado de vainilla, este segundo clásico pero muy sabroso y el primero muy original y refrescante.

Ha sido una visita apoteósica y lo mejor es cuando llegó la cuenta. Con vermú, copa de vino, tres botellas de agua y dos postres, ¡64€!. 32 euros por persona en este sitio es un regalo y eso que estamos hablando de medias raciones de tamaño muy GOL DE SEÑOR.

Este es mi tipo de sitios, este es el camino. Este es el ejemplo a seguir y ya lo dijimos hablando de La Castela o de La Montería. Cocina elaborada con producto de mercado, cartas no excesivas pero muy estudiadas, personal muy conocedor de su producto, buena bebida (falta de cerveza, esto lo digo siempre), buenos postres. Y aquí, para redondear la jugada, selección musical de extraordinario gusto, cosa a celebrar porque ya conocemos muchos sitios en los que la comida es una brutalidad y la música es más propia de un Zara.

Vayan cagando leches.

Y si uno se anima, tiene TODAS LAS RECETAS en la web del restaurante: lakasa.es

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/10/17/lakasa-madrid

Avelio

Excelente reseña as usual. Un saludo majestades!

hace 11 meses

Sergiete

Buena reseña y bienvenidos al club de fans de Lakasa

hace 11 meses

Alvaro Armenteros

Dios, según lo he leído, he oido a Jose Angel de Lakasa cantando el Gol de Señor, en su única salida de tono en 700 años de retransmisiones futbolísticas.

hace 11 meses

redfishing

"José Angel de Lakasa" jajajajajaj

Quiero que mi vida la retransmita entera Antonio Alvarez

hace 11 meses

Miss Migas

Usted es un fenómeno.

hace 11 meses

Antonio Álvarez

Amigos, gracias por vuestras palabras, aunque debo decir que la inspiración me vino íntegra por la comida de Lakasa. Uno siente que le puede quitar el Nobel de Literatura a Bob Dylan en cualquier momento.

hace 11 meses

Javier B.

Genial reseña!! Yo últimamente me dejo caer por la nueva barra, un par de vinos y alguuna media ración. Y desde allí observo el trajín y veo como todos sonríen y eso, se acaba transmitiendo al cliente.

hace 11 meses

11/12/2016

LA FELICIDAD DEL BUEN COMER

Nos reencontramos con Lakasa de César Martín tras dos años desde nuestra última visita, en su nuevo emplazamiento. Flamante local con enormes ventanales que hicieron las delicias de una comida de celebración de mi onomástica un “San Lunes” de asueto el pasado mes de noviembre de 2016.

Confirmamos la mejora del local y su ubicación estratégica junto al Consorcio Regional de Transportes y el Canal de Isabel II. Más amplitud, luminosidad y cocina a la vista.

Las mesas para dos siguen siendo pequeñas, pero con espacio suficiente para recibir los distintos pases de nuestra comanda.

Nos gustó mucho el carro de bebidas para el aperitivo que pasan por cada mesa para recibir a los comensales, nosotros no tomamos nada, pero me pareció un acierto hacer honor al vermut y demás bebercio aperitivil.

Sorprendente el ambiente de un lunes laborable, imagino que en parte amenizado por los empleados de los dos “grandes” mencionados, así da gusto y entiendo el motivo por el que afortunadamente abren un lunes para el servicio de comida, a nosotros nos vino como anillo al dedo.

No podía quedarme impasible ante la unanimidad de las reseñas alabando el trabajo de César y su equipo durante todo este tiempo y su adorable quehacer en materia de caza, así es que quedó agendado hace tiempo para esta ocasión especial.

A la tercera debía ir la vencida para confirmar sensaciones dispares entre nuestra primera incursión en junio de 2013 y diciembre de 2014.

Y asevero con rotundidad que la cocina de César definitivamente me ha conquistado.

Por orden de desaparición esta fue nuestra comanda:
½ de carpaccio de boletus (8€) en la karta fuera de carta. No podía dejar de pedirlos dada la escasez de las setas este otoño. Elegantes y finos en una receta sencilla que no necesita nada más.

½ de laminado de dorada con especias y guacamole (9€) también en la karta fuera de carta. El único pinchazo de la comida por el exceso de curry en polvo sobre las estupendas láminas del pescado. A mi pareja le pareció imperdonable teniendo en cuenta la altura de la casa, a mi simplemente me pareció un tanto incómoda la textura del polvo en el paladar, el resto de los ingredientes del plato estaban estupendos.

½ de ensalada de jurel de anzuelo en salazón con tomate raf, brotes de verduras, vinagreta de almendras tostadas y helado de remolacha (8,50€). Me pareció que César se alegraba de la elección de este plato cuando nos tomó la comanda, y quizás fue porque con este sabía que iba a lucirse, y vamos si lo hizo! Jurel riquísimo y una mezcla de sabores muy lograda que se ensalzaban enormemente con el helado de remolacha. Todo un acierto!

Acompañamos los entrantes con una copa de blanco verdejo seco Petit Coteau (3,80€) muy rico.

Y pasamos a los principales con raya asada con crema de hinojo y vinagreta de tomate, alcaparras y especias (17,80€) para mi pareja que no puede dejar de pedir siempre que la ofrecen en una carta. Yo la no probé, pero comentó que estaba muy buena. Y para mí, la joya de la corona, Grouse asada con setas (25€) que, como bien me comentó César y acabo de comprobar en la karta de su web, puede ofrecerla durante muy poco tiempo y tuve la enorme suerte de poder disfrutar. Es una de las piezas de caza con sabor más intenso (obviando la becada mortificada que tomé hace ya años en Arce y que nunca podré olvidar), y así lo advierten siempre. A mi me emociona; sublime!!!!

Estos pases los amenizamos con una copa vignes des prie para la raya (3,50€) y una copa de Eloane garnacha para la Grouse (3,30€).

A pesar de que no somos de la casta de los golosos, no pudimos resistirnos a tomar ½ de buñuelos de chocolate que tantas alabanzas cosechan (5€) y, madre mía, qué gustazo!! Finos, intensos, rotundos… Entre estos buñuelos y la tarta de queso de Cañadío voy a pasarme a la acera de enfrente golosil.

Pan 1,50€/pax, con un café solo (1,50€) y una infusión de manzanilla de las de verdad (1,50€) (que gusto que no se aprovechan con este apartado final) cuenta total 93,70€. Es de agradecer que no hayan subido los precios desde su apertura.

Por cierto, como colofón final tuvieron el magnífico detalle de ponerme un petit four especial (ver foto).

Y con una sonrisa en nuestros rostros después de nuestra tercera y definitiva visita a Lakasa de César Martín, puedo decir qué momentos tan felices nos da el buen comer de verdad.

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LaKasa de César Martín se autodefine como restaurante-bar 2.0. Chef con gran experiencia a sus espaldas y dos referencias destacadas, Arce y Balzac. Su última colaboración en la Trattoria D’G; de aquí la incorporación de varias pizzas en su “karta”.

Horario ininterrumpido para desayunar, tomar el aperitivo, comer, cenar, picotear o tomar una copa. Todoterreno!

Interiorismo controvertido en los comentarios de las redes. La barra, acompañada de mesas y taburetes altos, separa los dos comedores. El de la izquierda, más pequeño. El de la derecha, semicircular, compagina sillas con asientos corridos en un lateral y un extremo de la sala forrados de un tejido un tanto excesivo y forzado. Algunas mesas demasiado juntas.

Servicio amable y cercano por parte de César Martín y su mujer, Marina Launay, con afán de agradar al cliente y aportar valor a la experiencia culinaria.

Cocina de mercado con posibilidad de tomar medias raciones. Esto nos permitió confeccionar nuestro propio menú degustación en la primera visita a LaKasa el pasado junio de 2013.

½ pez limón (10€), ½ salpicón (9,50€), ½ vieiras (9,50€), ½ raya a la vinagreta (9€), ½ pichón asado (15€) y ½ steak tartare (14€).Helado (5,50€). Dos copas de Jean Pierre Gro (8,40€), una copa de Barbazul (2,80€), una copa de Les Sort blanc (2,90€) y dos copas de Camins del priorat (6,80€). Una cerveza 1/3 (2,50€), un café solo (1,40€) y dos cubiertos (3€). 100,80€.

50€/p. Pero a pesar de que en estos tiempos que corren no es moco de pavo, la RCP me pareció buena, experiencia muy agradable e interesante. Nos dejó con “buen sabor de boca” y muchas ganar de volver en invierno para probar en todo su esplendor la caza, especialidad indiscutible de César Martín.

Y así fue, segunda visita a LaKasa el pasado 7 de diciembre de 2013 con unos amigos. Mucho mono de caza, que ya estábamos bien entrados en época y aún no la habíamos catado!

Nos acoplaron en el comedor más pequeño. El halógeno encima de nuestra mesa parpadeaba y fue bastante incómodo hasta que acabamos acostumbrándonos. Estos detalles de mantenimiento deben revisarse.

Me dio la impresión que la carta se ha reducido. En verano tenían un apartado exclusivo de pizzas, algo que me sorprendió en un restaurante del nivel gastronómico de LaKasa, aunque las propuestas eran novedosas. Ahora hay tres que se han incorporado a los entrantes. También se ofrecen platos fuera de carta que aparecen en un pequeño soporte de plástico (como en los bares) que desluce y rompe la armonía de la oferta global.

Para compartir los entrantes cuatro personas decidimos pedir raciones completas. Buñuelos de idiazábal (10€), tartar de lubina salvaje (26,50€) y pizza tumaca (11,50€).

Los buñuelos estaban ricos, se ha mejorado ese exceso de aceite que comentaba Maribona en sus inicios, pero la presentación no me convenció, a pesar de que incluso les dedican un plato personalizado.

El tartar de lubina estaba estupendo, pero muy subido de precio.

La pizza también estaba rica, tamaño generoso y buena cantidad y calidad de jamón, pero no aportaba nada especial.

Principales; trilogía de caza mayor con gamo, ciervo y jabalí con compota de manzana (27,50€) para las chicas y pescados para los chicos; lomo de rape plancha con jugo de carne y puré de zanahoria al aroma de pimienta de Jamaica (25,50€) y ½ de raya asada con vinagreta de tomate con guarnición de puré de hinojo y aceitunas negras (9€).

La trilogía de caza mayor fue espectacular, sólo por este plato mereció la pena volver! Ocasión única para realizar una cata de tres piezas de caza distintas.

La opinión de los pescados no estuvo al mismo nivel, ni el lomo de rape ni la raya convencieron a sus comensales. Y de nuevo, el precio del rape nos pareció excesivo.

De postre ½ tarta casi-tatín de manzana caramelizada (4,50€) y ½ de tabla de quesos franceses (9€). Mención especial a ésta última que Marina explica con el soporte de una tablet con gran diligencia y entusiasmo. Estupendos, especialmente el único pasteurizado.

Acompañamos las viandas con una botella de Rioja tempranillo, El Tractor 2007 (34€). Gran descubrimiento. Mencionar que la carta de vinos por copas también se ha reducido.

Además, una caña (1,70€), dos aguas con gas (3,20€), dos copas de Les Sorts blanc (5,80€), tres cafés (4,20€), dos PX Emilio Hidalgo (4,80€) y cuatro cubiertos (6€). Factura final 210,70€, 53€/p. Igual que en nuestra primera visita. No sé si es que comemos y bebemos mucho, pero normalmente superamos al menos en un 20% el precio medio que mencionan restaurantes y foodies.

La sensación final fue bastante aceptable, pero no nos entusiasmo como en la primera ocasión. A excepción de la trilogía de caza mayor, el resto de los platos fueron previsibles, quizás tomar más en medias raciones contribuye a enriquecer el resultado final.

Cuatro estrellas provisionalmente. Lo visitaremos en más ocasiones para decidir entre tres o cuatro, porque el empeño y la dedicación que demuestran, bien lo merece.

Miss Migas

Genial actualización!

hace 9 meses

Yanzoo

Ufff me han dado ganas de volver leyéndote... me he comido tu reseña!!

hace 9 meses

gastrolola

Gracias a los dos!!!!

hace 9 meses

28/03/2017

Cuando todo lo que rodea la cocina, mejora la experiencia

Hacía tiempo que no visitaba Lakasa. Ninguna vez en su nueva ubicación de la Plaza del Descubridor Diego de Ordás. Local más amplio, cocina de dimensiones importantes (80m2), en la sala mayor luz natural y una mejor separación entre barra y comedor.

Nada de lo sustancial ha cambiado. Las claves del éxito de Lakasa siguen intactas. Amabilidad y servicio, flexibilidad y variedad de mercado en la comanda y una buena relación calidad precio son las columnas principales que provocan que siempre hayan llenado desde que abrieron en su nuevo emplazamiento. El lema que el cliente vuelva.

Culinariamente se alternan platos notables con otros buenos pero que parece que no están del todo consumados, como si les falta algo para que acabarán de ser redondos. Buena cocina, que llega en pocos casos a la exclamación. En esta comida, especialmente en la recta final.

Comenzamos con el fiambre de callos (1/2). Entrante indispensable para los amantes de la casquería. Sabor, fina textura y ese crujiente dulce que aporta las pipas de calabaza. A partir de un guiso tradicional de callos, se llega a un bocado muy notable. Sin duda para repetir.

Dos composiciones francesas en un mismo plato, paté y rillete. El primero realizado con mollejas de ternera, pato y papada ibérica, el segundo con cochinillo y su grasa. Gustoso y firme el primero. Mejor el paté que el rillete, al cual le falta jugosidad. Bueno.

Los garbanzos con pez San Pedro gozan de una salsa bien ligada, similar en sabor a una salsa verde. La legumbre irregular, algunos garbanzos bien de punto mientras que otros se presentan demasiado al dentes. Desigual.

Seguiríamos con los guisantes, gamba roja y crujiente de oreja. Crema realizada con las vainas que aporta una mayor profundidad de sabor, pero resta cierta elegancia a la leguminosa. Se mezclan el dulce del guisante con el yodo del crustáceo en un plato correcto.

Otro mar y tierra que se presenta son las alcachofas con chipirón (1). La verdura tanto cortada en finas lascas y crujiente como confitada. Chipirón perfecto de punto tras un paso rápido por el josper y el fondo del cefalópodo gustoso pero con un punto de exceso de sal. Bien

Se comienza a subir el nivel con el arroz cremoso con conejo, tomillo y romero (1/2). Aromáticamente potente, recuerdos de monte, se nota fácilmente la presencia del tomillo y el romero. El grano de buena textura y sabor sin excesiva potencia. Agradable.

Uno de los mejores pases de la comida sería sin ninguna dura el tartar de gamo (1/2). Uno de los clásicos de Lakasa. La combinación del estragón, el tomillo ahumado, la mostaza y la cebolla roja junto con la carne conforman un plato intenso, con verdadera personalidad, rico. Para reincidir sin pensárselo.

Las manitas rellenas con rabo de toro (1) son otro pase que gusta por derecho. Crujientes tras su marcaje por la plancha en el exterior y tersas en el interior. Jugosas con el rabo de toro que viene acompañado de una salsa muy reducida de su guiso. Un plato completo, laborioso, bien rematado y notable.

Finalizaríamos con liebre al vandouvan (1/2) con crema de apionabo. Lomo ligeramente planchado, una mousse de higadillos y corazón y la liebre guisada, desmigada y finalmente napada con su propia salsa muy reducida. La mousse trasmite ese sabor vehemente de campo y animal, la liebre de encomiable textura y jugosa. Un plato de guisandero, de laboriosa mise en place que Cesar Martin Cruz y su equipo convierten en un señor plato.

El broche final dulce vendría el milhojas de crema catalana y fruta de la pasión (1/2). Milhoja crujiente, ligeramente tostado. Combinan muy bien la crema catalana (vainilla, nata, limón,..) con el ácido proveniente de la fruta de la pasión. Juntas provocan sensaciones aciduladas y ligeras que son un gran remate.

En definitiva una buena comida con algunos altibajos que se convierte en una notable experiencia por la amabilidad y detalles de todo el equipo de Lakasa. La carta es amplia y con todos los platos disponibles en medias raciones se provoca el aumento en el número de degustaciones, la sala es luminosa y amplia con sillas especialmente cómodas y los precios contenidos. Todos estos factores son la esencia para que un elevado porcentaje de clientes retorne.

La principal razón del éxito de Lakasa es que el cliente es el centro de la experiencia. César y Marina han transmitido este principio a todo el equipo y se nota. Hacen que la gente se sienta bien y ellos sienten el retorno de la clientela. Sin duda, Lakasa es el lugar donde todo lo que rodea la cocina mejora la experiencia.

Post completo en goo.gl/0KYrGc

Nuria Meléndez

Gracias por esta pedazo de aportación. Pinta muy bien, y que te hagan sentir como en casa mejor. ¡Me lo apunto a mi lista de pendientes! :)

hace 6 meses

14/09/2016

Espectáculo asegurado

No llegué a conocer el antiguo local de Raimundo F. Villaverde. El nuevo es realmente bueno, luminoso, grandes cristaleras, en esquina, y hasta el emplazamiento tiene gracia. Bien decorado, con una zona de barra, comedor separado pero medio integrado (sé que no me entendereis) y cocina medio vista desde fuera. Vista sin ser vista, lo suficientemente vista para que los cocineros puedan verse y a la par mantener su intimidad.

En sala manda Marina, absolutamente encantadora. En los fogones, César. Un crack. De comer, todo espectacular. Variedad razonable y de todo se puede pedir media ración, interesante detalle cuando se va en pareja y se quiere probar casi de todo.

Recuerdo el tartar de corzo con cariño, los garbanzos con carabineros todavía hacen que me relama, espectaculares unos guisantes con boletus, cremosísimas las croquetas, el salmorejo con una textura muy muy suave, y el resto de sobresaliente también: anchoas, carne roja, tarta de limón, buñuelos de chocolate y degustación de queso Comté…

Un sitio para volver muchas veces. Precio medio: 60€.

Miss Migas

En efecto, en Lakasa se come muuuuy bien. César y su equipo son muy cracks

15 de septiembre de 2016

29/06/2017

Menos ruido y muchas nueces

No sé si será porque es de los pocos sitios donde puedes comer muy pero que muy bien y repetir porque el precio lo permite, o porque César y su mujer (no sé su nombre) son encantadores y cercanísimos, o porque su carta de vino es sorprendente (de buena y a precio razonable), o porque siempre que vas quieres probar algún plato nuevo, o yo qué sé...
El caso es que creo que, sin tanto bombo (poco ruido) como otros restaurantes quizás más de moda, este es uno de los mejores sitios que me he cruzado para comer rico y bien (muchas nueces).

Esta última vez:
- 2 huevos de faisán con mojama: plato típico de huevos con jamón que esta vez era mojama que, a pesar de estar muy sabroso, fue lo menos sorprendente.
- 1/2 besugo laminado con causa picante: impresionante conjunción de matices.
- 1/2 tartar de corzo (¿gamo?): nos flipó la mezcla de especias (algo que no recuerdo y estragón) para encumbrar este tartar.
- 1/2 mollejas con revolconas, setas y papada ibérica: plato-plato, contundente y, para un amante de la casquería, pues qué voy a decir: uuhhhmmmm.
- Tarta de queso idiazábal: no nos atrevimos con la tabla de quesos para el postre y atacamos la tarta.
- Vino Vara y Pulgar 100% tintilla de Cádiz. Recomendado por la mujer de César. Un acierto total.

Para dos: 80 €

Y volver, volver, voooolveeeeerrrrr

19/11/2016

Pues bueno! Un poco de todo

Hay que decir que a veces las críticas de un lugar son tan buenas, que le llevan a uno casi sin tocar el suelo.

Había oído hablar de los buñuelitos de Idiazabal como bocados celestiales ¿de verdad?, pues la primera en la frente, afortunadamente la cosa mejoró después.

-La Navaja del Cantábrico asada con aceituna kalamata y papada Ibérica, tampoco me dijo gran cosa.

-Raya asada con crema de hinojo y vinagreta de tomate, alcaparras y especias, estupenda de punto y sabor, todo un acierto la combinación.

-Rissoto con liebre, para mí el mejor plato de la comida, meloso y con gran sabor, pelí salaso, eso sí,

-Tabla de quesos, quizá esperabamos mas contraste entre unos y otros, se queda uno con la sensación de no haber avanzado en los sabores. Si pienso en la tabla del Montia, ya no digo nada.

Comimos en barra, la pobre chica que nos atendió no sabía ni por donde se andaba, entendimos que era su primer día, lo que no entendimos es que estuviera sola. Ella lo paso mal y nosotros por y con ella.

01/09/2017

Gran experiencia gastronómica

Nos gustó mucho Lakasa, local muy bien aprovechado, nos quedamos con ganas de probar su terraza y excepcional servicio (especialmente la “sommelier” que nos aconsejó muy bien). La carta se puede pedir por medias raciones y aprovechamos para probar el mayor número de platos posible. Es cierto, que algunas medias raciones son un poco breves. Nos gustó mucho el toro, el tarta de atún, el pulpo y la carne roja. Las revolconas son un plato interesantísimo y nos decepcionó el carpaccio de boletus (muy plano). Los postres, gran acierto, la tarta de limón y el tatin de manzana. Con un par de botellas de vino para tres (el primero, El Sequé, estaba excepcional), salimos a 60€ por persona. No es barato, pero una experiencia muy agradable, si no fuera por el tamaño de la medias raciones le daría la máxima puntuación.

24/10/2016

Gran restaurante a buenos precios

La primera impresión al salir de Lakasa es lo bueno que estaba todo y la gran cantidad de comida que nos me hemos podido "zampar" a un precio increíble.
Comer tartar de lubina, navajas,mejillones,mollejas con revolconas,torcaz con curry, grouse,tarta de limón , sorbete y todo regado con buen vino por ciento y pico euros me parece asombroso.
Buen trato, local agradable, comida espléndida y un precio razonable, hacen que sea un restaurante a recomendar.
El único "pero" es el diseño de la cubertería, el tenedor tiene mal calculado el centro de gravedad y se escurre de las manos.

Sanroque

He vuelto una par de veces mas y mi fascinación por este lugar sigue creciendo. No defrauda nada, y al día siguiente ya quieres volver. Genial.

hace 6 meses

17/10/2016

Mejor que en Kasa

14/6/14

Rescatando fotos "old school"

Me encanta, volvería todos los días, junto a Labrador de Lera los sitios donde más he disfrutado de los platos de caza.

La guía Repsol le otorgó un Sol en 2014, que quieren que les diga, por objetividad y experiencias, yo me fío más de los soles que de las estrellas, llámenme loco.

01/04/2017

Puntuación 9

Mirando en esta noble página donde ir por mi cumpleaños encontré este sitio. Por cierto, muy cerca de mi casa.

Sencillamente genial. Muy buen restaurante y lleno un martes cualquiera de marzo.

El local está muy chulo pero sin ser un sitio de postureo PRO. Está como medio escondido muy cerca del CTM. Ese día lleno de ejecutivos con clientes. Al igual que cuando uno busca un buen sitio de carretera, el ver camiones aparcados denota que es un buen sitio, ver a esos hombres encorbatados dice algo también.

La mesa tiene mantel y servilletas de color gris con ese material que parece fieltro. Son mesas grandes para dos pero yo conseguí ponerme en L. La idea de mesas enfrentadas es una idea horrenda. No hay nada como estar cerca de tu acompañante y más si es tan bella.

Tomamos cinco medios platos:
+ Unas habitas en tempura (ver foto). Es un plato fuera de carta. Muy rico, un pelo dulzón. Me gustó mucho este plato (ligero)
+ Unos huevitos de corra (ver foto). También fuera de carta. Un plato genial. Muy rico.
+ Raya. No me volvió muy loco este plato, aunque tenía una especie de salsa de tomate deliciosa que casaba muy bien con este batoideo
+ Manitas de cerdo con rabo de toro. Un plato fuerte pero muy rico
+ Pluma ibérica. Bastante correcto

No sé si era por la cena pero creo que cinco platos es bastante. No pedimos prostre y tomamos un albariño afrutado. Todo esto por unos 85€.

Muy recomendable este sitio.

08/09/2017

Inmejorable

Creo que no tengo nada nuevo que añadir a todos los comentarios positivos que se leen por aquí. Para mí fue un descubrimiento, fui con mi pareja y salimos encantados, así que volveremos. Un local estupendo, con buena atención por parte de los camareros y una carta de la que te pedirías todo y a precio razonable.
Todos los platos que tomamos nos encantaron, lo único que no nos emocionó mucho fue la lamprea, pero no creo que fuera por la elaboración del plato, sencillamente nunca la habíamos probado y es un pescado un poco especial. Un sitio al que puedes ir perfectamente con tu pareja, tus padres o para una comida de trabajo y en donde creo que siempre quedarás bien. Lo dicho, muy recomendable.

01/08/2016

Neobistrot de cabecera

Ambiente oscuro y espacio moderno connuna zona de barra y otra de mesas bajas y un tanto pegadas es el concepto informal de la cocina de César Martín que se postula como uno de los locales de referencia en la capital para comer producto bien elaborado, sin excesivas florituras y con fundamento.
Mares y montañas, caza, casquería, quesos, pizzas y sugerencias del día de entremezclan en una carta que el propio César define como un recopilatorio de toda su historia desde que comenzó en lo fogones. Él y su segundo se pasean por la sala durante todos los servicios y priman la importancia de tener contacto directo con el comensal, "me invitan a congresos, convenciones y showcookings pero yo tengo que estar aquí, la gente me tiene que ver aquí, quiero que Lakasa sea ese sitio que cuando estás en casa y piensas dónde ir a cenar salte el primero a la mente".
Orgulloso presenta una tabla de quesos galácticos, traídos cada quince días de Francia a través de un afinador galo de alto renombre. Te cuenta la historia de cada uno ayudándose con un iPad y cuando los degustas entiendes su afán porque los pruebes, sublimes todos.
En cuanto a la comida, servida por un equipo ágil, atento y simpatiquísimo que quiere agradar y, además, recomienda muy bien, casi todo está muy bueno, sólo tuvimos un pero.
Fáciles los buñuelos de IDIAZÁBAL que, aunque ricos, tampoco son un bocado superior, quizá lo más flojo de la cena pero bien para comenzar.
Refrescante, aliñada en su punto y con un tomate excelente la ENSALADA con ventresca.
Riquísimo el paté de CIERVO y muy bueno también el tartar de LANGOSTINO pero con una disposición en el plato un tanto incoherente, ni entiendo por qué se ponen las huevas de tobiko a un lado.
El punto flojo lo puso el ARROZ de colmenillas y perretxikos por estar salado y con el grano duro, no es fácil esto del arroz, amigos, nada fácil.
Curioso el WELLINGTON de pichón, con una salsa que bien podrían haber puesto un poco más por lo sublime y un punto rosado en la carne excepcional. Las MANITAS rellenas de rabo también fantásticas, al igual que las MOLLEJAS, perfectas. Todo en medias raciones dio pie al tradicional LAKASITO relleno de mousse de chocolate, que podría estar más oscuro, y una muy rica tarta de LIMÓN a su manera.
No vayáis, que estoy harta de que siempre esté lleno, porque para reservar no está nada fácil la cosa.

Gath

Buena cocina en Lakasa.

15 de mayo de 2014

09/04/2017

Moneda de curso legal

Tengo cierta sensación que muchos restaurantes podían conseguir cotas más altas si no fuera por las tonterías que hacen, que empañan y echan por tierra en un momento una comida excelente.
Creo que al cliente hay que mimarlo y cuidarlo muy bien desde que entra por la puerta del restaurante (incluso antes en el momento de la reserva ya que hay sitios que aún teniendo mesas libres es más difícil reservar que hacer un vuelo Zero-G) hasta que sale, y esto, en particular, no ha ocurrido en Lakasa (no es la primera, ni la segunda... vez que voy). Os detallo.
Eché de menos de la última vez el carrito de los aperitivos, ahora (y antes) están en una carta (los aperitivos) que ya está sobre la mesa cuando te sientas. De snacks: guacamole. Para compartir: los must buñuelitos de Idiazábal, ensalada de jurel con tomate raf (no me dijo nada) y las verduras asadas con chistorra (muy buenas).
De segundos muchos se decidieron por las medias: tartar de lubina, carne roja. No os puedo decir, no lo probé. Y otros por la raya (creo que las alcaparras le resta más que le suma a este plato). En general primer y segundo tercio en la línea general de buen saber hacer en la cocina.
De postres, choco-choco (ni fú ni fá), sorbetes de piña y tarta de queso que sabe a queso (que sí sabía a queso pero no sé, le falta algo para redondear).
De vino un Toro con carácter, de afamadas bodegas.
La sorpresa llegó al pagar: llega la cuenta, ponemos el dinero (con moneda de curso legal en la eurozona) y vuelve (pobre chica) y nos dice que le han dicho que no tienen cambio (¿¿cómorrr??). La proporción era 2,6 (lo que dimos) a 1 (lo que teníamos que pagar), para los de letras: si tienes que pagar 20 euros das 50 euros (hipótesis). Lo primero que se te ocurre es decirle pues vete al "chino" de enfrente y cambia, no es mi problema (no me imagino ir a una simple tienda de barrio y pagar y decirme que no tiene cambio, al tendero le faltaría tiempo para buscarse la vida). Puede parecer una anécdota pero hay cosas que se tienen que cuidar y dar la cara (la pobre chica se "comió" todo nuestro enojo) por parte del cocinero/maitre. Para rematar, al salir, la altanería de otro camarero (el de la comanda de los postres) hizo que el castillo de naipes medio derruido cayera más todavía.
Menos mal que llevábamos tarjeta, si no: ¿qué hubiera pasado?
Esto empañó toda la cena.
No volveremos. Recordad: los detalles mueven el mundo.

Gath

Te comprendo perfectamnte.

Muchas veces son esos detalles, absurdos casi siempre, los que hacen que clientes se replanteen si merece la pena volver a un sitio o, incluso, lo tachen de su lista de lugares apetecibles.

¡ Con lo facil que és y además no cuesta dinero!

hace 4 meses

23/07/2017

Por fin fui, y me gustó muucho

Como es uno de lo más reconocidos por todos los críticos, oficiales y los aficionados, tenía ganas de ir pero no había surgido el momento. Por fin llegó, el local me sorprendió un poco, es moderno pero no termina de convencerme, no es especialmente acogedor (la combinación del rojo y el negro es lo que tiene).
Comimos muy bien y se nota que hay oficio y buen gusto en la cocina. De inicio los clásicos buñuelos de idiazabal que estaba muy buenos y una ensalada de tomate con tomates buenos. De segundo compartimos el arroz al horno con codorniz que estaba espectacular, pero de verdad, muy bueno el punto, la codorniz, todo... Y también compartimos la ventresca, de buena calidad pero que no precisaba una gran ejecución como el arroz. De postre muy recomendable el blanco y negro.
La carta de vinos muy completa y solo ligeramente subida (que es muy de agradecer con las tortas que últimamente meten en todos los sitios). La cuenta ajustada a la calidad, los precios están publicados en la web, lo que es muy loable y que se debería copiar por todos, así que ya sabes en qué rango te mueves. El servicio con el oficio aprendido y César muy agradable, dando facilidades en todos los platos para ajustarse a las peticiones de los clientes. Ya podían ir muchos a aprender...