de lo mejor de 2016

horario:
  • abierto todos los días: 9-0h

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ZALACAÍN

Este Restaurante se inauguró en Enero de 1973, en la calle Álvarez de Baena número

Avelio dice:

Bendita continuidad

251 sitios, 126 siguiendo, 138 seguidores, 11 descubiertos

me encanta, uno de mis favoritos

2 checkins aquí

Cena jueves - mayo 2014

Visita de exploración al nuevo emplazamiento de LAKASA. Nos presentamos a la hora de cenar sin reserva ni gaitas, con un par... obviamente nos tuvimos que conformar con cenar en barra porque estaba petado.

En el local anterior, Cesar en el cuarto de máquinas y Marina en la sala, habían
... conseguido la cuadratura del círculo: una cocina de mucho nivel, un producto seleccionado y una excelente atención al cliente, todo ello con unos precios ajustados. Aquí repiten la fórmula, y es que si una cosa funciona, mejor que no la toques: misma carta, mismos precios y misma simpatía, lo único que cambia (a mejor) es el local.

No obstante sorprende la humildad y la simpatía con la que tratan al público que acude a su negocio, señal de que no se les ha subido la fama a la cabeza. Aquí no hay cocinero estrella ni campañas de marketing, su éxito es la justa recompensa a un trabajo bien hecho.

Pues al lío, nos acodamos en una repisa enfrente de la barra, sentados en dos mullidas sillas altas y pedimos (todo en medias raciones):

- Croquetas de setas de primavera, tan cremosas y sabrosas como las recordábamos.

- Laminado de ventresca de atún con Kalamata. Buen producto y adecuada la combinación con la aceituna de Kalamata rallada.

- Tartar de corzo. Otro clásico que estaba igual de bueno que siempre.

- Pichón de Bresse asado con pasta corta y su guiso. Una delicia, para hacerle la ola. Lo mejor de la cena.

Cerramos con la trilogía de quesos Comte, tres porciones con diferentes grados de maduración, a cada cual mejor. Nos contó Cesar que este queso se lo sirve su proveedor Anthony con cuentagotas, pues las unidades son limitadas, así que habrá que aprovechar antes de que se le acabe.

Para beber, nos recomendaron un tinto bobal de Valencia, La Traca 2015, potente y con carácter, que aguantó el tipo con toda la comanda, hasta con el queso.

Pagamos 67,60 €, un regalo visto lo consumido. En resumen, dejad de leer esto y reservad ya, porque si ahora está lleno, en cuanto abran la terraza no os digo nada...

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Después de muchos meses sin pasar por LAKASA, llamamos este sábado para cenar sin mucho convencimiento y nos dieron mesa de casualidad.

Aquí lo más recomendable es ponerte en manos de Cesar y que te ponga lo que quiera. Como le comentamos que queríamos probar cuantas más cosas mejor nos puso, todo a compartir y en medias raciones:

De entrada un rico aperitivo de hummus con cecina.

Croquetas de gallina en pepitoria, sabor intenso, con una bechamel cremosa y perfectas de fritura.

Carpaccio de ventresca del famoso bonito de Lakasa, acompañado de brotes y especias, y un generoso chorreón de Aove. Exquisito, para comerse tres platos.

Ensalada de pintada en escabeche, con espárrago blanco, tomatitos raf y hojas de espinaca fresca. Un plato rico y refrescante.

Raya asada con migas, papada ibérica y crema de miso. Muy acertado el contraste de la delicadeza de la raya con la potencia de la salsa de miso rojo.

Presa de Ibérico puro con verduritas encurtidas y una generosa lluvia de queso Comté. La carne levemente marcada, casi cruda, una delicia.

Para terminar, no podíamos irnos de Lakasa sin probar los quesos de Bernard Antony, así que pedimos una tablita variada. El camarero cuando te trae los quesos te cuenta la historia de cada uno acompañado de una tablet. Reconozco que no me enteré de nada pero me encantó el detalle. Los quesos extraordinarios, un broche "a la francesa" para una cena memorable.

Para beber un tinto de Méntrida llamado "Gonzo", de Garnachas felices (Canopy), servido perfecto de temperatura, como no podía ser menos.

La cuenta ascendió a 78 euros, una bicoca visto lo consumido. Pues eso, que Cesar es un grande y que cada vez se come mejor en su Kasa. Parece que todo el mundo lo sabe pero hay que repetirlo, a ver si se enteran de una vez los de la michelín.

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Sr Rodriguez

Tengo que volver...

24 de mayo de 2015

Miss Migas

La raya es un pasote.

24 de mayo de 2015

spider72

NO falla....

25 de mayo de 2015

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

hace 2 meses

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

hace 2 meses

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

hace 2 meses

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

hace 2 meses

monica iglesias

Jaja, no se borrar comentarios, que digo q en barra la raya no era esa con miso, migas y papada yo quiero esa

hace 2 meses

monica iglesias

Nuestros favoritas las revolconas mágicas y el tartar de corzo y de vinos pa con ello, Chass y Surprise, pero como están aquí al ladín, a seguir probando...viva!

hace 2 meses

permítenos una sugerencia

ZALACAÍN

Este Restaurante se inauguró en Enero de 1973, en la calle Álvarez de Baena número

acme dice:

Kojonudo

996 sitios, 153 siguiendo, 294 seguidores, 204 descubiertos

me encanta, uno de mis favoritos

3 checkins aquí

Agosto 2015. Cena Viernes rebotados del Bache.

Todo en orden. Primera vez que voy que no está César al mando y última a la que iré estando Marco en sala, que se va pero a un gran sitio también.

A Lakasa le voy a perdonar que se olvidasen de mi aperitivo y me tuviese que tomar el
... vermú a palo seco. También que racionasen el pan hasta el límite del cutrerío, imagino que por ser unos panicless agostiles sin congelador.

Cena ligera y todo muy rico como siempre, destacando el jurel marinado y los chipis.

4 medias + media de quesos con 2 vermú, 3 vinos y un copazo, 76 larries.

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Abril 2015. Almuerzo Domingo.

LaKasa es muy TOP y aún no me explico como hemos podido tardar tanto en volver. Urge inclusión en la imprescindible tournée Nakeima-Montia-Tasquería-Cañadío, a disfrutar periódica y frecuentemente para, al menos yo, ser gastronómicamente feliz.

Y es que Lakasa lo tiene "to". Y eso que soplaba viento en contra al tener que tragar con mesa alta (llamando a mitad de semana) y observar, al llegar y con horror, que el local estaba invadido por un evento (¡ay, benditos compromisos!) incluyendo un violonchelo acompañando a dos simpáticas señoritas que aporreaban (con cierto éxito ojo) unos tablones de madera, un instrumento tradicional vasco al parecer, para el deleite de no menos de 30 invitados. Ya verás como estos cabrones se callan todos al empezar a comer pensé,.... y así fue, que el papeo de Lakasa también amansa a las fieras.

Bien el servicio, encabezado por el propio César, volcado en su negocio, tomando comandas, preguntando , charlando, tres años después, tres años de éxito y como el primer día. Qué grande el tío!

Al local eso sí ya le va haciendo falta un retoque, que con la tralla que le meten se gasta hasta la pista.

Todo lo que tomamos nos gustó destacando las brutales mollejas glaseadas con sus revolconas, sabrosísimas aunque con algo de exceso de grasa. Sobresaliente el tartar de chicharro amarillo y el solomillaco wellington, de lágrima, con esa amenazante carne roja que conserva toda la jugosidad.

Eché en falta más contundencia en la royale de lamprea de las lentejas, casi imperceptible. Buen detalle. no obstante que aunque pedimos media, nos la emplataron individualmente.

Y qué decir de los quesos....

2 vermús galegos (Nordesía), dos copas de Gonzu, un muy interesante Méntrida, #"@?!traminer para la señora, agua y cafés más dos copitas de txacoli dulce (de los pagos de Eneko Atxa oigan) de parte del hostelero, hicieron que el electrónico arrojase un resultado final de 80€ total para dos y 5 indiscutibles estrellas.

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Mayo 2012. Cena Sábado

El local total: Restaurante y bar de copas. Creo que hasta desayunar puedes aunque a mi por lo menos no me pega desayunar aquí. La decoración está currada aunque, personalmente, este rollo terciopelo magenta no me va especialmente. Me recuerda al Hotel Dylan en Dublin, que os recomiendo a pesar de la horterada.

El ambiente es una mezcla de pijo - pureta difícil de describir y entre que está petado, las mesas están juntas y estamos en España,.... hace un ruido de la oxtia. Pero en fin, algo malo tenía que tener.

El servicio es muy amable, empezando por la jefa de sala, camareros y, como no, César Martín incluido, que toma nota y sugiere, si le dejas claro, no como el colega Iñaki en el Arce.

Puedes pedir medias de casi todo y tiene una buena selección de vinos por copas. No intentan atracarte ni con el vino, ni con el agua ni con los cafés. Vamos, hasta aquí, en la gloria.

La carta se presta a compartir. Yo todo lo que probé estaba entre bueno y muy bueno. Todo en la carta apetecía pero tampoco era plan de salir rodando. Otra día, que lo habrá, seguiremos probando.Tomamos:

1/2 Ensalada de requesón con arenque y salmón: 7
1/2 Laminado de tomate raf con ventresca: 7
Hasta aquí quizás demasiado tomate pero bueno, no estaba yo ni para croquetas ni para foie.
1/2 Espárragos de Tudela con picadillo de setas y nueces acompañado de mayonesa amostazada: 8 (muy muy buenos)
Arroz con setas y terrina de foie: 7
Tartar de atún rojo con guacamole: 8 Bueno, bueno
1/2 panacota con pimienta de senchuan: 6 Regulín
1/2 tartita de requesón: 8 Excelente

Con cañas, copa de albariño Auratus (portugués y muy bueno by de way) y cafés,.... 73 leuros precio total para dos.

Aunque no tocaba, tienen buena oferta de destilados y entre ellos destaca la de ginebras premium a 11€. Yendo con más tiempo, no es mal sitio para tomarse una copa después de cenar.

+1. Calidad precio difícilmente mejorable. Cotizando al alza.

Regards.

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Sr Rodriguez

3 años! Pero cómo??

19 de abril de 2015

acme

Bueno, algo menos, que aunque no lo parezca, hay veces que no escribo.

19 de abril de 2015

ALBERTO DE LUNA FANJUL dice:

IRÍA TODOS LOS DÍAS

619 sitios, siguiendo a uno, 540 seguidores, 81 descubiertos

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Belgravia Gourmet

Me encanta lakasa a mi también.

Atención pregunta (difícil). ¿Caza en lakasa o en el labrador/Lera?, Se que a Lakasa has ido muchas veces y al labrador una pero ¿cual es tu 'feeling'?.

11 de noviembre de 2013

ALBERTO DE LUNA FANJUL

Es que quieras o no la distancia influye mucho....si los dos estuvieran en Madrid te diría que caza en Labrador....ahora bien, irte a 250kms pudiendo tomar un menú de caza en Lakasa...es para pensárselo. También te digo que ir al Labrador, comer y cenar, y dormir ahí, y desconectar de Madrid, es un buen plan....

12 de noviembre de 2013

Belgravia Gourmet

Jeje¡¡¡. Claro que influye la distancia.

Lo que dice Maribona yo lo suelo hacer. Es verdad que estoy un poco ' pirado', pero desde Asturias atraviesas sin pasar por Benavente y no haces más kilómetros. Desde Galicia te tienes que desviar y también lo suelo hacer, en fin, cosas de locos¡¡¡.
Ir aposta lo he hecho alguna vez (creo que una), el resto de veces que voy aposta veo alguna bodega por la zona y me quedo a dormir (ojo que la posada está super bien y la charla con Cecilio es realmente agradable).

Recomendable para próximas veces en el Labrador la pastela de pato (no la suele tener pero si se las pides te las hace), la pechuga de paloma con salsa de colmenillas, cualquiera de los rissotos de caza...

Fuera de caza la menestra de verdura es una maravilla (lleva carne también)
ver comentario completo

12 de noviembre de 2013

ALBERTO DE LUNA FANJUL

No es tanto el hacer kilómetros de más si no el seguir conduciendo después de una buena comilona...Este no es un sitio para pensar: "qué pereza coger el coche luego" si no es un sitio para disfrutar, comer y beber y luego dormir ahí. Otra cosa es que conduzca otro que no beba ni coma mucho....yo es que soy incapaz de conducir después de una buena comilona...ver comentario completo

12 de noviembre de 2013

Pamplinero dice:

Vuelve a Lakasa, vuelve

195 sitios, 111 siguiendo, 66 seguidores

me encanta, uno de mis favoritos

11/06/2016

El imaginario colectivo es el cajón de ese mueble en el que se meten aquellas cosas que no sabemos muy bien dónde colocar pero de las que nos es imposible deshacernos. Así pues, el imaginario colectivo funciona a la vez como desván y como cofre del tesoro de la memoria común. Una de esas cosas
... es el recuerdo de un motorista conduciendo bajo el frío de diciembre para llegar a una casa en la que le espera su madre para celebrar juntos la Navidad. Ambos se funden en un abrazo. Ráfaga musical con uno de los jingles publicitarios más edulcorados que se han compuesto en España. No puedes evitar emocionarte un poco cada vez que lo ves por TV: su madre que pensaba que no venía y se le iba a quedar todo el turrón duro que, total, al final nunca se lo come nadie. Año tras año vuelve el anuncio, a veces en diferentes versiones para actualizar su aspecto a la estética del momento pero la emoción es la misma.
Esto no es una digresión, es una introducción, es una forma de preparar al lector de esta reseña para que se emocione un poco: Lakasa ha vuelto. Después de cerrar en Raimundo Fernández Villaverde ha reabierto en la Plaza del descubridor Diego de Ordás. Vuelve a ser Navidad y le vas a poder dar un abrazo a tu madre.
Para este abrazo elegimos la cena del sábado 11 de junio, aproximadamente un mes después de su reapertura para dejarles algo de rodaje (aunque los impacientes aseguran que no lo necesitaban).
Reservamos una mesa para seis y allí nos dirigimos. El nuevo Lakasa es mucho más bonito que el anterior y, sobre todo, está mucho mejor pensado. A la entrada una zona de barra que no entorpece los flujos de paso entre el salón y la entrada; barra adosada a una cristalera y barra en la pared contraria. Encima de esta última una pantalla plana que muestra la cocina y lo que ocurre en ella: se puede ver cómo el mago mete el conejo en el sombrero.
El salón alargado y muy bien aprovechado, las mesas vestidas con manteles grises de cambray y las sillas tapizadas en el mismo color contrastando con rayas de colores. Techo bien aislado en el que no reverbera el sonido de las conversaciones ajenas. Todas las paredes son de cristal y estoy seguro de que de día tiene más luz que un Sorolla. Sobrio y acogedor, es bonito sin que la decoración vaya a ser el único tema de conversación durante la comida (como en Caray, por ejemplo). Muy bien pensado y mucho bien pensado, que diría el Presidente del Gobierno en funciones.
El servicio no cambia porque no podría mejorar en corrección, amabilidad y simpatía (la madre del anuncio del turrón es en esencia la misma). César pasea de acá para allá, alerta pero relajado. A Marina, su esposa y jefa de sala, se la ve casi corriendo. El resto del equipo a la misma altura.Tenemos la impresión de que hoy les falta alguien y se esfuerzan por llegar. Pero llegar, llegan.
Uno de los comensales propone ponernos en sus manos y que nos saquen lo que quieran. Aceptamos sin demasiadas dudas porque nos conocemos el paño y sonreímos al recordar visitas anteriores.
César elige para este menú improvisado platos nuevos de los que sin duda se siente orgulloso. Al probarlos se entiende que no es para menos, así que esta vez no habrá clásicos como los buñuelitos de queso Idiazábal, las mollejas con revolconas de Fito o la danza del atún (espectacular arroz que es un Guadiana de “lakarta”):
LAMINADO DE ATÚN ROJO CON ACEITE DE OLIVA DE KALAMATA: Primer plato del menú y parece ser que uno de los últimos de atún que servirá Lakasa esta temporada porque la almadraba que les suministra desde Cádiz echa temporalmente el cierre. Atún exquisito que se deshace entre el paladar y la lengua allí donde la lengua toca tres veces al pronunciar “Lo-li-ta”. El bombón del mar.
SETAS MAITAKE CON SALSA HOLANDESA (o yo creo que era salsa holandesa): Primera visita de César a nuestra mesa. Después de asegurarse de que todo está bien nos habla de la seta de la que sabe el nombre en latín y el significado del nombre japonés, esto es quesito verde en el Trivial. Luego nos habla de esta nueva etapa, de la ilusión del equipo y del esfuerzo que están haciendo. Quien conozca a César sabe que es un tipo carismático y simpático que se delata enamorado de lo que hace en cuanto tienes el placer de escucharle. A pesar de todo, y aunque parezca imposible, la seta habla más que César: fragante y llena de matices apenas tiene necesidad de la salsa para ser por sí misma un plato.
SALPICÓN DE CENTOLLO CON GROSELLAS: A pesar de la alta calidad de los ingredientes para mí éste es uno de las platos menos destacables del menú. Una muy buena ensalada de cangrejo.
VENTRESCA DE ATÚN ROJO CON PIMIENTOS ASADOS LACADO CON CALDO DE CARNE: Plato de pescado perfecto, intenso, con muchísimo sabor a atún rojo (esa almadraba de la que se surte Lakasa vale oro como proveedor) que contrasta con el sabor dulzón de los pimientos. El único “pero” es que se trata del segundo plato de atún y esto descompensa el menú. Quizás el plato con raya que tenían en la carta lo habría equilibrado.
MANITAS DE CERDO RELLENAS DE RABO DE TORO: Palabras mayores. Un plato que aúna casquería, cocina tradicional y complejidad técnica. Podría parecer un plato fuerte, quizás recio, pero no lo es, es todo delicadeza, y si uno encima es casquero hoza en el plato como un gorrino en un patatal.
PICHÓN DE BRESSE EN SU JUGO CON PASTA CORTA: Uno además de casquero es amante de la caza y por lo tanto es totalmente parcial con este tipo de platos. Después de hacer chistes malos por la reciente abundancia de pichones en las cartas madrileñas (“¿será una campaña de Carmena para acabar con las ratas del aire?”) se prueba y cae silencio. Carne tiernísima, sonrosada y con un sabor único que no es ave ni es caza, es pichón, pichón de Lakasa. La pasta, al contrario de lo esperado, redondea el plato perfectamente y permite acabar con toda la salsa, que está para mojar pan (algo que por supuesto hacemos en cuanto se acaba la pasta). Pichones hay muchos en Madrid, pichón de Lakasa sólo uno.
CATA DE QUESO COMTÉ: Una pequeña tabla con tres comtés en diferentes estados de maduración (¿afinación?), 24, 36 y 48 años. El más viejo de ellos fue cabo con Degaulle. Los tres exquisitos y acompañados de unos catavinos de oloroso cortesía de Lakasa (ja-ja).
POSTRES: Lakasa es de esos pocos buenos restaurantes que además ofrece postres excelentes y en esta nueva etapa, además de los postres que preparan en cocina, César se ha procurado un carrito en el que prepara al momento profiteroles rellenos de crema de chocolate y mantequill, buñuelos de chocolate y otras muchas golosinas. Probamos de los primeros, también uno de sus flanes kaseros con leche de oveja (postre clásico de Lakasa) y una selección de sorbetes. Todo de diez.

Junto con cafés, un par de botellas de un Burdeos que desconocía, muy bien de precio, y un Toro para las carnes (un sorprendente Primeros Pasos de la bodega Dominio del Bendito) completamos la cena.

Creo que se puede observar que no nos privamos de nada y eso se notó en la cuenta que subió de los 70 euros, (¡ahí va, qué sorpasso!) cuando en anteriores visitas se prueba que uno sale de Lakasa por 50 EUR PAX habiendo comido como un príncipe. El menú que nos preparó César, al que le dimos total libertad, incluía platos nuevos, los mejores a su entender, para así impresionarnos, por lo tanto, puede que los de un precio más alto. Impresionados quedamos, misión cumplida.
A pesar de todo que estudiando la carta queda claro que en el traslado no se ha aprovechado para subir los precios (repetimos esto, NO SE HA APROVECHADO PARA SUBIR LOS PRECIOS).
La experiencia en Lakasa fue a todos los niveles superior en comparación con otros muchos restaurantes del mismo segmento y sólo se le puede achacar este fallo presupuestario (por parte del cliente) y quizás cierta lentitud en los tiempos pues, como ya he señalado, parece que les faltaba alguien.
Lakasa es casi perfecto, los clientes intentaremos serlo.

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The Tamara Falcó 3D Experience

28/01/2016

Cena de despedida del restaurante Lakasa que el sábado 30 de enero dará su último servicio en su local de Raimundo Fernández Villaverde para trasladarse en marzo/abril a la plaza a la altura del parque de bomberos de la calle de Santa Engracia. Tres amigos que admiramos lo que se ha ido creando en Lakasa acudimos a decir adiós a César Martín y su equipo y desearles mucha suerte en su nueva aventura.

El mismo César toma nota y le contamos que queríamos cenar en Lakasa en su última semana en su primera ubicación para poder despedirnos como es debido. Se emociona un poco, parece ser que no somos los primeros que al saber del traslado han tenido la misma idea y esto le llega a la patata. Natural. Nos da detalles del nuevo local, de lo prometedor que es y nos dice que tienen un montón de buenas ideas. No revela mucho más allá de que en el nuevo Lakasa habrá una señora terraza. El conejo bien escondido en el sombrero.

Pedimos unos entrantes en forma de tres medias raciones, TARTAR DE LUBINA SALVAJE, BUÑUELOS DE QUESO IDIAZÁBAL y RILETTE DE COCHINILLO, y una ración entera de #lasrevolconasdeAdolfo CON MOLLEJAS Y SETAS, que es uno de los platos favoritos de los tres y hay quorum en que con éste el mínimo de ración tiene que dar para atragantarse. Dos clásicos, los buñuelitos y las revolconas, y dos nuevas raciones que no conocíamos, el rilette de cochinillo y el tartar de lubina. De los primeros mucho más que todo lo bueno que ya se ha dicho no se puede decir. De los nuevos me gusta más el tartar de lubina (a pesar de mi falta de paladar para los pescados blancos en crudo a éste si le encuentro sabor) que el paté de cochinillo.

En cuanto a los segundos yo no me decido entre el TARTAR DE GAMO, el AJÍ DE PATO AZULÓN y la ROYALE DE LIEBRE. Los dos primeros son platos que nunca he probado pero la royale sí y me gusta muchísimo. No sé qué hacer. Emprendo negociaciones y llego a un acuerdo con otro de los comensales para pedir yo el Ají de pato azulón y él el tartar de gamo y así probar cada uno del plato del otro. Sellamos el acuerdo con la que debió ser la cuarta copa de vino por mi parte, que estaba soplando más que la Fábrica de cristal de La Granja. Se decide posponer la royale para celebrar la nueva apertura. El tercero de nosotros pide el LOMO BAJO DE VACA, más clásico que el Partenón (y con nosecuantas alergias por lo que suele tener muchas limitaciones con las cartas).

El ají de pato azulón está muy rico, picantón, pero al probar el gamo que finalmente no pedí descubro que esta vez he jugado mal y que en amores la cosa por fuerza debería ir mejor.

Entonces ocurre. Aparece César y sin sospecharlo comienzan a girar los engranajes de THE TAMARA FALCÓ 3D EXPERIENCE, bautizada así porque a pocas personas quitando a Tamara Falcó les trata tan bien la vida. César decide obsequiarnos con media ración de la royale de liebre para que la probemos, estamos de celebración y hay que despedirse por todo lo alto. Los engranajes no dejarían de girar hasta salir por la puerta del restaurante.

Pasamos a los postres y pedimos tres clásicos de la casa de contrastado éxito: una ración entera de la MOUSSE DE CREMA CATALANA y dos medias de la TARTA DE QUESO AZUL y el LAKASITO. Acompañamos con moscatel de Málaga en tres catavinos.

Y vuelve a ocurrir. César se materializa de la nada y nos regalada una tercera ración de la tarta de queso azul. Aplausos a pesar de que todos temblamos ante la posibilidad de que Isabel Preysler nos haya puesto hora para volver a casa.

Servidor de ustedes pide un café solo descafeinado de máquina (Supracafé, buen café) al mismo tiempo que pedimos la cuenta llenos y con una sensación de gran felicidad.

Y ocurre por tercera vez. César quiere invitarnos a una copa para brindar. Mis amigos se ponen en plan niño pera: “no, si da igual… muchas gracias pero no es necesario… si no queremos molestar”. Antes de que se arrepienta pido por los tres. Intercambio impresiones con César y descubro que tampoco es aficionado al gintonic. Automáticamente sube un porrón de puntos en mi escala personal de Grandes Hombres (a mí beber ginebra me parece similar a beber Nenuco y la modita de los gintonics caros aromatizados con todo el catálogo de especias Carmencita una burbuja un poco tonta).

Con tres botellas de agua, una botella de vino (que me bebí casi entera) de Monastrell by El Sequé (soy un rendido admirador del vino El Sequé, de la misma bodega, y este hermano pequeño quería probarlo) la cuenta salió a 57 EUR sin la propina. Increible la RCP de este sitio, a pesar de ser la cuarta visita no por ello deja de maravillarme.

En marzo/abril los lakaseros abrirán de nuevo en la Plaza del conquistador Diego de Ordás para seguir ofreciendo a sus clientes THE TAMARA FALCÓ 3D EXPERIENCE, el nombre de la plaza ya revela que el nuevo Lakasa será toda una aventura, desde aquí les deseamos mucha suerte.

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Ésta es mi tercera visita al restaurante Lakasa y aunque ha sido tan satisfactoria como las dos primeras es la primera de la que escribo reseña.
Antes de entrar en la reseña en sí me gustaría agradecer que en la carta de Lakasa aparezcan marcados todos aquellos platos que pueden probar los celiacos dado que en esta ocasión iba acompañado de uno. Además, el trato de César Martín, cocinero de Lakasa, y todo el equipo del restaurante cuando les avisas es más que agradable y solícito. Un diez en esto. En otros restaurantes con más nombre, como el único restaurante de Madrid que a fecha de la redacción de esta reseña tiene tres estrellas en la Guía Michelin, te invitan a no reservar con ellos si comentas que eres celíaco.
En Lakasa existe la posibilidad de pedir todos sus platos en dos tamaños: ración completa y media ración. Dado que todo tienen una buenísima pinta casi es mejor compartir muchas medias raciones para poder probar más cosas.
Esta vez pedimos las siguientes:
- Carpaccio de Amanita Caesarea. Láminas del hongo crudo con algo de aceite y sal así como unas huevas de pez volador por encima. Muy bueno, era la primera vez que lo probaba y sorprende que se pueda consumir en crudo por tener un sabor delicado y una textura muy tierna.
- Huevos fritos sobre morcilla de arroz con jamón: Muy rico, montado a modo de pastel con la morcilla de arroz haciendo de tartaleta y el huevo frito con jamón de relleno de ella. Estaba bueno pero uno de los dos platos menos sorpredentes que pedimos.
- Danza de atún. Arroz meloso con atún desecado. Tenia un nombre raro algo así como “El baile del atún”, ya que el atún desecado en láminas sobre el arroz en meloso caliente se iba moviendo al ir hidratándose con el caldo. Más que un meloso era un risotto, ¡y qué risotto! Buenísimo. El punto del arroz perfecto, firme pero tierno, el sabor a atún del guiso sabía muchísimo a atún. Éste me quedé con ganas de pedirlo como ración entera y no como media.
- Mollejas de ternera con setas y patatas revolconas. También muy rico. Puede ser la otra ración menos sorprendente de las pedidas pero el sabor era tan bueno tanto en las mollejas como en las patatas revolconas (servidas separadas), que nos pareció una de las mejores. Las patatas estaban tiernas, en el punto justo entre puré y patata cocida y con el sabor del pimentón picante, muy sabrosas. Las mollejas con setas muy cremosas y nada aceitosas.
- Chipirones en su tinta de ajo negro. "Su" de ellos, es decir, "en nuestra tinta", la de los chicos de Lakasa. Otra de las raciones favoritas de la noche. Los cuatro chipirones de la media ración nos supieron a poco, podríamos haber acabado con un cajón entero. La tinta de ajo negro deliciosa, suave y afrutada. En cuanto a los chipirones hacía tiempo que no comía unos chipirones tan bien hechos en cuanto a cocción: se deshacían en la boca.
- Raya a la plancha con vinagreta de verduras. Para mí, a pesar de su altísimo nivel, la media ración menos ilusionante de todas. El producto, la raya, era exquisito: un pescado blanco tierno y muy fino, con un sabor ligeramente ahumado, quizás justificaba el plato tan sencillo en el que el filete de raya era protagonista único, apenas aderezado con una vinagreta de verduritas. Quizás es que el plato competía contra los cinco anteriores y la competencia era difícil. Para quien no haya probado la raya sí lo recomiendo pues es un pescado con un sabor sorprendente.

Como no habíamos cenado con vino, porque tocaba conducir, decidimos resarcirnos en los postres y nos animamos con tres medias raciones, ya que en los postres también es posible pedirlos así:
- Panna cotta con higos: Una pannacotta muy untuosa, con mucho sabor a nata y acompaña de unos higos pelados y cortados en lonchas gruesas que, parecían verdes de tan blanca que era la carne pero que en la boca la pulpa, que apenas tenían textura de semillas siendo ésta bastante homogénea, creabao un sabor muy sutil, ni a fruta madura ni a verde, que recordaba en mucho al sabor a leche de la pannacotta.
- Espuma de tocino de cielo con frutos rojos. El mejor de los tres postres que probamos. Normalmente los tocinos de cielos son postres algo empalagosos sólo aptos para los más golosos (como el que escribe) pero en éste la espuma tenía el sabor del tocino de cielo manteniéndose muy ligera. Los frutos rojos aportaban un toque ácido que realzaba todo el postre.
- Mousse de crema catalana con helado. La crema catalana llegó en forma de mousse y era digno de aplauso que se hubiese conseguido caramelizar el azúcar quemándolo sobre la mousse sin que ésta bajara. Muy rico de sabor.

Todo lo anterior salió a unos 36 euros pax sin vino.

En anteriores visitas he podido disfrutar de la tabla de quesos que a César le gusta explicar con su iPad y del guiso de Royále de liebre que no aparecía en carta por ser más de invierno, supongo.

Lakasa es un restaurante que se disfruta de principio a fin, con un equipo amable y muy cercano y una comida maravillosa. Si he de poner un pero es que la mesa en la terraza cojeaba y nos dio la cena. Este fallo se puede resolver rápido y no nos habría dado una cena, por lo demás, estupenda.

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etiquetas: creativa, el novamás

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Miss Migas

Siempre me río con tus reseñas. Larga vida a Lakasa, que se la merecen!

hace 6 meses

Pamplinero

<3

hace 6 meses

Sr Rodriguez

No nos dejes así....a falta de G&T con macedonia ¿qué pediste?

hace 6 meses

Pamplinero

Pues fue un ronsito con ginger ale que estaba muy bueno

hace 6 meses

volga dice:

Volviendo reforzados. Igual y mejor.

153 sitios, 75 siguiendo, 113 seguidores, 12 descubiertos

me encanta, uno de mis favoritos

2 checkins aquí

Sabía que el cambio de local no iba a perjudicar a Lakasa. No se iba a perder de repente lo bueno que tenían, porque a una filosofía de cocina y trato al cliente tan acertados no le puede afectar tanto un cambio de local. Y si la trayectoria que llevaban funcionaba era de suponer también que no se iban... a volver tan locos de dar un giro radical.

Pero me encanta comprobar que no sólo no le ha perjudicado sino que le ha permitido avanzar en aquellos aspectos en los que había tocado techo en el antiguo local.

Lo primero porque el propio espacio está por fin a la altura de cocina y servicio, en amplitud, luminosidad y decoración, no como aquel semisótano algo oscuro y estrecho de Fernández Villaverde, que tenía una minibarra, la cocina apenas visible y pocas ventanas. Ahora dos de las paredes exteriores son cristaleras altísimas de arriba a abajo, hacia la calle (o más bien hacia una plaza cerrada muy tranquila), lo que le da una luz y un espacio tremendos. Decorado con gusto, con cajas de madera haciendo de maceteros con plantas por las paredes, y pizarra en la pared de la amplia zona de barra con mesas altas y todo eso que se lleva últimamente. Cocina más a la vista desde la zona del fondo de sala, por una buena cristalera. Me han gustado mucho las mesas, las sillas y butacas cómodas, aunque demasiado forradas (no sé si darán calor en verano). Y me han encantado algunas piezas de vajilla, con ese toque irregular e imperfecto de la vajilla y la alfarería japonesa. Como cosas que no me han terminado de convencer, creo que el hilo musical a veces se hace demasiado protagonista, bien por una selección musical dudosa o bien por un volumen excesivo.

En definitiva, un local hecho sobre plano para que sea cómodo y funcional y decorado con gusto. Y todavía falta ver en qué queda la terraza, que ya era un sitio a tener en cuenta en su anterior ubicación.

¿Es el local el único cambio reseñable? No. César y su equipo han aprovechado el paréntesis, y aunque la carta no se ha renovado en exceso (comprensible, para evitar sensación de ruptura, y reforzar cierta continuidad), sí que han trabajado para ordenar y mejorar algo tan importante como los proveedores de productos. Para una cocina con tanta importancia de materia prima, es algo básico conseguir nuevos y mejores proveedores y eso requiere tiempo para ganárselos. De lo que nos contó César, ahora el atún de almadraba (de temporada estos días de apertura) se lo sirve el mismo proveedor que a El Campero de Cádiz, y las verduras son del huerto que Pau Santamaría (hijo de Santi Santamaría) tiene en Vic. Y esas cosas se notan.

La carta, como digo, tiene una mayoría de viejos conocidos, salpicados por alguna novedad, y platos de temporada y sugerencias.

Nosotros dos cenamos (todo medias raciones, que en este restaurante siempre es la mejor opción):

- Buñuelos de Idiazabal: bienvenidos, ahora y siempre, estos clásicos.

- Tartar de atún rojo con mostaza y pimienta rosa: atún de una calidad excepcional, buen corte, PERO para mi gusto la pimienta rosa no es la mejor compañera, demasiado protagonista.

- Verduras asadas con huevo de codorniz y chistorra: del huerto de Pau Santamaría, seguramente la sorpresa de la noche. Un platazo en el que se disfruta el sabor de cada verdura por separado y que además todas juntas (y con el huevito de codorniz y la chistorra) hacen un conjunto de hacer la ola. Recomendadísimo.

- Tartar de corzo: similar en sabor al que hacían de gamo en temporada de caza. Y eso significa muy bueno.

- Pichón de Bresse, con pasta corta y guiso de sus interiores: lección de punto de cocinado de la caza, la media ración es una pechuga y un muslo, pero suficiente para probar. La pasta al dente, que ayuda a mojar en ese guiso, casi salsa, con saborazo.

POSTRES. Qué alegría que vuelvan algunos postres clásicos de Lakasa, reforzando mucho la oferta dulce.

- buñuelos rellenos de chocolate caliente: nada grasientos ni blanduzcos, firmes, dulces. El chocolate de dentro le falta algo de fuerza pero muy ricos. Y el sorbete de fresa de acompañamiento casi le roba el partido.

- Flan con leche de oveja y huevos de corral: Supongo que así de bueno debería ser siempre un flan. Textura firme y sedosa, ni mucho sabor a huevo ni mucho sabor a leche. Caramelo suave, nada molesto. Bien!

De beber, aprovechamos que en la carta de vinos, además de opción de copas y botella, hay en algunos vinos opción de jarra de 500ml, para probar un Bajondillo (D.O. Méntrida) que fue un buen compañero de cena.

En total, 82€ para 2 personas. Siempre he comido en Lakasa por menos de 50€ y eso termina de rematar una experiencia que siempre te deja con ganas de encontrar cualquier excusa para volver.

Con este local, y este tiempo que se han dado para mejorar proveedores y conocer tendencias, tienen una base más firme sobre la que seguir creciendo en un camino muy personal, que a mí al menos me tiene muy a favor.

- - - Comentario anterior, del otro local - - -

Qué gozada poder poner 5 estrellas con tanta tranquilidad y seguridad. Un buen sitio, en todos los aspectos en los que un sitio debe ser bueno.

Ahora me parece increíble que desde que fuese por primera vez a probar Lakasa apenas unos meses después de que abrieran, no haya encontrado un momento o las ganas para volver, ni siquiera cuando todo el mundo desde entonces ha estado hablando maravillas de lo bien que ha continuado e incluso lo que ha ido mejorando.

Pero bueno, nunca es tarde para corregir esto. Y como siempre hay algo hay que celebrar, a veces por partida doble, y una forma de las mejores que se me ocurren para celebrar es alrededor de una mesa en un buen restaurante, pues ahí nos plantamos unos cuantos 11870eros un miércoles laborable a comer en Lakasa.

Qué fácil parece hacerlo bien cuando todo funciona como tiene que funcionar, y se siente de manera natural, y qué difícil es hacerlo (a tenor de los muchos sitios en los que simplemente no tienes esa sensación por algún motivo). El local, el ambiente, el trato, el servicio, la comida... Está todo simplemente como debe estar, en ese difícil equilibrio en el que te sientes... cómodo.

Vale, igual el local al entrar, de un primer vistazo, se hace un poco oscuro, con casi todas las paredes negras (algunas rojas), y en un semisótano. Pero una vez sentado, se te olvida todo y de hecho todo el negro alrededor hace que te centres más en la comida y no te distraigas con decoraciones.

César Martín te toma la comanda, y nos dejamos aconsejar sobre qué vamos a comer (más allá de decirle algunos platos que no), y también en cantidades. De nuevo se nota el oficio cuando un chef conoce su carta y su restaurante de sobra para ofrecerte un menú variado, y en la cantidad justa (tirando a mucha cantidad) para todos: que si ración y media de esto, que si 2 raciones de lo otro, que si esto os lo voy a traer en dos platos al centro, que si esto emplatado por persona, que en este al que no puede comer tal le traigo lo otro. Así sí, ponerse en manos del chef y que funcione. En concreto, nos ofreció y nos comimos muy a gusto (todo a compartir para los 7):
- Aperitivo de cucharitas de hummus.
- buñuelos de Idizábal: El único plato que continúa en carta desde mi primera visita. Por algo es, un buen comienzo.
- Mejillones de bouchot con salsa de ajo: salsa magnífica, picante, con unos mejillones ultrapequeños, que sé que son así, pero en esto prefiero el "grande, ande o no ande" del mejillón gallego.
- tataki de emperador salvaje: creo que era un fuera de carta. A mí me encantó, servido casi al natural, con un poco de cebolla y gajos de naranja sanguina.
- tartar de gamo picante: pues eso, picante, ya que es servido con rocoto. Sabe a caza, a monte, a ahumado. Perfecto corte.
- Garbanzos y carabineros: Garbanzos pequeñitos y un buen par de trozos de carabinero, en una ración suficiente para disfrutarlo.
- vieira asada y calabaza: Quizás lo menos sorprendente. La vieira era una pieza grande, impecable, y bien de punto, pero el acompañamiento no me dijo demasiado (siempre comparando con el nivelón del resto de platos).
- risotto con pato azulón y setas: sabor a queso, textura justa, pato casi en tataki.
- #lasrevolconasdeadolfo con mollejas y setas: había oído hablar tanto de ellas... Pero valen la pena, sobre todo las revolconas en sí y la salsa.

Pan de panic para mojar donde fuera. En general son platos que saben ser solo el producto cuando tienen que serlo, con acompañamientos que le vienen bien y le aportan o realzan algo, y cuando se atreve con una elaboración compleja es siempre desde el respeto de la tradición, sin modificar lo que no hace falta. Qué fácil parece tomar esas decisiones cuando sale bien.

Comimos también 3 postres, porque veníamos fuertes:
- tabla de quesos: con toda la explicación de la procedencia de cada queso francés en un iPad, quizás no sea la mejor opción para compartir entre 7 ;)
- Tarta de limón: similar a la key lime pie, muy bien el merengue y en general sabor más suave, al cambiar la lima por el limón.
- Lakasito: el postre típico de aquí, una mousse de chocolate con cubierta de chocolate blanco teñido (o algo así). A mí me gustó pero quizás fue el peor.

Bebimos 3 botellas (una de cada y repetimos del tinto) de 2 vinos a elección del sumiller para los 6. Que otro me ayude con los nombres porque los he olvidado (se me nota super entendido en vinos, eh?)
En total salimos a unos 45€ persona, pero yo al menos salí lleno a lo loco, y muy muy muy satisfecho. Con un menú tan completo y variado, a mí me parece una RCP muy buena.

Como ya he comentado, comí tan bien y fue tan agradable el rato que es que hasta pasé de hacer fotos de lo que comimos (un pecado para un foodie y un alivio para el que nos sufre). Alguien de la mesa sí que estuvo más atento y alguna foto aparecerá.

No es para venir todos los días, pero creo que va a ser el restaurante al que volveré en cuanto tenga una ocasión para proponer yo un buen sitio a alguien.

En definitiva, qué bien llevado está este sitio. Se merece la fama que tiene.

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ver comentarios anteriores (7)

spider72

A ver, que por una vez que puedo completar una reseña de Victor no me quedo con las ganas: el vino tinto era Gonzo, un vino de Méntrida que estaba muy bueno.

También es el nombre de un teleñeco (feo)

El blanco ni idea.

20 de febrero de 2015

volga

El blanco era un Macizo D.O. Cataluña, no sé el año.
;)

20 de febrero de 2015

Felipe

Spider, ¿Hay algún teleñeco guapo?

20 de febrero de 2015

Lady Spider76

La rana, sin duda.

20 de febrero de 2015

spider72

@Felipe, a mi la Peggy según como, tenía un airecillo a la Pamela Anderson allá por los 90...

20 de febrero de 2015

Miss Migas

Lakasa está destinado a convertirse en uno de los "clásicos" de la buena cocina y disfrute madrileño al más puro estilo Sacha. César y Marina son grandes y lo están demostrando.

21 de febrero de 2015

Bermar

Sacha no se tiene comparación, ni tan siquiera en la pureza del estilo. Eso sí, César y Marina son grandes, muy grandes.

21 de febrero de 2015

volga

Sacha definitivamente es otro de mis pendientes. Pero creo que en precio y por tanto RCP Lakasa creo que es incomparable.

21 de febrero de 2015

Miss Migas

Las comparaciones son odiosas, nada que ver lo uno con lo otro, ¡sólo faltara!
Únicamente lo encasillo en futuros clásicos de buen disfrute, nada más.

22 de febrero de 2015

Bermar

Es que Sacha no juega en esta liga. Víctor lo suyo sería comparar cuando hayas ido a los dos.

22 de febrero de 2015

Prwll dice:

Perfekto

217 sitios, 48 siguiendo, 26 seguidores, 5 descubiertos

me encanta, uno de mis favoritos

Comida julio 2016

Tras salir del local, mira que estuve pensando algun defecto a este sitio y no se me ocurria nada, .... hasta que me acorde que se veia una botella de lejia que habian dejado en un rincon. Eso fue todo lo malo que vi. En serio

Local: Espectacular. Amplio pero acogedor.
... Moderno pero no estridente. Un 10 para el decorador

Servicio: Fantastico control de los tiempos. Te sentias atendido en todo momento. Afables pero no compadreo. Reposicion de pan constante. Y Cesar tomando la comnda y aconsejando. What else?

Vino: Un Ribeira Sacra del que no me acuerdo su nombre, pero bastante rico. Enorme detalle el venderlo en frasca de 500 ml pues siempre me cabrea pagar por una parte de la botella que nunca consumo. Y por 12 € un gran precio

Comanda: Aqui ya nos salimos del mapa (todo en medias raciones)
- Buñuelos de idiazabal. Im-pres-cin-di-bles
- Mejillones. Grandes pequeños mejillones. Quizas por estar acostumbrados a los nuestros, no nos convencieron por estar hechos con mantequilla
- Navajas a la plancha. Pena de nio pedir una docena
- Tartar de corzo. No se si era el humo o las especias con los que estaba hecho pero quizas sea uno de los mejores tartar que he probado
- Pichon. El cielo y ya esta
- Tabla de quesos (entera). Son 17 pavos de queso, pero pagados bien a gusto.

Total cuenta por cabeza: 40 €

Saludos de Cesar a la salida

No es que vaya a volver. Es que me quedaria a vivir alli

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1Falces dice:

Bravo.

104 sitios, 44 siguiendo, 49 seguidores, 3 descubiertos

1Falces lo descubrió en octubre de 2015

me encanta, uno de mis favoritos

Nueva ubicación.

Sigue enorme:

- Tostita de salmón marinado (aperitivo): correcta.
- Verduritas y txistorra al josper: sobresaliente. Josper utilizado con cabeza y sentido.
- Raya en pepitoria: sobresaliente, punto de la raya magnífico.
- Arroz con katsuobushi (lo de "danza del atún" me da un poco de...): espectacular.
- Steak tartar: sobresaliente.
- Ventresca de atún asada con jugo de carne: sobresaliente. Punto perfecto. Inevitable no acordarse de las dos atrocidades que me sirvieron en BIBO.
- Buñuelos con chocolate caliente y sorbete de fresa: pornografía chocolatera.
- Sorbete de manzana y hierbabuena: magnífico.
- Tabla de Comtés: esperaba más personalidad del de 48 meses. Magnífico el de 36.

Únicamente deben mejorar la temperatura de ciertos platos. Irán haciéndose a la nueva cocina poco a poco, supongo.

Se acompañó de cañas y un txakoli Gorka Izaguirre que no termina de encantarme (Agerre le saca un trecho).

El pan de La Miguiña: sobresaliente también. A destacar el integral.

Servicio muy bueno, más profesionalizado que en el local anterior.

Menor interactuación de César Martín con las mesas, no sé si por los nervios del momento.

Precios de derribo. La mejor RCP de Madrid junto con Verdejo, si bien me quedo con el trato en Verdejo (su tamaño reducido propicia sentirse como en casa).

Bravo.

Salud.

spider72

mmm y a mi que Verdejo no me acabó de...tengo que volver porque os gusta mucho a todos, pero es que el sitio es tan tan tan pequeño que se me hace un poco incómodo.

hace 2 meses

Fernando Encinar dice:

excepcional

1.197 sitios, 240 siguiendo, 1.022 seguidores, 507 descubiertos

me encanta, uno de mis favoritos

2 checkins aquí

actualización mayo 2016
Por fin el continente hace justicia al contenido! El nuevo local abierto en la primavera de 2016 es realmente un proyecto ambicioso, muy cuidado, con una pedazo de sala de makinas (como graciosamente llaman a la cocina) impresionante, cuidada y muy original vajilla, mucha calidad en todo lo que se ve y en lo
... que se come. Menuda apuesta la de César. Qué maduración desde el local de RFV! Una carta curiosa, que se puede probar entera en medias raciones (qué acierto!!) y con algún plato fuera de carta que ojalá lo meta permanentemente en carta como un ceviche y un tartar de atún rojo magnífico. Probé la media de salmorejo, delicioso pero realmente escaso, más que media ración es una tapilla. Y los garbanzos con langostinos de rechupete. Carta de vinos cuidada y como siempre una pequeña pero muy exquisita selección de quesos. El solomillo Wellinghton ha pasado de los domingos a los sábados. Precio prudente para un sitio que ha ganado en envergadura y que mantiene y crece en calidad. Qué bonito ver cómo los proyectos crecen sanamente

actualización enero 2014
La única pega que hace casi dos años puse a Lakasa (el exceso de ruido del local, del que salías medio mareado) ha sido eficacísimamente resuelto con un techo formado por planchas de esa especie de foam que revisten los estudios de grabación. El resultado es milagroso: un ambiente íntimo, conversaciones a media voz que te permite disfrutar a tope de la sublime comida que César te propone, y en el que está incluso mejor que la primera vez que fui. Esta ocasión tomé la tabla de quesos pero a la manera española (de entrante y no de postre) con 5 tipos de quesos que envía un afinador con el que Lakasa ha llegado a un acuerdo en exclusiva. Un plato delicioso que al ser a compartir entre seis daba a poco y habrá que volver. Las manitas rellenas son una delicia, la ensalada de ventresca se prepara con tomates que saben a tomates (tan difícil de encontrar ese sabor hoy día!) y los postres son una maravilla, entre los que tuve la suerte de probar dos pruebas que aún no están en carta: una increíble e intensísima de sabor tarta de queso azul -una pasada, solo para muy queseros- y una tarta de limón fresca y estallante para un cierre de cena. De los mejores sitios calidad-precio, con diferencia. Para repetir (muchas veces)


comentario del 29-marzo-2012:
la decoración no ha conseguido que el sitio, cuando está lleno, tenga un nivel aceptable de decibelios. No es el lugar para tener una comida de trabajo en un ambiente silencioso. El bullicio es alto. Pero asumiendo el ruido, se come excepcionalmente bien! Una carta magnífica que muestra los 22 años de experiencia de César Martín, que se luce en este local con platos logradísimos. Personalmente considero que prepara la mejor hamburguesa de Madrid, cortada a mano, una especie de steak tartare extraordinario. Muy rico el laminado de tomate raf, las vieriras o las verduras salteadas (deliciosas).

Mención aparte la carta de vinos: original, esforzada, con muchas opciones de vinos por copas, con propuestas que se salen de lo habitual y a precios más que ajustados.

Servicio super atento, con el ojo siempre pendiente de Martín y para repetir muchas veces (y recomendar muchas más). Directo a mis favoritos. Un ejemplo de cómo sortear la crisis con talento, esfuerzo, ganas y mucho respeto al cliente

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listas: Rest desde 40 euros, Restaurantes favoritos, restaurantes caros o muy caros

Pat dice:

Una vez más, César acierta

160 sitios, 22 siguiendo, 37 seguidores, 84 descubiertos

me encanta, uno de mis favoritos

Totalmente de acuerdo con el slogan del restaurante. Claramente, el lugar donde quieres volver.

Abierto desde las 9:00 de la mañana. De martes a sábado.

Un diez al servicio, un dies al entorno familiar, un diez a la comida y un diez al precio. ¿Qué más se puede pedir?

César Martín, ha sido merecidamente elegido Cocinero en Progresión por la revista Metrópoli. Eso sí, con su gran apoyo, Marina Launay, su pareja,y con su jefe de cocina, Adolfo Santos, cocinero con tres años de experiencia al frente de los fogones del restaurante.

Buen producto y máximo sabor.

Abiertos de martes a sábado de 9.00 a 24.00
Plaza Descubridor Diego de Ordás, 1 Madrid 28003
Teléfonos 915.338.715 y 626.933.081 - info@lakasa.es

etiqueta: el lugar donde quieres volver.

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