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23/04/2018

Fino y elegante

Cena abril 2018

LAS CARBONERAS DE LU se encuentra en la calle Villalar, donde estaba Dassa Bassa. A la entrada han montado una coqueta de tienda de vinos, en la que se pueden comprar para llevar y degustar "in situ", y que hace las veces de bodega del restaurante. Éste se encuentra bajando las escaleras, en unas antiguas carboneras abovedadas, que se han reformado completamente, eliminando la pintura blanca que cubría paredes y techos, y dejando el ladrillo visto. La decoración está muy conseguida, manteles de hilo, cubertería de máximo nivel, copas Riedel, y una iluminación perfecta, componen una puesta en escena acogedora y elegante a la vez.

Carta corta, con recetas y platos consolidados, sin concesiones a fusiones ni trampantojos. Posibilidad de pedir medias raciones, aunque no sirven platos al centro para compartir, todo lo emplatan individualmente, en la línea de elegancia y vieja escuela que parecen querer transmitir.

Pues aconsejados por Lourdes, la dueña, que ejerce también de chef, pedimos :

- Atún casero escabechado con tomate rosa, muy bueno, aunque llegó a la mesa un poco frío de cámara, hubiera mejorado un poco atemperado.
- Flor de calabacín rellena de brandada de bacalao, finísima la tempura y delicada la brandada, platazo.
- Pochas con codorniz, guisadas y con un muslito del pájaro, ricas.
- Callos a la madrileña con garbanzos cocidos servidos aparte. Pues muy ricos, aunque los garbanzos quedaron un poco enteros para mi gusto.
- Steak tartar, dado a probar para ajustar el punto de picante, cortado a cuchillo en trozos gordos. Bueno.
- Torrija, servida en una base de una especie de crema pastelera tibia.
- Petir fours de chocolate, gentileza de la casa.

En el apartado vinícola nos pusimos en manos del maître Antonio Sayago, ex-Ánima, que nos puso, por orden de desaparición: Veratón, sabrosa garnacha del Moncayo, Felix Martínez Cepas Viejas, tempranillo de Madrid, y rematamos con un Victorino, potente tinta de Toro. A los postres aun cayó una copita de Oporto Nieeport Vintage.

Servicio atentísimo, de lo que ya no se ve, los camareros super pendientes y con múltiples cambios de copa, platos, cubiertos, etc., a pesar de que la sala estaba llena.

En cuanto al precio, un poco carete... nosotros pagamos 80 euros por barba, si bien es verdad que comimos y bebimos como cosacos, pero controlando un poco la comanda, se puede comer/cenar muy decentemente por 50-60 euros. Recomendadísimo para una celebración o una ocasión especial. Podéis ir.

30/05/2018

Muy buenas sensaciones.

Marzo-2018

Las Carboneras de Lu es una de las últimas aperturas que se han producido en el barrio de Salamanca.

Ubicado en una zona próxima a la Puerta de Alcalá, viene a poner su “granito de arena” a unas calles - Villalar, Recoletos,... -, donde ya existiendo una interesante oferta gastronómica, entre ésta y alguna otra nueva apertura que se ha producido en la zona, aún cobra mas interés.

Se ha instalado en un espacio que en su momento, allá por finales del siglo XIX, ocupara una antigua carbonería, aunque ese espacio y para los gastrónomos es mas conocido por haber sido el lugar donde estuvo el restaurante Dassa Bassa del tristemente desaparecido cocinero Dario Barrio.

Reseña completa y fotos en comercongusto.es/las-carboneras-de-lu

23/04/2018

Elegante, con gusto, clásicos y buena oferta de vinos

Abril 2018