Las Chicas, Los Chicos y Los Maniquís

El homenaje al Madrid de los '80 del Grupo Iglesias. Un tributo al buen comer, a las cañas bien tiradas, al compartir y a la sobremesa de chinchón. Se encuentra en Axel Hotel y propone una carta que incluye tapas para compartir y platos que te trasladarán al huerto, al mar y al deseo carnal.

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24/08/2017

Un diner castizo donde se come de lujo

Cena - agosto 2017

"Las Chicas, los Chicos y los Maniquís" es el nombre elegido para el primer restaurante en la capital de los hermanos Iglesias, cuyo grupo gestiona en la Ciudad Condal un emporio entre los que figuran algunos de los mejores restaurantes de Barcelona, como Tickets, Espai Kru ó Bodega 1900. Toda una garantía de calidad.

Han abierto sin hacer mucho ruido, para ir haciendo un rodaje suave antes de que vuelva la gente de vacaciones. Ubicado en el Hotel Axel Atocha, casi en Antón Martín, tiene una distribución complicada, pues aprovecha los locales de la planta baja, y está dividido en varias estancias separadas. El nombre rinde homenaje a los años 80, que es la temática de la decoración (y la música) del local. Barra larga con taburetes, mesas de formica y sofás de colores chillones. Parece una especie de Diner castizo creado para una película de Almodovar.

Propuesta de tapeo y platos para compartir, recetas reconocibles, pero actualizados con algún ingrediente exótico y una presentación de lo más original (con vajilla ad-hoc para cada plato). Todo muy apetecible.

Nosotros pedimos unas aceitunas esferificadas, un aperitivo un poco visto, ya pero no por ello dejan de estar buenas, y unas excelentes croquetas de jamón con hebras de pollo a baja temperatura por encima.

Continuamos con un guacamole casero con gambas y kimchi, con totopos caseros muy rico también.

Terminamos con rodaballo frito. Sobre la espina frita (que también se come) llegan los lomos adobados con un sutil rebozado que se puede mojar en una mahonesa de lima. Exquisito, muy similar al que ponen en Espai Kru.

Para acompañar, de una carta de vinos muy interesante, con referencias de muchas regiones, elegimos un tinto de Garnacha del Priorat Scala Dei, muy bueno.

Servicio simpático y muy atento, aunque ayudó que estamos en pleno ferragosto y estaba medio vacío. Muy bien de precio, pagamos poco más de 30 € por persona. Ya os digo que va a ser la sensación del Otoño en Madrid. Salimos deseando repetir, pues nos han quedado muchas cosas por probar. Ya estáis tardando en ir a conocerlo.

Miss Superlike Aveli...

No has comentado nada de la terraza... será porque no quieres que vaya nadie.

24 de agosto de 2017

28/08/2017

Mas envoltorio que resultado.

Local chulo, muy curiosamente decorado, simpática carta a modo de carpeta de LP donde la carta de vino es un vinilo.

Servicio atento aunque un poco pesados sirviendo el vino (así nos bajamos tres entre cuatro).

La comida, pues bueno, si estas por la zona vale, pero si tienes que cruzar Madrid para ir, pues…

Aceptable ceviche, riquísimas croquetas con estofado de pollo por encima (solo por eso vale la pena el viaje), unas ya muy vistas aceitunas esferificadas, un rico arroz con pato y gorgonzola y guacamole y solomillo que lo mataba que estuviese frio y con una extraña salsa por encima que mataba la carne.

Solo por las croquetas valió la pena el viaje.

Vinos curiosos y a buen precio. Raciones raquiticas.

21/12/2017

Y yo cai enamorado de la moda juvenil

Comida diciembre-17

¿Teneis mas de 40 años y quereis echaros unas risas? Ya teneis donde venir

El local son los bajos de un hotel cerca de la plaza Santa Ana, donde se han preocupado mas por la forma que el por el fondo. Aquí todo es muy ochentero, tanto la música como la carta, el local, la vajilla, todo…

En cuanto al servicio, pinchan un poco, pues es del tipo autómata, con poca empatía. Pero te sientes atendido, que es lo importante.

¿La comida? Pues sus cosas mas o menos ricas pero sobre todo para todos los publicos: aceituna esferificada, croquetas, bravas con ali oli, bocata calamares (muy rico), solomillo. Todo presetrnado en unos platos muy chulos, tanto de emplatado como de vajilla

Vino: Hombre bala. Viva Madrid.

Factura: 45 € por cabeza. RCP justa.

Se paga el sitio pero no se come mal. Probadlo a ver que os parece.

05/12/2017

Comerse los 80 (literalmente)

Las Chicas, Los Chicos y los Maniquíes es un proyecto ochentero y foodie de sabores castizos que llega a Madrid de la mano del Grup Iglesias, muy fuerte en Barcelona (están asociados con los hermanos Adriá y son los cerebros detrás de restaurantes tan molones como Espai Kru o Tickets). El local, en los bajos del hotel Axel de la calle Atocha (uno de esos modernetes que nos gustan a nosotros), tiene como protagonistas dos barras: una de “bar de toda la vida”, en la que gozar de un aperitivo con solera con conservas, tapas y un buen vermú en versión ‘moderna’ y otra en la sala principal que es todo un show en la que vas a poder encaramarte a una banqueta y ver a los cocineros terminar los platos frente a tus ojos. Además, también tienen tres salas tipo reservados que te van a venir fenomenal si lo que vas buscando es un poquito de intimidad (nosotros somos más de barra).

¿Y qué vas a vivir en este restaurante con nombre de canción de Radio Futura? En Las Chicas, los Chicos y los Maniquís la experiencia está diseñada para teletransportarte a los 80 de un plumazo. Prepara tu mejor cardado, porque vas a zambullirte de lleno el ambiente musical y gamberro de la década en la que nuestros padres fueron chicos malos. Lo harás a través de una decoración de estilo pop (instagramizable a más no poder); de esa carta que viene en una funda de vinilo; de las presentaciones a cada cual más hortera, kitsch y psicodélica de los platos (la vajilla la han diseñado los cracks de taller Piñero) y, por supuesto, de la música (con Alaska y los Pegamoides, Radio Futura, Hombres G…).

¿Y qué se come aquí? El chef Pedro Gallego es el artífice de una carta en la que los protas de la movida son los sabores castizos con un twist creativo. Todo muy sencillito (que no te confundan los nombres rutilantes), pero divertido y rico. Y, para muestra, un botón: aceitunas gordal esféricas -servidas sobre un curioso madelman dorado-; patatas bravas ‘Massiel’ (sí, has leído bien) con espuma de alioli, y platazos como el ceviche de corvina thai -servido sobre una cabeza gigante de pez-, el rico arroz meloso con pato y gorgonzola o el cochinillo ibérico confitado con salsa de tamarindo y patata criolla.

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:

eatandlovemadrid.es/chicas-chicos-maniquis

Buen provecho e Eat & Love!

11/06/2018

EL DESEMBARCO DEL GRUPO IGLESIAS EN MADRID

Con una estela de fulgurantes éxitos en Barcelona, el grupo Iglesias desembarca en Madrid con este diner que ya desde su nombre promete ser una experiencia divertida.

Aprovechando que unos amigos viven por la zona, aprovechamos para conocerlo el pasado sábado 9 de junio. Tienen dos turnos de reserva, las 21,00 y las 22,30 horas, así es que reservamos en el segundo para ir más tranquilos, aunque llegamos antes y no hubo ningún problema porque el primer turno parece que no lo completaron.

El local es chulo, decorado con mucho colorido y muy informal, quizás demasiado informal, no sé si fue porque nuestra mesa no era ni mucho menos la mejor, pero me recordó a los locales de las grandes cadenas de hamburgueserías que invaden gran parte del mundo.

El servicio hizo todo lo que pudo teniendo en cuenta que no eran más que dos personas en sala.

El hilo musical está a un volumen adecuado y si te gusta la música de los 80, te hará moverte en la silla...

La carta es original, imita la funda de un vinilo con varias páginas y el vinilo es la carta de vinos que está enfundada al final. La carta del menú a 34€ es un vinilo pequeño.

Nosotros optamos por pedir de carta. Ya se ha hablado bastante de su oferta, algunas elaboraciones han cambiado y la mayoría se mantienen. Nuestra comanda se compuso casi al completo por los platos más valorados por estos lares:

Bravas de San Ginés (7,20€). La ración es adecuada para compartir porque como lleva una cantidad generosa de salsa, es un plato contundente. Están ricas, la patata cocida y después pasada por un golpe de freidora, aunque en mi opinión la elaboración podría mejorarse. Las salsas son adictivas, pedimos pan sólo para rebañar este plato.

Ensaladilla de Massiel (6,80€). No soy experta en ensaladilla, de hecho apenas la tomo, pero me acompañaban buenos catadores de la susodicha y el veredicto fue unánime, muy buena, con pimiento marrón, lascas de bonito, guindilla e incluso una gran corteza, coronando el plato.

Y para terminar los entrantes ensalada de burrata con tomates confitados (12,80€). En principio puede parecer un plato soso, pero me sorprendió. La presentación es muy acertada porque desmenuzan el queso y lo emplatan a modo de un tartar con los tomatitos confitados encima. Muy rico.

A continuación no podíamos dejar de probar el bocata de calamares (6,10€/ud). Pedimos dos para compartir los cuatro y siento decir que quizás porque las expectativas eran muy altas (he leído varias opiniones que aseguraban que era el mejor bocadillo de calamares que habían tomado en su vida); los nuestros estaban salados y nos pareció que no eran calamares sino chopitos. Solo correctos.

Carpaccio de presa ibérica con tomate y trufa (15,80€). El plato era generoso, pero llevaba una especie de mayonesa en cantidad excesiva que enmascaraba el sabor de la carne y la trufa no estaba por ninguna parte.

Por último, picantón marinado al Josper (14,50€) que sorprendentemente fue el plato que más me gustó, estaba muy rico y no sé si estaba hecho en un Josper, pero desde luego el sabor a barbacoa era muy bueno. Además estaba muy tierno y jugoso.

Acompañamos el condumio con una botella de 30.000 Maravedíes de Madrid a 20,00€. Nuestra primera opción fue una referencia del Bierzo que no tenían, esto retrasó el servicio de vino bastante que no llegó hasta que ya habíamos tomado parte de los entrantes. La carta de vinos al menos los tintos, no me pareció demasiado acertada, denominaciones de origen y referencias demasiado contundentes para el tipo de comida y subidito de precio.

De postre sólo tomamos una trufas de chocolate que nos sirvieron en una cafetera, muy original, (4,90€ 6 ud) para acompañar cafés (1,40€) e infusión roiboos premium (2,15€).

Con una botella de agua de 0,5l (2€) y 2 copas de Estrella Damm (2,50€/ cada una), la cuenta final fueron 109,95€, 27,5€/ persona. RCP correcta.

La comida estuvo rica, pero el local me decepcionó y el servicio debería mejorar. Visitable, pero no para repetir.

Por cierto, el Club de la planta -1 a las 24,00 horas estaba cerrado.

09/03/2018

Las Chicas, los Chicos y los Maniquís. La comida de la Movida.

El nombre del restaurante ya es toda una declaración de intenciones. Homenajeando a uno de los más famosos temas de Radio Futura (“Enamorado de la moda juvenil”) se presentan los hermanos Iglesias en la capital. Así que tomad nota, zapatos nuevos son de ocasión…

Y es que el Grup Iglesias (Espai Kru, Bobo Pulpín, Rías de Galicia,…) después de colonizar, gastronómicamente hablando, la ciudad condal con sus diversos y enriquecedores restaurantes, ha decidido dar el salto hasta Madrid donde hace menos de un año han abierto un divertido local de ambiente y estética ochentera. Porque que mejor manera de entrar por la puerta grande de esta ciudad que rendir tríbuto a ese movimiento, época y lugar tan especial que fue la Movida Madrileña. Y por supuesto todo esto acompañado de una estupenda oferta gastronómica, porque si no, no estaríamos aquí…

El local se encuentra ubicado en los bajos del Hotel Axel de la calle de Atocha, dividido en dos partes a ambos lados del pasadizo de entrada a dicho hotel. Como ya hemos comentado de estética años 80, con mucho colorido rollo película de Almodóvar y con pequeños y curiosos detalles como sus cartas en forma de discos de vinilo. Inicialmente divertido aunque a la larga nos resultó algo frío.

En cuanto al formato gastronómico está enfocado a un ambiente informal donde poder disfrutar de tapas o pequeños bocados, así como platillos a compartir. Conservas para acompañar un vermut en barra, clásicos madrileños de tasca remozados como aceitunas, boquerones, ensaladilla, bocadillo de calamares, cortezas o bravas, así como otros apetecibles más actuales (ceviche, tataki, steak tartar,…), pasando por los atemporales solomillo, cochinillo, bacalao o rodaballo, conforman una carta muy puesta al día cuyo resultado final alimenta, divierte y satisface.

Existe la opción del menú de degustación (34€) que permite la posibilidad de probar bastantes de los platos que encontraremos a lo largo y ancho de la carta. Y allá que fuimos…

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gastrobloggia.com/2018/03/las-chicas-los-chicos-y-los-maniquis-l...

02/11/2017

Cena en día festivo. El sitio tiene mucho rollo con la decoración resultona tipo 80s de su sala principal. El local cuenta con varios comedores separados y con una zona de barra donde también se puede picar de la misma carta.

La sala principal estaba a medio gas, pero con ambiente. Cenamos tres personas bastante bien, a saber:

- Esferificación de gilda. Un bocado de aperitivo muy rico.
- Nacho Pop. Un guacamole con gambas muy rico con totopos caseros.
- Croquetas. Riquísimas, con un estofado de pollo por encima.
- Patatas Massiel. Interpretación de patatas dos salsas muy buena. Patatas ligeras y crujientes con salsas sabrosas.
- Bocata de calamares. En pan negro y con los calamares con rebozado crujiente, pepino...lo hacen un bocado indispensable.
- Ensaladilla. Con salsa rosa, encurtidos...no me pareció nada del otro mundo.
- Tataki de bonito. Riquísimo final de fiesta.

Con unas cuantas Keller por persona salimos a 30€. No súper llenos, sino en su punto.

A destacar la terraza que tienen en la azotea, espectacular, y el nuevo espacio que van a abrir en la plata -1 para tomar unas copas y que muy amablemente nos enseñó el maitre. Una atención de 10.