Le Relais de l'Entrecôte

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31/07/2011

Oski lo descubrió en marzo de 2007

Imprescindible si vas a París

Uno de mis sitios preferidos en la capital francesa. Y cuando lo recomiendo a gente que no lo conoce, todos coinciden en que es genial.

Se trata de un restaurante de menú fijo. En primer lugar te sirven una ensalada verde con nueces y aliño de mostaza. Y de segundo, el plato estrella, entrecot con patatas fritas y salsa de mostaza.

Simplemente delicioso. Y la carne siempre genial. Menos mal que, cuando crees que ya se ha acabado, te sirven una segunda ronda de carne y más patatas.

Así de sencillo. Si lo pruebas repetirás.

La última vez que fui costaba 19'90 € por persona, bebidas y postre a parte. Existen varios por todo París.

Una pega: no admite reservas, así que más vale que llegues temprano.

22/07/2010

Apuesta segura

Conocí este restaurante en una de mis visitas a París. Estaba alojada en la misma calle y me llamó la atención que siempre había cola, así que decidimos ir a probar. Aunque la cola puede desanimar vale la pena intentarlo. Además, el servicio en tan rápido que no será necesario esperar más de 20 minutos.

Nos sentamos esperando la carta, cuando nos dimos con la sorpresa de que nos trajeron directamente una ensalada. Entonces descubrimos que había un menú fijo compuesto por una ensalada verde con nueces de primero y “entrecôte et frites” de segundo.

La ensalada es bastante pequeña. La sirven con un aliño a base de mostaza Dijon. A mí me encanta pero a quien no le gustan los sabores fuertes probablemente se quede sin entrante…Pero bueno, a este restaurante se vienen por la carne.

Ésta se prepara a la parrilla y se sirve en dos tiempos. Las veces que he ido me la han traído siempre en el punto solicitado. Pero es la salsa que acompaña la carne el verdadero secreto del éxito de este restaurante (entrecote y patatas fritas lo puedes tomar en cualquier sitio…). Sólo de recordarla se me hace agua la boca! Es simplemente DELICIOSA. Hecha a base de mantequilla y hierbas, su composición es guardada en secreto por la familia propietaria de los restaurantes (tienen varios locales en París y en otro en Génova y -según descubro en Internet- en varias ciudades del mundo).

El restaurante funciona como una máquina: el servicio es correcto y sumamente rápido (les conviene pues hay una alta rotación de clientes), y los platos (mejor dicho el único plato) lo preparan Y SIRVEN a la perfección. La comida se completa con una variada carta de postres, muy clásica también: profiteroles, créme brûlée, sorbetes, etc. Todos muy buenos.

Lo negativo: las mesas estás demasiado pegadas, no aceptan reservas.
Situado a pocos pasos de la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, en el elegante 6eme arrondissement, es perfecto para comer muy bien, rápido y a un precio asequible y continuar paseando por la ciudad. Muy cerca se encuentran también otros cafés emblemáticos de París como Les Deux Magots o el Café de Flore. El día se puede completar paseando por las elegantes boutiques de la zona…

Lo dicho, una apuesta segura. Es uno de mis restaurantes favoritos. Ojalá abrieran uno en Madrid!