Restaurante Tamarises Izarra

Nuevo Tamarises. Restaurante/Bar/Terraza en la playa de Ereaga (Getxo). Una amplia oferta gastronomica. Especial para Bodas

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04/10/2015

Tamarises, la nueva cara de todo un clásico

3+

Hoy, el equipo de Fernando Canales, afamado chef del restaurante Etxanobe, se ha hecho cargo de este sitio transformándolo sobre todo en las formas aunque respetando ese fondo de calidad que siempre le había caracterizado. El local está dividido en 2 ambientes, un restaurante más “puesto” en la planta de arriba y el bistró, al que aquí haremos referencia, donde por 30 euros/persona el éxito está asegurado.

Las opciones que nos da la carta son dispares, desde nachos con salsa boloñesa, hasta albóndigas de corzo, pasando por Shusi, pizza o pasta. En nuestro caso podemos decir que la tortilla cremosa de patata y huevo de caserío hace justicia a la que para mí, junto a Galicia, es la región de España donde mejor se hace. Las croquetas muy ricas también; las de chistorra con una mezcla en la bechamel que hace una textura y fortaleza perfectas, y las de Morcilla un tanto diferentes donde predomina la morcilla de cebolla con respecto a la bechamel. Además, unas anchoas fritas más que aceptables.
En los segundos, y dentro de las sugerencias del chef, una dorada a la espalda acompañada de patatas panadera sin nada que envidiar a ninguna de las que he probado, con su punto perfecto, donde la parte de fuera queda crujiente y la de dentro increíblemente tierna… Ya en carta, un confit de pato perfectamente logrado y con un genial acompañamiento de puré de membrillo, o por último, y confesando que aun siendo una cosa muy de andar por casa soy fanático de este plato, un escalope milanesa en línea con el resto, finísimo, tanto por la carne como por el empanado y con un increíble sabor, acompañado de pimientos rojos caseros y patatas fritas.

En cuanto a los postres, proponen una gran variedad de tartas que presentan en una carrito, cosa que hace difícil el decir que no a la tentación que entra por los ojos. Estrategia ya utilizada en esa primera vez que visité el viejo Tamarises y que el nuevo ha mantenido.
Por último, y en cuanto vinos se refiere, el Bistró presenta en torno a 10 opciones muy sesgadas hacía la rioja y con precios económicos de entre 8-16 euros aprox.

Así que amigos, esta es nuestra sugerencia para esta semana, si tomáis la sabia decisión de visitar Bilbao reservaros una mañana para Guecho. El paseo marítimo en un día de sol sin duda merece la pena, la playa, sus preciosas casas, el abra en todo su esplendor y el puerto viejo que parece sacado de otro tiempo… allí en mitad de todo aquello el nuevo Tamarises, donde seguro completaréis un plan que al igual que me pasó a mi recordaréis durante años..

20/04/2012

un cambio a mucho mejor

Aproveché el lunes, día de la reapertura, para volver a este restaurante y cenar con un amigo, y así de paso conocer como había quedado este emblemático local después del cambio de gerencia, y debo reconocer que me sorprendió gratamente. El cambio ha sido sustancial, tanto en la decoración que ha mejorado muchísimo (falta le hacia todo hay que decirlo) como en lo que a la comida y trato en general se refiere. Aunque al principio tuve mis dudas de si el primer día, era el mejor o no para "poner a prueba" el nuevo estilo del local, terminé convencido de que fue una buena elección. Salimos realmente a gusto con lo que comimos, en mi caso destaco el falso huevo de bacalao y por supuesto el postre!! una tostada con helado de toffe que me dio pena terminarlo!
Puedo decir sin duda alguna, que se han ganado un cliente. Tanto es así que ya estoy organizando una comida familiar en el Tamarises para finales de este mes jeje.

13/02/2011

Fuimos el sábado a la noche mi novio y yo, después de haber descartado nuestra primera opción ante una carta ridícula y, sin saber muy bien lo que hacíamos, nos metimos en este restaurante para pijos de Algorta.
No tengo nada en contra de los pijos, creedme, pero sí en contra de los restaurantes que venden agua a precio de oro.

En primer lugar, en el restaurante hacía frío, y eso que fuera no hacía mucho (unos 10 grados). Y creo que pocas cosas hay más desagradables que cenar pasando frío. Qué decepcionante es no poder lucir en tu vestido de noche, porque estás helada , frotándote los brazos mientras esperas que te traigan rápidamente los platos para poder marcharte.

En fin, entramos. Pedimos mesa. El camarero que nos atendió dudó, no sabía si había mesa libre o no. Finalmente, aparecieron otros dos camareros que, a trompicones, nos llevaron a una mesa de 6 personas, de la que desalojaron rápidamente los platos restantes. Para comprender bien la escena hay que pensar en un salón de mediano tamaño, con grandes mesas cubiertas con manteles naranjas y unos camareros con esmoquin y corbata y aspecto de mayordomos.
Nos sentamos al fin. Los camareros aparecían como en un vals de patos, trayendo los panes y sirviéndolos con gracia patosa, sirviendo el agua, trayendo el foie de entrante gratuito de la casa, etc.

Hay que decir-entre medias- que, una vez sentados y habiendo ya pedido lo que íbamos a comer, nos daban ganas de marcharnos. Claramente, no habíamos acertado. En ese lugar de pinguinos aburridos, las mesas sólo estaban copadas por grupos de parejas de viejos de Algorta, todos habituales del restaurante, pijos y, con el suficiente poco gusto de repetir restaurante caro todos los fines de semana pese a la mediocridad de sus platos.

Comimos una ensalada templada de bacalao para compartir (15 euros) y merluza en salsa verde con almejas (24 euros). Hay que decir que las raciones eran más que ridículas (y eso que yo como poco, no en vano soy de talla xs).
La ensalada no estaba nada buena, y tenía 40 gramos de lechuga, 1 tomatito y un circulo muy bonito de lo que se suponía el bacalao y el pimiento mezclados... La verdad es que no sabía mucho a bacalao...

La merluza, preciosa, un aspecto... de decir: esto sí que es una buena merluza! gruesa, blanquita... eso sí, insípida también. La salsa, sin más, tampoco una maravilla.

De postre tenían un carrito de postres, bastante bien surtido, pero con poco tino en mi opinión. Más les valdría un par de postres buenos que 10 malos. Pedimos tarta de frambuesa y tarta de queso y nueces. Cada uno por 5.50. Y cabe decir que es este caso las raciones (por desgracia) sí eran normales. Eso sí, no estaban nada buenos. Los de la mesa de al lado debían opinar lo mismo, porque uno también dejó otra tarta casi entera.

Como fuimos muy comedidos y no pedimos vino ni nada, la cuenta no se nos disparó más, pero vamos...

Yo no volvería. Y recomiendo abstenerse. Los precios son excesivos para lo que ofrecen, y el ambiente es mortal, sólo van grupos de viejos. Desde luego, no un sitio romántico, como erroneanmente habíamos dado por supuesto nosotros. Y tampoco un sitio en que se coma bien.

Sólo apto para aquellos que son felices teniendo alrededor en danza a obsequiosos camareros.

03/11/2009

De toda la vida

Quedan pocos establecimientos como este.

Con un aire antiguo, clasico y tradicional de cuando ser camarero era un arte y no trabajo para sacarse unas perrillas.

La decoracion no ha cambiado un apice: puerta giratoria, interior de madera, comodas y amplias butacas de cuero para poder contemplar la playa de Getxo a traves de las grandes cristaleras mientras se ven los antiguos palacetes a lo largo de la montaña. Un clasico.

De comer las clasicas tapas pero hechas con el saber de decadas de experiencia: croquetas, gambas gabardina, inglesitos...

Me gusta mas cuando el dia esta nublado y caen unas gotitas. Es mas autentico.

25/06/2010

Es un clásico para tomar un café por las tardes.

18/03/2009

jon lo descubrió en marzo de 2009

café de la tarde

Ideal para tomar un café viendo la puesta de sol