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07/11/2017

Excursión al templo de la caza

Menú de caza - Noviembre 2017

Con reserva hecha en agosto, este fin de semana por fin llegó el día y visitamos Lera para probar el menú de caza, compuesto por 12 pases y tarifado a unos razonables 64 euros. Os cuento:

- Salazones de caza. Ciervo, jabalí y lomo de liebre, semi-curados. Sorprendentes.
- Croquetas de caza menor. Sabor fuerte, con un rebozado fino y crujiente. Suculentas.
- Escabeches de codorniz y conejo. Suavidad y finura.
- Lentejas con pato. Intenso sabor.
- Alubias estofadas con liebre. Perfecto punto de la legumbre y caldo bien trabado. Estupendas.
- Pichón de Tierra de Campos. Palabras mayoes. Carne que se deshace y una sabrosa salsa para mojar una barra de pan. Uno de los mejores pichones que se pueden tomar en España.
- Perdiz con berza y castaña. Presentada en cazuela de barro. Un clásico de la casa. Funciona muy bien el contraste de la suavidad de la verdura con el sabor de la carne y el dulzor de las castañas. Otro platazo.
- Jabalí al vino tinto de Toro. Goulash de taquitos de carne de Jabalí. Correcto.
- Lomo de corzo con rebozuelos y miel, una especie tataki con el interior casi crudo. Tiernísimo.
- Pato a la naranja. Equilibrado. El ácido de la naranja, le viene de perlas a la grasa del pato.
- Faisan y membrillo. Suave. Un espléndido pre-postre.
- Terminamos con una bola de un rico helado de leche y acompañado de un trocito de tarta de queso.

De bebercio, entre cuatro personas cayeron varias botellas de vino en orden ascendente, de menor a mayor intensidad, empezamos con un suave ribera crianza Cillar de Silos, seguimos con un Libranza de Bodega Matarredonda, 100% tinta de Toro de viñedos viejos y terminamos con un Temperancia, otro tinto de Toro de Bernard Magrez, más complejo que los anteriores, que a ratos recordaba a los vinos del Ródano. Rematamos con unos palos cortados de González Byass que acompañaron el postre a la perfección. No hubo cafés aunque sí unos digestivos gin tonics al calor de la lumbre en la biblioteca.

Un auténtico festival, nadie trabaja la caza como Luis Lera. Los puntos de la carne un poco más hechos de lo que se estila últimamente, pero personalmente a mí la caza me gusta más así. Los caldos bien desgrasados, las salsas sabrosas sin estar saladas y bien ligadas. Un menú largo y ancho (los platos no son un bocado si no más bien medias raciones), pero en el que se llega al final sin ningún problema (acordáos que lleva dos platos de legumbre y un pichón enterito), y la digestión no es un infierno, lo que da idea de la maestría de Luis en los fogones.

Sigue en lo más alto del podio. Una cita fija todos los años por estas fechas. No dejéis de pasaros por Lera.

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Cena viernes - febrero 2017

LERA está situado a dos horas y media de Madrid por la A6, en Castroverde, un pequeño pueblo de la parte zamorana de la comarca de Tierra de Campos. Considerado por muchos aficionados al buen yantar como uno de los restaurantes de España donde mejor se trata la caza, llevaba tiempo en nuestras oraciones y al fin cuadramos el excel y logramos visitarlo. Tengo que deciros que íbamos con unas expectativas muy altas y no sólo no se se defraudaron, sino que se vieron superadas con creces.

El inconveniente de este sitio, o la ventaja, según se mire, es que comas o cenes, casi resulta obligatorio quedarte a dormir en una de las habitaciones de que dispone el coqueto hotel anexo al restaurante, pues no es muy recomendable terminar y meterte doscientos y pico kilómetros hasta Madrid.

Carta de cocina castellana, obviamente con predominio de platos de caza. Nosotros optamos por el menú degustación, tarifado a unos razonables 52 euros, compuesto por ocho pases de lo más representativo de su cocina, en los que son fijos el pichón guisado y un plato de cuchara.

De aperitivo, una suave crema de queso azul con jalapeños

Roastbeef de jabali con salsa bearnesa que congelan, luego rayan y espolvorean por encima.

Huevo pochado con espuma de boletus y trufa negra de soria rallada. Platazo en el que hubo que mojar pan.

Escabeche de becada con ostra, un mar y montaña un poco arriesgado, que resultó suculento, y es que en esta casa bordan los escabeches.

Continuamos con el plato de cuchara, unas sabrosas y mantecosas alubias con liebre.

Pichón guisado, un clásico de la casa, muy rico, acabamos chupando los huesecillos.

Después vino la liebre a la royal, con trufa laminada, espectacular.

Y por útimo, pato azulon con chile coreano, con un punto perfecto.

El postre consistió en un trocito de tarta de queso con helado de leche, muy rico, pero que a esas alturas de la cena costó terminar, pues los pases no son miniplatos, sino prácticamente medias raciones.

Para beber, como debe ser, vino de Toro, empezamos con un Madremía y continuamos con un Latarce, por recomendación, muy acertada, del Jefe de Sala. Servicio muy atento y tiempos adecuados, tres horas de disfrute.

Con unos gintonics acompañados de unas rosquillas caseras hicimos algo de sobremesa, y tuvimos una animada charla con Luis Alberto Lera, el chef y alma mater de este proyecto, y por supuesto nos quedamos a dormir en el hotel.

Pues que queréis que os diga... si no lo conocéis ya estáis tardando, con este nivelazo de cocina no me extrañaría que le acaben dando una estrella michelín y luego se va a poner imposible reservar. Para repetir muchas veces.

27/11/2016

El templo de la caza

Gran comida hoy en LERA (Castroverde de Campos, Zamora) donde la caza ha sido el vehículo de todo el menú. Mucho sabor, preparaciones cuidadas, finos escabeches, contundencia y guiso con suculentos platos de cuchara y acertadas combinaciones arriesgadas como la becada en escabeche con ostra o la cerceta con nabo y café. La paloma con espuma de bianchetto para la memoria.
Un oasis en medio del desierto castellano leonés que merece la pena ser conocido.

23/04/2017

Impresionante

8-4-2017
Sitio para ir a comer, pasar la tarde, cenar y dormir. Planazo perfecto en un pueblo perdido de Zamora donde se come espectacularmente bien y te hacen sentir como en casa (incluso con los niños).

El trato de todo el mundo fue increíble, la comida espectacular y nos lo pasamos como enanos.

Un planazo que habría que hacer al menos una vez al año...

19/01/2016

Lera, una oda a la caza

Lera, el antiguo mesón El Labrador, constituye sin lugar a dudas uno de esos sitios que un amante de la cocina debe ir a conocer. Su nuevo emplazamiento, con hotel rural incorporado, hace que sea la excursión perfecta para un fin de semana cualquiera en este frio invierno que acaba de llegar.

La especialidad en Lera es la carne de caza, siendo ya famosas sus jornadas gastronómicas cinegéticas que realiza en el mes de noviembre, aunque durante todo el otoño e invierno podréis ir a degustar sus mejores elaboraciones de todo tipo de aves y reses según disponibilidad.

Luis Alberto, hijo del fundador de esta casa y curtido en varias de las mejores cocinas de este país, es la mano ejecutora que con mucho cariño consigue que comer en Lera se convierta en una experiencia única.

El manejo casi perfecto de la técnica del escabeche sale a relucir cuando pruebas su perdiz o su conejo. Sabores muy logrados sin demasiada estridencia, con una acidez muy controlada y perfectamente servidos en una ensalada que se convierte en un plato increíble para abrir boca.

Los platos de cuchara siguen la línea antes marcada con un dominio claro del puchero. Increíbles lentejas con pato y foie e imponentes alubias con liebre son platos necesarios en la visita a Lera.

SI QUIERES VER LAS FOTOS Y SEGUIR LEYENDO ENTRA EN: cookinganddisfruting.es/2016/01/lera-una-oda-la-caza.html

25/11/2015

Oh Lera!

Noviembre 2015. Cena Sábado

[ Cambio de ubicación y nombre. Ahora "Restaurante Lera", en la calle Conquistadores Zamoranos, donde la familia gestionaba ya el Hotel Senda de los Frailes]

Gran experiencia en Lera y no sólo en lo gastronómico. Tomamos ventaja de sus potentes y archifamosas jornadas, 26ª edición nada menos, y de su pantagruélico menú de caza. Excusa perfecta para un encuentro con grandes amigos a mitad de camino, alguno amante de la caza (de pegar los tiros también, digo).

Disfrutar de un producto de ese nivel y tan bien tratado, en un hotelito tan apañado, además de la excepcional hospitalidad de toda la familia, con Don Cecilio y Don Luis al frente, fue todo un privilegio. Y eso que iba yo con precaución, que Zamora, por el clima digo yo, es (o era para mi hasta hoy) tierra de gente recia, y poca dada a la tontería. Bueno, y lo siguen siendo, doy fe, pero nos trataron fenomenal oigan. Tanto que volveremos pronto y mejor fuera de jornadas, con tiempo en cocina para el faisán, la cerceta o la becada con la que D. Luis no hacía más que provocarnos . Pero eso será otra historia.

Castroverde de Campos es un sitio duro. Un par de iglesias de mucha historia y Lera como principal reclamo. Lagunas de Villafáfila y Benavente a manejable distancia.

Estupendo el hotel, cómodo, habitaciones amplias, bien equipadas y coquetas zonas comunes. Lástima que en jornadas la demanda obliga a que esta zona se vea invadida por el comedor, con el consiguiente perjuicio para el cliente alojado. Tampoco ayuda coincidir con algún grupo grande, también hospedado, especialmente si no van sobrados de educación (de la nocturna).

Buena sala, diáfana., acristalada, sencilla pero elegante. Bien. Excelente el servicio también, con ese toque leonés, sincero, directo. Nos recomendaron un vinazo de Toro fuera de carta, Díscolo de nombre (24€/botella), que no se amilanó ante la potencia del menú. Y en sala, siempre atentos, Don Cecilio, preguntando, charlando, contando sus mil historias y por supuesto Luis, más centrado en la cocina como no podía ser de otra forma, pero sacando tiempo para mimar al comensal y ya si es de palo cazador, convertir la cosa en una conversación de altura.

Menú jornadas potente sin duda (véase documento gráfico), pero abarcable, si se trabaja con mesura. Hombre, si repites tres veces las alubias y las lentejas terminarás muriendo pero con un poco de sentidiño acabas bien y de noche toledana, nada de nada.

Mucha mano para la caza, recetas refinadas con los años y algún guiño a la modernidad incluso en jornadas porque Lera es ya mucho más que tradición y eso también habrá que volver a probarlo.

Todo a gran nivel destacando los escabeches (conejo y, sobre todo, perdiz) las "míticas" alubias con liebre (que me obligaron a repetir) la delicadeza de los pichones de la tierra y el ciervo, brutal. También el plato de pato azulón, no del agrado del sector clásico por la presencia, quizás excesiva, del cilantro y la potencia de las salsas coreanas pero donde se ve la vertiginosa evolución de Lera.

Sin duda es menú diseñado para almuerzo de invierno pero la logística y la peculiaridad intrínseca de Castroverde hace que deban ustedes considerar la opción cena y pernocta, que evita post-desplazamientos y que nos permitió, al menos en nuestro caso, disfrutar no sólo de un buen desayuno, también de una visita a los dominios familiares, incluyendo la preciosas bodegas subterráneas (de los siglos XVI y XVII) y conocer de la mano también del propio D. Cecilio, su pasión por esta tierra. Conocimos hasta los burros que cría formando parte de una asociación que pretende recuperar la raza autóctona de la zona.


Y sacando la calculadora: menú a ful, con buen vino y copazo final, más alojamiento y desayuno por poco más de 100€ pasajero es un planazo. Eso sí busquen actividades para cubrir las horas no-Lera, que no es fácil.

A 250km de Madrid y hace un frío de cojones. Ya tienen todos los datos.

Volverible y volverele.

Miss Migas

Esto sí que es una pitanza. Desde luego por ese precio merece mucho la pena.

22 de noviembre de 2015

Avelio

Este va a caer pronto!

22 de noviembre de 2015

acme

Es justo y necesario

22 de noviembre de 2015

Miss Migas

Hagan hueco en el coche Avelios, que no me lo pierdo ;-)

22 de noviembre de 2015

EandradA

Los restos del monasterio de Moreruela se pueden visitar también, y el centro de interpretación cisterciense.

23 de noviembre de 2015