Restaurante “non stop” que permanece abierto en horario ininterrumpido desde los desayunos hasta las copas de media noche. Cocina mediterránea con platos para compartir. Propone fantásticos after Works con una carta exclusiva de cócteles y macerados, marca propia de la casa.

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06/04/2017

A destacar relación calidad-precio, el cocinero es extremeño y si no sabes que está ahí desde fuera parece un bajo!

Cuando llegas al número donde está, primera sorpresa. Unas ventanas de bajo con barrotes y una puerta pequeña en la esquina que parece de un bajo más que de un restaurante. La única pista que encuentras antes de entrar es un pequeño cartel de madera que poner Bar Miguel Angel.

Dentro un restaurante con forma cuadrada más o menos, mucha luz y con detalles como los de una casa, como una estantería con libros por ejemplo.

Carta corta con unas 11 opciones para compartir, 7 de segundo y 4 postres. Y seguimos con las sorpresas, la primera que la mayoría de los platos de 7,95 € 8,95 €, 12,95 €. Segundo detalle, la carta dice que con cada plato incluyen bedida y postre o café, tuvimos que preguntar de que platos hablaban para comprobar que era verdad, y el último, el tamaño de las raciones, enorme, ya te avisa el camarero que con un plato con hambre no te quedas.

Así que pedimos:

- Media de croquetas de gallina en pepitoria, lo pedimos porque nos pusieron unos tigres de aperitivo que estaban muy bien hechos, así que nos fiamos de su fritura y de que mezclan la bechamel con la salsa del mejillón (en caso de los tigres) y del pollo (en caso de las croquetas) detalle muy tonto que te enseña tu madre de pequeño, pero que pocos hacen. Los vegetales deshidratados que te ponen para acompañar, no les quedan muy crujientes, eso es verdad.

- Arroz de pollo al romero, donde terminamos de descubrir que el chef era extremeño porque sabía a pimentón de la vera, muy bueno, recuerda mucho a la quinoa de Kint en el Mercado de Vallehermoso, y el pollo se deshacía. Lo único que llegó ardiendo, y el punto del arroz bien teniendo en cuenta el precio claro.

- Hamburguesa con setas y trufa, buena carne, compacta con sabor a setas y a trufa, el pan es lo único que no me convenció, lo tostaron y estaba un poco duro.

Los postres, tremendos, fresas con nata buenísimas, y la tarta de queso, aunque está muy de moda hacerla poco para que quede por dentro líquida. Esta es de las de toda la vida, con una base de galleta consistente, queso cuajado y arándanos encima, para mi mejor así que deshecha.

Y la cosa no acaba ahí, nos contaron al pagar que a las 17h terminan el turno de comidas y lo dejan para copas en mesas con música de fondo, los fines de semana incluso hasta las 3 am. Así que para ir cuando andas por Ponzano es una opción intermedia entre quedarte en el restaurante a que te cierren o un bar de copas sin más.

No es ni el mejor restaurante de Madrid, ni la mejor comida que puedas probar, pero la combinación de precio, sala, concepto restaurante de día - noche de copas y zona convence.

Sergiete

Este es un clásico de copeteo y de juernes locos de toda la vida, que lo han reformado. Así que seguro que lo encontramos ;)

3 de julio de 2017

Sergiete

y ahora en verano imagino que siguen poniendo la terracita

3 de julio de 2017

Cristina Bertrand Pi...

jeje también es verdad!

4 de julio de 2017

20/02/2018

buen menú del día

El sitio para menú esta bastante bien y es amplio, buen trato y variedad, si pides a la carta es normalito pero tampoco esta mal.