Minetta Tavern

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02/12/2009

El paraíso del chuletón

Minetta Tavern es el paraíso del chuletón. Más concretamente del "Dry Aged Cote de Bouef". No es barato, 52 dólares por persona ahora, 48 hace un mes y 45 cuando Frank Bruni, NY Times, hizo su crítica de mayo de 2009, pero la calidad de la pieza vale la pena. En España sólo Etxeberri se le acerca y no siempre.
Tampoco es un sitio fácil de reservar. Con llenos diarios desde su apertura, sólo reservan por teléfono. Lo más fácil es encontrar algún hueco desde las diez a la medianoche. Tampoco se les ocurra aparecer sin reserva. Aunque se puede comer y beber en la inmensa -para lo que es el local- barra, en la puerta de lo que por fuera parece un restaurante cerrado hay una amable caballero que no le dejará entrar si su nombre no está en la lista. Por último la carta de vinos está un poco subida de precio, incluso para lo que se estila en Nueva York.

Eso son todos los inconvenientes. Minetta Tavern que llevaba abierta desde 1937 como trattoria italiana y a la que las leyendas urbanas atribuyen ser la sede de la primera impresión del Readers Digest, es el local de moda de NYC y la joya de la corona de Keith McNally (Balthazar & Pastis) y sus socios, que la han reabierto a comienzos de 2009, con un cambio completo en la comida. El local -sin embargo- conserva todo su encanto, incluídos los viejos retratos en las paredes. Local pequeño, en forma de ELE. Una vez traspasada la puerta, queda a la izquierda la barra y una primera hilera de abigarradas mesas. Al fondo de la ELE el salón principal, más abigarrado si cabe. En la mesa, el chuletón. Segun cuenta el NYT, Minetta tiene como distribuidor a Pat La Frieda que les provee de ternera Black Angus desde Creekstone Farms. Todo lo que le digan será poco cuando tenga esa maravilla en su boca. La experiencia dura en boca-positivamente- hasta el día siguiente. Y eternamente en el recuerdo. Los habituales se decantan más por las hamburguesas, especialmente la Black Label burger, pero para los del otro lado del charco y en una sola visita no se puede dudar. El Cote de Bouef tiene que ser su elección. Le presentarán la pieza entera, para luego traersela con los huesos a un lado y los filetes por otro. El precio incluye un escueto y sabroso plato de lechuga. Y para los amantes de las patatas fritas no se les olvide pedir unas Pommes Frites (9 dólares). El servicio extraordinario como en todos los locales de McNally. Impresionante barra en la que amenizar la espera.

Y desde hace poco ya tiene su michelín. Aunque esto cada vez sea menos indicativo.

30/09/2009

Local histórico(era punto de reunión de integrantes de la generación Beat) puesto al día por Keith MacNally's, el propietario del Pastis, del Schiller's Liquor y el Balthazar.
Habrá que conocerlo...

29/09/2009

Carlosml lo descubrió en septiembre de 2009

La mejor carne