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21/01/2016

Mirador de Ulía: Sabores con vistas al mar.

En nuestro camino por conocer las bondades del norte de España, ese regalo que tenemos y que no siempre aprovechamos, el destino ( y un calentón) nos hizo parar en El Mirador de Ulía. Otro morrete caliente sobre nuestras costillas y sobre mi cuenta corriente, a todas luces castigada por los dulces pecados del capitalismo.

Tras reservar y relamernos durante una semana llegó el día y emprendimos el camino. Por el trayecto nos dimos cuenta de que en esta ciudad (San sebastián) puedes ver mas estrellas que en el Planetario y el paseo de la fama juntos. Arzak, Akelarre, Kokotxa… Un sinfín de artistas se congregan en estas calles.

Al llegar descubrimos la primera sorpresa. El restaurante esta en lo alto de un cerro desde el que se ve todo Donostia. Un verdadero lujo que ya te predispone a disfrutar la comida de otra manera.

Después de tomar una cerveza nos pusimos manos a la obra y a lo que habíamos venido: Homenajearnos.

Tras preguntarnos si teníamos algún tipo de alergia comenzó el carrusel de platos.

El primer protagonista fue “Verdel”. El gran perdedor del menú y que por un momento hizo saltar las alarmas, que se apagaron cuando vino el segundo plato. El plato consistía en gel de arroz venere y verdel ahumado. Estaba bueno y con una buena elaboración pero fue aplastado por sus compañeros de menú.

Os dejamos con las fotos de nuestra visita para que vayáis haciendo hambre.

Para conocerlos un poquito más, puedes leer el post que les hemos dedicado en nuestro blog: morretefino.com/2015/04/29/mirador-de-ulia

12/11/2013

GRAN ESTRELLA MICHELIN

El chef Rubén Trincado es la tercera generación al frente de El Mirador de Ulía, recientemente galardonado con su primera estrella Michelín en 2011.

El tercer día de nuestra estancia estival en San Sebastián teníamos reserva para cenar en este restaurante ubicado en el Monte Ulía. Había leído varias críticas acerca de la dificultad de contactar con el establecimiento para cursar la reserva y doy fe de tal circunstancia, ya que intenté hacerlo telefónicamente en varias ocasiones, siempre por la tarde/noche, e incluso quise cerrar reserva a través de su web, opción que sólo utilizo en último término, pero también resultó infructuoso. El último intento fue un sábado a mediodía y, por fin, hubo suerte. Lo aposté a todo o nada, si no me hubieran contestado a la llamada, habría reservado en Akelarre.

Algunos diréis que esta opción hubiera sido más acertada, pero ya lo conocíamos de una visita allá por el año 2003, cierto que hace demasiado tiempo, pero el Mirador de Ulía no nos decepcionó en absoluto; de hecho, en esta ocasión, fue la mejor experiencia gastronómica de nuestra visita a San Sebastián.

A falta de coche particular, nos desplazamos hasta allí en taxi, creo que no hay otra forma de hacerlo, al menos durante la noche.

No tenía seguridad de que nos ubicaran en la terraza, ya que cometí el gran error de no especificarlo en el momento de realizar la reserva y además, el día no había sido cálido, por lo que quizás habrían optado por acoplar a los comensales en el interior del restaurante. Grata sorpresa y supina ignorancia la mía, al descubrir que la terraza es un mirador acristalado volado.
Y es que tengo el concepto de las terrazas de Madrid, abiertas y al aire libre para compensar el ingrato calor del día y en estas zonas de clima más suave y lluvioso, se buscan otros recursos para poder disfrutar del verano.

Aunque nos ubicaron en una mesa en segunda fila, pudimos disfrutar de una panorámica preciosa aún siendo de noche, en la que descubres la imponente ciudad con la playa Zurriola y el Kursaal iluminado como protagonistas y la playa de la Concha, la isla Santa Clara y el monte Urgull e Igeldo a lo lejos.

Una vez acoplados y como es habitual, nos ofrecieron tomar un aperitivo que acompañamos con unos snack de la casa, mientras consultábamos la carta.
El menú degustación compuesto por dos aperitivos, tres entrantes, un pescado, una carne y dos postres nos resultó demasiado largo teniendo en cuenta que aún nos esperaban algunos días de periplo gastronómico por la ciudad, aunque creo que su precio de 80 € más IVA (bodega aparte) es ajustado después de la valoración de su cocina.

Así pues, optamos por dos entrantes para compartir y un principal para cada uno. Lo acompañamos con un chablis Louis Latour (30€) y una copa de vino tinto Dinastía Vivanco crianza para el plato principal de carne.

Antes de pasar a los platos elegidos, tomamos dos aperitivos cortesía de la casa que no nos cargaron en cuenta, al igual que no le hicieron con el snack , el servicio de pan y los petits fours. Esto es algo que también ocurrió en Zuberoa al día siguiente y que nos agrada especialmente ya que en la gran mayoría de los restaurantes de Madrid esto siempre se cobra y, el complemento, en algunos casos, no es despreciable.

De entrantes compartimos gilda, emulsión de yemas, anchoas mariposa y esfera de aceituna (20 €) y tacos de atún marinado con wasabi (27 €) (siento no poder reproducir la mayor parte de los nombres exactos de los platos ya que la carta de la web no está actualizada y no tomé la precaución de fotografiarla).

Ambos platos se sirvieron al centro y los emplatamos posteriormente. Esto es algo que no nos desagrada y que, en este caso, aportaba un toque informal a la mesa y mostraba la puesta en escena del color, las formas y la disposición de los ingredientes en el plato.

Las gildas era un plato sencillo, pero rico, muy rico; nos encantan y en Madrid no es fácil encontrarlas en un restaurante. Las más grandes iban rellenas de anchoas y las esferas de aceituna aportaban un toque de sofisticación que redondeaba el plato.

Los tacos de atún estaban marinados y quizás tuvieron algún tratamiento más, el sabor era algo ahumado, pero no lo cotejamos con el servicio. También riquísimos.

Los platos principales fueron tacos de ternera, más en concreto lengua (24 €) y cigala con su tuétano (26 €). La lengua de ternera exquisita y la cigala se presentaba sobre medio hueso de vaca y acompañamiento de brotes y flores muy fresco que contrastaba con la potencia del tuétano, muy bien ejecutado y de calidad excepcional.

Prescindimos de postre, pero café e infusión se acompañaron de petits fours que aportaron el toque dulce a la velada. Rematamos con whisky on the rocks y oporto.

La cuenta final fueron 163,71 € IVA incluido.

Fue una gran cena, con platos sencillos y equilibrados en los que quizá no descubrimos el lado más auténtico del chef, más arriesgado en otros muchos, pero buscábamos esto, cocina relajada arraiga a las raíces de la tierra que nos dejó muy satisfechos y con un estupendo “sabor de boca”.

Si tenéis oportunidad, no dejéis de visitarlo, merece la pena!!!

Visitado el 24 de agosto de 2013.

15/11/2013

MERECIDAS MENCIONES

Es un sitio que debe figurar en la lista de los mejores de San Sebastián. Su creatividad es digna de ser probada.

Te sirven unos aperítivos; falso huevo frito (hecho con un pil pil y emulsion de chistorra) original y buen sabor; luego una sopa o consomé (le llaman de otro modo) con un poco de tapioca y sabores muy sugerentes.

Pedimos de primero: un foie cocido, presentado en dados, realmente suave y ligero, acompañado de un bizcocho de pistacho y un helado. Hongos variados, con un sabor intenso, bien presentados y una salsa de sabores increíbles, la textura perfecta. El acompañamiento de piñones y vegetal (incluidas flores) en su justa medida para crear un sabor muy mejorado y logrado.

De segundo: chipiron con su tinta aparte, muy original y con un sabor que se te graba en la memoria. Textura perfecta.
Solomillo de buey en su punto muy jugoso y tierno. Carpaccio de Paloma, un sabor un poco fuerte pero eso no lo pone el cocinero (un poco carnuz, típico de la caza a veces).

De postre textura de chocolates y un helado de vainilla, creo, con salsa de frambuesas, ambos con muy buena presentación y conjunción de sabores muy lograda y apropiada para cerrar la comida.

La carta de vinos a mi gusto es corta. Pedí un Jubot (Borgoña) y no tenían, así que bebimos un Abadía Retuerta (30 €). Y para el postre un vino dulce Roma (6 €)

Total 192.50 entre dos, sin café ni copas.

19/11/2012

ME GUSTÓ MÁS QUE LA CENA EN AKELARRE DE LA NOCHE ANTERIOR. MERECIDA ESTRELLA Y ESPECTACULARES VISTAS

He estado este fin de semana en San Sebastián, y si bien tenía claro que el viernes cenaba en Akelarre por ser el último 3 estrellas español que me faltaba por conocer, ¡vaya quebraderos de cabeza me ha llevado decidir donde cenar el sábado!.

Mi idea original era Zuberoa, pero resulta que en esta fecha, 16 noviembre, cierra por vacaciones. Igual pasa con Arzak, Elkano y Rekondo. Alguien me aconsejó Salpitxi así que ahí reservé. Sin embargo, según se acercaba la fecha me iba arrepintiendo más de haber reservado en Salpitxi pues realmente me apetecía un restaurante con estrella michelín que siempre es una garantía de calidad y también de paripé y platos sorpresa.

Estrellas michelín en San Sebastián tenemos: Arzak (cerrado), Zuberoa (cerrado), Berasategui (ya fui el año pasado), Miramón de Arbelatiz (uno de los que iba a cenar ya había estado y dijo que se comía bien pero que el sitio le pareció muy frío, como desangelado), Kokotxa, Mirador de Ulía y Alameda (Hondarribia).

Tras mucho investigar, me convenció el Kokotxa pero cuando intenté reservar, con una semana de antelación, ya estaba lleno (lo cual siempre es buena señal).

Alameda me convencía pero éramos 6, lo que suponía 2 taxis de ida y vuelta, cada uno a 35 euros, luego total 140 euros de taxis así que lo descarté.

Al final pues, me decidí por el Mirador de Ulía del que la gente hablaba maravillas de las vistas pero apenas veía referencias a la comida, lo cual me dejaba preocupado porque yendo de noche las vistas me importaban una mierda (si bien luego resultó tener unas vistas impresionantes, incluso de noche).

Al Mirador hay que ir en taxi y cuesta como a Akelarre, unos 12 euros.

Una vez arriba te das cuenta de las preciosas vistas a toda la ciudad iluminada que ofrece el restaurante. Vistas que dentro se multiplican pues unos grandes ventanales ofrecen cenar teniendo enfrente justamente todo San Sebastián. Esas mesas con vistas son para 2-4 personas así que nosotros al ser 6 nos sentamos en “segunda fila”, aunque seguía habiendo buenas vistas.

En verano tiene una terraza espectacular, una lástima que no haya el clima de Marbella…

Ya en mesa nos trajeron el primer aperitivo que eran unos palitos sabor jamón, una morcilla crujiente y una mayonesa de azafrán. Sin más. Pero aquí vino el primer error de la noche, un error que pasa en el 90% de los restaurantes. Yo lo primero que quiero nada más sentarme es beber un vino. Pedir una copa suelta no me apetece pues luego te la acaban clavando a 8 euros. Leer la carta de vinos en estos sitios puede llevarte 1 mes (aquí al menos no es una carta de 1000 páginas)…luego mi sugerencia es invitar a una copa de vino al llegar…y no me refiero a una copa de un Riesling de 100 euros sino a un albariño o verdejo normal…al menos para que esa copa acompañe al primer aperitivo que te ponen al sentarte. Qué les puede costar esa invitación? 8 euros por botella? Y a cambio quedas de puta madre. En fin, que odio que me traigan un aperitivo sin tener el vino antes.

Tras elegir un txacolí como primer vino (luego probamos de Alsacia, albariños, un Contino para la carne y un Chivite dulce para el postre), nos decantamos por pedir el menú degustación que tenía muy buena pinta si bien pedimos, algunos, cambiar el pato como plato de carne por paloma o corzo.

El primer entrante fue un falso huevo frito. La verdad es que realmente parecía un huevo escalfado pero realmente era una lámina de bacalao, con chistorra dentro y unos mini taquitos de jamón. Delicioso.

El siguiente plato era un caldo de alubias riquísimo!! Mucho mejor que las alubias de la noche anterior en Akelarre.

Pasamos al foie trufado. Vienen 2 pelotas de foie envueltas en trufa. Es una mezcla sencilla pero que nunca falla. Buenísimo.

Pasamos a una guindilla XXL rellena de anchoa. Nada que objetar. Muy buena.

Pasamos a la ostra que se había acabado y fue cambiada por mejillones diminutos. Un cambio que no me hizo ni puta gracia pero bueno. Plato sin más.

Seguimos con el hongo y crema de huevo. Muy muy bueno aunque no al nivel de los hongos de EL BROTE (Madrid).

De pescado nos trajeron una buena merluza.

Y para acabar, de carne unos pidieron pato, otros corzo y otros paloma. Los tres estaban a gran altura, no tanto como el pichón o becada de la noche anterior en Akelarre pero sí a la altura de un 1 o 2 estrellas michelín.

Tres postres para acabar, todos a gran nivel: helado de cítricos, chocolate y mascarpone. Gran final a una deliciosa cena. Desde luego que no me arrepiento de haber cenado aquí y es un sitio que recomiendo y al que podría volver sin problema.

Precio final por barba, unos 100-120 euros (el menú cuesta 80), bebiendo bastantes vinos.

En resumen, merecidísima estrella michelín.

07/08/2009

Javier Güenechea lo descubrió en agosto de 2009

fusión de comida tradicional y avanzada con vistas espectaculares

Ver la bahía desde el Monte Ulía es una maravilla, y si además, lo haces comiendo unos platos riquísimos...mejor.

Aquí propongo el menú degustación, formada por "tormenta de aperitivos", 6 platos y cuatro postres. Se renueva el menú cada semana. precio: 50€.

Un lugar para descubir la comida de siempre, dándoles toques creativos y por un precio realmente bueno.

Cierra los lunes y martes.
Tiene parking.

miradordeulia.com

24/01/2012

Mirador de Ulía, una estrella en el cielo donostiarra

Vistas desde el comedor del Mirador de Ulía Han pasado muchos años, alrededor de cuarenta, desde la creación de este conocido restaurante donostiarra. Poseedor de una inmejorable atalaya de increíbles vistas de toda la ciudad, un mirador que justifica su rótulo, ha sido muy famoso y solicitado durante todo este tiempo, sobre todo por sus banquetes de bodas de reconocida calidad. Pero el gran salto cualitativo de Mirador de Ulía se [...]

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