Mirch Masala

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01/02/2017

Alexo lo descubrió en marzo de 2016

Muy flojito

Francamente flojito. Por desgracia no puedo decir mas de mi visita al antiguo Swagat 2 (hoy Mirch Masala). Fuimos de diario a probar el menú del día que suele ser un buen (o mal) antecedente de lo que hay por cocinas. Pedimos. Pollo con queso y samosas de primero. Muy flojos los dos platos. Lo mejor el acompañamiento de garbanzos con cilantro. De segundo, pollo tikka y albondigas vegetales. Reguleros los dos, mejor quizás las albondigas pero un tanto fuertes de sabor. Tampoco me dijeron nada ni el pilau, soso, ni el naan, con el ajo demasiado crudo. Todas las raciones escasas y servidas atropelladamente, lo que indica que todo el material reposaba por cocina y se había precalentado. El ambiente en sala desolador. Eramos los únicos comensales, una pena porque el local esta muy bien montado, es luminoso y agradable y se esta a gusto. Francamente, no se me ocurre ningún motivo para venir a propósito y no le auguro un gran porvenir, quizá, porque como dice A. Alvarez (the Guindaleras king) el local este efectivamente maldito.

Es de los mismos dueños que el Swagat de Nuñez de Balboa.

Miss Migas

Pues a mi el de Núñez de Balboa me gustó....

2 de febrero de 2017

Alexo

Y a mi, en su dia, también. Este me pareció mucho mas flojo.

2 de febrero de 2017

26/10/2016

Uno de mis indios favoritos

Llegué a este restaurante –bueno, al de Núñez de Balboa– hace ya unos cuantos años porque un abuelete indio en Lavapiés al que le pedí consejo de restaurantes indios en Madrid me recomendó éste y otros 2 como sus favoritos. Desde entonces casi no he ido a otro cuando no quiero arriesgar conociendo sitios nuevos.

Todo lo que he comido allí siempre me ha encantado!

Nos adaptaron raciones al número de personas que éramos sin tener que pedirlo. Muy buen trato por parte del personal.


- SAMOSAS: Vegetales, rellenas de patata y guisantes. Fritas a la perfección, jugosas por dentro, crujientes por fuera y nada grasientas.

- ONION BHAJI: Fritura de cebolla rebozada con harina de garbanzos. Este aperitivo tengo que pedirlo siempre en los restaurantes indios, siempre, me apasiona! Éste es uno de mis favoritos en Madrid.

- CHICKEN TIKKA: Trozos de pechuga de pollo adobado con jengibre, yogur y limón. No recuerdo haber comido uno mejor nunca, otro imprescindible de Swagat. Magnifico sabor y jugoso a más no poder.

- GHOST ROGAN JOSH: Cordero cocinado con cebolla y tomate.

- GAJJAR HALWA: Dulce de zanahoria, magnifico!

21/04/2016

Opción guay para menú del día exótico

Recuerdo que en Swagat, cuando estaba en Alonso Heredia, entraban indios con dinero y chófer en la puerta. Esto que dices “debe ser un ‘indio indio’ , porque va toda esta gente”. Eran tiempos en que Alonso Heredia no era peatonal y en frente había un restaurante de Sri Lanka cuyo nombre no recuerdo. Swagat paladeó las mieles del éxito y se cambió a Núñez de Balboa, y su lugar lo ocupó otro restaurante indio, Sagar. Sagar tuvo su momento de gloria porque fue salvado por Chicote, en uno de sus programas. El cocinero era crack pero totalmente indisciplinado. Doy fe de que el cambio fue para bien, Sagar sigue ahí.

¿Y Swagat? ¿Qué fue de los indios adinerados con chófer? De repente, Swagat volvió a nuestro país. Debo admitir que cuando abandonó La Guindalera, le perdí la pista. Abandonar La Guindalera es pecado capital. Hasta que un día ahí estaba. En uno de tantos locales malditos. El sitio donde está fue antaño un restaurante brasileño en el que nunca entré. Siempre decía “a ver si un día voy”, pero nada, me quedé sin probar sus carnes. Cerró. Después hicieron un amago de “sports bar”, este tipo de garitos yankis con diecisiete pantallas con deportes en todas ellas. Tampoco entré jamás. Cerró.

Pero volvió Swagat. Siguen estando en Núñez de Balboa, esta es su segunda sede en su patria de origen. ¿Por qué abrir en un local maldito? ¿Por qué poner una puerta como la que han puesto, de un metal dorado que invita a todo menos a entrar? Parece la puerta de acceso a una fortaleza. No suele haber mucha gente. Pero sí que tienen, de tanto en tanto, a los indios con chófer. Mi teoría no contrastada es que se han abierto este segundo local para dar cabida a celebraciones indias con indios con chófer. Y si cae algún castellano, pues bienvenido sea. A mí me encantaría coincidir con una celebración india, como la de la boda de “Quiero ser como Beckham”, con todos bailando a lo loquísimo. Me imagino al Embajador de la India pegando brincos bailando HindiPop. De hecho hasta me imagino al Primer Ministro Indio bailando HindiPop tomando decisiones trascendentales sobre Cachemira, por ejemplo.

Entré hace poco a probar su menú del día. En esta misión mía de probar todos los menús de La Guindalera. Fui sólo ante el peligro, La Reina no pudo acompañarme esta vez. Iba a seguir con orden y método, como suelo hacer, pero me dio por improvisar un poco. A priori un menú del día indio es gran opción. Con que no esté mal hecho siempre va a suponer una salida exótica, así que ni tan mal. Así pues, me adentré en la fortaleza.

Un señor solitario miraba su blackberry o similar en una mesa, comiendo el menú. Nadie más en todo el local. Esas mesas con sillas añejas, todas vacías. Me refugié en un rincón, aunque el encargado me hizo amago de meterme solito en todo el centro de la sala. Se me habría hecho raro estar en medio de una sala tan grande comiendo solito. Al rato llegó otro señor que se puso a leer papeles. Así pues, tres caballeros solitarios comiendo menú del día en restaurante indio. Tipo novela de Vila Matas, por decir algo.

En seguida pedí la bebida (agua con gas, que es un gran invento que hay que implantar de una santa vez en todas las calles de nuestra república) y me ofrecieron el menú. De primero, pakoras o pollo tandoori. De segundo, albóndigas vegetales, pollo al curry o pollo a la no se cuantitos. Estaba claro que había que dar salida al pollo. Me decanté por las pakoras y el pollo al curry, por no pedir pollo con pollo. Antes de empezar, sacaron el clásico pan de lenteja con las salsas.

Definiría pakora como un amalgama de verduras aplastado, frito y con forma de corazón. La forma de corazón supongo que es cortesía de la casa. Acompañado de guarnición de garbanzos que eran lo mejor del plato. Mejor la guarnición que lo que viene siendo el RH vasco de la receta. También más numerosa. Pakoras reguleras, garbanzos muy ricos.

Me las ventilé rápido, y rápido trajeron el segundo. Iban rápidos, al señor de los papeles también le llevaron muy rápido su pollo tandoori. Qué menos que ir rápido con tres personas, supongo. El encargado era eficaz, de pocas palabras y de tanto en tanto sonreía de lado. Debo decir que en líneas generales los indios que he conocido en los restaurantes indios no acostumbran a ser el alma de la fiesta. Tal vez en un sitio así de desangelado habría estado chulo que contasen algún chiste de Lepe o algo. No se, por amenizar. Es que entre que estás solo ante el peligro y van rápido, casi parece que ni has estado en el sitio.

El pollo al curry, pues eso mismo era. Sin más misterio. Un cuenco con pollo al curry, otro con una inmensa cantidad de arroz y naan, el pan indio. Muy sabroso el curry, muy escaso el pollo, algo insulso el naan, bien el arroz. En estos casos acabas pasando el tiempo dedicándote a mezclar arroz con curry, curry con naan… lo del pollo es por decir algo. Tenía que haber pedido tandoori.

De postre sólo me ofrecieron batido de mango, mango lassi supongo, así que eso tomé. Bien, rico, bebido de un trago.

13€ cuesta el menú. Tendré que ir un día y pedir de carta en plan bien. Entre tanto, me queda el hecho de que sin ser el menú un espectáculo, sale uno comido y si un día ando por mis dominios y me entra antojo indio, tengo esa opción. Algo es. En la calle Cartagena, 82, lo tenéis.

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/04/21/swagat-la-guindalera