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13/02/2015

Pijez, pirex y buen vino. Cocina de calidad, minimalista y austera. Uvas Eslovenas y Cebollas con setas. Venid.

Un sitio curioso este Monvinic. Pensado como un espacio pluridisciplinar, tiene restaurante, terraza, una zona de barra, dos pequeñas salas para reuniones y hasta una pequeña biblioteca sobre temas vinicolas, además de una tienda de vinos.

También hacen cursos de cata y todo tipo de ponencias.

La zona de barra me pareció oscura e incómoda, situada en un pasillo que da entrada al restaurante. Tampoco ayudaba que un jueves a las 13:30 estuviera yo sólo. Ahí la oferta es de vino por copas y el detalle curioso es que puedes tomar vinos por copa o por media copa (lo que yo llamaría un culillo generoso, a unos 2,70 eur, es decir que barato no es).

Carta de vinos amplisima y presentada en Ipad.

En cualquier caso una barra no de raciones, si no pensada para amantes del vino.

La parte de restaurante es bastante mejor. Estética minimalista y urbana. Me recordó al difunto Pan de Lujo en la decoración. Mesas desnudas pero amplias. Servicio muy atento y con un profundo conocimiento del vino, que aquí es la estrella.

La carta es muy corta y dividida en tres apartados: tapas, entrantes más contundentes y plato principal. Recomiendan dos tapas, un entrante y dos principales para dos personas.

Así lo hicimos.

Las cantidades son muy ajustadas, pero no se pasa hambre.

Cocina minimalista. Platos cocinados de forma sencilla, con muy poca salsa y presentados en pirex transparentes que acentúan más su desnudez. Cocina muy apoyada en la verdura, de hecho todos las guarniciones que tuvimos en los platos de carne fueron simplemente menestras y crudités al vapor.

NUESTRA OPCIÓN:

NAVAJAS Y CAÑAÍLLAS CON PAPADA DE CERDO. Se presenta ya "desconchado" en forma de dos pequeños aperitivos. Muy bien. Ligero. Fresco.

CEBOLLA SECA RELLENA DE VERDURAS. De nuevo sencillez al extremo, esta vez no me dijo demasiado, aunque no puedo calificarlo de malo ni mucho menos. Yo soy un poco más lolailo.

CLÁSICA SETA DE CASTAÑO CON PARMENTIER. Uno de los clásicos del local, excelente. Éste si que me dejó con ganas de más, que era muy muy chiquitito.

ESPALDA DE CORDERO. Muy correcto. Como todo el resto también servido en pirex. De nuevo se elimina cualquier adorno. Salsa servida en cacito de cobre separately.

JARRETE DE TERNERA. Perfecto de cocción, aunque lo esperaba con la hebra un poco más rota. Aún así notable.

POSTRES: Amandines de Pera y un rosco de hojaldre duro llamado París-Brest. Ambos pequeños de cantidad pero exquisitos de sabor. Muy destacables y buen fin de fiesta.

VINO: Aquí todo gira en torno a él y todo se cuida al milímetro. Probamos dos medias copas de TELMO RODRIGUEZ, DO Valdeorras y FRATELLI TEDESCHI, del Véneto. Ambos de diez.

En la comida cayó una botella de TONI GELABERT, DO Plà y LLevant, de Baleares. Perfecto en todo. 39 euros.

De postre una copa de vino dulce de...ESLOVENIA! Mariborske Okolis.

Todo con cafés, petit fours y agua por 155 euros. RCP correcta.

DETALLES QUE NO SE VEN PERO ESTÁN:

Como adelanté, todo gira en torno al vino: te lo presentan en una especie de cunita de madera antes de servirlo y están todo el tiempo pendientes de su temperatura y su correcto servicio.

Se paga a la salida, en una especie de recepción, y aparte de la factura te entregan un listado de los vinos que has tomado (desde las copas de barra hasta el de la comida). Un detalle genial que me permite hacer una crítica de lujo. :D

CONCLUSIÓN: un poco subido de precio, me gusta como opción de comida de negocios en Barcelona, que si te sales del tema fusión te cuesta encontrar sitios con buena sobremesa. Me descuadra que sólo hubiera tres o cuatro mesas ocupadas. Esto en Madrid no pasa.

19/03/2014

El lugar impresiona nada más entrar por la puerta. Decorado en tonos oscuros, muy fashion, muy amplio y con sus zonas perfectamente delimitadas. El bar, con enorme barra y mesas pequeñas a un lado y el restaurante con mesas compartidas hacia el final. Con zona de conferencia, catas, y hasta tienda.

Decidimos quedarnos en la barra (más adelante logramos sentarnos en una de sus pequeñas mesas) y tomar unas 3 copas por cabeza acompañadas de unos aperitivos.
La atención es exquisita en todo momento, te asesoran más que bien ya que ninguno de los que fuimos era un experto en vinos
Y por si fuera poco tienes a tu disposición unas tablets en las que tienes un inacabable listado de botellas, copas, medias copas muy bien organizado.
Para los expertos en vino y para los simples aficionados,es un sitio que merece una visita.
Los precios de los aperitivos que tomamos los considero exagerados. En el caso de las copas hay todo un abanico para escoger.

23/10/2013

Un sitio elegante y sofisticado, quizá hasta un pelín pomposo, para épater le bourgeois, con platos elaboradísimos y de una presentación impecable. La decoración remoderna, con aires japoneses y nórdicos. Una carta de vinos de impresión.

Manteles y servilletas de tela.

20/01/2011

Diseño y buen vino

Lo llaman enoteca porque tienen más de 4.000 referencias de caldos. En cualquier caso, es uno de los locales más interesantes de Barcelona. Mucho diseño, a la entrada hay una recepción que actúa tambien de caja. Una biblioteca, y una sala gastronómica al fondo para sesiones de catas y demás. El comedor es muy hermoso, con una decoración high-tech, aunque odio comer en esas mesas colectivas de a 16 por banda como si fuera una reunión de amigos. Nos tocó al lado una pareja de ejecutivos franco/británicos como para salir corriendo. En BCN estas cosas gustan mucho. (Tambien odio comer sin manteles porque el ruido de los platos y cubiertos sobre las formicas me quita el apetito) La selección de vinos se presenta en una tableta digital y la del menú en una proyección que ocupa la pared del fondo. Dos muy buenos sumillers (César e Isabelle, con paso por Lavinia y Bulli) animan y orientan. Nosotros pedimos champán un Benoit-vallois a 37 euros que no estaba nada mal.
La comida también está a la altura: Sergi Meiá es un buen cocinero. Se pasea luego por las mesas sin resultar pesado. Tomamos una crema de puerro con gambas y cigalas muy redonda con un trato al marisco delicado. Un mar y montaña de setitas, gambas y longaniza menos original pero certera. En segundos hicimos unos pulpitos extraordinarios con cremita vegetal y un pescado del día que tocó un urogallo con verduritas sencillamente redondo. Mucho cuidado al producto, estupendo trato en cocinaa y una minuciosa atención en la puesta en plato. A los postres un mix de helado de pera y queso veciana con nueces, bárbaro. El café del perú, al nivel.
La atención de camareros y resto del personal, impecable. Y de nivel. No es barato. Acaban de abrir, pared con pared, otro local, Fastvinic, para mediodías a base de bocatas con una variedad de panes inimaginable, con una calidad en los embutidos y en las ensalladas de gran nivel y , claro, con una opción de vinos muy a la altura. Y muy económico. Visita obligada en pleno Ensanche barcelonés.

30/10/2013

Me gusta el vino, aunque reconozco que mis conocimientos sobre este mundo no pasa de elemental, porque me parece un mundo fascinante, inabarcable, un aprendizaje sin fin y en continuo movimiento, nuevas regiones, recuperación de variedades autóctonas y casi desaparecidas, vinos ecológicos, vinos biodinamicos, todo un vocabulario propio.
Recuerdo que hace años cuando tenia una carta de vinos en la mano me sentía solo ante el peligro sin ningún tipo de conocimiento de lo que tenia que pedir ¿Quién no ha escogido un vino por un nombre gracioso o directamente al azar? Ahora, gracias al aprendizaje y la experiencia, me puedo empezar a defender con la carta de vinos en la mano.

Leer el articulo completo en gastrofiliav20.wordpress.com/2010/12/07/monvinic

26/03/2012

Monvínic se convierte en una tienda

El espacio que aglutina un bar y un restaurante, con vocación de espacio divulgador de la cultura del vino, incorpora también el ‘shopping’ a su oferta.

Era bar, centro de documentación, espacio para catas y sala de conferencias. Pero, para que el proyecto Monvínic culminara en un auténtico centro divulgador de la cultura del vino, faltaba sólo un paso: conseguir que el cliente siguiera disfrutando en casa. Por eso, ahora Monvínic es también es una tienda de vinos, con miles de referencias disponibles en una carta que recoge todas las regiones vinícolas del mundo.

Para celebrar la incorporación de una tienda a su oferta, esta casa han lanzado la iniciativa “Regala Monvínic”, una selección de cestas con una atractiva recopilación de vinos, champanes, cavas y productos gastronómicos. El cliente puede personalizar su propia caja desde 30 euros (se adaptan a gustos y presupuestos) con el consejo de los prestigiosos sumilleres con los que cuenta el espacio.

Puedes leer el artículo completo en: gastroeconomy.com/2011/12/monvinic-se-convierte-en-una-tienda

09/07/2011

Un lugar de culto al vino

Proyecto realizado por Alfons Tost, Premio Fad 2009 de Interiorismo.

Un espacio de planta rectangular, bien resuelto, zonificado según las necesidades del local, como son; zona bar , bodega, sala para catas, espacio de documentación y cómo no, visiblemente al fondo del local, el restaurante. Culminando este espacio, y tras una gran vidriera, encontramos un pequeño jardín sutilmente iluminado, el cual invita, una vez en él, a mirar hacia el interior de un elegante comedor, dispuesto con largas mesas blancas, pensadas de esta forma para realizar catas.

Proyecto con una decoración contemporánea, elegante. Destaca la calidad de los materiales empleados, maderas cálidas, grandes vidrieras de color bronce, techos cubiertos por acero inoxidable magistralmente integrado en la decoración, y una iluminación puntual. Un original montaje con una especie de “pecera” rectangular de lado a lado de la pared, sirve como cubitera para los vinos que en ese momento se pueden degustar.

Un detalle a mejorar, si cabe, en este lugar ; El mobiliario en la zona bar (mesas bajas) incómodo si lo que se desea es degustar alguna tapa.
Maribel Lozano López (Interiorista)

MONVINIC, es un lugar de peregrinaje obligado, para los amantes de los buenos caldos. Un lugar moderno y culto, un verdadero santuario del vino.
Disponen de más de 3000 referencias de vinos, cavas y champagnes, provenientes de los 5 continentes. Cada hora se abren 42 nuevas referencias, lo que nos permite hacernos una idea tanto de la magnitud del proyecto, como de la increíble oferta a disposición del cliente.
Existe la opción de pedir tanto copa, como media copa. Nosotras nos decidimos por medias copas (más que suficiente para una degustación). La relación calidad/precio es razonable. Los precios oscilan entre los 2 y los 6 euros por copa.

Toda la cristalería está compuesta por copas Riedel.
El servicio es impecable, formado por un equipo de sommeliers realmente brillantes. Verdaderos profesionales, con una elevada formación y conocimiento del producto.Destilan pasión por su trabajo y consiguen transmitirlo al cliente. A cada referencia pedida, se nos da una minuciosa explicación de lo que vamos a tomar (lugar de procedencia, tipo de uva, añada, etc...).

En cada mesa hay un "tablet", que hace las veces de carta de vinos. Una novedad,que llama la atención y que facilita enormemente la explicación del vino y el entendimiento por parte del cliente.
En definitiva, ¡un lugar que no os podeis perder!

25/01/2011

Probar vinos

Es un sitio muy agradable, para tomar algo y acompañarlo de un buen vino