Museo Nacional de Antropología

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27/04/2014

¿Porqué no llamarlo el alucinante Viaje por las culturas del Mundo?

Si preguntara a un grupo cualquiera de niños elegidos al azar “¿a quién le apetece una visita al Parque Biológico de Madrid?” probablemente solo unos pocos valientes que se apuntan a un bombardeo levantarían la mano. Si dijera “¿quien se viene a Faunia conmigo?” seguramente todos se animarían. Un cambio de nombre y un enfoque más lúdico fue lo que consiguió que arrancara esa iniciativa. Puede ser un poco lo que le falte a este desconocido Museo situado céntricamente en la glorieta de Atocha, que a más de uno le da urticaria cuando escucha lo de “Antropología”, cuando realmente se trata de una propuesta que tiene bastante interés para niños y adultos.

Está claro que no goza del glamour de otras opciones museísticas de Madrid y que en un hipotético ranking no se encontraría ni siquiera en el Top 20 de los museos más deseados. En Madrid tenemos muchos museos, algunos son intuitivos y cercanos a los niños como el de Ciencias Naturales o el Cera, pero hay otros que por su materia pueden resultar poco atractivos a priori para el público infantil. Entre este último grupo se encuentra el Museo de Antropología, que pretende dar una visión global de la cultura de diferentes pueblos que habitan nuestro planeta. Es curioso que una vez que te acercas a él, es un museo que, sin duda, sorprende por su disposición didáctica y su programa de opciones para adultos y familias.

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27/09/2008

Tyrexito lo descubrió en septiembre de 2008

La novia cadáver

La historia del Doctor Velasco, creador de este museo, es tan fascinante que recomiendo a cualquier interesado en las historias truculentas y los gabinetes de curiosidades que busque información detallada sobre ella en cualquier libro sobre Madrid. Sólo adelanto que incluye un científico coleccionista que se trastorna tanto por la muerte de su hija (que estaba a punto de casarse) que decide embalsamar su cadáver y compartir su casa (y laboratorio y museo) con la momia resultante.
Nada de esto (o muy poquito) se cuenta en las exiguas cartelas del museo (hoy en día propiedad del estado), pero sí se ha mantenido una pequeña sala de la colección original (según se entra a la izquierda) en la que podremos observar el busto del protagonista de esta historia, el retrato de su hija, un cadáver embalsamado de una mujer guanche metido en una vitrina, una carta manuscrita de Darwin al doctor o el esqueleto del famoso gigante extremeño, entre otras extraordinarias piezas. En esta época de corrección política todo tiene pinta de durar muy poquito. Recomiendo darse prisa y no hacer excesiva publicidad de esta maravilla bizarresca en pleno centro de Madrid.