Museo Nissim de Camondo

10/12/2011

Francisco. lo descubrió en diciembre de 2011

Los ricos también lloran.

Es una mansión privada parisina que se ha convertido en museo público por la voluntad de su antiguo propietario. Verdadero pequeño Trianon parisiense, este magnífico museo se dedica completamente al siglo XVIII que era la pasión de Moïse de Camondo (1860-1935), inmenso coleccionista de origen turco. Después de la muerte trágica de su hijo aviador, Nissim, durante la Primera Guerra Mundial, el viejo Camondo pierde completamente el gusto de vivir. Cuando su muerte, en 1935, legará su casa amueblada con tesoros al Estado Francés (Unión Central de las Artes Decorativas), con tal que preserve la integridad de origen y la reforme en museo público. Los últimos niños de la prestigiosa familia Camondo, desaparecen en los campos nazis durante la segunda Guerra Mundial.

Como vemos, también los ricos lloran.Y el recorrido entre exquisitos muebles,espejos y cuartos en donde parece aún vivir el espirítu de antaño. Algo hay de morboso¿?,cuando por la audioguia,una voz, la del hijo,-traducción para turistas- lee su carta,sin saber que será la última, al padre.
El personal del museo muy atento, nos instó a que bajasemos a las cocinas, justo cuando tocaban el timbre de aviso de que se iba a cerrar el museo. De nuevo, arriba y abajo, o Downton Abbey.
Moïse de Camondo era un banquero y gran apasionado coleccionista de muebles franceses y objetos de arte del siglo XVIII. En 1911 contrató al arquitecto René Sergent para que le edifique una mansión privada que fuera digna de su colección de arte y adecuada para su vida familiar.
El diseño se inspiró en el elegante decadencia de Versalles, pero detrás de los paneles tradicionales ya se construyó una gama de alta tecnología, y se construyen espacios modernos y artefactos como cocinas, oficinas y baños, buscando no sólo lo estético, sino también lo higiénico y práctico.

El Museo Nissim de Camondo está totalmente preservado en su estado original y ofrece una visión única de una casa aristocrática moderna.Uno,podría casi quedarse a cenar en aquel comedor, si pudiera.
Hay una impresionante colección de arte en toda la casa: relojes de bronce dorado y relojes de pared, barómetros, lámparas de araña, jarrones armarios, boiseries, porcelana de mesa, y servicios de plata, las vajillas para las cenas. Todas las esculturas y pinturas reflejan la sensibilidad de la colección, y muchos obras son de artistas eminentes.
Moïse de Camondo tenía la intención de pasar la mansión y la colección de arte a su familia, pero su hijo falleció en un combate aéreo durante la Primera Guerra Mundial y pocos años después, Moïse de Camondo decidió legar sus bienes a la "Arts Décoratifs", en memoria de su hijo.
Está abierto desde las 10 de la mañana a las 5 de la tarde, y la entrada cuesta sobre los 5 euros, o un poco más. No tiene ni café, ni restaurante. En este caso no se parece al Museo Jacquemart-André que está en el no tan alejado Boulevard Haussman, y que es tan célebre por sus obras,o el fresco de Tiepolo, que por su café. A los dos museos hay que ir, cuando se va relajado por Paris,no la primera vez o la segunda, o la tercera,,sino ya cuando ya has ido unas cuantas,,veces, y ya se pretende conocer las claves de ese savoir faire, que ellos dicen. y que uno, falso, domina ciertos puntos cardinales de la gran ciudad, aunque realmente te equivoques y no te sepas orientar tan bien como crees, y en un momento, tienes que preguntar si el Rio, está para allá, o para acá.. y sepas tus origenes y que tus manos a veces huelen a ajo, más si haces la sopa castellana, y no necesariamente sabe mejor si la sirves sobre Limoges o en un fastuoso piso con vistas al Monceau de la rue Vélazques de Paris. Esta corta calle se cierra y se abre con dos enormes verjas doradas versallescas, y en ese breve trayecto de dos aceras arboleadas, dentro está el museo Cernuschi de artes orientales, al otro lado hay también viviendas particulares modernas, con vistas al parque Monceau, donde la gente hace deporte o pasea. No lejos está el Arco de Triunfo y es una de las zonas más pudientes de Paris. No han cambiando tanto algunas cosas desde los tiempos de Möise de Camondo. No muy lejos del Arco de Triunfo, está la rue Balzac, y en el número 6, el Hotel Balzac,un más que coqueto creo 4 estrellas, que ahora tiene considerables ofertas, y que acoge en sus bajos el célebre restaurante de Pierre Gagnaire, que sigue siendo excelente y caro para los bolsillos de un español medio. Hay una alternativa del mismo Gagnaire, más económica, tipo vinateria selecta, en la rue du Bac, en la orilla izquierda. En la misma calle Balzac, está la mansión, de Solomon Rothschild, donde estuvo la casa del escritor y cuyo parquecito es perfecto para comer en plan take away, antes de abordar el último museo mansión del día.
El interior está destinado a eventos y exhibiciones privadas. hotelsalomonderothschild.com. Pero que conste, a veces a los de abajo, a los de las cocinas y calderas, nos gusta ver y disfrutar de lo de arriba.