El local es bonito, la comida rica (deliciosa tarta de chocolate) y el personal amable.

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01/12/2017

Antes bien...

2017.
No tenemos la culpa de cenar en un sitio con prisas por cerrar...
Y mas cuando reservas a las 22:30 y quieren estar cerrados antes de las 0:00..
Y mas aun si no te avisan de sus planes..

Llegamos y pedimos.
Nos sirvieron todo a la vez al mas puro estilo de Xinxuang, faltaba el plato giratorio en medio de la mesa.
Cuando estabamos en los segundos nos advirtieron que se “cerraba el garito” (asi lo dijo, literal). Ni postres, ni sobremesa, ni café, ni licores, ni ná...
Lo triste es que yo llevaba unos 10 años yendo y recomendando este “garito” y esa noche fuí con varios amigos a los que quería tratar bien.
No creo q lo vuelva a recomendar ni a ir.
Entiendo que la gente tenga ganas de cerrar e irse a descansar, pero eso se avisa en la reserva...

2009.
De estos sitios con los que te topas de casualidad un dia, te gusta, y ya repites. De menu muy bien y de no menu también. Ponen buenos vinos, Bea q es la experta lo confirma. Y hay platos como los raviolis de calabaza con los q lo flipas!

04/12/2015

Mucho más que un restaurante mono más

Si hace tiempo que nos lees sabrás que somos vecinos del barrio de La Latina y que solemos salir huyendo de la zona casi todos los fines de semana como alma que lleva el diablo. Y es que, tres años de croquetas congeladas y tostas de queso de cabra con cebolla caramelizada cobradas a precio de oro son más que suficientes para replantearse aquello de salir a “latinear” el domingo. Menos mal que, últimamente, hemos descubierto unas cuantas excepciones honrosas a la norma. Una de ellas, claro, es Naia Bistro.

Nadie diría que este preciosísimo local (tan a la moda, y a la vez, diferente) fue abierto hace más de una década. Pero lo cierto es que así es. Aunque ha pasado por unos cuantos lavados de cara (el más reciente es obra de Objetos Perdidos), Naia abrió sus puertas en 2004, antes de la dichosa crisis, antes del Facebook y el Instagram y, lo que es más importante, antes de que Susana fuera capaz de acercarse a una copa de vino sin arrugar la nariz y poner una tremenda cara de asco ( “esto para mezclar con Coca Cola y jugar “al duro””, decía la niña). Por aquel entonces, Arancha Costafreda -administrativa y foodie empedernida en sus ratos libres- se lanzó a la piscina y decidió dejar su aburrido y mecánico trabajo para acometer la locura de abrir un restaurante. Y así nació Naia Bistró (hoy Arancha cuenta con la ayuda de su pareja, el inglés Damian Forshaw, para gestionar el restaurante).

¿Y qué se come en Naia?, te estarás preguntando. La carta de Naia (tras la elección de los platos está la mano de la propia Arancha, que cuenta con el asesoramiento del jefe de cocina Eduardo García, con experiencia en restaurantes de Londres y en La Vermutería de Sergi Arola) apuesta por una cocina de mercado (muy pronto van a incluir sugerencias diarias fuera de carta), mediterránea, a base de platos sencillos, pero muy ricos y con muy buen producto (buenísimas las virutas de foie, el tartar de atún rojo o la presa ibérica). Nosotros, tenemos que decirlo, acertamos con todo (excepto, quizás, con los vinos). Por cierto, que también tienen un menú del día por 12 € con muy buena fama, ¡apúntatelo!

Tenéis más información, detalles y fotos de los platos que pedimos en nuestro blog:

eatandlovemadrid.es/naia-bistro

Buen provecho e Eat & Love!