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09/05/2017

buen desayuno, buena terraza, comida regular, muy juvenil

A este sitio fui mucho cuando abrieron, sobre toda a desayunar, nunca me gusto la parte de abajao, que es el supuesto atractivo del local, con eso de la playa...quiero decir con la arena

La planta de arriba es acogedora para desayunar tienen varias opciones y es tranquilo, la terraza ahora esta siempre siempre llena, incluso a diario..cosa que no ocurrio cuando abrieron, sera por eso de que malasaña es el barrio de moda...

Es un sitio de comida informal, no esperes gran cosa, salvo picoteo, la comida desde mi punto de vista es un poco timo...nachos, hummus... antes tenian algunos platos en la carta que no estaban mal pero ahora creo que han desaparecido...

Lo unico que recomiendo es el desayuno o tomar algo en una tarde soleada, esta demasiado llenisimo a cualquier hora, es muy dificil tener sitio en la terraza y ademas te miran mal..si no dejas las mesas libres enseguida..olvidate de sobremesa

A mi no me gusta mucho..

26/05/2015

Misterio insondable

Lo de este sitio es un misterio. ¿Cómo hacen para no subirse a la parra con los precios? ¿Y para que todo siga estando tan rico después de estar tanto tiempo funcionando? ¿Y para tenerlo tan chulo decorado? Pero la pregunta clave es ¿qué le he hehco yo a esos camareros para que sean tan antipáticos? En unas veinte visitas he encontrado UN camarero simpático. Fíjate lo que me llamó la antención que me acuerdo!

No sé... sentimientos encontrados. Si estuviera antendido por robots, sería el lugar perfecto. :D

Actualización 2015

¿Qué le ha pasado ha este sitio? Se ha convertido en uno del montón

Sarah Connor

Ni eso. No han sabido renovarse, el caso que en Madrid una propuesta que triunfa tiene un tiempo de vida limitado, unos 4 años dicen los expertos. Pasado ese tiempo tienes dos opciones, renovarte o dejarte ir hasta petar o que alguien te fagocite. Creo que en Ojalá decidieron tirar por la segunda opción.

16 de septiembre de 2015

31/03/2015

Perfecto para domingo soleado

Había estado varias veces en Ojalá pero no desde la ultima vuelta de tuerca. En este caso, estuve en la terraza con unos amigos. La verdad es que no soy muy fan de sitios en los que te da la sensación de que están pendientes de cuando acabas para echarte, pero a pesar de mi sensación inicial, el trato fue bastante agradable en todo momento.

Creo que la carta interior es distinta que la exterior, aunque no estoy 100% seguro de esto. Nosotros pedimos cosas de picoteo (e.g. nachos, hummus, patatas bravas). Como "plato fuerte" yo pedí un bocadillo de pechuga de pollo con guacamole que, realmente, me pareció que estaba bastante bien. Mis amigos pidieron hamburguesas, bocadillos de ¿pastrami? (no tenia mala pinta) y otras cosas del mismo estilo. Todo en general basatnte bien.

Si que destacaría el postre "pasión de chocolate", no soy del todo fan de los postres de chocolate pero este me gusto. Recomendable!!!

En definitiva, me parece un sitio basatnte divertido para comer un domingo soleado y tomarte algo con amig@s.

23/02/2014

Veinteañero con gusto: éste es tu sitio

Restaurante divertido que sorprende la primera vez (o la segunda si vuelves después de hace mucho) Todo es bastante estridente empezando por la decoración, las luces y la música. Al entrar un sábado noche lo puedes confundir con una disco petadita. Una vez pasada la confusión, si consigues encontrar mesa, ya sea en la parte de arriba o tirado en el suelo arenoso del sótano, y tienes suerte con los platos y el camarero, comes bien por dos duros. En nuestro caso fue bastante irregular: la bomba fue la bomba, junto con las mini hamburguesas y el cheesecake. En cambio, el humus y los noddles estuvieron rancheros, rancheros. Juvenilmente incomodo.

18/01/2014

La Gran Playa,que feliz se está aquí,ole,oleeeeee!!!!!

Maravilloso Bar,cruzando hay una terracita,al entrar hay un salón donde tomamos botellines de agua,algún pastel.
Lo que más me gusta es el salón de abajo,hay arena,hay luces de colores,hay almohadones para sentarnos,por la noche,tiene que ser la bomba,de bueno.
Personal muy amable y simpático.

18/11/2013

Un clásico en decadencia

El Ojalá era uno de nuestros 'clásicos madrileños' favoritos. En nuestros días más mozos el restaurante no conquistó por su original 'playa' y ambiente chill out (¡cómo 'presta' cenar tumbado en esos cojines con los pies descalzos rozando la arena!) y sus tapas ricas -imitando el concepto de La Musa- a buenos precios. Nuestra última visita, sin embargo, nos ha dejado un mal sabor de boca y la sensación de que al Ojalá ya se le pasó su momento y es una sombra de lo que fue.

No nos esperábamos ninguna maravilla de la comida -sabíamos a lo que íbamos- pero nos dio la impresión de que, con el tiempo, en el Ojalá se ha descuidado mucho la carta. Las raciones son minúsculas (mucho más que en La Musa) y los platos están muy poco elaborados, como si hubieran sido cocinados con desgana. Las croquetas de boletus que pedimos tenían el aspecto de haber salido de una bolsa de congelados de el Día -palidas, pequeñas y clónicas con pinta de industriales- y están a años luz de las que podemos encontrar por el mismo precio en otros locales como el Lateral. La tortilla de patata estaba jugosa y nos gustó, pero no era nada del otro mundo. Un reflejo triste de otras opciones en la misma línea de precios como las del Buo (Latina). Las patatas bravas estaban muy buenas (lo mejor de la noche) y las mini hamburguesitas eran un trozo de carne poco tierna (y sin pan) con una rodaja de tomate y un queso derretido encima sin ninguna gracia. Los postres fueron lo mejor de la cena: una cheesecake -de nuevo ridiculamente pequeña- atípica, pero suave y buena y un 'sandwich de brownie' con helado muy bien conseguido. El mascarpone con fresas confitadas, que en otro tiempo nos hacía apurar el vaso hasta el final como si fuera un yogur de La Lechera, ayer nos supo precisamente a eso, a yogur.

En definitiva, un restaurante que vivió mejores momentos y al que otros con el mismo concepto como Lateral o La Musa, que sí se han sabido renovar, llevan la delantera.

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26/01/2013

Sitio con encanto, original y especial

Me encantó el sitio, fui en Noviembre con mi pareja, estuvimos esperando en la barra tomando una paulaner y una heineken a la espera que hubiese sitio en la playita más preciada de Madrid ;P

No nos dió tiempo ni acabar las cervezas que ya nos habían indicado que podíamos bajar. Nunca había estado en un sitio tan original, que nada más bajar te da una sensación de relax y buen rollo, además los camareros son muy amables y siguen con ese ambiente que no te mete prisas para nada.

La carta es muy variopinta, diferente, y curiosa, así que escogimos una ensalada pugliese (que para nada nos imaginabamos como iba a ser la presentación, que nos pareció muy original, 7euros), unos nachos con guacamole (4,50), bravas (4.50) y brochetas de pollo (5euros) que me recomendó una amiga, todo muy gracioso en su presentación, barato y rico. Para mi, el mejor de todos fueron las brochetas de pollo que eran calidad extrema y mezcla de sabores con las dos salsas que te ponían para mojar.

Son platos pequeños, pero que calidad-precio esta bastante bien, puesto que nosotros con 4 platos para los dos más dos cervezas para cada uno, nos quedamos plenamente satisfechos. Nos salió la jugada por 31 euros, por lo que esta muy bien si se piensa, que cumplen con la calidad-precio, que es un sitio especial al que puedes ir en pareja o amigas y donde el ambiente es excelente mientras que disfrutas de la comida con una buena paulaner! Las expectativas eran buenas antes de ir, y mucho más después de ir, es un sitio obligado si quieres sorprender a tu pareja o amig@s!

23/07/2013

Con muy poca gracia y peor servicio

Un clásico dentro de los sitios modernos de Malasaña. Sin mucha gracia ni nada que merezca la pena destacar:ni la comida, ni el precio ni el servicio ni el sitio. Como mucho lo de la arena y los cojines en el piso de abajo... Aunque claro está que situado ahí lo tiene fácil para tener clientela.
Cenamos en la terraza lo siguiente:
-La parrillada de verduras. Escasa y sin fundamento alguno.
-La ensalada templada. Una de tantas y un poco peor que eso.
-Las mini hamburguesas: tan mini tan mini que no les saque mucho sabor... Una estaba casi rica, la otra normalita.
-La tarta de queso de postre: una tarta de queso más en mi laaaarga lista de mi postre preferido. Sin más.
-La mousse de chocolate blanco: rica y empalagosa a partes iguales.
El servicio de traca... te traen lo de otros, y eso si te traen algo; te sirven primero la hamburguesa, al rato las verduras y al rato la ensalada; o le pides pan a pesar de que te lo cobran y te lo traen cuando ya te has comido todo...
En total, con 3 cervezas, pagamos 46 euros. Caro para lo que habíamos comido, tanto por calidad como por variedad.

12/12/2012

Menudo lío

El sitio es muy peculiar y se está cómodo. Proyectan películas en la pared y en la parte de abajo hay arena y se puede cenar rebozado en ella. El problema es el servicio. Son agradables pero se traen un descontrol que no es ni medio normal. Pedimos 2 capuccinos y un café con leche. Tras 20 minutos nos traen 2 cafés con leche y 1 capuccino, le pedimos al camarero que nos lo cambie, nos dice que no hay problema, se va y vuelve con un café con leche otra vez. Decidimos no decir nada, a los 5 minutos nos trae el capuccino... En fin, al pagar nos cobra mal y nos da la vuelta también mal. Menudo lío. Nos reímos pero si llegamos a pedir algo para picar no salimos del local. Parecía que estábamos en un sketch de Benny Hill.

Actualización: He vuelto y sigue en la misma línea. No me puedo explicar cómo estando el local casi vacío los 4 camareros que había no se encontraran el culo con las manos, en serio, si alguno se disfraza de gorila y otro de policía lo único que les falta es correr en círculos y ya tienen el espectáculo montado, U_U.

29/04/2012

Está guay

Ojala que llueva café en el campo, ójala que llueve café!

Un día cualquiera íbamos paseando por Malasaña y nos entró el hambre, preguntamos por la calle y nos recomendaron éste sitio. El Ójala. Es un local con decoración muy chula en tonos verdes y el piso de abajo es una especie de chill out, con sofacitos y arena por el suelo, rollo tetería, perfecto para estar tiradillo una tarde. Y el baño era entero de pizarra!! Podía escribir una lo que quería, molaba mucho todo.


Hacía un día genial y la terraza estaba a rebosar, pero preferimos comer dentro, más cómodos. El menú del día cuesta 11,50, y si solo escojes un plato, 8€. Ésta era la elección que teníamos aquel día (foto)

Nos atendió un chico guapo con tatuajes (hola guapo) que nos dio croquetillas de entrante.

- Que quieren ustedes para beber?

- Tuteame hombre fornido, que hay confianza. Dos cervezas y una de agua.

La cerveza no era para mi. Bueno miento, sí que lo era.

De primero, pasta rellena de pera para Musa. Monti y yo compartimos los dos primeros a medias, por probar. Ensalada de rúcula con tortilla caprese: lo que viene siendo rúcula, mil de cebollita frita de ésta mítica de Ikea, y una tortilla de mozzarella. La verdad es que era un poco sosa, la mozzarella ya de por si no tiene mucho sabor y la cebolla enlatada, menos. Yo hubiese puesto algún queso más fuerte en la tortilla, cebollita fresca o caramelizada, y algo más: nueces, tomate, pipas… no sé.

La pasta rellena de pera a mi me gustó mucho, aunque pensaba que sería del estilo a la del Cassolo, y nada que ver. Aún así, muy buena, se notaba que era casera porque de vez en cuando te encontrabas los trocitos de pera. A Monti le acabó cansando el sabor, es que era tal vez demasiado dulce. Eso sí, la salsa de tomates asados…. tomate frito de toda la vida, creo yo.

Luego escuchamos que como la pasta se había agotado, ofrecían unos tallarines con salsa de queso parmesano que tenían muy buena pinta (teníamos que haber llegao un poco más tarde, arrrr)

De segundo Musa y yo pedimos la merluza a la plancha con vichysoise y pisto, de verdad que muy rico. La vichisoise muy fina, como tiene que ser, y en combinación con el pescado, una delicia. Me encantó.

Monti pidió el pollo al curry con pimientos, leche de coco y arroz, vamos un Pollo indio al Tikka Massala de cajón. Pobre, salió un poco desilusionado, y es que la elección de sus platos fueron un error! Yo no probé el pollo, pero buena pinta desde luego, tenía..

Y los postres, mi parte favorita, wiiii!! Los chicos pidieron un tiramisú que tenía pinta de prefabricado (pero que estaba riquísimo) y unos profiteroles que más de lo mismo. Mi elección fue un strudel (tarta hojaldrada alemana de manzana) con helado de fresa. Correctísimo.

Terminamos no tomando cafés ni infusiones y dando un paseito por la ciudad

thecookrocker.wordpress.com/2012/04/12/restaurante-ojala

24/11/2013

Original

Diseñado por el grupo Andrés Jaque, se llevo algun premio porla decoración del Ojala, la verdad q si no has visto nada parecido, no tedeja indiferente.
La luz, los colores, la arena, las proyecciones....todo eso acompañado de buena comida, sushi, la brocheta gigante y la racion de tapas variadas muy bueno.

09/03/2013

Buenos postres

El sitio es conocido por la arena de playa en el subsuelo, y la verdad es que la experiencia es curiosa, aunque para una cena entera, algo incómodo la verdad.
Yo recomiendo pedir un postre y una copa y disfrutar de la música. Suelo ir en pareja, aunque también he visto grupos grandes.
Lo que más me gusta es que los camareros son amables y el sitio siempre está limpio a pesar de lo poco práctico de la arena.
Si vas en fin de semana, mejor reserva.

30/04/2012

cada vez, peor.

en tiempos, fue un descubrimiento y una novedad en Malasaña. pero años después, sigue exactamente igual decorado que cuando abrió, con esa iluminación extraña que ya cansa y ese suelo de arena que está por todo Madrid, y sus camareros bordes que te perdonan la vida por entrar a la hora de comer y atreverte a preguntar si tienen mesa para ti.

la verdad es que no sé por qué he ido hoy a tomar un café... pero sé que no volveré más, sobre todo con la cantidad de sitios majos que están abriendo por el barrio y que le dan mil vueltas en precio, amabilidad y buen rollo.

una pena.