Oribu Gastrobar es un restaurante que ofrece cocina tradicional mediterránea con matices japoneses en el centro de Madrid a un precio asequible. Bajo la dirección del joven Óscar Horcajo, chef con años de experiencia al lado de otros chefs de renombre como Alberto Chicote, Oribu te sorprenderá con platos como Gyozas

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15/09/2016

Intentos de fusión. Cuidado sin el descuento!

11/10/16

El local ubicado en cerca del instituto Cervantes es muy bonito, nos habíamos fijado al pasar un par de veces, la carta tenía buena pinta y como tenían un maravilloso descuento del 30% fuimos.

El servicio es lento pa aburrir, éramos dos o tres Mesas en todo el restaurante y nos pasamos toda la cena esperando, por las cartas, por la bebida, por la comida, parones entre platos... de los peores servicios que haya visto.

En cuanto a la comida decir que estaba OK,
BAOS BUN (de manitas y estofado de carne) muy cargados de salsa, por lo que entraban solos (eso sí a 6,5€/ud)
Buenos los JIAOZIS DE BOELTUS Y FOIE y bueno también el ARROZ BIBIBAP porque era con el crujiente parecía que comieras arroz inflado.
Flojas las COCOCHAS DE BACALAO, muy aceitosas.

Con el descuento salimos a 30€/cabeza, sin el descuento me hubiera dado un patatus. A mejorar mucho el tema del servicio.

Miss Migas

Me gustó su okonomiyaki, y el local mola. Lo veo guay para alguna copa tempranera.

15 de septiembre de 2016

28/03/2016

Gran menú del día.
Iba asustado por las reseñas de otros usuarios, pero el servicio fue correcto, incluso amable el jefe de sala. Quizá ayudó que fuéramos con un habitual.
Ensalada de espinacas con queso feta y aguacate, correcta y sabrosa. Bien aliñada.
De segundo pluma Ibérica al carbón muy por encima de mi esperado en un menú del día.
De postre tarta selva negra al nivel de la pluma.
Local agradable y cómodo. Un poco oscuro el salón del fondo.

08/01/2016

Un poco quiero y no puedo

Desmerece el servicio. De los que ves que el camarero, lo que menos le apetece en el mundo es estar allí. La comida con pretensiones, pero sin rematar

spider72

Es curioso porque todos decís lo mismo y en cambio nosotros tuvimos suerte porque nos atendieron muy bien. Joé qué importante es el servicio para un local...la percepción cambia completamente

8 de enero de 2016

Cristina

Misma impresión que @moloko

8 de enero de 2016

28/09/2015

Lento, lento, leeeeeeeeeeeeeeento...

Comida del domingo en familia, tras leer algunas reseñas, ojear la carta en internet y ver que esta en Clubkviar me decidí a reservar.

A las 14,00 nos plantamos allí puntuales, prácticamente de las primeras mesas de nuestro comedor, y tras darnos dos cartas para 6, deben andar escasos de cartas, nos decidimos a pedir. Decidimos compartir dos entrantes, y luego dos de los comensales deciden pedir un plato principal y los 4 restantes decidimos compartir varias cosas, así se lo explicamos al maitre, que no se si debe ser uno de los socios, pero desde luego es el único que le pone voluntad, el resto del servicio es seco, seco, seco... Rozando la mala educación...

Decidimos compartir;

Tartar de atún, rico, no es de los mejores, pero sin queja.

(Tiempo de espera laaaaargo, ya han llegado bastantes mesas y todas están comiendo)

Tataki de solomillo, rico también, bastante básico pero sin queja de nuevo..

( tiempo de espera laaaaargo, sin bebidas, sin nadie que nos haga caso)

Nos ponen unas gyozas, aviso que faltan los dos principales, los cuatro que vamos a compartir varias cosas esperamos que traigan los principales, y esperamos, y esperamos, y esperamos y aparecen con dos platos más de gyozas, dos bao buns, y el softshell crab, uno de los principales y el otro sin aparecer... El camarero ya ni explica los platos, ni trae nada para servir, de malos modos nos indican que hagamos hueco en la mesa que el cangrejo no cabe. Creo que esta enfadado porque estamos esperando que traigan los principales para empezar a comer. Devolvemos el cangrejo a la cocina, porque o nos lo ponemos alguno en la cabeza o no sabemos donde meterlo...

A todo esto sigue faltando un principal y las primeras gyozas que trajeron están frías como Jack cuando se hundió Titanic.

Finalmente aparece el principal que faltaba, y nos comemos nuestras gyozas, que están bastante buenas.

Los baos mas apetecibles en el papel que en la realidad, la panceta estaba muy muy dura y le faltaba estar un poco churruscadita o guisadita o algo..

Tras esto, vuelta a la espera, nos falta un pollo frito y el cangrejo, y tarda otra vez muchiiiisimo, tanto que ya estamos dispuestos a pedir la cuenta e irnos, todas las mesas de alrededor están servidas, reclamamos los platos y nos dice el maitre que están esperando para traerlos juntos... Mi no entender, ¿por que no nos trae el pollo que ya esta listo? Finalmente traen el pollo a petición nuestra y minutos después el cangrejo...

Evidentemente no pedimos postre.

Si sólo puntuáramos la comida podría merecerse 3⭐️ +, es bastante original y llama la atención, pero el servicio fue muy malo, exceptuando el maitre, eran bastante serios, muy lentos, desorganizados...La cuenta casi que nos la lanzaron, así que siendo generosa les doy 2 estrellas.

El precio fue muy bueno, pero los 4 que compartimos nos quedamos con hambre, y no somos tan valientes como para pedir más cosas, aunque en la carta había cosas apetecibles.

Gath

Expectante por conocer tu reseña.

27 de septiembre de 2015

spider72

anda! reseña por capítulos...

Pues anda que se lucieron por lo que veo.

28 de septiembre de 2015

spider72

Vaya que lo siento...porque mi experiencia fue buena aquí y que te mueva a pasar por esto...what a disaster.

28 de septiembre de 2015

Cristina

Puede que los camareros fueran nuevos... No se, o que tuvieran un mal día, porque tanto Avelio como tu tuvisteis más suerte!

28 de septiembre de 2015

Avelio

Bueno... a nosotros la comida nos gustó, pero efectivamente tardaron mucho entre plato y plato (y eso que no había mucha gente). Y nos pareció carete sin Kviar.

28 de septiembre de 2015

acme

El servicio de este garito es ya mítico. Yo fui hace la tira, acababan de abrir y ya me pareció regulero. Pena de cocinero, si es que sigue el mismo

28 de septiembre de 2015

11/11/2014

El estilo de Chicote crea tendencia

La idea es de Iván Zhan y Mark Lee, dos jóvenes emprendedores de origen asiático afincados en España desde su infancia. “Los restaurantes chinos y japoneses estaban muy vistos, por lo que quisimos crear un asiático diferente, de calidad y a precios asequibles, único en la zona de Barquillo”, afirma Zhan (28 años), procedente de una familia de tradición hostelera, fundadores del grupo TAO, quien trabajó en la Expo de 2010 en Shanghai y en la importación de productos gourmet españoles.

Al frente de los fogones se encuentra el joven Óscar Horcajo (27 años), con 10 años de carrera a las espaldas. Él es quien se encarga cada día de hacernos viajar entre Oriente y Occidente, fusionando platos 100% españoles con recetas y sabores propios de la cocina oriental, como el tataki o los futomakis.

Horcajo también elabora platos fuera de carta a diario. Además, se ajusta con cierta facilidad a las exigencias de celíacos, alérgicos, veganos o vegetarianos. Sólo tenéis que comunicárselo al principio del servicio.

El diseño del local es obra del arquitecto Álvaro Oliver Bultó. Como buen empresario del siglo XXI, Iván Zhan remarca que 'Oribu' quiere adaptarse a las necesidades de todos. Lo mismo puedes ver aquí el partido de fútbol del que habla todo el mundo que celebrar tu cumple o tu reunión de empresa. Sigue leyendo en el blog 'La Madrid Morena': lamadridmorena.com/2014/11/11/oribu-gastrobar-el-estilo-de-chicote-c...

27/03/2015

El descubrimiento de la temporada

Lo primero, me sorprende venir y no encontrar el local con 5 estrellas o el distintivo de "lo mejor de", está a la altura de muchos otros.

También que se agradece es el local, elegante y amplio. El servicio es de calidad, te atienden, te aconsejan y no te molestan.

Fui un jueves a cenar, había bastante gente cenando pero la comida salió con rapidez y el ambiente no era incómodo. Nada mas llegar nos invitaron a un cocktail, una caipirinha, buenísima, sin duda de cocktails también entienden.

Pedimos 3 platos:

- Huevos Rotos con Atún Rojo.
- Dim Sum de Rabo de Toro
- Uramaki de langostino crujiente.

Los huevos rotos con atún rojo son un espectáculo, de verdad no os podéis ir de allí sin probarlos. El Dim Sum, muy bueno, el rabo de toro perfectamente cocinado y la salsa deliciosa. El Uramaki muy correcto, pero le hicieron sombra los otros dos platos.

Para repetir y recomendar

01/06/2014

ACUDE EN BUENA COMPAÑÍA; SERÁ LO MEJOR DE LA VELADA

La ubicación de Oribu gastrobar es estupenda, en plena calle Barquillo, casi en la confluencia con Gran Vía y a un paso de la zona comercial de la calle Fuencarral y aledaños; en pleno barrio de Chueca. Y justo enfrente de la Plaza del Rey, donde se alojan La Revoltosa y su hermano Sifón.

No conocía este gastrobar, son tantas las aperturas en Madrid que resulta tarea difícil estar al tanto de todo el panorama culinario capitalino. Una amiga vive por la zona y me propuso comer aquí en nuestro encuentro del pasado viernes 30 de mayo, y como no podía ser de otra forma, los foodies del “onceocho” ya lo teníais bien calado. Las opiniones eran diversas, así es que la mejor manera de tomar el pulso a Oribu era conocerlo personalmente.

Como bien sabéis, el local es de grandes dimensiones, tanto que la barra de la entrada queda desangelada con una zona frente a ella con mesas y taburetes altos para un tapeo informal. El comedor en el que nos ubicaron, más formal, se sitúa en otra gran sala al fondo del local. El resto de los espacios no tuve oportunidad de ojearlos. Decoración industrial chic con toques retro.

Y claro, como éramos dos, nos dieron a elegir entre dos o tres mesitas igual de pequeñas y bien arrimadas a las otras. Y esto sí que no lo puedo entender porque ¿será por espacio? Que en otros restaurantes de pequeñas dimensiones puedes incluso disculparlo, pero en Oribu no, porque si de algo pueden presumir es de metros cuadrados; pero bueno, que aún así tendrán que rentabilizarlos. El espacio más luminoso es el de la zona informal de la entrada porque el resto son salones interiores con escasa iluminación más recomendable para la cena.

Oribu, forma parte de estos proyectos con horarios amplios en los que puedes picar algo a media mañana o a media tarde, comer, cenar y tomarte una copa; como ellos se autodenominan, food&drink. Al mando de los fogones está el joven chef Óscar Horcajo, discípulo del televisivo Alberto Chicote.

En la carta hay una clara presencia japo mediterránea, con un apartado específico de sushi, que me temo, por lo que probamos, con bastantes más errores que aciertos.

De entrantes elegimos para compartir:

Berenjenas fritas en tempura, teriyaki y miel de flores (8,50€). Muy ricas, ejecución perfecta, tempura muy fina y crujiente, aunque para mi gusto, demasiada miel de flores, pero esto es una apreciación muy personal ya que, en general, no me gusta mezclar los sabores salados con los dulces.

Las ya “famosas” gyozas del cocido madrileño, su caldo al miso y verduritas hiladas (8,50€). Siento decir que no más que correctas, la pasta de la gyoza buena, pero el relleno mejorable, la carne un poco seca y con escaso sabor de cocido.

Niguiri de pez mantequilla y mayonesa ligera picante. 2 unidades (5,50€). Piezas demasiado grandes, arroz apelmazado, el pez mantequilla bueno. Es una pena porque el ingrediente principal era de calidad, pero el arroz dejaba bastante que desear (Con la charla, olvidé hacer foto).

De platos principales mi acompañante optó por futomakis de langostinos fritos en tempura con mayonesa de curry y limas (12€). Yo diría que la mayonesa era exactamente la misma que la de los niguiris, y de nuevo falló lo mismo, el arroz, sin embargo, la tempura de langostino estaba rica y muy crujiente.

Yo tomé el tataki de ternera con salsa de miso, trufas y (otra vez), miel de flores (14,95€). El tataki de ternera realmente bueno y la salsa, “otra vez”, demasiado dulce, pero aquí no tengo más que implorar el “mea culpa”, aún así, podías esquivarla sin mayor problema.
A los postres no llegamos, como casi siempre.

Acompañamos la comida con una botella de Albariño Pazo de San Mauro (19,90€) bien fresquito, que nos “cascamos” como el que no quiere la cosa, entre las dos, casi sin darnos cuenta.

Con respecto al servicio, del que os he leído malas críticas generalizadas, debo reconocer que no estuve demasiado atenta, dada la absoluta dedicación a la charla a la que nos entregamos mi amiga y yo, incluso diré que los camareros nos fueron esperando a nosotras hasta el punto que nos entregaron la cuenta sin solicitarla cuando ya nos habíamos quedado solas…

En definitiva, un lugar agradable con una RCP correcta (especialmente con un 30% de descuento si reservas con el tenedor) en el que sus buenas intenciones no acaban de cuajar, pero en el que disfrutarás si lo más importante no es la comida sino compartir una buena velada con amigos.

Mi puntuación final sería de un 2,75 sobre 5, pero como no podemos afinar tanto, le pongo 3.

21/08/2014

Muy agradable cena en Oribu

Muy agradable cena en Oribu. El local es inmenso (lo cual no me pareció una buena señal) y está puesto precioso, con muchísimo gusto. Pero estaba prácticamente vacío, lo cual supongo que puede ser normal en un miércoles 20 de agosto. La primera zona del local es una cocktelería, lo que hace parecer a Oribu un negocio más que sólo un restaurante (es decir, cena y copas en un mismo espacio), lo cual puede tener su encanto y sobre todo, puede ser práctico. Los camareros son muy amables y el trato es muy bueno (aunque, como decía, el local estaba prácticamente vacío, no sé si será igual de bueno si el sitio está a rebosar).
En primer lugar nos trajeron pan caliente y un aperitivo (salmorejo muy rico y servido en una original lata). Pedimos 4 platos: futo-maki de langostinos fritos en tempura con mayonesa de curry y limas (estaba bueno pero fue el peor plato porque no resultó para nada sorprendente, he comido muchos makis de ese estilo), gyozas de cocido madrileño (una pasada de plato, un 10, muchísimo sabor y una propuesta realmente innovadora, el caldo además estaba riquísimo, lo malo es que al estar calientes la textura de la gyoza es más blanda, pero ello no desmerece el plato en absoluto), steak tartare (con el punto justo de picante, muy sabroso y contundente, nos encantó) y tataki de ternera con salsa de miso, trufas y miel de flores (increíble, la carne estaba en su punto, totalmente tierna y con la textura perfecta, la salsa quizás un poco dulce pero el plato globalmente era espectacular).
De postre pedimos la torrija de sobao pasiego con helado de yogur búlgaro y lemongrass, que fue el broche final perfecto (la torrija estaba en su punto, con una textura súper agradable y el caramelizado perfecto, la combinación de sabores era riquísima). De beber pedimos una botella de vino de Madrid (Las Retamas del Regajal, 2012) y una botella de agua (sólo tienen pequeñas, un fallo). Como segundo postre pedimos un té orgánico de naranja y coco, curioso.
Con la oferta de El Tenedor, nos salió a 33 euros/persona, lo cual parece un precio razonable para la zona y el tipo de comida, aunque creo que sin promoción me parecería un poco caro de más (de todas formas, en Madrid ya asumes que una buena cena te cuesta 30-35 euros).
Al final nos invitaron a un licor de la casa.

03/08/2014

#serátendencia

Volvía Consuelo de Nueva York y hacía meses que no nos veíamos. Elegir un sitio para cenar con ella no era fácil, quería llevarle a una nueva apertura, que fuera nuevo para los dos. Por eso, quería tener el riesgo controlado. Y busqué en mi lista de "to dos". Encontré dos restaurantes que me gustaron y miré si estaban en eltenedor.com ¡los dos estaban! Al final, elegí Oribú.

Oribú había llegado a mi lista tras leer una recomendación en la sección The Foodies Review del portal bonviveur.es

Reservé a las 21.30 y allí estaba yo puntualmente (algo tan poco habitual en mí). Quería observar el sitio, elegir una buena mesa y leer la carta despacio.

El restaurante es muy grande, con muchos espacios diferentes. La entrada por la calle Barquillo, con grandes ventanales, está dedicada a la barra de bar y tiene mesas y taburetes altos. Al fondo, un espacio elevado con sillones. Bajando unas escaleras se accede al comedor principal que está dividido en dos grandes espacios que dan a un patio, que le da un toque fresco. La decoración es correcta y agradable. Las mesas están suficientemente separadas unas de otras. Sin embargo, la insonorización es muy mala. Aunque éramos pocos cenando, una mesa de cumpleaños de diez personas molestaba por sus voces.

El concepto del restaurante se autodenomina "fusión castiza". Platos españoles y asiáticos se fusionan. No se trata, en muchos casos, de grandes novedades, pero el creador de la carta y quien firma los platos tiene una importante trayectoria que le avala. Se trata del joven cocinero Óscar Horcajo. Óscar ha trabajado varios años con Alberto Chicote en Nodo y en Pan de Lujo, y posteriormente ha cocinado en el pabellón español durante la Exposición Universal en China.

Destacan en la carta la tortilla de patata frita en tempura (6,20€) y las gyozas de cocido madrileño (8,5€). De segundo el atún asado teriyaki (18,25€), estaba correcto y la ración era abundante. El secreto de ibérico, pak choi salteado al wok y salsa de mostaza (13,90€), sabroso.

De postre tomamos la torrija de sobao pasiego, demasiado dulce.

Me queda hablar del servicio. En todo momento correcto, pero lento. El tiempo entre plato y plato sobrepasaría los límites de la paciencia en una cena normal, pero como nosotros teníamos tantas cosas que hablar para ponernos al día, no nos importó demasiado.

El precio, con el descuento del 30% de eltenedor.com es de un ticket medio de unos 25-30 euros por persona.

Es un sitio para volver y seguir probando otros platos de la carta. Al final, el "riesgo controlado" mereció la pena y fue un descubrimiento positivo

05/04/2015

CORRECTO

Gastrobar de los que hay miles en Madrid y ya hasta en Bilbao. Carta típica de estos locales. El que tenga el copyright se habrá forrado.
Sitio agradable, tranquilo, servicio esforzado en caer bien y atenderte en condiciones.
La comida correcta. Vamos que lo mismo puedes volver que no acordarte en meses y meses. No deja huella especial.

14/05/2014

Fusión japo - mediterránea

Una carta bastante original con propuestas de fusión japonesa mediterránea: gyozas de cocido madrileño, hoso maki de boquerones en vinagre,...

Tienen platos muy curiosos, algunos muy bien conseguidos y otros que desmerecen bastante.

Bueno el tartar de salmón e imprescindible el tataki de ternera (está espectacular), sin embargo el arroz del sushi estaba pasado y apelmazado

Precio medio 30 € /persona.

Comedor pequeño con un enorme espacio a la entrada con mesas altas

17/04/2014

Spanish and Japanese flavors

Oribu means olive in Japanese, it describe perfectly what this gastrobar is: a perfect mix between Spanish and Japanese flavors. There are 3 lounges, the entrance with tall tables and stools for having something to eat from 4pm to 9pm, upstairs, with only 5 small tables, and the biggest lounge downstairs.

The mix is amazing, the Gyozas made with “Cocido” (typical Madrid broth made with meat, vegetables and chickpeas) are really good, the dough is thin, the stuffing is melty, and they serve it with fresh mint, coriander and soup, addictive!

Another must is the Spanish omelette, it is fried in tempura, very light.

Sushi is spectacular, “Boquerón” (anchovy) Hosomaki is amazing, and the dressing with the tuna and salmon nigiris crazy suitable.

For dessert they have also good choices, order the Pannacotta with violet ice cream, delicious.

For lunch they have a menu for a great price: 10,50€, for dinner it’d be around 30€ each.

15/09/2014

Algún punto que mejorar

El local me parece fantástico, y los platos la verdad que nos gustaron todos los que probamos: arroz negro, hamburguesas, pez mantequilla y sobre todo las gyozas.
El servicio muy atento, PERO, bastante lento, entiendo que era problema de la cocina, tardaron mucho en servir cada plato y además alguno no estaba a la temperatura adecuada. Esto puede ser un gran problema si el local se llena, porque estaba medio vacío (domingo medio día)...
Precio unos 30 y pico €, 25€ con la oferta de El tenedor.

07/11/2014

Quiero y no puedo

El local es maravilloso. Llegas y la carta promete. Hay ideas brutales de fusión de cocina asiática y española. Pero la ejecución... falla. Bastante.

Las deconstrucciones tienen su punto. Cuando tienen sentido. Lo de la tortilla de patatas es un despropósito. Eso sí, los huevos rotos con atún rojo están bien.

La comida está ahí ahí... y por el precio, yo iría antes a muchos otros.