Moderno Chic y acogedor. Un nuevo concepto de Gastrobar Mexicano alta cocina acompañada de la mejor coctelería

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08/08/2016

Mexicano sin exceso de folklore. Agradable sorpresa.

Nos animamos a venir por el típico compañero de trabajo que nos dice 'mi mexicano favorito de Madrid es Oyamel'. Ya sabemos como es la gente de exagerada con los absolutos, pero como no hace falta mucho para animarnos a probar un sitio nuevo, pues ahí fuimos.

Está en una pequeña calle peatonal que entra desde Goya a la Plaza de Felipe II, en un lateral del Corte Inglés. Zona amplia de terraza, pegada a la terraza de Le Petit Prince.

El interior del local es pequeño, con tamaño más de cafetería que de restaurante, en una sola planta (la cocina está bajando unas escaleras), con una barra y pocas mesas, donde destaca una redonda para 4 personas junto al ventanal, con butacas grandes rojas. Decoración moderna, también casi de cafetería joven, y sin rastro de los folklores típicos de tantos restaurantes mexicanos: ni calacas, ni mariachis, ni lucha libre ni banderas... Nada orienta a decir si es mexicano o no (más allá del acento de la camarera, claro).

La carta, también de diseño 'poco tópico mexicano' y con una tipografía mal elegida, que la hace difícil de leer (además en blanco sobre azul, mal de contraste), tiene básicos de la comida mexicana: guacamole, nachos, enchiladas, tacos... Y entre sus especialidades varios ceviches.

Al ser verano y temprano por la noche la terraza estaba llena de gente tomando refrescos, pero dentro no había nadie, así que estuvimos tranquilos. Una amable camarera nos explicó toda la carta, resolvió dudas de nombres extraños tipo 'Niños envueltos' y tras pedir, nos sirvió las bebidas, unas imprescindibles Negra Modelo (también tenían Modelo Especial o Coronita, y barril de Heineken, pero habiendo Negra...)

Como habíamos cenado peruano, pasamos de los ceviches de recomendación y pedimos guacamole (con totopos), tacos al pastor de pollo (los tienen también de cerdo) y enchiladas de rabo de toro con mole.

Y aquí nos llegó la sorpresa al encontrarnos una comida realmente buena, muy por encima de la media de los mexicanos en Madrid.

El guacamole suave, con mucho sabor y textura de aguacate y poca cebolla, servido con dados de piña, y totopos hechos por ellos (o al menos lo parecían, nada que ver con los Doritos de bolsa que ponen en todas partes).

Lo mismo con los tacos al pastor, ración de 4 tacos llenos hasta el tope, con unas tortillas de maíz gruesas con sabor y textura, y un adobo del pollo con gracia (pero sin picante).

Las enchiladas de rabo de toro con mole de nuez para terminar también muy bien. El mole suave, con sólo un ligero picante y sin demasiado sabor a cacao, y el rabo de toro (ejem...) No demasiado seco.

No les quedaban postres así que no pudo rematarse la faena, aunque estuvimos tentados de probar alguno de los cocktails mexicanos, algunos raros como la margarita de chocolate.

Total de la cuenta 40€ dos personas. Los tacos al pastor por ejemplo a 13€, es decir a 3.25 euros el taco, que no es excesivo para la calidad y cantidad, y las cervezas también a 3.20€ cada una.

En definitiva un local pequeño, sin los tópicos de restaurante mexicano y que esconde una cocina muy buena y casera, suave de picante, y nada mal de precio.

No sé si el mejor mexicano de Madrid (igual no) pero yo me lo guardo para volver más veces.

12/07/2015

Pequeño restaurante mexicano sin grandes pretensiones pero honesto y con bastantes detalles que lo alejan de lo tex-mex.