Parador De Gijón Molino Viejo

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09/11/2019

Tres veces te engañé.

Como el célebre bolero.Con todos mis respetos al personal de cocina,pero mentì tres veces a la amable camarera,que cada vez que retiraba un cubierto,nos preguntaba si nos gustó.
Ésta es sólo una opiniòn individual,aunque contrastada con las otras dos personas de la mesa.
Vamos por partes,dìa de cielo negro y tormentoso.Un dìa de "cabaña" y pote asturiano.Viendo llover sobre el lago del Parque Isabel La Católica. Alguna ardilla subiendo y bajando por los arbolones. Apetecia fabada o pote,pero pedimos otros platos.La atmósfera,construcciòn algo anticuada ya,tiene medio aires monásticos,medio rectoría,medio castillo de la Sección Femenina(hace poco he visto,"Arde Madrid",debe ser por eso..).
El aperitivo consistía en dos trocitos envueltos de un frixuelo caliente de queso,con una base de compota de manzana.Bien.
Pedimos sidra,dos botellas,para beber. Fresca y un poco àcida.3 ensaladas de pulpo con alioli,muy bàsicas,.El pulpo desaparecía en el timbal montado con patatas cocidas y alioli?,màs bien parecía una mayonesa. Rodeado de abundante ensalada y canónigos.
Mi crema de marisco,no sabía a marisco,ni estaba bien sazonada o sabrosa.Bien de temperatura y de textura,pero podría pasar casi por una crema castellana de garbanzos. La brocheta/pincho que llevaba encima de langostino rebozado y frito,si sabía a marisco. El cachopo estaba demasiado fuerte frito,anulando toda la jugosidad de la carne y, ademàs, el reboce estaba pasado de fritura,de tostado. La guarniciòn de patatines asadas no mejoraba el plato.Sosas y sin aroma a hierbas,q no le vendría mal.
La lubina totalmente eclipsada con la vinagreta de oricios,potente.Y no sé muy bien la razòn de todos los pétalos de caléndulas?,de flores, esparcidos por encima.Las patatas panadera de cama,aceitosas. El único postre que compartimos,tarta de la abuela de galletas de toda la vida,estaba seco,nada crujiente,ni brillante o cremoso. Eso sì,un acierto ponerle una bolita de helado de chocolate al lado.
La razón de haber ido al Parador,fue el entorno(acierto) y que mis dos compañeros de mesa conocieran su cocina. Salieron bastante defraudados. Para mì era la segunda experiencia en este Parador. Entre ellas,bastantes años asì que dudo que fuera el mismo equipo de cocina.
Una razón de peso que llevó también a la reserva fue que por "El Tenedor" este restaurante contaba con un 30% de descuento en los platos. Pero ni.con esas,y lo siento. Con el.postre,tomé yo un café. Creo que el descuento supuso un ahorro de 31€.Y la factura ascendió a 84 euros,para tres comensales,almuerzo.
Me parece que deberían cambiar de tipo de cocina. Es cierto que no probamos los platos de cuchara y la oferta es corta y tradicional. Pero algunos puntos,no sòlo las guarniciones o los emplatados anodinos,deberían mejorarse. Es una làstima..con esos ventanales que te sumergen en el Parque. No,no salimos muy satisfechos y encima,tuve que mentir o no decir la verdad,tres veces..

12/02/2018

La maxa del platu asturianu

Hoy nos acercamos a una ciudad donde el mar le ha otorgado un carácter especial tanto en lo meramente social, como en lo gastronómico, que es los que nos ocupa y preocupa. Ese lugar no es otro que la histórica y acogedora Gijón, en cuyo Parador, donde se encuentra el restaurante Tamizia, disfrutamos de la magia culinaria asturiana. Y todo gracias al saber hacer del chef Marcos Serén, el cual a pesar de sus orígenes gallegos, es un auténtico conocedor de todos los productos asturianos.

Así es. Marcos ha fijado su interés en la materia prima que ofrece, bien sea el mar, bien sea la tierra del Principado, para elaborar platos realmente vanguardistas y con toques de originalidad. Estos platos modernos y renovadores contrastan en cierta medida con la austeridad, sobriedad y clásica decoración, en consonancia con el espacio en el cual nos encontramos, que no es otro que un Parador. A destacar, la notable separación entre mesas y sobre todo, los grandes ventanales que nos permiten hipnotizarnos, al observar corretear a las juguetonas ardillas por el Parque Isabel La Católica.

Centrándonos ya en lo gastronómico, el inicio fue más que ilusionante. Cortesía de la casa, y de modo muy acertado, se nos ofrecieron unas croquetas de cocido. Nada mejor que aquello para entrar en calor y entonarnos. La bechamel y textura de la croqueta, espectaculares, pero, sin duda, lo más mágico de todo, el relleno. Su sabor nos hacía recordar al completo compango de una auténtica fabada asturiana. Ya ven, Marcos teniendo presente en todo momento los sabores asturianos.

Entre los platos propiamente demandados por nosotros, todos notables, sin excepción alguna. El primer entrante muy sabroso: rollitos de berenjena rellenos de pisto. Una loa a los vegetales, que incluso hacían rendirse a los comensales más carnívoros y menos amigos de la verdura. Bravo, Marcos.

El segundo entrante fue, este sí, uno de los mimados y favoritos del lugar: cucurucho de chipirones fritos. El calamar frito en Asturias es un producto sagrado que en muy pocos sitios decepcionarán, algo que, lógicamente, tampoco sucedió aquí. La originalidad del cucurucho también destacable. Una manera más divertida para saborearlos.

En cuanto a los segundos platos, una vez más optamos por degustar especialidades típicas asturianas. Por un lado, arroz caldoso con "pitu caleya", trigueros y setas ¡¡Qué vamos a decir del pollo de corral asturiano, que no se haya dicho ya!! Simplemente animarles a que lo degusten, y si va acompañado de un arroz caldoso y con unas sabrosísimas setas, miel sobre hojuelas.

Y el segundo plato principal, como no podía ser de otra manera, el clásico y rey de los fogones asturianos: cachopo relleno de queso de sidra y jamón ibérico. Mucha sutileza mostró Marcos en este plato. No era un simple cachopo, puesto que pocos he saboreado tan jugosos, gracias al relleno y el queso. Ese toque de sidra muy imaginativo y efectivo.

De la misma manera, los postres fueron 100% astures: arroz con leche al estilo tradicional. Es la tierra por la que se reconoce dicho dulce, de modo que casi con toda seguridad en la mayoría de los fogones tendrán el placer de degustar máxima calidad. Su caramelo requemado con el que redondean el plato es insuperable.

Si bien el anterior postre es una joya asturiana, sí que es cierto que en el resto de comunidades también la tenemos la suerte de gozar de su sabor, algo que no sucede con el siguiente dulce: "frixuelos" rellenos de manzana. Podríamos decir que se tratan de unos creps al estilo asturiano, pero es mucho más que eso. Pruébenlo y me cuentan.

En Tamizia del Parador de Gijón disfrutarán de la mejor gastronomía asturiana de modo sosegado y envueltos por la naturaleza. Y es tan difícil encontrar eso...

Última visita: 10/02/18
Web del restaurante
Ver ubicación
Avenida Torcuato Fernández Miranda, 15
33203 Gijón España


985 37 05 11

gastrodisfrute.blogspot.com.es/2018/02/la-maxa-del-platu-asturianu.html

27/05/2014

muy bien

Está muy bien ubicado y se come muy bien. Por fuera está ya algo viejo.

20/04/2010

Un parador en un parque

Una preciosa ubicación, en el casco urbano de Gijón pero no muy céntrica. El casco antiguo con sus monumentos se encuentra a un buen paseo de 3/4 de hora. Eso sí de la playa no está lejos

Pero el sitio es precioso: un antiguo molino dentro del Parque de Isabel la Católica.La construcción es normalita, pero el sitio es perfecto.
El parque es una maravilla

Me encantó el restaurante con enormes ventanales al parque (mientras comes puedes ver bandas de patos caminando tranquilamente)

Por su ubicación, parece que estés en un hotel rural (eso sí en medio de una ciudad)

05/08/2010

Restaurante con carta y estilo de cocina muy antiguo.
Raciones justas.
En general mejor las carnes que los pescados.
Probé el arroz y la verdad es que no estaba nada bien cocinado, el sabor podía pasar pero el punto y la melosidad eran muy mejorables.
El comedor y sus instalaciones merecen visitarlo.

08/11/2008

A la sombra del Estadio del Molinón

Si no fuera porque está al lado del Parque Isabel la Católica, no tendría ningún encanto. Pero... que un Parador esté a menos de 1 km de la playa (puedes ir andando) y que esté compartiendo espacio con un parque, hace que quieras quedarte. El ambiente es muy tranquilo y es una buena opción para tomarse un respiro frente a los cisnes.

07/04/2008

JagTomas lo descubrió en abril de 2008

Situado en un marco ideal de Gijon, en el Parque Isabel la Catolica, al lado del Campo del Molinon y que todas sus pocas habitaciones todas dan al Parque, es decir la tranquilidad cerca de la ciudad.... ademas creo que es de los Paradores mas antiguos...