Peko Peko - Bao Street Kitchen

Restaurante de street food asiático. Baos artesanales, dumplings, ramen. Cocktails de inspiración asiática. Take away. Dogfriendly.

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28/02/2017

Genial a precio chiripitiflauticamente bueno

Nuestra lista de lugares pendientes de visita aumenta tras cada recomendación por parte de nuestros amigos, que no sabe uno si le quieren mal o bien. Y esta era otra visita pendiente. Fijaos el pedo vital que llevamos, es de categoría. Porque esto del bao tuvo un boom ¿verdad? Y creo que ya ha pasado de moda, ¿o no?. Uno no se entera cuando está ocupado en educar a la próxima dictadora mundial (porque no nos hagamos los tontos, lo vamos a revestir de democracia pero todo el mundo sabe que está el pescao vendido).

El caso es que ya hablamos de esto del bao cuando visitamos Hattori Hanzo y ahora pasamos por este Peko Peko. Que está en la calle Colmenares, que por lo que se ve es una calle que tiene más vida por las noches y los fines de semana que de día y entre semana. Todo restaurantes, uno junto a otro, pero todos con poca gente un martes a la hora de comer. Mejor para nosotros porque en la aristocracia como es sabido preferimos no mezclarnos demasiado. La realeza es así.

Peko Peko significa algo así como que te rugen las tripas en japonés. No que las tripas hablen japonés, sino que es una expresión japonesa, que me expreso de aquella manera pero me lo puedo permitir. Es un local muy chulo, en plan “asiático en general”, con mesitas con taburetes, una mesa central grande y una barra con taburetes altos. Todo cubierto de papeles de periódico chinos a modo de manteles, que me han venido muy bien porque siempre anda pendiente uno de la actualidad china y sus circunstancias tan simpares.

Llegamos prontito decididos a que Lady Di fuese decente y nos dejase comer sin armar el espectáculo, que es una de sus aficiones más interesantes. Nos ubicamos y nos atendió estupendamente la simpática Rocío, dueña del cotarro y bloguera de pro, que se ha lanzado a la aventura de llevar su panasiatismo a abrir un local majo. Como es nuestra costumbre nos dejamos llevar por la sabiduría de la dueña, que nos indicó la posibilidad de tomar un menú, que incluye un bao, dos dumplings y un ramen. Nos gustó la idea y le añadimos un bao extra, otros dumplings extra y un postre que no iba en la historia. Es lo que tiene ir sin desayunar. Entre que llegaba nuestro festín nos mantuvimos entretenidos con edamame, ¡qué cosa más tonta! Esto de comer vainas con sal, tú, y qué vicio. Preferiría llevar edamame al Calderón que pipas (porque no como pipas).

Empezamos con los dumplings, esto es, las empanadillas. Probamos las dos variedades de carta más unos terceros que eran novedad, los red bull wonton. Los de la carta, gyozilla, gyozas de carne rollo coreano con salsa roja, un toque picante (pero no mucho), crujiente, y sabroso. “Los puros de Fu Manchú”, wonton de verduras, una barbaridad, bocado celestial. Y los fuera de carta red bull wonton, wonton de rabo de toro con un caldo picante que eran otra delicia total . El rabo de toro muy bien hecho, un visto y no visto, y el caldo muy adictivo, también con un toque picante.

Pasamos a los baos, probamos dos del menú y un tercero para probar un poquito más, porque nos apetecía todo. Angry Bird Bao, pollo con chili-oil y encurtidos varios, un pollo rebozado en el bao tradicional. Ebikatsu Baoger, langostino “en gabardina” (no, pero me entendéis, crujiente, rebozado), en bao de sésamo negro. Bien, delicado. Y finalmente el indiscutible ganador, Piggy Bao, bao de panceta a baja temperatura y una fruta que es blanco por dentro, verde por fuera, si quieres que te lo diga ¡espera!. Esto del bao de panceta es un invento maligno, la verdad es que llega un punto que uno imagina bao y lo asocia a panceta. Es una mezcla muy de gente de mundo. Muy de bonvitant. Muy de Quadrophenia.

Acababa el menú con unos ramen y no es mal final porque el chute de ramen te remata. Uno come los dumplings y piensa “esto se va en dos bocados”, come los baos y piensa “bah, me comía cuatro”, pero el remate llega con el ramen. De fuera de carta el Thai Ramen, un ramen con curry thai. A ver, este es contundente y a nosotros nos encantó, porque al final ramen, curry, thai, son cosas que siempre le dejan a uno satisfecho, es una certeza, es como volver a escuchar el “No somos nada” de La Polla Records, que sabes que te va a gustar. Y el otro ramen, Bulgogi Ramen, con tiras de carne macerada, verdura y huevo, menos contundente pero a nuestro juicio mucho más meritorio, todo puesto con más cariño. Aunque los dos estupendos.

Uno podría pensar que acabaría harto del Bao pero ¿qué hacer cuando de postre hay “Bollibao”? Lo que nos faltaba para que la siesta fuese de medalla olímpica (¡y sin EPO!), bao frito con helado de vainilla y chocolate.

El menú eran 12 euros, y con los añadidos que metimos nos salió la cosa un poco más cara, a 16€ por cabeza. Que no está nada mal, pero que nada mal, para todo lo que comimos.

Ahora lo que me estoy preguntando es cuando van a poner un sitio de estos de Baos en La Guindalera, ¿por qué nuestros súbditos son tan desafiantes? Aunque bien pensado no es mala cosa que no lo pongan porque si uno es anti-pan mejor tener lejos el bao.

Entre tanto, sepan ustedes que Peko Peko cuenta con nuestra simpatía y que pueden ir por allí a comer bien a un precio más que satisfactorio.

C/Colmenares, 13, Madrid.

guindillasmutantes.wordpress.com/2017/02/28/peko-peko-bao-madrid

Alexo

Podrás refugiarte en los oscuros limites de la Guindalera y escapar de los baos, pero el chusco pan blandurrio/del día tan typical spanish te perseguirá forever...

28 de febrero de 2017

Miss Migas

¡Pinta muy rico!

28 de febrero de 2017

03/08/2017

Streetfood....one more time

Lo de la street food del sudeste asiático empieza a ser invasión, y así somos en Spain, como algo nos guste...
Muy bien situado, en pleno Chueca, ambiente informal, local pequeñuelo con, incluso, una mesa grande para compartir, antaño solo se veía en Londres y en Asturies, ahora lo poco habitual es poder comer con tu cita en una mesa apartados del resto de comensales.
La comida bien, con tanto aliño y tanta salsurri que llevan estas viandas me resulta complicado diferenciar los unos de los otros.
Mención especial a los Dumplings, que eran finos de verdad.
Te comes toda la carta y la billetera a penas se inmuta.
Divertido y sabrosón local.

29/04/2018

Irregular

Muy buenos los ramen, pero los baos muy irregulares. Me gusto el de pollo, pero fatal los de langostinos, frios y mal ligados. Se deshacían... Los dumplings originales y bien, pero uno llegó en mal estado y hubo que devolverlo. Eso por si solo te arruina una comida. El servicio atento, pero lento pese a que solo eramos dos mesas un dia entre semana a mediodia. El menu me parecio escaso y carillo. El precio de las cervezas como en muchos sitios de este tipo, abusivos. Te clavan 3,50 € por una Tsingtao que te cuesta (fría) en el Iberochina 65 cts.
Como en el cole... creo que deben mejorar...